La Voz de Motul

Editorial

Don Buenaventura Bermúdez “Una Revolución en la Fotografía”

Publicado el 9 de Abril en la Edición 413

Por: Valerio Buenfil

Por circunstancias fortuitas tuvimos la oportunidad de platicar con el fotógrafo Don Buenaventura Bermúdez Arceo, el ícono de la fotografía en la ciudad y en la región. Don Bermúdez como muchos lo conocen es uno de los pioneros de la fotografía en Motul. Nació en esta ciudad en 1944.  Desde los 8 años inició aprendiendo todos los días con su padre Don Buenaventura Bermúdez Hernández, quien fue el primer fotógrafo profesional de la ciudad.

     A los 14 años de edad se fue a la ciudad de Progreso a trabajar con su tío Pedro Bermúdez la fotografía, con él recorrió varias ciudades como Cozumel, Coatzacoalcos y Veracruz. Se establecían formalmente en las ciudades donde trabajaban y vendían a otros fotógrafos aditamentos y equipo de fabricación propia. Su papá falleció en 1972 y él regresó a la ciudad para hacerse cargo del negocio, dando servicio de fotografía de calle y de estudio.

     Recordó que iniciaron con cámaras propias construidas con madera y fuelles por su padre, él domina éste arte. Funcionaban con una placa rígida que era colocada al fondo de la misma, posteriormente comenzaron a utilizar cámaras mecánicas de rollo con cámaras de 120mm teniendo como cámara de estudio la Mamiya RB67 de 120mm., hasta llegar a las de 135mm., entre las que destacó la Péntax K1000  en la actualidad y debido a la modernidad de los equipos fotográficos, utiliza equipos digitales y los trabajos son en computadoras e impresoras.

     En esas fechas comienzan las filmaciones trabajando con filmadoras de película de 8 milímetros, incluso algunas cámaras eran de cuerda y otras más avanzadas que eran eléctricas, posteriormente comenzaron a grabar en cintas de formato Beta, luego en formato VHS y VHS compacto hasta llegar la era digital.

     Hay que reconocer que Buenaventura Bermúdez siempre ha sido una persona con mucho ingenio, lo que le permitió construir aditamentos que le servían en su momento para el mejor desempeño de su actividad, así como los marcos de sus fotos que él diseñaba.

     “Cuando empiezas en el oficio hay que brincar una barrera muy alta, la del “qué dirán”, la del miedo y la desconfianza, tienes que vencer la timidez porque enfrentas las miradas de todos y tienes que hacerte dueño de la situación. Para la fotografía se requiere ser observador y tener audacia para ubicarse estratégicamente y moverse con facilidad entre la gente.”

     El aprendizaje es duro porque caro se pagan los errores, recordó que hace años en una ocasión al subirse a un escenario tropezó y cayó ante la mirada de todo el público,  “se rieron, me chiflaron, por un momento me detuve. Pero me levanté y seguí tomando fotos y me subí de nuevo al escenario. Logré sobreponerme” aseguró.

     “La fotografía es mi forma de vida, es una llave que muchos desconocen, sirve para entrar a todo tipo de lugares, tanto religiosos como políticos, en este oficio se aprende oyendo y viendo las cosas que no sabes. En todo lo que hago doy lo mejor que puedo”. Por el oficio ha servido en todo tipo de reuniones, incluyendo a masones espiritistas.

       Lamentó la mala actitud de muchos en los negocios “La gente es pasiva, pero desafortunadamente en el aspecto comercial no buscan hacer lo nuevo,  sino quiere hacer lo mismo que hace el otro;  no se dan cuentan que pueden hacer lo mismo pero diferente, darle un sello propio”.

Un cachorro de la Revolución

Su padre Don Buenaventura Bermúdez Hernández nació en 1902, cuando inició la Revolución Mexicana él tenía apenas 8 años, era un niño, fue un cachorro de la Revolución; recordó su origen y la activa participación de su familia en la Revolución Mexicana:

“mi abuelo paterno fue don Francisco Bermúdez originario de Guanajuato. Cuando estalló la Revolución Mexicana mataron a mi abuelo. Se quedaron solos mi papá Buenaventura, mi tío Pedro y mi abuela en medio del conflicto revolucionario y fueron reclutados para participar activamente en el movimiento. Tenían que andar de pueblo en pueblo de acuerdo a las circunstancias de la lucha, así estuvieron varios años, hasta que se terminó la Revolución y ellos se quedaron sin trabajo. Ya no había que luchar.”

     Por sus relaciones se enteraron que en Yucatán el henequén estaba en auge y les entró la inquietud de venir a Yucatán, ya habían iniciado el negocio de la fotografía. Mi tío Pedro se fue a trabajar a Progreso y mi papá decidió trabajar en la ciudad de Motul y en esta región. Al principio la situación era muy difícil porque el arte fotográfico tradicional es un proceso lento y se tenía que esperar hasta dos meses por el papel, los rollos y los reactivos de las películas que todo venía de los Estado Unidos.

     Narró que su padre en bicicleta se iba ofrecer sus servicios a las poblaciones de la región. En la parte trasera montaba la pesada cámara de fuelle y tripié de madera  que pesaba cerca de 20 kilos con un buen volumen porque llevaba una maleta de metal donde iban las placas; además le tenía adaptado una sirena de llanta para anunciar sus servicios a la entrada de las poblaciones.

        En el centro de la población en turno se ubicaba, ahí se congregaba la gente, interesados y curiosos en conocer el servicio fotográfico. Las fotos se tomaban en las casas: los abuelos, los padres, los hijos, los parientes, los amigos, la novia y por supuesto el caballo, el perro o el perico; los pagos los recibía en especie con pavos, gallinas, huevos etcétera. En esos años existía un aficionado a la fotografía, Don Rufino Canto Estañol, organista y cantor del coro de la iglesia San Juan Bautista, además tomaba fotos para el padre Juan Párroco de esa época.

      Explicó que el paño que se utiliza en las cámaras antiguas sirve para oscurecer el espacio y ver bien la pantalla, así como evitar que entre luz por los fuelles y vicie la imagen. Ocupó varios lugares, primero al costado sur del palacio municipal. Era un puesto de laminas de cartón y madera, ahí estuvo varios años, hasta que se construyó el triangulo del mercado. Esto afectó mucho a mi papá, porque le dieron un plazo para que desocupara muy breve.

     El sintió que era una injusticia porque no tenía donde ir. Una vez que me confesó que en su impotencia, en una ocasión le dieron ganas de quemar su patrimonio, me decía “una madrugada le meto fuego a todo y me siento a ver que se queme”.

    Iba a Mérida para hacer sus compras, algunas veces viajaba con el libanés Don José Jairala Moisés, quien le tenía apreció y lo notó deprimido, por eso le preguntó ¿Qué te pasa Bermúdez?, lo que aprovechó el largo camino a la capital del Estado para explicarle su crítica situación económica.

      Amable y atento escuchó Don José Jairala las penalidades que sufría. Al final del relato, “don José le ofreció a mi papá un espacio para trabajar en su gasolinera ubicada sobre la calle 27 x 26-A. al principio pensó que le iban a dar un espacio en la parte de atrás, nunca pensó que le diera un zaguán que estaba contiguo, donde actualmente está la farmacia del “Ahorro”.

       Para solucionar su situación compró un terreno ubicado en la calle 28 número 302 entre 29 y 31. Ahí construyó su primer taller que funcionaba en parte con un reloj solar.

     Mi padre eligió esa ubicación porque en esos años era el paso de la gente que llegaba del tren al centro de la ciudad, pero el servicio de trenes venía en decadencia, por lo que años más tarde adquirió la casa donde actualmente se ubican sobre la calle 27 entre 28 y 30 porque era el camino de entrada de camiones y coches que llegaban de la ciudad de Mérida por la carretera que fue tomando auge.

     En 1972 empezó a fotografiar a candidatos y presidentes municipales,  desde la administración municipal del profesor Samuel Herrera, siguiendo con Herberto “Beto” Aguilar, Pablo Acosta, Fernando Cuevas Palma, Roque Avilés. En ese tiempo Don Javier Barroso, un hombre amable y educado se aficionó a la fotografía y daba servicio entre familiares y amigos y en algunos eventos religiosos.

     Es un fotógrafo que inició de los más antiguo y ha ido evolucionando el arte de la fotografía. Como en esos años no había fotografía de color, se iluminaban con un sistema complicado que consistía en virar de blanco y negro a sepia y darle tono a la piel; se iluminaban a mano las fotos con una acuarela esto proceso se conocía como entintar (colorear).

     El retoque era una especie de fotoshop, se hacía sobre el negativo con lápiz mirado de punta 1, como de alfiler, pintando al contrario, donde es blanco se deja negro, se hace con mucha paciencia para que no se note y no se quiebre la punta.

Las fiestas

En la ciudad las fiestas al principio se hacían en los domicilios particulares, en las casas, jardines, patios, ranchos y haciendas, no habían locales para fiestas,  excepto la casa que perteneció a Doña Rita Puerto Cuevas que en esos años le llamaban “Carta Clara” que servía para eventos especiales. A fines de los setentas y ochentas del siglo XX (1970-1980) surgieron los locales sociales para fiestas, que en los últimos años han proliferado en la ciudad.

     Los motuleños somos fiesteros y que cosa más linda son las fiestas, maravillosas, un regalo que la vida nos ofrece, un momento extraordinario. Son tan especiales esos momentos que algunos los eligen para protagonizar verdaderos enfrentamientos. Las fiestas también se convierten en verdaderos campos de batalla donde los espacios entre las mesas y en las mismas mesas, marcan territorios entre comensales en conflicto.

     Relató que en una ocasión tomó fotos para una boda, como siempre de antes y después del evento a todos los participantes, pero una señora se sintió ofendida y me reclamo que hacía de menos a su tía. Cuando terminé ya me iba a quitar con mi coche y de pronto escuché  que tocaban mi vehículo con palmadas para detenerme, era el novio que huía con la novia de las agresiones familiares, me detuve para que se subieran y les pregunté ¿A dónde les llevo?, y contestó el señor asustado “donde sea, no sacamos nada de la casa, llévenos a un hotel”.

     Otra de las anécdotas que relató fue la que vivió durante la campaña de Mario H. Cuevas Lujano “el día de la Asamblea Municipal para la toma de protesta como candidato del PRI a la alcaldía que se realizó en la sala de fiestas “Coca Cola” a un costado de la Plaza de Toros, ese día cubría el evento junto con el periodista Don Manuel Espadas, cuando estallaron los disturbios tuvimos que huir brincando la malla de alambre que divide la sala de fiestas con la plaza de toros, nos fuimos a refugiar en los túneles de acceso debajo de las gradas de la plaza, hasta que llegaron al área de toriles y ahí habían varias personas atrapadas, entre ellos el Maestro Díaz quien decía, aquí estamos esperando a que nos maten”; ahí se tuvieron que quedar hasta que se calmaron los ánimos”.

El Sindicato

Cuando aparecieron otros fotógrafos surgieron distintos roces y enfrentamientos “no entiendo porque cuando los fotógrafos vamos a un evento los demás compañeros te están viendo como a un enemigo y no como un compañero de trabajo y gremio eso me molesta, no me gusta, no puedes trabajar tranquilo”.

     En los ochentas del siglo XX (1980), Fernando González un fotógrafo de Motul que vivía en Mérida le sugirió formar un sindicato y le encargó la tarea de unirlos “al principio logré reunir a 12 fotógrafos y constituimos una Delegación con la misión de buscar la paz y el orden para regular entre todos los costos y servicios.

     No fue fácil, sobre todo cuando iniciamos porque algunos se veían mostrándose los dientes, pero logramos mayor comunicación entre nosotros y con el compromiso empezamos a ordenar el costo de los servicios”.

    Entre los fundadores activos están: Buenaventura Bermúdez, Luís Collí y Marco Antonio Canul. Con el tiempo llegamos a los 21 socios reglamentarios y logramos constituir el actual sindicato que está conformado de la siguiente manera:

Secretario General, Rosario de los Reyes Tep Campo; Secretario de Organización, Marco Antonio Canul y Pinto; Secretario Tesorero, José Fernando Huh Puc; Secretario de Trabajo y Conflictos, Edesio Cervera Pech; Presidente de Debates, Buenaventura Bermúdez; Secretario de Actas, Sergio Bacelis Puerto; Comisión de Honor y Justicia: Presidente: Santos May Tec; Secretario, Nicolás Chim Cobá; Vocal: Ariel Hernández Balam; Comisión de Hacienda: Presidente, Miguel Tep Campo; Secretaria,  María Martha Cruz Pech; Vocal, Luis H. Colli Caamal.

        Los demás socios son: Edesio Cervera Collí, Ismael Cervera Collí, Dulce Ma. Del Rosario Pool, Eddie Raúl Hernández Can, Pedro Santiago Tep Campos, Sergio W. Chim Dzul, Carlos Omar Cruz Cruz, Zayde Adriana May Pool, Monica Yazmin Huh Noh, Hernandez Can Herbé Ariel.

Una Revolución

Don Bermúdez es un fotógrafo que heredó familiarmente el arte de la fotografía, es un profesional que conoce los principios fotográficos y tiene concepto artístico, esto le ha permitido ofrecer otros servicios como el retoque de las fotografías, hoy ofrece el servicio de Photoshop.

        Cuando apareció la fotografía digital y la filmación de videos, su formación profesional en el arte le permitió una adecuada transición de la fotografía convencional o análoga a la digital que sigue los mismos procesos y sólo cambia en la técnica. En video primero apareció el formato Beta y luego el VHS.

        Mi familia la conforman mi esposa Nelsy Bacelis Puerto y mis 3 hijos: Nelsy Asunción, Wilson y José María Bermúdez Bacelis quienes dominan el arte de la fotografía, pero sólo mi primogénita Nelsy sigue la tradición familiar.

     Seguimos trabajando en el lugar de siempre, estamos ubicados en la calle 27 número 317 entre 28 y 30 de ésta ciudad de Motul, el teléfono es 01 (991) 915 01 24 y su horario es de 8 de la mañana a una de la tarde y de 4:30 de la tarde a 8:30 de la noche.

     Actualmente nos visitan nuevas generaciones de jóvenes a tomarse fotos de tamaño infantil para sus inscripciones a las escuelas, tamaño credencial para su cartilla del Servicio Militar Nacional, tamaño pasaporte y en USB para inscripción en las Universidades Públicas, así como al concluir sus estudios, fotos tamaño Título y Extratítulo. El tamaño de foto más pedido son las caritas y las fotos tamaño postal.

     Es muy agradable escuchar comentarios de personas que llegan con sus hijos a retratarlos y les comentan “a mí también me tomaban aquí mis fotos cuando era pequeño” y que ahora como adultos regresan con sus familias, y es un gusto seguir sirviendo a varias generaciones.

     Por último señaló que a pesar de que los rollos de 135mm. han ido desapareciendo, todavía tienen en venta así como tiene el servicio de revelado e impresión, así como pilas para cámara y casetes de 8 mm y Mini DVC.

    Es una satisfacción saber que contamos con la preferencia de la gente de las poblaciones vecinas como Telchac Pueblo, Telchac Puerto, Dzemul, Baca, Suma, Buctzotz, Dzidzantún, Ucí, Kiní etcétera, así como gente que viene de Cancún, Cozumel y Tabasco.

Primer estudio fotográfico de Motul instalado por Don Buenaventura Bermúdez Hernández ubicado en la plaza principal en el sitio que actualmente ocupa el mercado 20 de noviembre, al fondo a la izquierda se ve la casa donde vivió Felipe Carrillo puerto, hoy museo y a la derecha el local del Comisariado Ejidal. 

BUENAVENTURA BERMUDEZ HERNANDEZ

Don Buenaventura Bermúdez Hernández

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Don Buenaventura Bermúdez acompañado de su esposa Doña Nelsy Bacelis (al frente) y de su hija Nelsy Bermúdez Bacelis (izq.). 

Foto Motul, ciudad colonial 2 retocado Panorámica Motul

Las fotos gemelas

No existe en la ciudad un registro fotográfico preciso. De acuerdo a nuestras investigaciones estas fotografías fueron tomadas por Don Buenaventura Bermúdez Hernández, padre de nuestro entrevistado. Se estima que fueron realizadas en los años cincuentas del siglo XX (1950), después de la modernización del parque José María Campos realizada por el legendario alcalde Mario H. Cuevas Solís. Una de las fotografías la ofreció don Buenaventura Bermúdez Arceo, la otra apareció en nuestras investigaciones, consideramos que ambas fueron tomadas por Don Buenaventura Bermúdez Hernández, quien tomó una de las fotos desde el techo de su local y la otra desde un ángulo del techo del convento. Se presume fue tomada con una cámara  con rollo de 120mm. y fuelle, que era considerada la cámara portátil de esa época.   

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Don Buenaventura Bermúdez Hernández

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PEDRO Y BUENAVENTURA  BERMUDEZ HERNANDEZ

Buenaventura y Pedro Bermudez Hernández

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Cámara de estudio de placa rígida de 5 por 7 pulgadas, fue armada por Buenaventura Bermúdez Arceo de manera artesanal fue utilizada por el fotógrafo en los años 60´s hasta principios de los 70´s, una cámara similar fue la que utilizaba su padre. Con esta cámara el fotógrafo adaptó una multiplicadora para dividir la placa en 2, 4, 8 y 16 tomas para fotos infantiles y credencial. Ya que en esa época las fotos se imprimían de manera directa con la placa.

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Cámaras de estudio, de rollo de película de 120mm. a la izquierda tenemos la Mamiya RB 67 con formato de 6 x 7, la cual a nivel mundial era considerada como la cámara de estudio para profesionales, otra excelente cámara fue la Bronica la cual también era utilizada para fotos de estudio ambas fueron utilizadas por Buenaventura Bermúdez hasta la entrada de las cámaras digitales.

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Cámaras instantáneas de estudio, las cuales fueron utilizadas para las fotos instantáneas, ambas utilizaban el sistema Polaroid, la primera Polaroid Miniportaid la cual permitía la obtención de 4 fotos en tamaño infantil o credencial en una o varias tomas, en tanto que la segunda, una Marbel Photo, que permitía hasta 12 fotos en la misma placa.

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Cámara Péntax K1000 de película de 135mm. totalmente mecánica, ésta fue la cámara preferida por los fotógrafos para cubrir eventos sociales como, cámara muy versátil que era fácil de transportar y durante toda una época fue considerada como la de “batalla” en el gremio fotográfico hasta la llegada de las cámaras digitales.

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