La Voz de Motul

Editorial

La Leyenda de la Xtabay

Tomada de la edición digital de “Leyendas, mitos y creencias de Motul y de Yucatán”.

Por: Valerio Buenfil

La leyenda de la Xtabay es una de las creencias populares más arraigadas en la ciudad de Motul y en las poblaciones de todo Yucatán. Este mito tiene un origen ancestral, forma parte de la imaginación popular, del espíritu de la cultura popular, de la cosmovisión maya. Esta creencia se ha trasmitido por generaciones a través de los abuelos de nuestros abuelos hasta la actualidad.

En realidad poco se sabe de la Xtabay, las descripciones sobre ella son breves y vagas, sin embargo es muy temida, de dice que es un aire, un ser maligno, una hechicera que con su belleza seduce a los hombres y los atrae para matarlos. Lo que sabe de ella son narraciones de sus víctimas que se libran de ella. Es una mujer misteriosa.

Es una creencia que vive en el recuerdo de miles de motuleños y de yucatecos, existen distintos testimonios de sus apariciones en varias comunidades. Es un mito que vive en el sentimiento popular, es un temor que vive la comunidad y lo transmite oralmente con distintas variaciones.

La leyenda de la XTabay es una leyenda viva. La comunidad participa. Actualmente es común oír las anécdotas de sus apariciones, contadas siempre por familiares y amigos, es frecuente la frase entre conocidos “hace años a mí abuelo se le apareció y me lo contó”. Es una creencia que vive en boca de la gente. Vive de oídas.Se afirma que a los incrédulos y a los borrachos se les aparece principalmente.

Existen múltiples testimonios, muchos de ellos registrados en los medios de comunicación, principalmente la prensa escrita y la radio, que gustan recrear los testimonios de las apariciones de esta enigmática hechicera maya.

La referencia más antigua que encontramos la elaboró Eulogio Palma y Palma en su obra “Los Mayas”, publicada en 1901 en su imprenta en esta ciudad, afirma en la página 278 de su libro: “también tenían una legión de brujos como la Xtabay…y creían en la existencia de animales fabulosos y de ciertos vientos que causaban daños y enfermedades”.

Cabe destacar la labor de investigación y recopilación que realizó Don Manuel Antonio Palma Medina a mediados del siglo XIX (1850), padre de Eulogio Palma y Palma. Consideramos que Don Manuel fue uno de los estudiosos de la historia de la ciudad, él cultivó una sólida relación con varios intelectuales yucatecos, su obra la heredó Eulogio.

Manuel Palma y Palma, hermano de Eulgio figuró en 1861 como “Agente de Motul” en el directorio de la célebre revista yucateca “El Repertorio Pintoresco”, orientada a la religión, la filosofía, la industria y las letras, publicada en la ciudad de Mérida, dirigida por el Editor José Espinosa Rendón, quien tuvo como Redactor Secretario al obispo Crescencio Carrillo y Ancona.

En el año 2000, los hermanos Manuel y Rodolfo Chuc Pinto, publicaron un libro titulado “Sucesos Insólitos del Cacicazgo de Ceh Pech”, en el que registraron 3 apariciones de la Xtabay, con los subtítulos: “El encuentro de los hermanos Chuc Salazar con la Xtabay” y “Se la llevó la Xtabay”. Único relato que encontramos donde la víctima es una mujer.

El tercer cuento forma parte de la segunda narración, aquí la presentamos con el subtítulo “La Xtabay de San Juan Koop”, el libro estuvo ilustrado con dibujos del periodista motuleño Felipe Villanueva y fue patrocinado por la Dirección de Culturas Populares de Yucatán.

Para ilustrar las diferentes versiones que existen ofrecemos algunas de ellas, principalmente de cronistas populares y antropólogos  que recogen de manera directa las expresiones de esta creencia.

Citamos las apariciones de la Xtabay registradas por Don Evaristo Balam Nah, que publicó en 1994 con el apoyo de la Dirección de Culturas Populares de Yucatán el libro “Hechos Históricos de Uayma”; del antropólogo Jardow Pedersen, citado por Carlos Evia Cervantes en su libro “Selección de Mitos”, publicado en el 2009 por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY); y de Miguel Ángel Orilla Canché, de su libro “Cosas del Mayab”, publicado en el 2002, con el patrocinio de la Dirección de Culturas Populares.

Es importante afirmar que la leyenda de la Xtabay es uno de los mitos populares  más difundidos y conocidos dentro de la tradición literaria yucateca contemporánea, la versión más popular es la de Luis Rosado Vega, titulada “El origen de la mujer Xtabay” publicada en su libro “El alma misteriosa del mayab”; Don  Antonio Mediz Bolio en su libro “La tierra del faisán y del venado” ofrece una bella versión poética sobre la Xtabay.

Muchos motuleños están seguros que la Xtabay si existe, así lo afirmó Don Manuel Chuc Salazar “lo que pasa es que en la actualidad no se le ve porque todo lo que era monte ya está poblado y hay luz por todas partes, por eso todas las “cosas malas” ya se alejaron. Pero si quieres ver “algo”, sólo tienes que alejarte en el monte; ahí por las noches muchas cosas pasan, allí lejos donde no hay luz ni gente, allí podrás ver todo lo que existe”.

La Leyenda

La leyenda cuenta que en un pueblo vivían dos hermanas de gran belleza, una de ellas era Xtabay conocida como XKEBAN (la pecadora), porque se entregaba al amor fácil y pecaminoso. Las personas del pueblo la despreciaban y le huían como algo desagradable, aunque su cuerpo y su pasión la maldecían, su corazón la redimía, ya que era noble y de buenos sentimiento, curaba a los enfermos, y amparaba a los más desprotegidos, así como amaba a los animales. Su hermana conocida por el mismo pueblo como UTZ-COLEL (mujer buena), era todo lo contrario, pura, justa, y jamás había hecho algo malo que disgustara o juzgara el pueblo, la gente la apreciaba. Pero en su interior era rígida, y dura de corazón, incapaz de amar a sus semejantes por considerarlos inferiores. A los enfermos los consideraba repugnantes, dura como piedra, estricta así era esta hermosa mujer.

Un mal día la gente no vio salir a la XKEBAN de su casa. Así pasaron días. Los pobladores acudieron a su casa de la cual salía un aroma agradable. En el interior descubrieron su cuerpo sin vida en el suelo el cual aún se conservaba gracias a los animales que velaban el cuerpo inerte de XKEBAN a lo cual UTZ-COLEL lejos de sentir dolor solo expreso esto es cosa del diablo y añadió si el cadáver de una pecadora puede desprender aromas tan agradables, mi cadáver destilara un perfume mucho más agradable y sonrió. Al entierro solo fueron los enfermos que había sanado, al día siguiente su tumba amaneció cubierta de flores hermosas llenas de color y de sutil aroma.

Después de un tiempo falleció UTZ-COLEL. Aun virgen seguro alcanzaría la gracia de Dios. Tan rápido como falleció su cuerpo empezó a desprender un olor fétido. Enseguida la enterraron y todo el pueblo estuvo presente. Le adornaron la tumba con hermosas flores, que al amanecer habían marchitado y su olor era desagradable. Los pobladores dijeron entonces esto es cosa del diablo.

En la tumba de la XKEBAN brota una flor tan singular llamada FLOR DE XTABENTUN. El néctar de esa flor embriaga dulcemente como una vez lo hizo su amor y su pasión. Mientras que en la tumba de UTZ-COLEL broto una FLOR DE TZACAM la cual es un cactus con espinas que al tocarla es muy fácil punzarse y de la cual brota una flor hermosa sin perfume alguno.

Así como fue en vida una hermosa mujer sin alma sin esencia. Era tanto su odio a su hermana que después de su muerte logro regresar con la ayuda de los malos espíritus, enfadada por el desigual destino que habían tenido UTZ-COLEL se convirtió en la mala Xtabay la cual surge del TZACAM para imitar a su hermana en vida, ofreciendo su mundano amor a los hombres, la cual los aguarda en las ceibas, peinando su larga cabellera con un trozo de TZACAM erizado de púas. Sigue a los hombres hasta que consigue atraerlos, los seduce luego y al fin los asesina en el frenesí de un amor infernal.

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  “El encuentro de los hermanos Chuc Salazar con la Xtabay”

Por: Manuel y Rodolfo Chuc Pinto

Don Manuel Chuc Salazar motuleño de 76 años de edad, hombre de campo de toda la vida, asegura que hace como veinte años su hermanito Edilberto y él se encontraron con la Xtabay cuando se dirigían al trabajo y lo relató de la manera:

“esto nos sucedió hace como veinte años, mi hermano Edi me chifló, como todas las madrugadas para irnos al trabajo. Cuando desperté sentí como si no hubiera terminado de dormir, porque estaba bostezando mucho.

Después de que subimos el truck sobre las rieles y alistamos el caballo, nos encaminamos a la finca de Santa Teresa para hacer el chapeo. Como a un kilómetro antes de llegar a nuestro destino, con la ayuda de la luna llena que había, pudimos ver a lo lejos, a una señora que salía debajo de una gran ceiba, cruzar las rieles al otro lado del camino, como dirigiéndose hacia la finca.

¡Ahí cruzó una señora! ¡Ahí salió debajo de la ceiba! Le dije a mi hermano Edi.

   – ¡Ah! creo que es doña Anselma – me contestó Edi- seguro que su marido don Asunción Lara está borracho, cuando la alcancemos, la subimos al Truck para llevarla.

Cuando la alcanzamos, pasamos tan cerca, como a seis metros de ella, aquella mujer llevaba un rebozo que le cubría la cabeza y por el reflejo de la luna, no le pudimos ver la cara. Cuando me di cuenta que era cosa mala, todo mi cuerpo se erizó, el caballo retozó, como si sintiera la “mala presencia”, y por nuestro mismo miedo quedamos callados, no hablamos para nada, ni mucho menos intentamos subirla.

Al llegar a la primera casa de la finca, encontramos a don “Petín” (Petronilo) Dzul, lavando su nixtamal, y recordamos que era día de los fieles difuntos.

¡Ahí viene una señora! Le dije a don “Petín” y nos contesta ¡no es una señora!¡es la Xtabay!, con ustedes ya van tres veces que la ven, ella da vuelta en la siguiente esquina y desaparece en una sascabera, en los planteles de la pequeña propiedad de la finca ¿ A dónde van ustedes a éstas horas?, preguntó don Petín.

-Pues vamos a trabajar-, le respondí.

-Pero si son la una de la madrugada-, nos dijo don Petronilo. Edi y yo nos miramos sorprendidos y pensé que el destino nos tenía preparado aquello que nos pasó y que nunca olvidaremos en toda nuestra vida”

Se la llevó la Xtabay

Doña Tomasita Manzano Rosado y su hija fueron otras de las personas que vivieron una horrible experiencia, hace como cuarenta años, cuando la Xtabay se llevó a su pequeña hija de apenas cuatro años de edad y lo contó de éste modo.

“Apenas eran alrededor de las seis de la tarde, cuando después de bañar a mi pequeña hija “Morena”, la acosté dormida en su hamaca y me fui a la tienda por un poco de azúcar para el café.

Cuando al regresar, vi que mi hija no se encontraba acostada en la hamaca. Entonces comencé a llamarla a gritos, hasta que la vecina me dijo que hace algunos momentos vio que la niña se dirigía hasta el fondo del solar, tomada de la mano de una señora mestiza de larga cabellera. Fue hasta entonces que escuché los llantos de la niña que provenía del fondo del terreno.

Cuando llegué donde ella estaba, la encontré en medio de una nopalera, y comprendí inmediatamente  que se trataba de la Xtabay, que entró en la casa para llevarse a “Morena”, porque la niña se hallaba sin zapatos llorando dentro de nopales, donde no había camino para entrar. Estoy segura que sí es la Xtabay, porque ésta mala mujer había sido vista por otras personas, por estos mismos lugares”.

La Xtabay de San Juan Koop

Otra experiencia parecida a la anterior fue la que vivo Miguel Ángel Escareño, de la ex hacienda de San Juan Koop del municipio de Muxupip.

“Esto me pasó hace como treinta años, cuando llegué de mi trabajo como a las 11 de la noche y me puse a tomar las copas con unos amigos a las puertas de mi domicilio. Estuve con ellos como menos de una hora, cuando ellos decidieron marcharse a sus casas. Entonces decidí también entrar a dormir. Como a unos 4 o 5 minutos después de que se fueron, apareció de pronto frente a mis ojos una hermosa mujer de larga cabellera, vestida de mestiza.

Como me encontraba solo, decidí acompañarla hasta el lugar donde ella se dirigía, tratando de pegarme más a la mujer para conversar. Pero por más que apresuraba el paso no lograba alcanzarla, porque la mujer parecía que flotaba, eso lo recuerdo muy bien a pesar que llevaba algunas copas encima.

Ella se dirigía a las afueras de la población, en realidad en dirección al cementerio, pero yo estaba envalentonado por el alcohol que había tomado que decidí continuar tras de la mujer, hasta que ella se detuvo para entrar a un terreno lóbrego, con mucha hierba, que cuando traté de atravesar para salir de ahí, me dí cuenta que se trataba de nopales”.

La Xtabay del camino a Kopté

por: Manuel Can May.  

Kopté es una comisaría de Motul al suroriente de la cabecera distante de unos siete kilómetros. En el tramo entre Chan Sabacnah y el entronque a Kancabchén Rancho, existe una cruz de madera que fue colocada el 18 de diciembre de 2013 por don Isidro quien vive en Kopté y nos relató que él puso la cruz, incluso invitó al sacerdote para que la bendijera ya que en ese punto, le ha tocado observar en innumerables ocasiones la figura de la Xtabay.

Relató que cuando tiene que venir a Motul entre 4 y 4:30 de la mañana por motivos de su trabajo, al acercarse a ese sitio, ve una imagen blanca de larga cabellera que atraviesa la carretera como flotando, “cuando llegó a unos 20 metros de distancia desaparece, siempre se presenta cuando estoy sólo y no cuando vengo acompañado” recalcó.

Continuó diciendo que en ese tramo carretero han ocurrido muchas muertes, accidentes que no tienen razón de ser ya que es un tramo recto sin curvas y que por más ahí ocurren muchos accidentes, propiciados por la Xtabay, ahí fue el accidente del Dr. Kuk cuando perdió la vida recordó.

Es por ello que colocó la cruz de madera y la mandó a bendecir, con esto se ha reducido los accidentes y desde ese entonces no he vuelto a ver esa imagen.

No sabemos si por coincidencia pero en los alrededores del lugar abunda la planta de la flor del X´tabentún la cual según la leyenda está relacionada con la Xtabay.

La Xtabay de Uayma

Por:Evaristo Balam Nah

“La Xtabay es una hermosa  mujer que por las noches se aparece generalmente junto a una ceiba, sobre todo en las noches de luna, porque dicen que sale a peinarse a la luz de la luna y se esconde en las sombras que hacen las ramas de los arboles. Llama insistentemente a los hombres trasnochadores que pasan por ahí. Ella se aleja un poco, el hombre la sigue y ella se vuelve a alejar, hasta que lo lleva donde hay una cueva y lo abraza y lo envuelve con su cabellera muy larga. El hombre se desmaya y lo avienta al fondo, donde siempre hay espinos. Amanece adolorido, con fiebre, ha llegado a veces a padecer enfermedad o morir. Necesita que los cure el H´men.

La Xtabay de Xocen

Por: Max Jardow Pedersen

Otro relato del oriente de Yucatán lo recabó el antropólogo Jardow Pedersen en los setentas del siglo XX (1970), el texto lo cita Carlos Evia Cervantes en su libro “Selección de Mitos”, publicado en el 2009 por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).

“Dicen que la Xtabai se guarda en la espalda del Yaxché (ceiba). Aparece en la noche. Se ve como una mujer desnuda con cabello largo. Don José Liberato me platicó cómo quiso la Xtabai llevárselo a él: Me emborraché en Chichimilá, en la noche comencé a caminar a Xocén. Pero como estaba muy borracho pues me quedé a dormir en el camino en un altillo.

Me di cuenta que una mujer me llamó diciendo: ¡Vamos José, despiértate!  Vi una mujer que tuvo su cabello largo, arrastrando hasta el suelo. Entonces pregunté a la mujer ¿De dónde vienes? Me contestó: No sé, pero vamos José ¡Ya es tarde! Le dije: ¡Dame tu mano! No quiso darme su mano porque por sus manos se sabe si es mujer carnal.

Me agarró mi brazo. Sentí que su mano era muy fría. Helada. Pero no quiso enseñármela ¿Por qué? Porque la Xtabay tiene tres dedos, nada más. Tres dedos, más el grande. Le pregunté otra vez ¿De dónde chingao vienes?¿De dónde eres? Diciendo esto, desaté mis alpargatas y le grité: ¡Diabla, diabla, espérame si eres diabla! Pero cuando vio ella que estaba desatando mis sandalias para pegarle, no quiso esperarme. Se arrancó, corrió ¡Mare! Me puse mis alpargatas otra vez y comencé a caminar. Pero ¡Como me asustó! Cada rato temblaba, sentía miedo. Me parecía que estaba viniendo otra vez, seguramente me quiso llevar a un cenote y allí me iba a empujar”.

La XTabay de Maxcanú

Por: Miguel Ángel Orilla Canché

En días pasados estuvimos en Maxcanú, en el hogar del Sr. Asunción Canul y luego de compartir el pan y la sal en compañía de su familia en amena charla de sobremesa nos contó en fluida lengua maya, una sugestiva leyenda que a través de la tradición oral, se ha ido observando de generación en generación: el origen de la Xtabay.

    Cuenta el popular don “Chon” que hace muchos, muchísimos años tantos que no logra recordar cuál de sus abuelos se lo relató, que en una pequeña comunidad yucateca existió una joven y guapa doncella de figura esbelta y porte gallardo que le da un aire de ser una autentica reina indígena. En la región y sus alrededores era la flor más bella del mayab.

   Esta kiichpam ch´upal (bella mujer) por su carácter alegre y vivaz era muy popular y por consiguiente asediada por los hombres. Sabedora de sus encantos femeninos acostumbraba coquetear por las calles pedregosas del pueblo.

    Su bien arreglada casita de paja era un verdadero vergel en donde florecían janloles, xjailes, azucenas y en su amplio patio correteaban alegremente kambules, beches y otras especies de animales silvestres. En las ramas de los arboles cantaban dulcemente el chac-dzi-dzi, la x-kok, la yuya y la mucuy.

Las jóvenes muchachas de la aldea se sentían celosas por que les quitaba a sus novios, y a las casadas porque sus maridos enseguida que la miraban quedaban prendados a ella y se distraían. Los ancianos mayas decían que era una verdadera kas loca.

   Se comentaba que el hogar de esta kiichpam chúpal era frecuentado por apuestos y bravos guerreros de las tribus cercanas y que ahí con frecuencia se realizaban fiestas en las que el líquido de la flor de x´tabentún y el balché corrían a raudales como si se sacara un cenote de fuente inagotable.

    Esta situación resultó intolerable por el mal ejemplo que causaba entre la juventud esta guapa muchacha, y se reunieron para elevar sus quejas ante el Batab, quien como autoridad, decidió con la aprobación de la mayoría expulsarla de la comunidad.

    Así lo hicieron y la corretearon hasta el cabo del pueblo. La pobre muchacha no tuvo más remedio que refugiarse en una oscura y tenebrosa cueva.

   Pasaron los días. Una noche los habitantes vieron que sobre el poblado el pájaro maligno tatakmó alzó el vuelo y con asombradas miradas se preguntaban qué era lo que pronto había de suceder.

    De igual manera, de repente, la x-kok dejó de cantar y las mucuyes huyeron a los montes y en aquel lugar donde antes todo era algarabía cesó la diversión y un manto de silencio y misterioso cubrió aquella choza.

   Entonces los vecinos empezaron a comentar entre sí qué era lo que había sucedido con la bella doncella. Se organizaron y fueron averiguar y cuál no sería su sorpresa al encontrarla muerta tirada en medio de la cueva con una flecha que le atravesaba en el pecho.

    Al parecer manos desconocidas y criminales había cegado en plena juventud la vida de esta criticada dama y Ah-Puch (dios de la muerte) la había en su regazo.

   Los vecinos se dieron a la tarea de enterrarla debajo de una vieja mata de yaxché(ceiba) y como consideraron que había pecado mucho, como castigo, sobre su tumba le colocaron espinos de “tzacam”.

A los tres días de haber dado sepultura, los aldeanos se dieron cuenta que en el lugar donde habían dejado el “tzacam” florecían frescas y fragantes rosas rojas como señal elocuente de que esta mujer se le había juzgado muy a la ligera.

   Desde entonces cuentas los viejos del pueblo que el espíritu de la kiichpam ch’upal ronda por toda la comunidad y que por las noches, sobre todo cuando hay luna llena, se le puede ver peinando su larga y brillante cabellera  debajo de una frondosa ceiba en espera de seducir a los hombres y a todo aquel que se adentre solidariamente en el monte o caminos poco frecuentados.

    Esta mujer a quien la voz popular bautizó con el nombre de Xtabay, dicen que siempre invita con seductora discreción a que se le siga y cuando el imprudente galán parece darle alcance, desaparece. Quienes logran sus favores al día siguiente amanecen muertos en el peor de los casos, mueren de fiebre o pierden la razón por que su alma ya no les pertenece.

    Por eso, hasta hoy, cuando en la espesura del monte alguien pierde la vida en circunstancias algo misteriosas, el campesino maya sólo escucha, calla y con una leve sonrisa  parece adivinar quien fue la causante.

   Por ese motivo, cuando ese mismo campesino se topa en su camino con una mata de yaxché, se quita el sombrero, se santigua y con paso presuroso cambia de ruta.

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