La Voz De Motul

Editorial

Panadería “Rubí”, el mejor pan francés de Motul

Mauricio Vera y Don Ariel Canché con el pan frances recién elaborado.

Artículo publicado en la edición 448 del 10 de diciembre de 2014

Por: Valerio Buenfil y Manuel Can 

“Rubí” es una de las mejores panaderías de la ciudad de Motul, está ubicada en la calle 27, en la mera esquina con el cruce de la calle 34, su propietaria es la señora Mildred Beatriz Lugo. En la actualidad el pan francés que ahí se elabora, es considerado por mucha clientela como el mejor de la ciudad.

Por la calidad del pan francés que elaboran, la gente acude desde temprano a comprar haciendo fila en muchas ocasiones, esperando la salida del pan “francés” calientito para el desayuno. Ahí acuden varios prestigiados cocineros que las utilizan para preparar tortas, entre ellos José Pedro “Chel” Adrián.

Para conocer el trabajó que ahí realizan entrevistamos a don Ariel Canché. Él es originario de la villa de Baca. Relató que empezó en el oficio de panadero en su pueblo. Cuando vino a Motul puso la panadería “El Chalet”, continuando su negocio. Se casó con doña Mildred, hija de don Víctor Lugo, dueño de la panadería “Rubí”, por lo que se dedicó a trabajar con su esposa.

Existe en la ciudad buena calidad en la elaboración de pan francés, realizados en horno de leña, entre  ellos podemos mencionar a las panaderias “El Buen Pan, “San Felipe” en la calle 37 x 18 y 16, “Imperial” en la 35 x 18 y 20, “Panaderia Chicasso” en la esquina de la 28 con 30, “Panaderia Layda” en la 24 x 33 y 35, entre otros.

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Interior del horno de leña.

La herencia

La ciudad tiene una larga tradición de calidad de elaboración del pan francés. La panadería fue una de las industrias que más de desarrollo en Motul en los tiempos del auge henequenero.

A principios del siglo XX, fue celebre la panadería de José Gerónimo Pérez, mejor conocido por su singular apodo “Don Chombito”, quien amasó una enorme fortuna con su panadería, gracias a que trajo de la ciudad de Mérida a un panadero español, experto en la elaboración de pan francés.

A mediados del siglo XX fue la panadería “La Sin Rival” de don Jorque Siqueff Febles la que gozó de la fama de tener el mejor pan francés de la ciudad, en general toda su panadería era de apreciada por su calidad.

Años más tarde, en los sesentas del siglo XX (1960), cobró fama la panadería “El Negrito” de don Manuel Palma “Chichibeta”. Largas e interminables colas hacía la clientela esperando la salida del francés, el cual literalmente era arrebatado a las dependientas del mostrador.

Don Manuel Palma amasó con la panadería una enorme fortuna. Su suerte cambio cuando “Chichibeta” dejó los hornos de leña y decidió meter los hornos con gas butano y las batidoras eléctricas. El pan francés de ahí perdió su encanto, la calidad cambio. Su textura y su sabor eran otros, incluso su peso bajo varios gramos que resintió su clientela.

Al paso de los años la suerte le cambió a esta panadería. Entre los panaderos que trabajaron ahí, estuvo don Atilano Vera, mejor conocido como “Tachuelita”, quien conoció los secretos de esa panadería en la que trabajó durante muchos años.

Los hermanos Vera

Tal vez uno de los secretos de don Ariel en la panadería “Rubí”, es contar con la colaboración de los hermanos Jorge y Mauricio Vera, hijos de “Tachuelita”, quienes aprendieron el oficio ayudando a su padre en la panadería “El Negrito”, en la que trabajaron por más de 20 años, donde conocieron los secretos de la elaboración del pan francés y pan dulce de esa panadería.

En la entrevista los hermanos Vera relataron que hace 3 años fueron invitados por don Ariel a trabajar con él, y que juntos con don Ariel trabajan para ofrecer el mejor pan francés de la ciudad.

Los hermanos Vera conocen las recetas originales del pan que  elaboraba su padre. Como el pan de “Leche”, el pan “Seso” que era un polvorón con aspecto de cerebro, comentaron en broma “los que lo comían se volvían más inteligentes”; el “Súper”,  el pan de “Elote”, galletas y bizcochitos de manteca, etc. Además tenían muchas recetas que durante el ciclón las perdieron al mojarse, sin embargo se encuentran rescatándolas.

Al final, comentaron que ya no se elabora el pan francés con hoja de coco, porque la Procuraduría Federal (PROFEPA), les pone muchas trabas para su transportación desde la playa hasta la ciudad.

 

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