La Voz De Motul

Editorial

El cine en Motul en el siglo XX

Publicado el 17 de octubre de 2012 en la Edición 336

Por: Valerio Buenfil

El cine en Motul durante el siglo XX fue una de las diversiones más populares de la ciudad, es uno de los temas pocos investigados. Un trabajo serio seguramente llenaría cientos de páginas al respecto de la vida cotidiana y los gustos populares. En esta ocasión sólo queremos presentar unos breves apuntes de ésta recreación que llegó a ser una de las importantes de los motuleños durante el siglo XX.

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Fotografía “Guerra”. Sala con capacidad para 350 lunetas numeradas y 22 palcos con plateas de seis sillas del cine teatro Motul, repleta por los asistentes del Primer Congreso Obrero Socialista realizado en esta ciudad en marzo de 1918.

El Cine Teatro Motul

Fue construido a principios del siglo XX por Don Eulogio Palma y Palma, destacado literato, empresario y político motuleño. El cine teatro fue construido de madera y lámina, tenía varios usos, se presentaban obras de teatro, películas y servía para reuniones políticas y cívicas. Don Juan Palma y Palma fungía como administrador del cine teatro y tenía en la ciudad la representación de la empresa “Álvarez Arrondo y Cía.”. Su ubicación estuvo sobre la calle 27 entre 26 y 28, en el local que ocupó la gasolinera de Don José Jairala Spat y que actualmente sirve de estacionamiento de taxis de Telchac Puerto, a un costado del Hotel Motul y la casa de la familia Baeza. Ahí se realizó el “Primer Congreso Obrero Socialista de Motul” en marzo de 1918.

Pocas son las referencias que se tienen de esos años marcados por la cruenta revolucionaria que afectaba a la ciudad y al país. Sus propietarios eran del bando de los liberales y en 1916 los socialistas con Felipe Carrillo Puerto al frente asumieron el control del gobierno municipal. Las tensiones que existían entre ambos bandos se reflejaron en la vida de las recreaciones y diversiones y por supuesto en el manejo del cine teatro.

Durante el gobierno socialista de Motul, como parte del movimiento nacionalista que movía al país, se aplicaba la revisión y la censura de las películas, especialmente las extranjeras. El 15 de mayo de 1917 el presidente municipal Victoriano Martínez le dirigió un oficio al administrador Don Juan Palma notificándole “En vista de que la película ‘Los misterios de New York o La Mano que Aprieta’ que empezó Ud. a proyectar en su teatro la noche del domingo, es a juicio de esta presidencia sumamente inmoral porque hace la enseñanza objetiva del crimen y cae bajo la sanción del artículo 2º de la Ley de Imprenta de fecha 25 del mes pasado, he tenido a bien prohibir se exhiba en este municipio”.

El 17 de mayo de 1917  el presidente municipal se retractó “Ciudadano Juan Palma y Palma. En vista de que la película ‘Los misterios de New York o la Mano que Aprieta’ comprobó Ud. Que no es inmoral su proyección, esta presidencia le concede permiso para seguirla proyectando en su teatro, quedando por consiguiente sin efecto la orden dada anteriormente por esta misma en que se prohibía su exhibición”.

  El 16 de noviembre de 1917 el administrador recibió una multa del Ayuntamiento acusado de sobrecupo en el oficio se describe al cine teatro “hay en el salón 350 lunetas numeradas…y 22 palcos plateas con seis sillas cada una”, en el documento se defiende y argumenta que no hubo sobrecupo sino que la gente no respeto su lugar, lo que propició que las personas se amontonarán al frente de la sala.

En 1923 en un oficio del Ayuntamiento dirigida a la Secretaría de Gobernación se señala “Los supervisores de películas, dependientes de éste Ayuntamiento han producido un informe de la revisión de la película titulada “De Raza Humilde” en 5 rollos y editada en Estados Unidos por la casa “Pathe”, tal parece que los fabricantes tuvieron por objeto explotar con calumnias y falsedades la dignidad del mexicano con escenas de indígenas harapientos y famélicos que constituyen propaganda contra México, por lo que se opta su prohibición en ésta jurisdicción, o por lo menos se obligue a los propietarios a suprimir los pasajes que denigran a nuestro país. La supervisora Celia Padilla recomienda prohibir su exhibición en toda la república mexicana”.   

En este cine teatro se ofrecían conciertos, obras de zarzuela y satíricas. Se estima que el edificio fue destruido alrededor de los años cuarenta (1940) por los daños sufridos en los materiales de su construcción.

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Con el apoyo de las técnicas digitales y fotografías de su tiempo, recreamos la vista exterior que pudo tener el cine “Olimpia”. Es una propuesta que sólo una fotografía puede ayudarnos a precisar o desmentir. Si algún lector tuviera una foto del cine, con gusto la publicaríamos.

El cine Olimpia

Después tuvimos el cine “Olimpia”, ubicado sobre calle 26 entre 27 y 27-A, frente al parque principal, en el local que actualmente ocupa un bar. Fue construido por Don Romeo Carcaño, un empresario que estuvo asociado con la familia Carrillo Puerto, en especial con Audomaro Carrillo Puerto y con Francisco Barroso, quien fue marido de Elvia Carrillo Puerto.  Los recuerdos de los entrevistados señalan que el cine tenía una galería de madera con palcos para dos personas, con 20 palcos por lado. En el cine se ofrecían además de películas, funciones de box, lucha libre y obras de teatro regional.

Las películas de moda fueron: “Vámonos con Pancho Villa”, “Los Olvidados”, “Los tres García”, “Campeón sin corona”, “El Rey del Barrio”, “Flor Silvestre”, “México de mis recuerdos” etcétera; los actores de moda eran Pedro Armendáriz, Joaquín Pardavé,  Fernando Soler, Jorge Negrete, Dolores del Rio, Pedro Infante, Germán Valdez “Tin-Tan”, “Silvia Pinal”, Joaquín García Borolas y muchos más; unas de las películas más recordadas fueron las de Johnny Weissmüller, un famoso campeón olímpico que por esos años interpretó varias películas de Tarzán, por su andar semidesnudo y su habilidad para subirse a los árboles, muchos motuleños asumieron su papel y pegaban gritos imitando a su héroe.

La entrada costaba 20 centavos, había funciones los jueves, viernes y sábados a las 8 de la noche, los domingos había doble tanda, una de 6 a 8 de la noche y la segunda de 9 a 11. La diversión se acompañaba con golosinas, frutas y comida. Afuera don “Max” vendía semillas de calabaza (pepitas), cacahuates, plátanos, chicle “El Negrito”, pulpa de tamarindo etcétera; Doña Isidra y Zapata, vendían panuchos a $ 5 centavos, horchata también a $ 5 centavos y atole. Uno de los lujos era disfrutar un refresco embotellado que se vendía en el cine, sólo existía la sidra “Regia” que se fabricaba en la ciudad por Don Romeo Carcaño, en el edificio que actualmente ocupa el campo “La Flor de Mayo”, ubicado la calle 30 x 23, también se vendía en distintos comercios de la ciudad.

En ese cine hicieron su presentación distintos boxeadores motuleños, entre ellos “Baby Boy”. Una anécdota fue la pelea que sostuvo Rogelio Bolaños, un beisbolista cubano grandote que jugaba righ fil con los “Cardenales de Motul”  por allí de los años 1947-48. El grandote “Bolaños” era un peso completo, en esos años destacaba un buen boxeador de peso medio a nivel estatal. El cubano decía “chico, mira, con un golpe que le dé lo dejo tirado”. Era tan hablador el cubano que un día se pactó la pelea y el cine se llenó a reventar a disfrutar el singular combate. “Bolaños” empezó durísimo tirando golpes a diestra y siniestra para noquear a su rival, quien hábilmente evadía los puñetazos que le lanzaban, hasta que se cansó el negro y fue noqueado de un certero golpe. Inolvidable pelea de esos años.

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La fotografía corresponde al año de 1963 y muestra en todo su esplendor el cinema “Encanto”, repleto en un mitin de apoyo a Luís Torres Mesías en su campaña a la gubernatura del Estado.   

El cine “Encanto”

Fue construido aproximadamente a mediados de los años cincuentas del siglo XX (1955) por Don Benjamín Campos, lo administraba y lo heredó su hijo Raúl Campos. Las dimensiones y la belleza del cine pronto acabaron con el cine “Olimpia”. La sala se usaba para funciones de cine, teatro regional, eventos cívicos y políticos. Inició su apogeo a principios de los años sesentas (1960), los encargados de las proyecciones era los pintores Mendoza, encabezados por Don Roger y sus hijos Roger y Mauro “Mayón”, ellos también fueron los encargados de operar las películas en el cine “Olimpia”. Años más tarde Don Renán “El Chief” Zavala adquirió el cine “Encanto” que logró su época de oro en los años setentas y ochentas.

El cine tenía al frente una enorme cartelera luminosa con su nombre “Cinema Encanto” con grandes letras a un costado RZ, siglas de su propietario Renán Zavala con tipografía de la Warner Brothers. En la entrada estaba la taquilla de lado izquierdo con unos tubos para formar la fila. Lo adornaban enormes cuadros con fotografía de Pedro Infante, Tony Aguilar y carteles de películas famosas. Al ingresar tenía un vestíbulo amplio, a la derecha estaba la dulcería y a la izquierda los baños. Una enorme cortina gruesa y roja separaba la sala. Media sala tenía filas de butacas de madera, cómodas y bonitas para su tiempo, al frente la sillería era de plegar, amarradas. En la parte superior tenía enormes ventanas y a los costados enormes abanicos que refrescaban la sala. Destacaba su enorme cielo raso pintado de azul con estrellas.

Los domingos después de misa de 8 de la mañana, era un lujo entrar a la matiné. En los años setentas una de las películas para niños de moda eran “Caperucita y el Lobo”, “El Gato con Botas” y otras. En esos años todavía dominaban las películas en blanco y negro, principalmente rancheras y de luchadores: Luís Aguilar, El Santo, Blue Demon, Capulina, el increíble profesor “Zovek”, “El Chanfle”,  y otras. Existía molestia porque los avances o cortos de las películas prohibidas se exhibían en el intermedio de la matiné, repleta de niños y señoras.

A fines de los setentas (1970) empezaron a llegar las películas a color con los hermanos Almada, Jorge Rivero, Andrés García, Cornelio Reyna, las películas prohibidas, unas eróticas y otras de comedia. Los domingos en la noche eran los estrenos, las artistas de moda eran Isela Vega, Sasha Montenegro, Lyn May, Angélica Chaín, Carmen Salinas “La corcholata”. Eran llenos totales, las películas prohibidas atraían a cientos de gentes, hombres y mujeres, era casi la única diversión compartida por miles de motuleños. De muchacho uno iba con asombro y temor de ser rechazado en la entrada.

Vicente Fernández se convirtió en ídolo en parte por sus películas como: “La Ley del Monte”, “El Arracadas”, “Juan Armenta el Repatriado”, “El Tahúr”, “Una Pura y Dos con Sal”, en la presentación de sus películas se daban llenos totales.

Entre los taquilleros estaban Don Mario Baeza y Don José María Palma, Don “Villa” Barroso, Rafael Barroso “Galata”, “El Chino Bonkas”, Hilario, “Checheleche”. Las películas pornográficas eran inofensivas con relación a lo que hoy los niños y jóvenes pueden ver sin restricción por internet. Las escenas más candentes apenas mostraban por segundos los senos y muy ocasionalmente el vello púbico. Se esperaban largas horas para esos breves momentos, que casi siempre tenían cortes en las escenas más atrevidas, causando la molestia y el enojo de los espectadores que con chiflidos, mentadas de madre y aporreones de sillas mostraban su contrariedad. Había que estar alerta de Humberto Sánchez “Bachilis” o “Capulina” como le llamaban sus amigos, el vigilante que rondaba la sala para regañar y calmar los ánimos.

El personal de apoyo era amplio, en la dulcería estaban Don Emilio “El Chel” Gamboa, “Pancho” Lugo. Entre los taquilleros ocasionalmente estaba la “polaca”. Musa promocionaba las películas con volantes, además tenía una vitrola y amenizaba bachatas. “Cocula” barría la sala, limpiaba los baños y era el vigilante, una especie de mil usos.

Por los cortos frecuentes a las películas las molestias se expresaban con insultos se hacían con voz en pecho “Zavalaaa chinn…”, “Bachilis”, perro, chinn…” y las risas de la mayoría de los asistentes acompañadas de aporreones de sillas, era parte del desahogo y la diversión. Con los cortes se prendía la luz para buscar calmar los ánimos. “Bachilis”, era un personaje, por su función de vigilante y su afición a la mariguana, para molestarlo, que por cierto era muy enojón, le gritaban discretamente distintos insultos. Encabronado miraba a sus agresores, que casi siempre en grupo reían. Era muy celoso de su trabajo y en algunas ocasiones sacaba a los espectadores que borrachos se dormían en la sala o sorprendía destruyendo la sillería.

Molestaban mucho los intermedios que se prolongaban hasta por media hora. El negocio era la dulcería, los refrescos y las palomitas tenían precios elevados, en general todos los dulces, en especial los chocolates; pero se hacían largas colas y amontonamientos para comprar las palomitas que se acompañaban con salsa de chile. Se vendían tortas de ensalada y de jamón con queso, los refrescos embotellados se vendían en los envases de cristal, por lo que te daban un chicle si los devolvías y cuando no tenían cambio, que pasaba con mucha frecuencia, por cualquier compra el vuelto te lo daban con chicles.

Se conservó la costumbre de disfrutar semillas de calabaza (pepitas) y cacahuates. Al término de la función sucia quedaba la sala porque no tenía depósitos para la basura. “Bachilis” se encargaba de recoger los envases. Los fines de año se promovían rifas que gustaban a la gente. Era la diversión preferida de la mayoría de los motuleños. No existía la televisión por cable ni el internet.

En los ochentas (1980), los viernes pasaban películas pornográficas, más atrevidas que las anteriores, como “Aundar anapu”  “Tívoli” “Las Ficheras”, “Bellas de Noche”, “Picardía Mexicana”, “Muñecas de Media Noche”, “Esta noche cena pancho”,  y otras; también traían películas de comedia italianas, entre ellas un actor cómico que gustó mucho fue Lando Buzzanca y algunas películas eróticas francesas, una de ellas fue “Alessia: un volcán dentro del cuerpo”, que por su calidad logró varias exhibiciones en la sala.

La pornografía se volvió todo un negocio que se ligó con los prostíbulos que existían en la ciudad, “Mamá Aida”, “Xcai” y “El Mocho”, ubicados sobre la calle 23 entre 40 y 42, frente al fraccionamiento la “Herradura”, eran los sitios concurridos por los jóvenes y adultos después de ver las candentes películas que pasaban los viernes, de “chocolomo” decían los espectadores, y el “Chief Zavala gritaba “cañonazo”

Verdaderas romerías se formaban a media noche para acudir a esos lugares, a pie, en bicicleta, en coche de caballito, Jaramillo tenía clientes fijos, en moto, en auto, y hasta venía de Dzemul un camión especial de Don Lucho Rivera llamado “El Padrino” que daba el servicio completo en su viaje que incluía la visita a los prostíbulos. En esos años no existía el SIDA, y tampoco los condones, los riesgos más comunes que se enfrentaban era la gonorrea, que con frecuencia afectaba a jóvenes y adultos. El Dr. Lugo era el especialista en esos padecimientos y en inspeccionar a las prostitutas  que llegaban los viernes al mediodía y hacía su recorrido triunfal por el centro de la ciudad en coches de caballito.

El cine era usado para eventos cívicos y políticos, así como para funciones especiales de teatro regional, venían “Cholo y Petrona”, “Ponso y Chela”, “Capulina”, en una ocasión llegó José José, cobraron $ 10 pesos la entrada, una cantidad exorbitante para esa época, sus canciones de moda eran “La Nave del Olvido” y “El Triste”; también la compañía de Urcelay ofrecía espectáculos de burlesque y de travestís, “Mayambé” fue uno de ellos que cobro fama, sobre todo porque en esos años disfrazado de mujer lograba engañar a muchos hombres que accedían a sus encantos, ofreciéndoles besos y caricias, que al final cuando se percataban que eran hombres, recibían burlas de todos los espectadores.

El cine teatro Motul

Uno de los personajes más controvertidos de Motul fue Don Roque Avilés, “Papa” Roque, quien amasó una enorme fortuna con recursos de dudosa procedencia. Don Roque mostraba un aspecto huraño, era duro de tratar y directo en su forma de hablar, su aspecto era hostil para el que no lo conocía. Por un lado se le acusaba de los abusos que cometía en los negocios que se hacía, por otro lado al final de su vida mostró su lado humano que lo llevó a construir cientos de metros de calles de concreto asfáltico que le dieron fama a la ciudad, construyó la plaza de toros “Monumental Avilés”, según los rumores de la época, ayudado con los recursos del Programa Emergente para Zonas Urbanas (PEZUC). En esos años recibió $ 50 millones de pesos. Y decidió construir el cine teatro Motul, con todas las normas de las técnicas teatrales: camerinos, tramoyas, escenario, cortinas; y lo equipo con sillas de lujo y equipo de sonido de alta calidad. El cine se estrenó con una de las películas más taquilleras de la época “La Guerra de las Galaxias”.

Nunca pudo don Roque administrar bien su cine y escoger las películas al gusto de los espectadores. Primero uno de sus hijos se hizo cargo, pero las malas decisiones y la mala administración acabaron rompiendo la relación con su padre. La calidad del teatro le permitió traer obras como las de “Cholo”, que fueron llenos totales. Sin embargo en esos tiempos hicieron su aparición los videos reproductores (caseteras) que se volvieron una competencia abierta para los cines. El cine cerró un tiempo, después Don Ricardo Vidal rentó el cine para administrarlo, apenas empezó a levantar la clientela por don “Rich”, cuando don “Roque” se lo quitó. Las época de oro del cine en la ciudad había llegado a su fin, nunca logró el cine Motul conquistar la clientela adecuada para sus sostenimiento. Al final “El Chief” Zavala lo rentó para trabajarlo, pero tampoco logró levantarlo, un estigma pesaba sobre el cine. Años más tarde apareció la televisión por cable y proliferaron las videocaseteras que acabaron matando el negocio del cine en Motul.

Tristemente el recinto cultural que construyó Don Roque nunca fue valorado, después de permanecer cerrado unos años, fue destruido para destinar el espacio para un negocio. Nunca vieron las autoridades en turno de esos tiempos, la importancia de rescatar y comprar ese espacio para dedicarlo a la promoción cultural del municipio. Una pérdida irreparable, Don Roque nos había construido un cine teatro extraordinario para su tiempo.

Cinemas Oasis

Corresponde al siglo XXI hacer mención especial de los cinemas Oasis, construidos hacen unos años por el empresario Manuel Mendoza Cauich, dueño de Plaza Oasis. Al igual que Don Roque, Manuel Mendoza se esforzó con una millonaria inversión para dotar a la ciudad de dos salas de cines, con la mejor tecnología y el equipamiento de ésta época. Tal vez los años que la gente se había alejado del cine, el dominio de las películas de video y la televisión por cable, nunca permitieron prosperar a estos cinemas. Muchas trabas enfrentó su dueño, la mafia de las empresas distribuidoras de películas y cierta renuencia de la gente por regresar al cine. Al final acabó rentando las salas a una empresa operadora especializada de cines, pero tampoco se logró recuperar esta diversión. Hoy permanecen cerradas estas dos esplendidas salas, tal vez esperando un milagro para vestirse de luces nuevamente.

Referencias:

Biblioteca Virtual de Yucatán www.bibliotecavirtualdeyucatan

Archivo General del Estado (AGEY), Fondo Municipios, Motul, Caja 7, Vol. 21, Exp. 6

Fototeca “Pedro Guerra” de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY)

Archivos generales de la La voz de Motul

Entrevistas a varios ciudadanos y testimonios.

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