La Voz De Motul

Editorial

“Camarón” Carmen Luna Cetina

Tomado del libro “Orígenes, Actualidad y Rumbo de Telchac Puerto”, una coproducción de la administración municipal del Ayuntamiento 2012-2015 del municipio de Telchac Puerto. Mil ejemplares.

En amena entrevista con don Carmen Luna Cetina relató que su apodo surgió por su vida dedicada a la pesca “salía a las cuatro de la madrugada y regresaba como a las 5 de la tarde, pasaba todo el día bajo el sol en el mar, cuando regresaba por las tardes estaba todo colorado y se me pelaba la piel como una iguana”.

“Camarón” vivía feliz en el mar disfrutando de los candentes rayos del sol, sin ninguna protección especial, por lo que a la larga el tiempo le pasó la factura. Un día le detectaron cáncer en la piel, por lo que tuvo que someterse a cerca de 15 cirugías y tratamientos de quimioterapia para poder quedar bien.

Nació el 9 de marzo de 1936. Cuando tenía 12 años murió su madre y su padre se fue a Holbox, por lo que se quedó a cargo de sus 3 hermanos menores y tenía que trabajar para mantenerlos.

Se casó a los 24 años con María Isabel Cruz Kú, de Dzemul; con la que procreo a: Jorge, Lucas (q.e.p.d.), Aída, Rosa, Lupe, Gabriel, Leticia, Gabino, Brenda y Ricardo.

img_2978_result

Recordó que su esposa lo acompañaba a pescar para la temporada de corvina en los meses de febrero, marzo y abril; salían por la noche para tender redes, se iban a las 9 de la noche y regresaban a la 8 de la mañana del día siguiente.

En los meses de enero y febrero salía a la pesca del cazón, el cual sacaba a 4 o 5 brazas logrando entre 40 y 50 piezas por viaje, vendiendo entre un peso y uno cincuenta la pieza dependiendo del tamaño, en ocasiones no lograban vender todo, mientras tanto tenían que salarlo y así poder mantener a su prolífica familia, teniendo que trabajar prácticamente día y noche.

Entre sus actividades también se dedicó a bucear ciertas especies como: cherna, tortuga, mero grande, caracol, langosta; para lo cual tenía localizado las cuevas de donde los sacaba con gancho, sin embargo todo eso ya está prohibido.

Pescaba de dos a tres tortugas al día, en una ocasión el capitán de puerto Miguel Rivas Sandoval, le avisó que en dos meses se iba a prohibir la pesca de tortuga, por lo que fue a sacar sus redes, al regresar sacó un gran filete de tortuga y se lo fue a obsequiar por lo que el capitán le dijo que todavía no se prohibía y podía continuar durante esos dos meses, a lo que le contestó que mejor buscaba otra actividad para hacer.

Durante esa época de buzo, logró ver los tres cañones que se encuentran frente a playa Bonita, así como el casco del Eureka que está frente al muelle.

Contó que en una ocasión en que no había pesca, se dedicó a la cacería de patos cerca de Xtampú lo cual le gustó mucho, al día tiraba entre 10 y 15 patos, eran patos grandes conocidos como “Sac sen” (Pecho blanco), los cuales eran grandes de color gris con blanco.

Con añoranza señaló “ahora ya no llegan esa clase de patos, con dos patos comía toda mi familia, el resto lo salía a vender mi hijo a un peso o uno cincuenta la pieza. Antes había cosas naturales para comer, ahora hasta el pollo esta engordado con químicos puro veneno comemos”.

Al dejar la pesca se dedicó a hacer y reparar redes, tarrayas y jamos. Esta actividad la aprendió del marido de su hermana que sabía hacerlo, fue quien le enseñó. Recordó que antes era fácil vender las tarrayas, ahora vende una cada mes, dependiendo el tamaño, cuesta entre 800 y 1,000 pesos una tarraya, las hay lizeteras, sardineras o camaroneras de acuerdo a la apertura del tejido.

  img_2982_result

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *