La Voz De Motul

Editorial

“Carmito” José del Carmen Rosado Chay

Tomado del libro “Orígenes, Actualidad y Rumbo de Telchac Puerto” una coproducción del editorial La Voz de Motul con la Administración Municipal 2012-2015 del Ayuntamiento de Telchac Puerto”. Septiembre de 2015, mil ejemplares. 

Es reconocido por personas locales y visitantes como el mejor cocinero que ha dado el municipio de Telchac Puerto. Nació el 16 de julio de 1937 y falleció en 1999 a la edad de 62 años. Fue hijo de Petronilo Rosado y Emilia Chay, fue el cuarto de nueve hermanos: Socorro, Beatriz, Alfredo, José del Carmen, Javier Antonio, Petronilo, Guadalupe y Pilar Rosado Chay.

Se casó con María Reyes Cetina Sansén con quien tuvo cuatro hijos: Carlos, Gladis, Ramón y Felipe Rosado Cetina.

De acuerdo al testimonio de su hijo Carlos, “Carmito” inició como vigilante del puerto de Miramar, donde inició la venta de pescado frito y ceviche de pescado. Años después compró un terreno cerca de Telchac y construyó su restaurante al que bautizó con el nombre “Los Cocos”. Recordó que los días 25 de diciembre y 1° de enero, se llenaba su restaurante. Era famoso por sus caldos y el tikinxic, todo lo cocinaba con leña y cáscara de coco, nunca utilizó gas. Por la calidad de sus comidas pronto comenzó su fama incrementando gradualmente su clientela.

Relató que los Millet venían a encargarle que les cocine relleno negro y se quedaban a esperarlo, otra de sus recetas que gustaba mucho era el Pato a la Orange, con patos migratorios que se cazaban en el puerto.

Su hermana Pilar platicó una de sus anécdotas cuando Miguel de la Madrid Hurtado como candidato del PRI a la presidencia de la república visitó el puerto de Telchac lo llevaron a comer a “Los Cocos”.

Por supuesto “Carmito” preparó toda la comida y una de sus especialidades, los polcanes rellenos de frijol negro, que le quedaban deliciosos. Emocionado decidió entregárselo personalmente al candidato, pero en el momento de intentarlo los guardias de seguridad se lo impidieron a empujones.

En ese momento el Gobernador del Estado Don Víctor Cervera Pacheco, observó el incidente y como apreciaba mucho a “Carmito”, regañó a los guaruras y les dijo que era el dueño del restaurante y para demostrarles que lo que le ofrecían al candidato era seguro, agarró un polcán y se lo comió delante de ellos, permitiéndole de esa forma entregárselos al candidato.

Varias son las anécdotas de “Carmito” con Víctor Cervera, quien le tenía un aprecio especial. Otro de los relatos asegura que siendo éste gobernador del Estado, como era su costumbre, visitó de nuevo el restaurante “Los Cocos”, ya habían pasado varios años y al ir al baño se dio cuenta que seguía siendo la misma letrina, como era la costumbre en ese tiempo.

Al salir pasó a la cocina y le dijo a su amigo “deberías mejorar tu baño, construir una de acuerdo a los clientes que tienes, te voy a mandar el dinero para que lo hagas”. Al poco tiempo el gobernador cumplió su palabra al enviar a un propio con el dinero para el baño. “Carmito” aceptó el dinero, sin embargo, jamás construyó el baño.

A la siguiente visita de don Víctor, el cual siempre iba con su familia al puerto, en esa ocasión, la licenciada Amira Hernández, esposa del político dzemuleño, se levantó para ir al baño que supuestamente había sido reparado, pero al llegar era el mismo, una letrina y sin puerta, por lo que al virar a ver se dio cuenta que una fila de patos la había seguido y se había metido con ella al “Baño” por lo que del susto se puso a gritar.

También se cuenta que muchas veces las personas que iban a comer con “Carmito”, lo primero que éste hacía era cobrarles pues siempre le hacía falta los ingredientes, sólo tenía unos cuantos pescados disponibles, con lo que cobraba mandaba a comprar lo que necesitaba y lo preparaba. En una ocasión una familia de Mérida llegó a comer al restaurante, y eligieron “Filete al mojo de ajo”, como era costumbre pues no tenía ajo, un amigo le preguntó “¿lo voy a comprar?” Y él respondió “¡No! Ahorita vas a ver que voy a hacer”.

Sacó cebolla y cocinó los filetes, al servirlo le dijo al amigo “Vas a ver como hasta se van a chupar los dedos”. Al terminar de comer aquella familia, se levantó de la mesa y se dirigieron a la cocina, para sorpresa de todos, fue para felicitar a “Carmito”, porque a decir de ellos nunca habían comido un mojo de ajo tan delicioso. Ese era el grado de sazón que “Carmito” poseía y la capacidad de improvisación al cocinar, muchos hasta hoy recuerdan lo delicioso que le quedaba el “Tikin xic”.

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