La Voz De Motul

Editorial

LOS NAVEGANTES MAYAS

Tomado del libro “Origenes, Actualidad y Rumbo de Telchac Puerto”, una coproducción de la editorial La Voz de Motul con la Administración Municipal del Ayuntamiento 2012-2015 del municipio de Telchac Puerto, Yucatán.

Por: Valerio Buenfil 

Los mayas del norte de Yucatán fueron conocidos como los Fenicios de América, lograron la circunnavegación de la península dominando el Golfo de México y el mar Caribe. Xcambó fue el puerto de la Provincia de Ceh Pech, cuya capital fue Mutul, hoy Motul.

Según el destacado mayista Eric Thompson el grupo maya chontal que vino se le conocía como los Putunes o Itzáes, procedían del sur de Campeche y del vasto de los ríos Usumacinta y Grijalva de Tabasco.

Estudios recientes en arqueología han registrado más de 400 sitios prehispánicos en las costas de la península de Yucatán y Belice, entre los principales puertos se reportan: Jaina, Xcambó, Xelhá, Isla Cerritos, Champotón, El Cuyo, Chiquilá, Xcaret, Cozumel, Tulum etcétera.

Según las evidencias los mayas empleaban canoas de madera impulsadas a remo, o, en aguas bajas, por medio de palancas. Las canoas mayas eran talladas de un sólo tronco de cedro, caoba y otras maderas duras, variaban en tamaño. Habían desde pequeñas piraguas para un individuo y hasta grandes embarcaciones capaces de acomodar entre 40 y 50 personas. El diseño de la canoas fue sencillo, no hay evidencias concretas del uso de canoas dobles, de estabilizadores o balancines, o vela.

El comercio marítimo constituyó una importante dimensión de la civilización maya, se remonta al Preclásico Tardío. Circundadas por la geografía costera penínsular de Yucatán, y cruzadas por las extensas redes fluviales que se extienden a lo largo de la costa. El intercambio comercial y espiritual a través de largas distancias jugó un papel importante para la unificación cultural del mundo maya.

Fray Diego de Landa se refirió así “El oficio a que más inclinados estaban es el de mercaderes, llevando sal, y ropa y esclavos a tierra de Ulua y Tabasco, trocándolo todo por cacao y cuentas de piedra que eran su moneda, y con esta solían comprar esclavos y cuentas más finas y buenas… y en los mercados trataban todas cuantas cosas habían en esa tierra”.

Los nuevos estudios señalan: “Las fuentes históricas del tiempo de la Conquista española indican que los mayas tenían una amplia red de rutas marítimas comerciales que se extendían desde Veracruz hasta Honduras. Por lo general eran navegantes costeros y, siempre que ello era posible, aprovechaban rutas protegidas por bahías y arrecifes, así como vías fluviales a través de lagunas costeras, estuarios y ciénagas. En aguas relativamente tranquilas del golfo de México, cuando había mal tiempo, las canoas podían atracar en cualquier punto costero, incluyendo las bocas de muchos ríos y canales.

En la costa norte de Yucatán, los navegantes tenían la opción de utilizar dos rutas fluviales: la ciénaga costera que comienza en Celestún y se extiende hasta Dzilam de Bravo, y después, el río Lagartos, que comienza en San Felipe y llega a varios kilómetros al oriente de El Cuyo.

Poco más al oriente comienza una serie de lagunas costeras que permiten un paso protegido alrededor de la esquina noroeste de la península, desde la laguna de Yalahau, pasando por el interior de Cabo Catoche, hasta llegar a Ecab, o Boca Iglesia, enfrente de Isla Contoy.

De Contoy arranca el gran arrecife costero del Caribe, que protege la costa hasta llegar a la bahía de Isla Mujeres y las lagunas internas que se localizan detrás de Isla Cancún.

Cuando arribaron a Yucatán, los españoles observaron torres y fogatas nocturnas a lo largo de las costas, que indudablemente sirvieron de marcadores o señales para la navegación.

Sólo algunos puertos han sido objeto de excavaciones intensivas, entre estos está Xcambó, Aguatal, Isla Cerritos y Jaina en Campeche. Los edificios mayas costeros, comúnmente llamados ‘adoratorios’, sirvieron de marcadores o ‘enfiladeros’ para los navegantes.

Por evidencias arqueológicas e históricas, sabemos que los mercaderes mayas comerciaban con más de un centenar de productos, desde el maíz y las frutas que circulaban en los mercados locales, hasta la obsidiana, la piedra verde y los ornamentos de oro que llegaban de tierras distantes.

Los mayas del norte de Yucatán exportaban productos a la costa del Golfo de México, a las Tierras Bajas mayas del sur, a Belice y a Honduras, y de ellos los principales fueron la sal y las mantas de algodón, pero también miel y cera, copal, achiote, productos agrícolas, esclavos y pedernal.

Para lograr lo anterior, fue necesario establecer a lo largo del litoral lugares de apoyo al navegante, como son los distintos puertos, con un sistema de marcaciones, tanto perecederas como permanentes, que de forma similar a como lo hacen los faros modernos, auxilian a los navegantes para arribar con el menor riesgo a su destino, tenían un código para interpretar las señales y derroteros.

La existencia y utilidad de dicho sistema de marcaciones se puede corroborar en los escritos que nos dejaron los cronistas, conquistadores y frailes, al respecto, Fray Diego de Landa señaló ‘…los indios ponen señales en los árboles para acertar el camino para ir o venir navegando de Tabasco a Yucatán(Anthony P. Andrews,El comercio marítimo entre los mayas del Posclásico.”).

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Plano elaborado por el cartógrafo Alejandro Joseph de Guelle en 1722, donde se aprecia la ciénaga que atraviesa todo el norte de la península como un ancho canal de navegación. Tiene todos los elementos característicos de su cartografía, como las orlas florales que incluimos como elemento distintivo de esta edición.

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