La Voz De Motul

Editorial

Falleció el profesor Carlos Leonardo Ramírez Vera

El día de ayer lunes 12 de diciembre cerca de las ocho, después de larga dolencia falleció el  profesor Carlos Leonardo Ramírez Vera en la ciudad de Mérida. A las 11 de la mañana el martes 13 de diciembre se oficio una misa en la funeraria “La Piedad” ubicada en la Dzityá del municipio de Mérida; posteriormente será será incinerado. Le sobreviven su esposa la profesora Alma Rubí Sánchez y sus hijos: David, Rubí, Xahili y José Juan. En la edición 372 del 26 de junio de 2013 realizamos una breve semblanza de su trayectoria que ofrecemos a continuación.

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Educadores Motuleños

Con el propósito de contribuir con aportaciones a la historia de la educación en Motul, iniciamos una serie titulada “Educadores Motuleños”, que tiene como propósito rescatar y revalorar, a los educadores que han contribuido a fortalecer la cultura y la identidad de los motuleños, la motulinidad. A los maestros que han dejado huella con su vocación, que han servido de guía a varias generaciones.

Este espacio está dirigido a maestros y maestras, en especial a los que están en retiro, porque tienen tiempo para recuperar su experiencia y ofrecerla a la comunidad. Iniciamos con la semblanza de Carlos Leonardo Ramírez Vera.

Carlos Leonardo Ramírez Vera

Es uno de los fecundos educadores que forjó la familia de Don Manuel Ramírez y doña Quintiliana Vera. Nació el 7 de julio de 1930 en la calle 27 x 24 y 22 del centro de la ciudadde Motul.Estudio en la escuela primaria Roque Jacinto Campos.

Al terminar su educación en Motul, ingresó al Seminario Conciliar “San Idelfonso”, de la ciudad de Mérida, donde estudio cuatro años de Humanidades y dos de Filosofía. Años después dejó el seminario e ingresó al Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, para obtener el título de Profesor de Educación Primaria.

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Logró ser presidente de Sociedad de Alumnos del Instituto de Capacitación al Magisterio. Su generación acogió el nombre del ilustre poeta yucateco Antonio MedizBolio, de quien el maestro Carlos Ramírez escribió una bien documentada semblanza en la que dejó testimonio de la admiración de la generación 1960-1966 de egresados del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio.

Inició su labor docente en la escuela secundaria No. 6 Eulogio Palma y Palma, donde impartió las cátedras de lengua y literatura española y educación física premilitar, durante 5 años y 10 meses. En esta escuela dejó honda huella, especialmente en el área de educación física. Sus alumnos sobresalieron en campeonatos deportivos municipales, conquistando 2 trofeos en voleibol, uno en softbol y uno en beisbol.

En septiembre de 1958 ingreso al Sistema Educativo Federal, recibiendo su primer nombramiento para la comunidad rural de Ticimul, del municipio de Chankóm. Su trayectoria profesional la inició en el medio rural donde se distinguió desempeñando el cargo de director con grupo, construyó con apoyo de autoridades y vecinos edificios donde no había y mejorando los que existían. Impulsó proyectos deportivos y sociales.

Encontramos en el Informe de la Constancia de Trabajo del 7 de septiembre de 1967 que emitió el profesor Secundino Maldonado Villamil, Inspector Federal de Educación de la Octava Zona, la labor educativa realizada por el profesor Carlos Ramírez Vera en las comisarías Kankabchén Rancho, Ucí y Tanyá del municipio de Motul.

En Kankabchén Rancho.- Unificó a la comunidad en torno a la escuela, logrando la delimitación y correcta administración de la parcela escolar, con cuyos fondos se lograron mejoras en la escuela. Fomento el deporte en la niñez y juventud; e implementó la merienda para mejorar la alimentación del alumnado.

En Ucí.- Fomentó y delimitó con éxito la parcela escolar, y con los beneficios económicos se hizo posible el aumento de aulas, muebles y la construcción de un teatro al aíre libre. Organizó un cuadro cultural que actuó de manera destacada; fomentó el deporte, especialmente el beisbol, y organizó el Comité Pro-Electrificación cuyas gestiones hizo posible éste servicio.

En Tanyá.- al no encontrar edificio escolar, reorganizó la Sociedad de Padres de Familia y constituyó un Comité pro Edificio Escolar, que después de tres años de trabajo intenso logró la reparación total del camino vecinal, el edificio escolar, el teatro al aire libre, el monumento a la bandera, los jardines de la escuela. Además fomentó el cultivo de frutales, logrando la plantación de una parcela de tamarindo y fomentó la cunicultura

La UNESCO

En 1967 fue designado director de la Escuela Primaria Federal “UNESCO”, por el profesor Roberto Guerra Quiroz, Director Federal de Educación en Yucatán. Al respecto el profesor Carlos Ramírez relató “la UNESCO contaba con 6 alumnos, estaba en una cocinita de paja, propiedad de don Manuel Cárdenas”.

Carlos Ramírez de inmediato inició con la organización de los padres de familia para la gestión del edificio. A través de un oficio entregado el 25 de julio de 1967, solicitaron la donación de una parte de los terrenos de la ex estación de Ferrocarriles y de los edificios.

El 21 de noviembre de 1967, el gobernador del Estado, Luís Torres Mesías, mediante oficio comunicó al Ing. Gelasio Luna Consuelo, Gerente General de Ferrocarriles Unidos de Yucatán “Me refiero a su atenta carta de fecha 6 del presente mes, para manifestar a usted que no tenemos inconveniente en comprometer, de acuerdo con su solicitud, el terreno y edificios que no estén siendo utilizados actualmente, para que se construya la Escuela Primaria Rural Federal UNESCO”.

La escuela empezó a funcionar en la casa del gerente de la estación de ferrocarriles, una construcción de madera y láminas. Después de su estancia unos años como director de la UNESCO, por circunstancias políticas y familiares decidió trasladar su residencia a la ciudad de Mérida.

Ermilo Abreu Gómez

 

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Carlos Ramírez al igual que muchos educadores, es un aficionado a la composición literaria, escritor de prosa y poesía, en especial de los acrósticos. Posee una rica producción con la que refleja su conocimiento humanista. Su gusto por las letras lo llevó a la admiración de 2 de los grandes de la literatura yucateca: Antonio MedizBolio y Ermilo Abreu Gómez.

Y fue la figura de Ermilo Abreu Gómez, la que inspiró a Carlos Ramírez en su trabajo educativo realizado en la ciudad de Mérida. Primero fundó en la colonia Díaz Ordaz, la escuela Ermilo Abreu Gómez, donde logró el edificio y un buen funcionamiento con personal de organización completa.

En la escuela de la México Oriente, instituyó la Medalla “Ermilo Abreu Gómez”, que ha sido otorgada a autoridades, maestros y padres de familia que se distinguieron por su aporte a favor de la educación. En ésta escuela, entre otros anexos, logró la instalación y funcionamiento del Aula de Medios, misma, que por acuerdo de maestros y padres de familia, lleva el nombre de Carlos Ramírez Vera. En ésta escuela permaneció 31 años, hasta su jubilación en enero del 2004, después de 51 años de servicio.

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Antonio Mediz Bolio

Carlos Ramírez escribió una sobria semblanza de Don Antonio MedizBolio, dice “El nombre de Antonio MedizBolio es, en Yucatán, el símbolo mayor de su literatura, proyectada universalmente a través de una obra genial: “La Tierra del Faisán y del Venado”. Obra insuperable desde todos los ángulos capta el sentido mítico religioso de la cultura maya, que conserva en el tiempo esa aureola de misterio que encierra aún una civilización no del todo conocida.

Personalidad prodigiosa la de don Antonio. Siempre estregado a la creación, ya sea de su obra poética, teatral o periodística, con la alegría sabia del creador de cosas maravillosas. Su alegría era más ancha, más abierta, más diáfana y más clara, cuando escribía conversaba de la magia y misterio del alma y el lenguaje del Mayab.

La ocasión de honrar a un hombre tan preclaro se presenta de modo afortunado, cuando una generación de maestros del Instituto de Capacitación decide adoptar su nombre ilustre.

Siendo verdad que “honrar honra”, los maestros del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, han encontrado, en el nombre de Antonio MedizBolio, le égida mejor para su graduación profesional”.

El profesor Carlos Ramírez logró la maestría, esa que solo se alcanza por la dedicación  al oficio de la enseñanza. En el ámbito laboral supo comportarse como un asesor y compañero, poniendo en práctica las relaciones humanas, con lo que logró fomentar productivos equipos de trabajo.

Fue tal la entrega y la pasión del maestro Carlos, a las tareas educativa, que se adivina permeada con una mística de apostolado en el que manifiesta siempre su auténtica vocación de servicio. Nunca escatimó dar el tiempo adicional requerido, con tal de lograr los objetivos primordiales con los que benefició a sus comunidades.

El Poema del Adiós

Cuando pienso en retiro

A solas con mi conciencia,

Yo no sé qué más admiro

De esta mi doble vivencia.

Triste es la despedida,

Grata la jubilación,

Son dos fuerzas emotivas

Que embargan al corazón.

Siento del pecho arrancada

Aquella obra que soñé

Con cariño realizada

Y en la que el alma dejé.

Cambia el rumbo de mi vida,

Algún menester me espera

Con libertad selectiva

Para hacer lo que más quiera.

Cuando pienso en el retiro

Muere la luz del ocaso

Y otra de mi estrella miro

Que he de seguir paso a paso.

Profesor Carlos Ramírez Vera

 

 

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