La Voz De Motul

Editorial

“Dito” Abraham de Motul

Publicado el 14 de Mayo de 2012 en la Edición 305

Por: Valerio Buenfil. Motul, Yucatán.

Vende, vende santi; santi barati, que no come, ni bebe, ni rompe zapati

Dicho libanés

Con motivo de la publicación de la anécdota de “Anís y Farida”, recibimos la visita de nuestro amigo Manuel Soberanis y Soberanis, destacado motuleño, oriundo de Cenotillo, Yucatán. La charla versó  en esta ocasión sobre la presencia de los libaneses, y el impulso comercial que sufrió la ciudad de Motul, con el arribo de estos nuevos inquilinos. La remembranza fue sobre uno de los libaneses más carismáticos de Motul en el siglo XX, de Don Pedro “Dito” Abraham Siqueff.

Don “Dito” era el típico comerciante libanés. Vestía con pantalón formal y guayabana. Cuando viajaba a la ciudad de Mérida a realizar sus compras, llevaba consigo una mochila de cotín, donde metía sus compras pequeñas. El cotín era la tela que usaban los yucatecos como delantal de manera cotidiana.

Durante el siglo XX, el comercio de telas de la ciudad estuvo dominado por comerciantes libaneses. A mediados de los años cincuentas del siglo XX, entre los principales libaneses que controlaban el mercado de telas de la ciudad estaban Don Elías Siqueff, Pedro “Dito” Abraham y Aida Pedro que tenían sus expendios en el mercado 20 de noviembre.

“Dito” vendía camisas, cortes de pantalón, cortes de vestido, gabardina, caqui, zapatos, hilos de hamaca, y los famosos calzados “Canadá”, los más caros y prestigiados de esa época. Se casó con doña Minerva Espadas, con quien procreo 3 hijos: César, Pedro y Cinthya Abraham Espadas.

Tenía su carta de presentación cuando visitaba los comercios de la ciudad de Mérida. Cuando le decían Don “Dito Abraham” él respondía siempre con una frase muy cariñosa “Dito Abraham, el más camaján de Motul, Yucatán. Una promesa hecha realidad”.

Lo cierto es que “Dito” fue una de las personas más humanitarias en la historia de Motul en  la segunda mitad del siglo XX.  “Dito” era un hombre generoso de amor. Un humanista. Siempre tenía una sonrisa y un gesto de atención para todos, hasta para los más humildes. Tuvo decenas de ahijados, entre ellos muchos hijos de mujeres de escasos recursos. Era un padrino generoso. Siempre regalaba su mejor sonrisa a los niños más humildes. Don “Dito” fue un hombre apreciado y estimado en la comunidad motuleña.

Entre los lugares que frecuentaba Don “Dito” para comerciar estaba San Francisco de Asís. En esa tienda trabajaba Cecilia Carrillo Zavala en el área administrativa, pariente del “Pelón” José Jairala Spat. Cecilia gustaba decir en doble sentido cuando llegaba Don “Dito” por su mercancía “saca el dedito” y repetía en varias ocasiones “saca el dedito”, al empacador que entregaba los bultos.

En esos años don “Dito” visitaba la casa “Chami” que estaba ubicada en la calle 54 con 56, era la distribuidora que fabricaba el cotín gallo. En sus viajes a Mérida aceptaba encargos en sus diligencias, tipo exprés.

“Dito” destacó como el único prestamista que no cobraba intereses. Él prestaba el dinero. Era un filántropo. Poseía una memoria brillante. Fue uno de los fundadores del Club Rotario de Motul. “Dito” practicaba con el ejemplo el ideal de servicio de Rotary, el único que podía recitar en verso el objetivo rotario. Sirvan estas breves líneas para recordar a uno de los hombres más queridos de Motul, a Don “Dito” Abraham Siqueff.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *