La Voz De Motul

Editorial

Rinitis

Publicado el 24 de abril de 2009 en la edición 154
Por: Dr. Miguel Ángel López Soto

Ya hemos hablado de las alergias, como lo son la dermatitis alérgica, el asma bronquial y habíamos quedado pendientes en tocar el tema de la rinitis, enfermedad que con estos cambios climáticos por los que estamos atravesando, la hemos estado viendo de manera muy frecuente en la consulta médica diaria; es por eso que en esta ocasión hablaremos sobre el tema.

La rinitis se puede dividir en dos grandes grupos:

La rinitis alérgica, que se puede clasificar en estacional y perenne. Y la rinitis no alérgica, este grupo incluye la rinitis infecciosa, la rinitis vasomotora y la rinitis medicamentosa.

Esta inflamación determina la producción de hiperreactividad nasal, y ante estímulos inespecíficos como en la rinitis alérgica con la inhalación de alérgenos se producen los síntomas. Los que padecen este tipo de alergia, deben evitar prados en período de floración. No obstante, la rinitis alérgica puede manifestarse a lo largo de todo el año y de forma regular, sin relación con la estación climática. Las manifestaciones son generalmente impredecibles en cuanto al momento y a la intensidad. Algunas personas con este tipo de rinitis suelen presentar pólipos nasales, sinusitis y abundantes eosinófilos en el moco nasal, mientras que otras no tienen pólipos, ni sinusitis, ni eosinófilos, pero sí los síntomas; en este caso la afección puede ser una rinitis vasomotora, las causas de la cual no son del todo conocidas.

Los síntomas que presenta la rinitis son comezón nasal, producción de moco acuoso y líquido además de estornudos frecuentes. Cuando el médico explora al paciente en el interior de las fosas nasales podrá observar que la mucosa de los cornetes está enrojecida, inflamada o con una coloración violácea muy característica. La inflamación produce enrojecimiento en la garganta.

El paciente suele presentar, además, los ojos congestionados, que una sensación muy desagradable de comezón dolorosa y lagrimean con profusión. Puesto que toda la mucosa de la nariz está congestionada, el paciente no puede respirar libremente y con facilidad, por lo que no es de extrañar que la mucosa de los senos maxilares y frontales esté también congestionada. Ello podrá favorecer las sinusitis, afecciones muy habituales en estos pacientes, que les provocan frecuentes dolores de cabeza, malestar general y, dependiendo de la persona, cambios de carácter e irritabilidad.

La rinitis alérgica se manifiesta con síntomas sobre todo en las mañanas, esto hace que disminuyan las actividades diarias de las personas provocando malestares, comúnmente confundidos con un resfriado simple que como explicamos en un artículo anterior se diferencia porque un resfriado viene acompañado de fiebre y temperaturas y no va más allá de una o dos semanas. Como mencionamos, la rinitis alérgica es una reacción anormal del organismo ante determinados elementos denominados alérgenos, que manifiestan diversas causas que ya mencionamos además de una insuficiencia respiratoria nasal crónica y como consecuencia de ésta, los ronquidos; ya que el paciente con insuficiencia respiratoria nasal por el agrandamiento o hipertrofia de los cornetes no puede respirar por la nariz y esto lo obliga a dormir con la boca abierta.

Se debe tener en cuenta lo importante que resulta la nariz en el buen funcionamiento del organismo, ya que ésta es la encargada de purificar, calentar, humedecer y regular la cantidad de aire que debe penetrar a los pulmones y con ella el ingreso de oxígeno, que es el alimento más importante para el cerebro.

No podemos olvidar que en la nariz se produce la fase cefálica de la digestión, de allí resulta el dicho popular “se me hace agua la boca”, cuando se perciben los olores de las comidas.

La insuficiencia respiratoria nasal al hacernos respirar con la boca abierta genera una faringitis que produce muchas molestias; pudiéndonos llevar a la faringitis granulosa crónica que cursa con dolor, malestar general y garraspera.

También debemos recordar que la nariz por medio del olfato, nos permite reconocer si los alimentos están en buen estado.

Para el tratamiento de la rinitis alérgica es fundamental  evitar los factores desencadenantes, como medicamentos, irritantes o alérgenos. En las sustancias desencadenantes de tipo profesional, hay que plantearse  medidas de protección y en casos severos el cambio de actividad.

En las alérgicas hay que disminuir la exposición al alérgeno y mejorar las condiciones medioambientales. La supresión total del alérgeno es imposible, pero la reducción a su exposición puede disminuir drásticamente la gravedad de los síntomas.

La elección del tratamiento depende generalmente de la severidad y duración de los síntomas, así como del  síntoma predominante y de las preferencias de los pacientes, con respecto a terapia local o general. Las medicaciones principales son los antihistamínicos orales  y tópicos, los corticoides tópicos, bromuro de ipratropio, descongestionantes intranasales y cromoglicato sódico.

Otro de los tratamientos contra la rinitis alérgica, cuando esta no es controlada por tratamientos convencionales, es la inmunoterapia, la cual es aplicada por un especialista alergólogo, pero teniendo en cuenta que esta solo se puede iniciar  en niños a partir de los 5 años en adelante.

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