La Voz de Motul

Editorial

Noche de Espíritus

Publicado el 31 de Noviembre en la Edición 129

Cuentan nuestros abuelitos que en la noche del 31 de octubre que es cuando las almas que pasan al más allá vienen a visitarnos, cerca del campo santo se ve salir una procesión de personas vestidas con túnicas blancas y en sus manos velas negras; van vagando por la ciudad buscando gente para que los siga en su largo caminar.

Se cuenta que la noche del 31 de octubre de hace algunos años, una chica de cabello largo y ojos oscuros se encontraba durmiendo en la habitación de la parte delantera de su casa, cuando escucho que una multitud pasaba en la puerta de su casa. Ella se quedó con cierta curiosidad por saber de que se trataba, por lo que abrió la ventana y vio a través de ella a un grupo de personas que con sus cantos la invitaban a unirse en su peregrinar, ella sin embargo se sentía dudosa ya que no era muy común ver a personas andando en la calle a altas horas de la noche. Al final de todo ella no acepto ir con ellos, por que su mamá que había despertado al oír que su hija estaba hablando, le dijo que cerrara la puerta y se metiera a dormir por que no era hora de estar en la puerta de la casa.

Antes de que cerrara la puerta, aquellas personas vestidas de blanco le pidieron que aceptara una vela y que dejara que se consuma mientras ella dormía, la joven ingenua acepto la vela y se metió a su casa a dormir. Al día siguiente la madre de la joven se preocupo al ver un hueso humano junto a la hamaca de su hija, al verlo, despertó a la joven y le pregunto que hacia durmiendo con un hueso a su lado y que de donde había sacado semejante cosa. Ella dijo que en la noche unas personas pasaron en una procesión y la invitaron a ir con ella, pero ella no acepto, y al no aceptar, las personas le pidieron que se quedara con una vela y que dejara que se consuma.

La joven después de despertar, se sintió mal, enferma y por varios días se sintió así, hasta que paso el tiempo… un año para ser exactos y en la misma noche oscura escuchó a las mismas personas, por lo que se paró y abrió la puerta, solo que estas personas ya no la invitaron a ir, sino que le dijeron que venían  por ella, aunque ella no quisiera ir con ellos, su alma ya les pertenecía. La vela que le dieron era su vida, y ella la dejó consumir como las personas le dijeron, ya que la vela no la apago el día que se la entregaron las personas, entonces durante toda la noche se consumió. Esa noche simbolizaba todo un año su vida.

La joven asustada cerró la puerta y durmió, pero ya no había nada que hacer, ella había entregado su vida en el momento en que acepto la vela y dejo que se consuma. A la mañana siguiente cuando su mama fue a verla, la joven de cabello largo y ojos oscuros ya nunca despertó. Desde entonces se cuenta que a la joven se le ha visto en estas fechas con un grupo de personas vestidas de blanco con velas negras, y que va vagando por la ciudad junto con las demás personas; invitando a otras personas para que les acompañen en su largo caminar. Gisail Briceño Pech a 28 de octubre de 2008.

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