La Voz de Motul

Editorial

La Flor de Mayo

Por: Zafiro

Blancas, rojas, amarillas, color salmón y muchas combinaciones más, así comúnmente conocida, abunda en nuestra región adornando con sus bellas flores de especial aroma que florece desde los meses de marzo hasta agosto y septiembre.

Su nombre científico es Plumeria rubra, se distribuye dese México pasando por Centroamérica hasta Ecuador, Peru y Brasil, sin embargo ha sido introducida en muchos otros lugares como Florida, Hawaii y diversos países del viejo mundo por la belleza y el aroma de sus flores, en Nicaragua es considerada como la flor nacional,  entre los mayas era conocida como Sak Nicté (Flor Blanca), recuerdo que de niño mi Chichi, adornaba su cruz verde el 3 de mayo a la cual vestía con un hipil bordado, y7 rodeaba con varas de flor de mayo, ensartando una a una en un palo de palma de coco formando con ello varas de bellas flores las cuales eran colocadas en el altar a los pies de la cruz, tradición que ya no se ve comúnmente salvo en algunas comisarías.

En la tradición de los mayas abundan leyendas que explican el origen fantástico de las cosas. Una de estas narraciones describe el origen mítico del árbol conocido en la Península de Yucatán como flor de mayo, llamado así porque florece en dicho mes. La Leyenda de la Flor de Mayo aparece en el libro amerindmaya del escritor y poeta Luis Rosado Vega versión compilada por el escritor Clemente López Trujillo en su libro Leyendas Mayas.

La leyenda de la Flor de Mayo

Narra la leyenda que un indígena maya casado pero sin descendencia, pasaba gran parte de su tiempo en actitud contemplativa observando las estrellas de la Cruz del Sur particularmente en las cálidas noches del mes de mayo. Se condolía el hombre de no tener hijos y rogaba a los dioses le concedieran una hija tan bella como las estrellas que observaba. Su súplica se vio satisfecha y su mujer dio a luz una niña bella y blanca como sus sueños. La niña creció bella pero enfermiza pasándose el tiempo observando las estrellas. Al llegar a su adolescencia, su melancolía y su condición enfermiza se agravaron a pesar de los esfuerzos de los curanderos de la región que nada podían hacer frente a una enfermedad desconocida. Un mes de mayo la niña murió profundamente triste, cuando la Cruz del Sur estaba más resplandeciente que nunca. Al día siguiente de su muerte el padre soñó que su hija había volado hacia las estrellas donde ella pertenecía. Los dioses, escuchando el ruego del hombre, habían enviado una de las estrellas de la constelación para satisfacerlo, cobrando ésta forma humana. Después de obsequiarlo un tiempo, la estrella había vuelto al firmamento.

La pequeña fue enterrada y al año, cuando apareció de nuevo la Cruz del Sur, en el pie de su tumba nació un árbol que hoy se conoce con el nombre de la flor de mayo (Sak Nicté en maya) porque desde entonces florece en tal mes para recordar la muerte de la niña triste. Existe además otra versión llamada “La Capilla de la Flor de mayo”, la cual aparece en el libr o Leyendas Izamaleñas del escritor Ramiro Briceño López, donde se explica el suceso extraordinario que motivó la construcción de dicha capilla y se manifiesta la costumbre de los lugareños de ofrendar en el mes de mayo ramilletes de esta flor a la Virgen María.

Ambas leyendas tienen un mismo hilo conductor: narran la historia de una niña devota que se enferma y después fallece en el mes de mayo por designio divino; y en mayo del año siguiente, sobre el sitio de su muerte, aparece milagrosamente la flor de mayo.

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