La Voz De Motul

Editorial

Símbolo del auge henequenero El mercado Guillermo Palomino de Motul

Cuando Motul alcanzó el título de ciudad en 1872, gozaba de una vigorosa agricultura y de un creciente comercio regional e internacional. El centro de la actividad económica era el mercado municipal que se ubicaba en el lugar que actualmente ocupa el bazar municipal. Encontramos en el Archivo General del Estado, un documento que data del 10 de abril de 1884. Se trata del informe que rindió al Cabildo Don José María Campos, presidente municipal de Motul, en el que señaló que “recibió autorización del gobierno del Estado para invertir $ 150 pesos de sus fondos, para la compra de cien rollizos a fin de renovar los techos del mercado de carnes frescas que se encuentran en mal estado”.

 

El viejo mercado

Con los años, el viejo mercado fue deteriorándose, hasta que el 28 de enero de 1889, el Jefe Político Interino (Accidental) A. Carrillo, le comunicó al presidente municipal de Motul, que el Gobierno del Estado había aprobado el expediente relativo a la construcción de un mercado público en esta ciudad, por lo que envió de regreso los documentos al Cabildo “para lo que corresponda”. El Jefe político propietario era Benigno Palma.

La modernidad

Para enfrentar los desafíos comerciales que reclamaban la ciudad y la región, se decidió la construcción de un mercado nuevo, moderno y funcional. Para la realización de este proyecto, las autoridades municipales con la autorización de las autoridades estatales, decidieron concesionar el mercado por un período de 10 años a un particular. Se le otorgó la concesión al Lic. Felipe Rosas.

El 26 de agosto de 1889, el Regidor A. Rivadeneira B. presentó ante el Cabildo de la ciudad, la petición “Voy a ocupar vuestra atención con un asunto de tan fácil resolución. El Lic. Felipe Rosas, concesionario del nuevo mercado de esta ciudad pide por mi conducto la autorización del H. Ayuntamiento para que pueda formar un terraplén entre el costado sur del parque Campos y el lado Norte de dicho Mercado con un declive por en medio de ambos en que abrirá un canal que facilite el desagüe principalmente del parque que estando en un nivel más bajo, fácil es que allí pase a depositarse el agua y mantenga en humedad constante este lugar de recreo.

Como con motivo de este terraplén ya será completamente inútil por aquel lado el embanquetado de piedras labradas, también pide se le faculte para arrancarlo y utilizarlo mejor por el lado opuesto de dicho Mercado o sea, al sur.

De todo esto no se siguen gastos ni perjuicios al municipio, por lo tanto soy de la opinión que se le conceda lo que pretende puesto que resulta una mejora que es la de evitar que constantemente se anegue ese lugar a donde concurren a recrearse los habitantes de esta población y aún los de fuera de ella”.

El Guillermo Palomino

El edificio se construyó sobre una base rectangular. La hechura fue de hermosas maderas de cedro y zapote con un techo de dos aguas con vistosas láminas de zinc. El conjunto tenía dos esquinas con paredes de concreto, que eran propiedad de don Carmen Escalante. En la esquina oriente estaba la cantina “El Mosco”, y en la esquina poniente estaba la “Lonja” que era un moderno casino de dos plantas que funcionaba permanentemente. En la planta baja estaban la cantina y los billares y en la planta alta el área de juegos y apuestas.

El diseño del mercado tuvo una visión de conjunto que albergó los diversos giros comerciales de la ciudad: carnes, frutas, verduras, granos, ropas, talabartería, alpargatería, especias, sombreros, sogas, ropas, lencería, leche y quesos. Se fabricó una nave central de uso multifuncional que de día servía para la venta y en las noches se convertía en un magnifico escenario que albergaba hasta 2 mil personas, que se utilizaba para la realización de eventos culturales, bailes y vaquerías. Este fue el principal escenario para el lucimiento de los grupos jaraneros de la ciudad y de la región.

Años más tarde, el 10 de julio de 1901, el ayuntamiento recuperó el mercado para el beneficio de la ciudad. En sesión de Cabildo se “informó que había gestionado y obtenido del Síndico Espejo la entrega del Testimonio de escritura a favor del H. Ayuntamiento de la cesión y venta del Mercado Guillermo Palomino de esta ciudad, otorgada por el cesionante Lic. D. Felipe Rosas, cuyo documento presenta”.

El 26 de junio de 1905, Teodosio Quiñones, en representación del gremio de conductores y músicos solicitó permiso para dar una vaquería el 7 de julio “que todos los años ha dado una vaquería la noche del día 7 de julio en el mercado Guillermo Palomino. Pagando el impuesto correspondiente por la parte que yo ocupe”. El 3 de julio el presidente municipal Anastasio Sabido concedió el permiso.

En esos años, las autoridades municipales se interesaban en la ciudad y apoyaban para el crecimiento del mercado y de su mantenimiento, así consta en el oficio número 3038, del gobierno del Estado, dirigido al ayuntamiento de la ciudad “Con la aprobación respectiva devuelvo a usted el presupuesto de 850 pesos que importa la pintura del Mercado Guillermo Palomino y Kiosco del Parque José María Campos de esa ciudad y cuyo gasto se autoriza. Lo que transcribo a ese H. Ayuntamiento para su conocimiento, adjuntando el presupuesto de referencia. Motul a julio 1º de 1907 Eulogio Palma y Palma, Jefe Político de Motul”.

Hermosa vista panorámica de Motul. Imagen tomada aproximadamente en 1952, cuando se remodeló completamente el parque principal José María Campos, en la administración de Mario H. Cuevas Solís, uno de los mejores presidentes municipales en la historia de Motul. Esta foto es parte de la herencia de Don Julián May Perera, quien fuera dueño de la capilla de San Juan y custodio de la imagen de la virgen del Carmen. Les agradecemos a sus familiares la oportunidad de compartir esta bella imagen con todos los motuleños, en especial a Gerardo Herrera Tuz por haberla proporcionado.   

Los abastecedores

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX destacaron los abastecedores por el control que asumieron del mercado y por su postura independiente y humanitaria. En este grupo social había gente trabajadora y educada que participaron activamente en la Revolución. Tenemos los casos de: Roque Avilés y Valerio Buenfil. Roque Avilés destacó por su labor como oficial del Registro Civil, él fue el último de los oficiales del Registro que utilizaron la “y” griega para unir los apellidos motuleños. Al respecto se dice que la decisión de agregar la “y” griega a los apellidos de los motuleños fue tomada en la Logia “Nachi Cocom” de esta ciudad durante el gobierno de Felipe Carrillo Puerto. La razón, se dice, fue para unir a los motuleños y distinguirlos en cualquier parte del mundo, como un símbolo de identidad. Por su parte Valerio Buenfil destacó como Regidor Comisionado de Educación y como Comandante de la Policía Municipal en los años más álgidos de la Revolución en Motul.

Los decanos de los abastecedores son: en primer término Don Bernardino “Belito” Avilés que mataba res y puerco. Res.- Teodosio Arce, Manuel Ramírez, Valerio Buenfil, Roque y Demófilo Avilés; cerdo: Francisco Escalante, Ignacio y Moisés Villanueva, Crispiniano Vera, Flaviano Medina y Buenaventura Aguilar. En Komchén Martínez Francisco Martínez mataba res.

Las concesiones

El 6 de diciembre de 1911, Valerio Buenfil solicitó la concesión del arco número 11 del mercado para establecer un expendio de carnes frescas, comprometiéndose a pagar los impuestos diarios correspondientes. El 14 de diciembre, José María Zavala, Comisionado de Rastro y Mercados de esta ciudad, opinó que le sea concedido el permiso con el pago de los impuestos diarios.

El 13 de noviembre de 1916, Don Roque E. Avilés Gómez solicitó al ayuntamiento autorización para ocupar el arco número 15 de la calle del centro del mercado, comprometiéndose a pagar el impuesto diario, hasta en los días que no lo ocupe, la petición fue turnada por el presidente municipal Victoriano Martínez a la Comisión de Mercados a cargo de Ramiro Palma para su análisis y dictamen. El 30 de noviembre la Comisión de Mercados señaló “aprueba se le conceda el puesto para el expendio de carnes.

Los libaneses

A finales del siglo XIX (1890) empezaron a llegar los libaneses a Motul. Este grupo social se distinguió por su vocación comercial. Todavía se recuerda que con bolitas sacaban sus cuentas. Poco a poco fueron ocupando espacios en el mercado, como es el caso de José Gerarla (Jairala), quien solicitó licencia al Cabildo el 7 de diciembre de 1911 para ocupar el arco número 53, “para establecer los domingos un expendio de artículos de lencería, pagando por cada vez, los derechos respectivos”. La respuesta a su petición señaló “Es de concederse el permiso solicitado por el súbdito turco José Gerarla para expender artículos de lencería”.

Los libaneses como buenos comerciantes, aprovecharon la revuelta revolucionaria, para comerciar y especular con los bandos en pugna. El mercado Guillermo Palomino fue uno de los escenarios de esta disputa. Por las evidencias existentes, se puede afirmar que hubo enfrentamientos serios entre los libaneses y los abastecedores que controlaban el mercado. El 14 de julio de 1914, Don Antonio Dergan, vendedor ambulante, solicitó un puesto en el mercado para “colocar mi pequeña venta los domingos en la mañana” en la mesa que corresponde al arco número 44. Se le negó el permiso.

El 9 de octubre de 1916, José Jairala solicitó “se le conceda el arco Número 51 para ampliar su estanquillo que ocupa el arco número 50 del mercado público”. Firmaron en su representación por no saber escribir: Eduardo Martín. Se le negó el permiso.

El 6 de octubre de 1916, Miguel Elías, solicitó establecer un estanquillo para expendio de lienzos en el arco número 52 del mercado municipal Guillermo Palomino. Firmó en su representación Eduardo Martín, por no saber escribir. También se le negó el permiso.

Desde el año de 1911, el gobierno de la ciudad quedó bajo la influencia revolucionaria del movimiento libertario que encabezaba Felipe Carrillo Puerto. A pesar de la inestabilidad política, el grupo carrillista conservó importantes posiciones en el Cabildo y tenían el control del mercado.

La Revolución

El movimiento revolucionario afectó directamente a los abastecedores en sus ventas y sus concesiones. El 24 de enero de 1922, Valerio Buenfil solicitó al ayuntamiento “Que hace varios años que ocupo para expendio de carne fresca la mesa que está en el arco núm. 8 en el mercado Guillermo Palomino de esta ciudad y como han sido nulificadas todas las concesiones y deseo seguir utilizando la mismas mesa ocurro se sirva concederme para expendio de carne la mesa que está en el arco número 8 en el mercado Guillermo Palomino de esta ciudad”.

El regidor Manuel Lara, “comisionado de mercado opina que es de concedérsele el arco numero 8 al Sr. Valerio Buenfil que solicita”. Esta aprobación se presentó al Cabildo el 31 de enero de 1922, “En sesión celebrada anoche, este ayuntamiento previo el informe del Comisionado de Mercado acordó revalidar a usted las concesiones de los arcos número 8 y 17 del Mercado Publico de esta ciudad, que utiliza para su expendio de carnes, sujetándose a las modificaciones que más adelante llevará a cabo el mismo comisionado.

El 8 de octubre de 1923, Valerio Buenfil y Roque Avilés solicitaron al Cabildo “Que en la sesión del lunes pasado por error ocurrimos a esa H. Corporación solicitando autorización para variar el precio de la carne de res que expendemos en ésta, de un peso el kilo actual a un peso veinticinco centavos, en vez de limitarnos a comunicar a esa, que nuevamente vamos a poner en vigor el precio de un peso veinticinco centavos que nos tiene tarifado y que bajamos en beneficio del público por haber bajado el precio del ganado y que en virtud de haber subido notablemente ese precio, debido a la escasez, nos vemos en la imprescindible necesidad de variar”. Se aprobó la solicitud satisfactoriamente, “en vista de que la población demandaba la carne de res que desde hace varios días habían dejado de expender los carniceros”. 5

En esos años la vida comunitaria de Motul giraba en torno al mercado Guillermo Palomino y el parque José María Campos, eran los dos lugares preferidos de los motuleños. Cabe recordar que la salida norte del mercado fue el escenario en el que Felipe Carrillo Puerto, en defensa propia mató a Néstor Arjonilla el 16 de julio de 1911.

La construcción del mercado Guillermo Palomino en 1889, marcó el inicio del auge henequenero en la ciudad. A partir de esta fecha aparecieron las construcciones más importantes: En 1901 surgió el “Casino Motuleño”, en 1904 el Palacio Municipal, en 1906 el edificio de la escuela Roque Jacinto Campos, el Teatro Motul, el cine Ideal y numerosas casonas en el primer cuadro que transformaron la belleza colonial de la ciudad.

Cuando empezó a consumarse la Reforma Agraria, se desmanteló el sistema de producción henequenero de las haciendas. En esos años, los gobiernos querían borrar todas las huellas del pasado, esos ánimos propiciaron que en 1938 fuera derrumbado el mercado Guillermo Palomino, irónicamente esta acción coincidió con el inicio del desplome del henequén. Puede afirmarse que el Mercado Guillermo Palomino de Motul fue un símbolo del auge henequenero de la ciudad y de la región. Valerio Buenfil, Motul, Yucatán, marzo 8 de 2010.

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