La Voz De Motul

Editorial

La lluvia no impidió la Misa de fieles difuntos en el cementerio de Motul

Esta mañana, a las puertas del cementerio general, se realizó la misa de fieles difuntos, que pese al mal tiempo con que amaneció el día de hoy, los feligreses acudieron en gran número.

La santa misa fue oficiada por el párroco Pbro. Joel Gualberto Tuz Canul, en el transcurso de  la misa, comenzó una pertinaz llovizna que en tanto transcurría la celebración eucarística seguía intensificándose,.

A poco, comenzaron a salir a relucir los paraguas, en tanto que la llovizna se transformaba en una lluvia, la cual de a poco disminuía, para luego volver a intensificarse, en tanto los feligreses estoicamente soportaron la “Mojada” de la lluvia sin retirarse, no se sabe de donde pero salieron los vendedores de “Ahulados” de colores para cubrirse de la lluvia.

El párroco por su parte, en su homilía dijo: que la misa es ofrecida por todos nuestros difuntos familiares, amigos conocidos, pero también por todos aquellos que ya no tienen quien los recuerde, pero que la iglesia los sigue recordando siempre y están en nuestras oraciones, pidamos por los que se están purificando, que el Señor en su misericordia, con la ayuda de nuestras oraciones, les permita encontrar pronto el rostros del señor.

La muerte no es más que un instante, en el cual el alma se desprende de nuestro cuerpo, por lo tanto no es nada, no es una persona y nuestros señor venció la muerte, San Pablo nos dice creemos que hemos pasado la vida eterna porque amamos a Dios y amamos a nuestro prójimo, esa es la clave de toda nuestra existencia, de nuestra vida en este mundo y de nuestra vida allá en el otro mundo, el mundo de Dios.

Nuestros hermanos que han sido llamados por Dios y sufrieron la muerte, fue precisamente cuando su alma se desprendió de su cuerpo y creemos que al final de los tiempos vendrá Jesús de Nuevo para el juicio final en la que todos los que hayan muerto volverán a unir su cuerpo y su alma.

Nosotros no celebramos la muerte como la destrucción, como el final, como una derrota, por el contrario celebramos la muerte, como la victoria definitiva, el triunfo definitivo del amor de Dios sobre nosotros.

Cuando recordamos a nuestros difuntos, debemos recordar que también nosotros estamos llamados un día, a pasar de este mundo al otro mundo y debemos hacerlo en la confianza de Dios, el no nos abandona, por eso, nuestras oraciones cuando recordamos a nuestros difuntos son para que aquellos que todavía no alcanzan la purificación perfecta para ingresar al cielo, y que pronto lo hagan llevados por la misericordia de Dios.

Al final todos los asistentes pasaron al interior del cementerio para depositar sus flores y visitar las tumbas de sus difuntos.

En el interior un grupo de jóvenes de la pastoral de adolescentes se preparaba para depositar flores a aquellas tumbas que lucían abandonadas.

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