La Voz de Motul

Editorial

EL LEGENDARIO HERBÉ MONTAÑEZ.

VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL. Herbé Montañez Jure es considerado el mejor cátcher en la historia de la ciudad de Motul y de Yucatán, es el único motuleño que figura en el Salón de la Fama del Beisbol en la ciudad de Monterrey.

     A mediados del siglo XX (1950), la ciudad vivió momentos de esplendor y bonanza, los motuleños destacaban en muchas actividades, una de ellas fue el beisbol, llamado “rey de los deportes”. El beisbol se introdujo en la ciudad a principios del siglo XX (1904), medio siglo después vería sus mejores frutos, con una generación de extraordinarios jugadores entre los que figuraban los hermanos Montañez: Herbé, Elías y Ariel; los hermanos Ramírez: Manuel, Raymundo y Carlos; y los primos Julio “El Jiqui” y Benjamín “Pacheco” Espadas y muchos más.

     Herbé Montañez goza del recuerdo y del cariño de su generación, pero está lejos de las nuevas generaciones de motuleños que no tuvieron el privilegio de conocerlo. Con el apoyo de Carlos “Pituco” Concha y sus familiares, compartimos un extraordinario artículo periodístico elaborado por Délmer Peraza Pacheco publicado en el Diario de Yucatán en marzo del 2002. A continuación lo transcribimos:

El béisbol es cosa de Hombres

Fue de los mejores, sobreviviente de una época en que el beisbol en Yucatán se jugaba más que por el sueldo que entonces los empresarios pagaban a los peloteros, por el amor a la camiseta que lo hacía a uno un individuo diferente, un jugador de béisbol.

     Y, como bien recuerda don Juanito, ex camarero de los Toloques de la tierra de Dios Santo y María Santísima, se jugaba con fibra, con entusiasmo, con el afán de demostrarles a los refuerzos del extranjero, sobre todo cubanos y uno que otro de equipos sucursales de Grandes Ligas, que aquí había calidad. Lo mismo fue en los días de la Liga Peninsular, que tuvo como sede el estadio Salvador Alvarado, que en el nivel inmediato en que los Leones de Yucatán ocuparon el escenario de la Liga Mexicana.

     Herbé Montañez Jure fue de los yucatecos pioneros del Rey de los Deportes en la Mexicana. Hijo de Motul, la Perla de la Costa, corazón de la zona henequenera y, a no dudarlo, del mejor béisbol que se jugaba en el Estado, el farmacéutico de origen Libanes cambio de sopetón el mortero de su farmacia por el arcabuz del béisbol y emprendió el difícil camino del profesionalismo, que habría de conducirlo a grandes alturas nacionales, con los equipos Sultanes de Monterrey, Diablos Rojos de México y, finalmente, Leones de Yucatán, lo que vino a ser algo así como la coronación, la realidad de un viejo sueño de quien podría ser considerado, sin asomo de vergüenza , el mejor receptor yucateco.

     Por los diamantes  mexicanos también estuvieron motuleños como su hermano menor Elías y Julio “Jiquí” Espadas Solís. Quizás debieron llegar otros (Magdaleno Bastarrachea, Alvar “La Polla” Arroyo, etc.), pero en aquellos tiempos algunos ya empezaban a verse en el ocaso deportivo y otros simplemente no se arriesgaron a dejar los panuchos, los tacos del mercado y las tortas de bistec del viejo Franklin. Porque calidad ¡ni hablar! la había, similar a la del henequén, el producto de la tierra que hizo ricos a muchos y pobres a muchos más.

     Cardenales de Motul fue el equipo de los grandes amores de Herbé. Lo fue desde la Liga Semiprofesional que tenía como eje de movimiento a Jorge “Primo” Abraham. En ese club reunían su calidad los tres hermanos Montañez: el receptor Herbé, el inicialista Ariel (q.e.p.d.), el mayor de la dinastía, y el jardinero central Elías.

     El trío estaría más  adelante rindiendo lo mejor del béisbol yucateco en franca competencia con sus compañeros de club, entre los que alguna vez estuvieron los cubanos Roberto “Guajiro” Ortiz, Pedro ”Charolito” Orta, Leonel “Coronel” Aldama, Raúl Galata y Justiniano González, y el zurdo norteño Zenón Ochoa, que a la vez tuvo en sus manos el timón de la escuadra de la ciudad de donde saltó a la fama el guiso que hoy se degusta en todo el país: Huevos motuleños, del que el restaurante de Siqueff era amo y señor.

     Alguna vez Herbé, tocayo del único alcalde motuleños que ha tenido Mérida, el Ing. Rodríguez Abraham relató las dificultades por las que tuvo que pasar para hacerse de un lugar en la Mexicana, por que los peloteros conocidos, de “alcurnia”, poco querían saber de aquellos que les peleaban de tú a tú la titularidad.

     En una ocasión – decía- cuando los sultanes jugaban en el capilalino Parque Delta contra sus anfitriones Diablos, una jugada en el plato levantó gritos de euforia de la fanaticada infernal: Alfred Pinkston, el toletero que dejó huella en el circuito que durante 20 años regenteó el licenciado Antonio Ramírez Muro, se lanzó a la conquista del plato que custodiaba el yucateco Montañez: el choque frontal, fue de tal fuerza que el receptor cayó como a 5 metros del pentágono golpeado por la terrible locomotora sepia, y sin la pelota. El gigantón norteamericano se le acercó con un tono burlón le espetó al joven receptor: “no te olvides, chico, que el beisbol es cosa de hombres”.

     Pronto pagaría su soberbia. Unas estradas después Pinkston bateó una rolita por la línea de tercera, Herbé fue por la píldora antes que su lanzador y, dando un rápido giro, lanzó un balazo a la inicial. La bala alcanzó al formidable gigante infernal y lo hizo caer al pasto rugiendo de rabia. Mientras sus ayudantes le ponían árnica en la dolorida espalda, Herbé se le acercó y, poniendo su cara (con la careta puesta, claro, por si las moscas) cerca del cañonero lucifer, le devolvió “que no se te olvide chico, que el beisbol es cosa de hombres”.

     ¡De esa talla eran los peloteros que producía la cantera yucateca!

     Herbé Montañez Jure cerró anteayer el último capítulo de su paso por esta tierra de Dios. A los 75 años de edad hizo el último “swing” ante un lanzador que no tiene rival y que hoy, sin duda, lo tiene a su diestra en el más bello de los estadios: el cielo. Délmer Peraza Pacheco, Marzo, 2002, Diario de Yucatán.

beisbol (Copiar)

Herbé Montañez

pituco (Copiar)

De izq. A der. Gimel “Tula” Montañez, Dr. Trujillo, Herbé Montañez Cuevas, Carlos “Pituco” Concha, Herbé Montañez Jure y Luís Can Buenfil, a su arribo al estacionamiento del “Astrodome” de Houston, Texas, Estados Unidos, antes de entrar al partido entre Astros de Houston y los Dodgers de los Ángeles, en el que lanzó juego perfecto el serpentinero Nolan Ryan.

Publicado el 19 de marzo en la Edición 410

 

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