La Voz de Motul

Editorial

LAS WÁAY PÓOP.

MIGUEL ÁNGEL AGUILAR PALMA.

En una población cercana a una gran ciudad vivían dos mujeres jóvenes que nunca trabajaban, pero llevaban una vida de ricas. Cada 15 días de iban de compras. Allá donde ellas vivían es una casa grande y antigua, enfrente vivía una familia de dos personas muy pobres.

Ella trabajaba en casa de un hacendado, pero le pagaba poco y no le alcanzaba para comer. Un día se llenó de valor y le dijo a su mamá que con el dinero que ella ganaba no le alcanzaba para comer “ya lo pensé bien, voy a pedirle trabajo a las muchachas de enfrente”.

Al día siguiente fue a la casa de enfrente y tocó la puerta, salió la muchacha y le preguntó ¿que se te ofrece?, ella contestó “vine para que me des trabajo, quiero trabajar para que yo viva como ustedes sin problemas”.

    Una de las muchachas le dijo vente a las 11 y media de la noche aquí a mi casa. Llegó la hora y la joven fue a la casa de enfrente. Llegó entró y la invitaron a sentarse, le explicaron cual era el trabajo que ellas desempeñaban, y le preguntó a la muchacha si no tenía miedo.

“Porque mientras nos convertimos en pájaros gigantes, con plumas, pico y pies de pájaro y volamos para ir a la ciudad para robar joyas de oro en las casas comerciales, tú tienes que ayudarnos”.

En la casa, a un lado está una piedra preciosa donde se paraban en medio y le preguntaron a la muchacha si estaba segura de lo que quería, ella contestó que sí. Le dijeron entonces, pues sube a la piedra.

Una de ellas se subió y le dijo a la muchacha, tienes que dar nueve vueltas a la derecha y te convertirás en un pájaro gigante y le dijeron a la joven que en la parte de sus hombros allá van a colgar la bolsa y luego volaron para la ciudad. Volaron en los altos de los edificios, pasaban de un lado a otro.

Había una puerta que servía para reparar el techo cuando se humedecía. Los pájaros llegaban, abrían la puerta, había una escalera donde bajaban al piso y así robaban.

   Así pasaron los días y siguieron robando, hasta que un día dijeron “hoy no vamos hasta mañana”. Llegó la noche y se transformaron en pájaros y volaron a la ciudad, llegaron al edificio y llenaron sus bolsas con oro.

Antes de salir, una muchacha le dijo a la joven, si no tienes fuerza para volar o para salir habla al diablo que él te ayudará. Las dos muchachas salieron de primero y ella se quedó y fue subiendo la escalera, pero cuando le faltaban dos escalones para salir, resbaló y cayó, pidió auxilio “Hay Dios mío ayúdame!, y en ese momento cayó muerta.

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