La Voz de Motul

Editorial

EL RELOJ DEL PALACIO DE MOTUL, YUCATÁN, MÉXICO.

VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL. SÍMBOLO DE IDENTIDAD. PUBLICADO EL VIERNES 12 DE OCTUBRE DE 2007 EN LA EDICIÓN 74 DE LA VOZ DE MOTUL.

1921 es un año emblemático para la ciudad. En septiembre de ese año, en el marco de los festejos de la Independencia, empezó a funcionar y marcar nuestro tiempo en forma precisa el reloj municipal. El 6 de noviembre de ese año se efectuaron las elecciones para gobernador de Yucatán y triunfó arrolladoramente el líder humanista Felipe Carrillo Puerto, apenas 5 días después, el 11 de noviembre se fundó en la ciudad, la logia “Nachi Cocom” # 6 del oriente de Motul, inspirada en la fraternidad y la moral universal.

El reloj se adquirió a la empresa Thomas Clock Co. de New Yersey, en Estados Unidos, como consta en la placa de su elaboración, según averiguamos; esta empresa fabricó relojes a varios municipios en el país, entre ellos, al de Cadereyta Jiménez, en Nuevo León, en 1874; el cual se hizo de fierro vaciado, cobre y acero forjado.

El reloj municipal es una maquinaria de cuerda, hecha en bronce negro, que se le alimenta con una manigueta cada 72 horas. De acuerdo a un conocedor, es una maquinaria excelente la que tiene el reloj municipal, un digno símbolo de la ciudad, el municipio y la región.

Para conocer del reloj municipal, decidimos entrevistar a un experto, y por eso platicamos con Don Absalón Pool Cauich, quien es relojero de vocación y de oficio desde hace más de 40 años. Nos contó que un día decidió aprender el oficio de relojero, por lo apretado de su situación económica; sólo pudo comprarse un curso por correspondencia, con el que inició su aprendizaje de manera autodidacta y compró algunas herramientas para poder trabajar, su formación la concluyó en la ciudad de Mérida con relojeros de prestigio que reforzaron sus conocimientos y le pasaron los secretos del oficio.

Fue en esos tiempos, motivado por el deseo de saber, que decidió estudiar el funcionamiento del reloj municipal, subía a la torre del reloj, con el permiso del oficial custodio, quien le tenía advertido que no podía tocar nada.  Así fue como pasó horas, con libros en la mano, observando las partes que componen el reloj y su mecanismo de funcionamiento, dice “El reloj es una maquinaria simple, el que sabe sólo con verla se da cuenta de la falla para corregirla”.

Un punto de obligada reflexión es la torre que sostiene al reloj. A simple vista presenta cuarteaduras en sus paredes y los soportes que sostienen el peso de la maquinaria del reloj, amenazan con desprenderse; los riesgos aumentan si tomamos en cuenta que estamos en temporada de huracanes, y un embate fuerte podría dañar irreparablemente la vida de la maquinaria de este reloj inaugurado en el gobierno socialista de Felipe Carrillo Puerto en 1921 y que es hoy sin discusión un símbolo de nuestra identidad.

Cuestionamos a don Absalón acerca de la situación actual del reloj municipal y dijo “La maquinaria es de una excelente calidad, hecha en bronce negro, y no esta gastada; a simple vista se ve que le falta mantenimiento. Las campañas están buenas, sólo que están sucias igual que el martillo, con una buena limpieza recobraría su sonoridad; Las barras que mueven el mecanismo de las manecillas están un poco pandeadas, pero se pueden enderezar; las agujas son de madera y están huecas, a punto de caerse, se puede arreglar, es trabajo de carpintería”.

Es evidente que lo que requiere el reloj de la ciudad, es el mantenimiento general de toda la maquinaria, limpieza y reparación de los daños que tiene y después designar a un custodio que oficialmente vigile su funcionamiento y le de una revisada mensual y una aceitada semanal, así lo indican quienes saben.

Aprovechamos la entrevista para preguntarle al relojero si la cara que le falta al reloj en el lado poniente se podría poner, a lo que respondió negativamente, debido a que el reloj fue hecho de tres caras; para que entendiéramos, señaló que la maquinaria tiene en la parte de arriba, sólo tres varas, cada una ellas esta conectada al mecanismo de las manecillas que mueven las agujas, de cada una de las caras, por lo que no existe una cuarta vara que permita agregar una cara más al reloj.

El Reloj Municipal de la ciudad, es un símbolo de identidad que compartimos y nos une. Debe de ser visto con atención y respeto, más allá de nuestras diferencias políticas, religiosas y económicas, ha marcado la vida y el tiempo de los que vivimos en esta ciudad, bajo este cielo que amamos y que se merece un mejor futuro. Para finalizar tengamos presente que “Sabia virtud de conocer el tiempo, ha tiempo amar y desatarse a tiempo”. Valerio Buenfil a 7 de octubre de 2007.

 

 

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