La Voz de Motul

Editorial

LA MIGRACIÓN LIBANESA A MOTUL, YUCATÁN, MÉXICO.

VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL. PUBLICADO EL 26 DE MARZO DE 2014 EN LA EDICIÓN 411 DE LA VOZ DE MOTUL.

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José Jairala y María Spat y su hijo José Antonio

La noche del jueves 20 de marzo tuvimos la oportunidad de platicar con la antropóloga de origen libanes Teresa Cuevas Seba,  investigadora y estudiosa de la inmigración libanesa en Yucatán. Inició sus trabajos con su tesis profesional titulada “Los libanes en Yucatán”. Recientemente presentó sus nuevas investigaciones sobre el tema en un libro titulado “Del Líbano…lo que debemos recordar”, el cual se encuentra agotado.

Además de su capacidad intelectual, “Tete” Cuevas como le llaman sus conocidos,  es una bella mujer con unos hermosos ojos, fue Señorita Yucatán en el año de 1986, en ese año el gobierno del Estado convocó a todos los clubes sociales de Mérida a que propusieran candidatas. Ella nunca fue de concursos sus familiares la animaron a participar.

Explicó que los libanes que llegaron a Motul procedían principalmente de Aba y Kfar Zaina. Aba es una región cultural en Monte Líbano, es un pueblo de agricultores de personas muy inteligentes, filósofos y cirqueros.

Los libanes descienden de los fenicios. Fenicia comprendía los territorios actuales de Israel, Siria y Líbano. Antiguamente esta región fue denominada Canaán. Los fenicios fueron un pueblo culto, ellos iniciaron la Era de bronce e inventaron, entre otras cosas, el alfabeto, el vidrio coloreado. Eran personas cultas que profesaban el Cristianismo de origen Griego Ortodoxo. Son comerciantes por naturaleza.

De acuerdo a sus investigaciones en 1891 empezaron a arribar los primeros libaneses a Motul procedentes de Kfar Zaina, primero llegó  Don Antonio Jairala Shaljub quien se casó con María (Jalum) Musa Athia, tuvieron tres hijos: Antonio José y Mariana. La señora Jalum vivió 107 años y fue conocida como María Moisés. El apellido Moisés es una castellanización de Musa.

José Jairala Moisés y su primera esposa Adela Jure Siqueff, arribaron en 1898. Cuando murió Adela, José permaneció 10 años viudo y luego se casó con María Espat Abud, su segunda esposa, con quien procreo a José Antonio y María del Carmen (Lina). Tuvo la primera gasolinera en Motul con una miscelánea llamada “San José”, fue pionero y socio de la “Unión de Camioneros de Yucatán” y la línea de camiones de carga “Rogerio Chalé” en la ciudad de Mérida.

En 1905 arribaron Don Antonio Esteban Manzur y su esposa Yamile Dajda Sucre, tuvieron 9 hijos: Antonio, Lucero, Nelly, Josefa, Sofía, José, Rosa, María y Noemí (Mimí). Al parecer sólo estuvieron unos meses y se fueron a Mérida.

Aba

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Aba es un pueblo de agricultores, un pueblo místico en el Monte Líbano. Trabajan 10 meses del año, producen y almacenan para invernar dos meses. Se dice que los turcos obstaculizaron el desarrollo del Líbano y no permitieron la electricidad. Se pasaban dos meses encerrados en sus casas sin poder salir, sólo el juego de cartas y de azar eran su diversión, ésta afición por el juego era una característica propia de los de Aba.

También gustaban mucho interpretar los sueños, buscando su significado y los augurios “era común escuchar conversaciones entre familiares tratando interpretar los sueños de la noche anterior”, afirmó “Tete” Cuevas.

El representante del pueblo libanes era el “sheij”, una especie de presidente municipal, encargado de cobrar los impuestos para darle a los turcos y mantenerlos fuera del territorio libanés, aunque siempre había cuando menos 2 soldados.

Jure significa hijo de cura, curi, que desciende de un sacerdote. Son Cristianos Ortodoxos, donde el papel del sacerdote abarca muchas funciones, son sabios que se dedican al cuidado directo de la cultura, la preservación de la historia del pueblo, la educación incluyendo la biblioteca, así como el registro de nacimientos, bautizos, bodas y defunciones, funciones similares a las de un Juez de Paz,

El sacerdote era un tío mío, hablaba varios idiomas: hebreo, arameo etcétera. Él impartía la educación básica, para continuar sus estudios se iban a Trípoli donde podían graduarse de profesor o doctor. Los cargos políticos eran para los turcos. Dos de los inmigrantes que llegaron eran profesores. Se dice que cuando bajaron de Monte Líbano a la ciudad de Líbano, la mayoría venía con un show.

Existen registros de migraciones muy tempranas, desde 1884, principalmente de jóvenes procedentes de Aba, según las narraciones que existen, juntaban dinero y tenían que tener como mínimo 17 años, la familia completa daba sus moneditas de oro o alhajas, viajaban a Trípoli que está cerca de Aba o a Líbano para embarcarse.

Los Siqueff y los Abraham vienen de Aba. Los Siqueff son gentes muy inteligentes, talentosas. De ellos desciende el padre Montañez, que era muy inteligente.

En 1896 arribó a la ciudad Jorge Elías Siqueff Simón y años más tarde arribaron sus padres Elías Abrahan Siqueff Mattar y doña Futine Simón Daguer, troncos de esta familia, quienes adquirieron propiedades estratégicas,  contiguas al palacio municipal, al parecer primero la casa de la calle 27 entre 28 y 26-A, que todavía conservan sus familiares y la casa de la mera esquina de la calle 27 con 26-A, donde tuvo su comercio llamado “El Estrecho de los Dardanelos”. Según cuenta Don Leonardo Dajer, quien conoció a don Alías Abraham Siqueff Mattar, era un hombre sabio, muy inteligente.

En 1912 llegó la familia Abraham Pedro Inneti, casado con doña Rafaela Siqueff Matar, esta familia cambio su apellido Pedro por el de Abraham. De este matrimonio nacieron Xama, Sara y Pedro (Dito). Xama Abraham Siqueff, se casó con Carlos Arroyo Concepción, originario de Cuba.

En 1909 nació el comerciante católico Gamil Chadid Jalil, llegó en 1929 a la ciudad. Estos son los libaneses de los que se tiene registro oficial.

Otros libaneses

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La comunidad libanesa que se asentó en la ciudad fue grande, se tienen referencias de otros libaneses, por las crónicas de Don Acrelio Carrillo Puerto quien relata que existían “no menos de diez casas especializadas en el comercio de lienzos y telas finas de árabes que se familiarizaron con el medio nuestro, como Don Salomón Mena, Don Nicolás Mena, Don Jorge Mena, Don Elías Simón, Don Jorge Siqueff, Doña Rosa Dergán, Don Manuel Estéfano, Don Miguel Abraham y la prolífica familia Raful”.

Don Celestino Buenfil, recordó que sobre la calle 26 entre 25 y 23, donde actualmente se ubica una caja popular, vivía el “turco Antonio, quien tenía un hijo llamado “Bado”, iba a las comisarias caminando, vendiendo fiado, decía “Marchante, marchante ropa, ropa”. Sacaba sus cuentas con bolitas, su mercancía la llevaba cargando sobre su espalda en una mochila de cotín.

Al respecto “Tete” Cuevas afirmó “la inteligencia y el carácter del libanes son diferentes a las del español, quien cae fácilmente en la pedantería y la fanfarronería; muy por el contrario, el libanés es suave de trato, hábil, astuto. En muchos casos aparentaron padecer penurias económicas para propiciar la compra. Algunas familias vinieron con dinero, traían cajas fuertes con ruedas que subían a los barcos, venían con monedas de oro”.

“En privado, siendo una niña, escuche que mis padres y mis abuelos se quejaban de la falta de cultura y de amor al trabajo de muchos yucatecos y de su falta de visión para ver las oportunidades de desarrollo, sobre todo de la abundante disposición que existe de tierra apta para la agricultura”

Si uno entraba a una de las casas de libaneses ubicadas sobre la calle 63 de Mérida, difícilmente ibas a encontrar su esfuerzo sembrando flores. Los patios y los jardines se aprovechaban sembrando cosas para comer, hojas de parra, higos, yerbabuena, etcétera.

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 La gastronomía

“los ingredientes más asociados con el sabor libanes son aceite de olivo, cebolla, ajo, trigo, garbanzo, berenjena, lentejas, carne de carnero, piñones, nueces, leche fermentada o yogurt y varias yerbas. Varios de estos ingredientes procesados con tradicionales técnicas de conservación permitieron durante varios siglos evitar el uso de medios artificiales.

Dicho conocimiento les funcionó para sobrevivir a los crudos inviernos de las montañas libanesas, a las largas travesías transoceánicas y a las circunstancias de estado de sitio y de guerra que han lacerado al Pueblo libanes por tantos siglos. La orientación hacia el sacrificio para sobrevivir y luego capitalizar el flujo de la abundancia para triunfar” afirma en una de sus obras la antropóloga Teresa Cuevas.

Un reconocimiento especial se merece Don Jorge Siqueff Febles, uno de los libaneses que más influyó en la gastronomía Motuleña, entre sus estrellas gastronómicas estaban el pan “cepillo” y los huevos motuleños.

“Dito” y el “Primo” Abraham

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Pedro “Dito” Abraham Siqueff, fue uno de los libaneses más populares y queridos de Motul. Tenía un puesto de ropa y calzado en el mercado 20 de noviembre, lo caracterizaba su estilo personal amable y atento, bondadoso, cariñoso, especialmente con los niños, a los que siempre trataba con ternura y protegía del maltrato de muchos padres.

Don “Dito” fue un hombre simpático. Tal vez es el maestro masón más respetado en la historia de la logia “Nachi Cocom” de Motul. Su congruencia, lo llevaron a defender a un servidor, cuando en el año de 1983 solicite entrar a la Logia. Inicialmente fue rechazada mi solicitud, porque unos integrantes argumentaron en mí contra mí simpatía por el socialismo y las causas sociales.

Cuando se enteró don “Dito”, sin dudarlo los enfrentó, como argumento irrebatible a mi favor, citó los derechos de sangre por la herencia que me dejó mi abuelo Valerio Buenfil, como fundador de la logia y les recordó que la logia la fundo Felipe Carrillo Puerto para fomentar el humanismo y el amor entre los motuleños.

Don “Dito” era un hombre sabio. Vivía y disfrutaba cada minuto de su vida. Se entregaba a cada instante. Se le veía siempre caminando. Contento. Cuando salía de viaje con su inseparable mochila de cotín a la espalda.

Tal vez fue padrino de cientos de niños. Muchos niños le decían con respeto y amor “Padrino”, él siempre atento les regalaba cuando menos una sonrisa. Fue un hombre inmensamente generoso y bueno. Vive en el recuerdo de muchos motuleños. Es inolvidable.

Otro de los personajes populares fue el “Primo” Abraham fue un popular voceador y animador deportivo, que por su estilo tan personal, destacó en la radio y la televisión, dejando honda huella en la comunidad.

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De izq. a der. José Chapur, Tere "Tete" Cuevas Seba y José Elías Lixa. 

 

 

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