La Voz de Motul

Editorial

SAN JUAN BAUTISTA, CENTRO ESPIRITUAL DE MOTUL.

VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL. SAN JUAN BAUTISTA CENTRO ESPIRITUAL DE MOTUL. PUBLICADO EL 30 DE NOVIEMBRE DE 2007 EN LA EDICIÓN 81 DE LA VOZ DE MOTUL.

En la búsqueda de nuestra identidad, requerimos encontrarnos a nosotros mismos, hurgar en nuestro pasado para empezar a vislumbrar y escribir los primeros apuntes de nuestra historia espiritual. Desde tiempos inmemoriales, en todo el proceso de humanización del ser humano han existido sitios sagrados. En ellos, los hombres buscaron su encuentro con Dios. Aquí en Motul, la manzana comprendida entre las calles 26 y 24 por 27 y 29-A (El callejón de la iglesia), el lugar que ocupa hoy el templo y el convento San Juan Bautista, es el centro espiritual, el sitio sagrado reconocido por todas las generaciones que nos precedieron desde la época de los mayas. Las piedras con las que hicieron su centro ceremonial los mayas, son las mismas con las que se hicieron la iglesia y el convento en el mismo sitio. Viejos espíritus pueblan estas tierras.

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En esta ciudad en 1901 Don Eulogio Palma y Palma editó su obra “Los Mayas”, en ella cita las afirmaciones que en 1862 escribió el obispo Crescencio Carrillo y Ancona “Aunque el sol estaba en la mitad de su carrera y asestaba sus más ardientes rayos, aceptamos gustosos la amistosa invitación de Don Manuel Palma y Palma y al punto nos encaminamos al lugar señalado, dentro de la manzana que forma el ángulo N. E. del que es hoy “Parque de Campos”, existieron hasta no hace mucho tiempo unas ruinas. Encontramos viejas paredes todavía en pie de un destechado edificio levantado sobre una plataforma de tierra un tanto elevada, con apariencia de haber sido en otro tiempo una especie de palacio, perteneciente, según la tradición que se conserva entre los moradores, a los Peches, antiguos señores de Motul. Su altura será como de quince pies, con un frente como de treinta o cuarenta. Su interior es poco espacioso, y en la parte en que debió sostenerse la techumbre, se miran de trecho en trecho unas piedras salientes labradas”.

Para empezar

Buscando información acerca de la Virgen del Carmen, tuvimos la fortuna de encontrar a Juan Bautista Can y Sánchez, quien fuera Sacristán de la parroquia de la ciudad en el periodo 1968-1976. En los años setentas Juan Bautista era un personaje en la iglesia de la ciudad, conocido popularmente como “Juan Cacos”. En ocasión de la velada cultural que ofrecieron Las Maya Internacional, como parte de la Semana Cultural en honor a Felipe Carrillo Puerto, tuvimos la oportunidad de platicar con él y logramos realizar una larga entrevista que duró tres sesiones de más de 8 horas de trabajo que incluyó un improvisado recorrido al convento y a la iglesia de San Juan Bautista.

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Apuntes

Desde el inicio advertimos la valiosa información que posee Juan Bautista Can y Sánchez. A raíz de los datos obtenidos, decidimos realizar con mayor detenimiento estos apuntes, tratando de contribuir a las primeras líneas de lo que pueda ser nuestra historia espiritual.

Los tesoros y los misterios

 Las piedras y las paredes de la iglesia y del convento, guardan celosas sus secretos y sus misterios. Develarlos es un enigma que nos corresponde a todos, ahí están las huellas de nuestras almas en el pasado. Por citar algunos de esos misterios podemos hablar de los escudos en piedra que existen en la puerta de la entrada principal, otro misterio son sus gruesas puertas de madera con incrustaciones defensivas de hierro (es una fortaleza), también llama la atención el arco triunfal que abraza a la iglesia, que tiene un cartucho sin inscripción elaborado en una sola pieza de piedra, este arco es único en toda la región, somos la única iglesia con ventanas en el altar de este tipo, la pila bautismal es de una sola pieza de piedra. De acuerdo al padre Carlos Ceballos García la iglesia de la ciudad tiene elementos únicos que la distinguen.

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La iglesia

Estaba ordenada de acuerdo al rito tradicional y la disposición del altar, los utensilios y ornamentos estaban puestos para celebrar las misas en latín, dando el sacerdote la espalda al pueblo.

La mampara

Había en la puerta de la iglesia un cancel de madera bastante modesto, ante esto el padre Fernando Villanueva Ramírez mandó construir una mampara, para ello, usó como muestra las mamparas de la catedral de Mérida.

El altar

Con el rito antiguo en la iglesia existía un altar de madera, en la que se veneraba como figura central a la virgen del Carmen. De acuerdo a varios testimonios era una pieza de aproximadamente 4 metros de alto por tres de ancho, no era retablo. Tenía 4 columnas dobles que sostenían una cúpula en la punta, que se remataba con un nicho con la imagen del Divino Niño Jesús de Praga.

En la parte superior del altar existía un fresco de la Ascensión de Jesucristo, y encima de él, el Espíritu Santo en forma de paloma, de un tamaño que cubría toda la imagen del Cristo. Las paredes de los lados del altar estaban decoradas con flores de lis con un fondo rosado tenue. A los lados colgaban enormes lienzos decorados con imágenes alegóricas. Al frente había un enverjado de barrotes con su rejita, que hacía juego con las rejas actuales que tiene el Sagrario del Santísimo y  capilla de la Virgen del Carmen.

 

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La cúpula

La cúpula la sostiene una base formada por 4 triángulos, dos al oriente y dos al poniente, en los que existen frescos de los 4 evangelistas: Juan, representado por un águila; Lucas, por un toro; Marcos, por un león, y Mateo, por un ángel. Debajo de cada imagen tenía las siguientes siglas. Sn. Juan, Sn. Marcos, Sn. Lucas y Sn. Mateo.

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Lápidas

Las paredes del Sagrario del Santísimo, estaban cubiertas hasta la mitad con maderas talladas, cuando se quitaron aparecieron las lápidas por todos lados. Una de ellas estaba hecha en mármol negro y tenía la siguiente inscripción “Tomás Hernández del Pino nacido en el lugar de Los Llanos de la isla de Palma (Gran Canaria) murió en esta ciudad en enero de 1651”, había una lápida de vidrio muy grueso biselado con letras doradas como de oro.

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Lámparas

Todavía existen los 6 ganchos por lado, en la cornisa interior de la iglesia que servían para colgar las lámparas de aceite para iluminar el templo.

El Vaticano

Con los acuerdos del Concilio Vaticano I, se introdujeron las reformas para la modernización de la iglesia. Se desmanteló el altar mayor y se empotraron 3 nichos de mármol en la pared. En ellos se pusieron: en el centro a San Juan Bautista, a la derecha la Purísima Concepción y a la izquierda el Sagrado Corazón de Jesús. Se hizo una mesa de mármol y el comulgatorio. Todo el mármol utilizado y el granito, fueron traídos de Italia. Pero las misas se siguieron haciendo de espaldas al pueblo.

El Concilio Vaticano II reforzó los cambios y aceptó varias modificaciones, entre ellas, cambiar la mesa del altar de mármol por una adecuada para oficiar frente al pueblo. Primero se usó una mesa de madera, posteriormente bajo la dirección del padre Heriberto Vargas Góngora, se construyó la actual mesa del altar, que fue hecha de acuerdo a los nuevos cánones, que permitían hacer las mesas de una o dos piezas de piedra. En el caso nuestro, el altar se construyó con talladores de piedra, traídos de Mérida, seguramente de Dzityá. Por su dureza se utilizaron dos piedras de las llamadas en maya tok tunich que abunda en la región. Existen en la mesa del altar dos relicarios de San Gregorio y San Osorio, tienen 4 gramos cada uno, acompañados de incienso y un pergamino.

La restauración

En una ocasión cerca del coro, ocurrió un desprendimiento de partes del techo, trozos de cerca de 2 metros de largo por 20 centímetros de ancho que dejaron al descubierto una grieta. El pbro. Heriberto Vargas Góngora era el párroco y reportó a instituciones del gobierno el problema. Vinieron expertos que valoraron la situación y con una pistola hicieron disparos al techo de la iglesia. Su diagnóstico final fue que el techo amenazaba en caerse, por lo que recomendaron desalojar la iglesia para evitar riesgos de una tragedia. Ante la gravedad de la situación y para no exponer a la feligresía, el párroco decidió cerrar temporalmente la iglesia y trasladar los servicios al convento, mientras se le daba mantenimiento a la iglesia.

Como parte del proceso de restauración se tuvo que enfrentar el problema de los frescos de la iglesia. Existía la posibilidad de una restauración de los frescos, pero su costo era demasiado elevado y no había la posibilidad económica de reunir los recursos necesarios, sobre todo que se le daba prioridad a los techos de la nave central. Ante esto, sólo quedaba la opción de pintarlos. Finalmente se decidió aplicarles calestrina, una pintura preparada con cal, colorante y aceite comestible, por lo que es posible restaurar los frescos de la iglesia.

La consagración de la iglesia

En ese tiempo se dan cuentan las autoridades eclesiásticas que la iglesia de la ciudad no estaba consagrada, el párroco Heriberto Góngora, con el apoyo del Arzobispo Dr. Manuel Castro Ruiz, decidieron realizar la consagración. Le correspondió al padre Lucio Cetina, en ese entonces, vicario de la parroquia, revisar el protocolo del ceremonial. A principios de los setentas se realizó la ceremonia de consagración. Se empotraron 12 cruces colombinas que se ungieron con aceite, como debían de tener 12 lámparas, se pararon 12 acólitos con velas, se dispuso una alfombra realizada con arena y sascab, en la que se inscribieron letras griegas y latinas. Como parte de la consagración se bendijeron los ornamentos.

Maximiliano de Habsburgo en Motul

Todo indica que la iglesia de la ciudad simpatizó con la promoción que hicieron los conservadores del Imperio Mexicano a favor de Maximiliano de Habsburgo (1864-1867) en la segunda mitad del siglo XIX para gobernar México. Cabe recordar que la iglesia apoyó los intentos imperiales de los Habsburgo. Así lo indica la existencia de varios símbolos propios de la dinastía del imperio Austro-Húngaro en nuestra iglesia: El Divino Niño Jesús de Praga, el  águila bicéfala, la flor de lis y otros. En ese tiempo, como una de las medidas tomadas por el emperador Maximiliano, se decretó como oficial la religión católica, por tal motivo, los edificios religiosos debían de llevar los símbolos del imperio y por esta razón se empotró una piedra labrada con la imagen del águila bicéfala, símbolo del imperio Austro-Húngaro. Por razones desconocidas, se ubicó al costado sur, en la cara del contrafuerte oriente; y no en el frente del edificio, seguramente por alguna razón especial. Esta explicación se la dio el padre Carlos Ceballos García al sacristán cuando fue Vicario de la parroquia.

El Divino Niño Jesús (de Praga)

Como se señaló, en la parte superior del altar se encontraba la imagen del Divino Niño  Jesús (de Praga). Medía aproximadamente 60 centímetros, era de madera tallada, traído directo de Praga. La presencia del Divino Niño Jesús de Praga, refuerza la idea de la influencia de Maximiliano de Habsburgo en Motul, sobre todo si tomamos en cuenta, que Praga fue la segunda ciudad del Imperio Austro-Húngaro, santuario original de la devoción al Divino Niño Jesús. Cuando se desmanteló el altar, se le ubicó en la sacristía en un nicho, posteriormente se guardó en la cómoda que había en ese sitio. Incluso en una ocasión el padre Heriberto Vargas, pensó que se habían robado la imagen y preguntó por ella, y se le informó que estaba en la parte de atrás de la cómoda, donde se guardan los ornamentos (vestiduras sacerdotales).

El Convento

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En ese tiempo el convento se encontraba abandonado, los pisos eran de sascab (polvo blanco de piedra) y los techos estaban derrumbados, lucía un ambiente en ruinas y poco caso se le hacía. El aspecto lúgubre que lucía de noche era propicio para los temores, el misterio y las apariciones.

En la parte de abajo en una de las esquinas, hay un nicho donde esta actualmente el Sagrado Corazón de Jesús y San Martín de Porres, en los tiempos de la remodelación se raspó la pintura de ese nicho y apareció la imagen de un santo, al parecer San Roque o San Isidro.

Existía en uno de los caños del desagüe pluvial que dan al patio central claustro, un caño de piedra labrada con cabeza de serpiente. Las escaleras que conducen a la parte superior del claustro lucen piedras labradas al parecer de tiempos de la colonia. En los pasillos superiores existen frescos grabados, uno de ellos en la puerta del salón principal, seguramente el que servía para las reuniones de consejo de los frailes. Éste fresco llama la atención por las imágenes que tienen grabado. En ese entonces los salones del convento no tenían acceso para la gente, sin embargo unos estudiantes entraron y aseguraron haber visto unos frescos que asemejaban figuras parecidas al del zodíaco, pero nunca las vio el sacristán.

Existe actualmente el “catafalco”, la mesa en la que se ponía a los fieles difuntos a la hora de las misas de cuerpo presente. En esa mesa por años reposaron sus últimos momentos nuestros antepasados. En el aula 2 de San Pablo también existen frescos.

El cementerio de los frailes

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Donde esta actualmente el edificio de Telmex, fue el cementerio sagrado de los frailes franciscanos del convento de Motul. La entrada tenía un arco de piedra con pinturas alegóricas, éste se cayó recientemente, al parecer con el embate de un huracán. En los setentas, la parroquia quería recuperar ese terreno de su propiedad, pero nunca lo logró. Cuando fue vendido a Telmex y empezaron las excavaciones aparecieron los entierros de los frailes, algunos con ofrendas de jade, extrañamente nunca se supo que la iglesia haya reclamado algo al respecto. Nadie sabe que pasó con los restos de esos entierros. En esa época (setentas) corrió el rumor que había aparecido un vampiro en las cuevas de atrás de la iglesia, incluso se señalaba al águila bicéfala, como símbolo del vampiro que en las noches cobraba vida.

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Los misterios

El pbro. Miguel Ángel Burgos, vicario en tiempos del padre Fernando Villanueva, era afecto a comentar temas sobrenaturales y extraordinarios. Las iglesias y los conventos por su larga existencia tienen historias de espíritus y de aparecidos. El padre Burgos explicaba que las almas tienen su momento de manifestarse y que se requiere tener facultades para verlas. No se les manifiestan a todos. En una ocasión, antes de iniciar la misa de las 5 de la mañana, Juan Bautista Can y unos acólitos con el padre Burgos, oyeron claramente unos pasos que caminaban por el centro de la iglesia, iba despacio hasta que llegó a la mitad de la iglesia y se detuvo, suspirando lamentaciones, continuó dirigiéndose al altar hasta llegar al primer escalón, se detuvo nuevamente y repitió sus lamentaciones, de ahí se dirigió a la entrada del sagrario y se desvaneció en dirección de donde estaban las lápidas. El padre Burgos al respecto señaló que posiblemente se trata del alma en pena de un sacerdote, que no cumplió adecuadamente y esta pagando sus cuentas pendientes. Agregó, en esa ocasión el padre, que se podía tratar de Misas Gregorianas para difuntos que no se cumplieron, por lo complejo de esas misas muchos sacerdotes no las realizan, sólo algunos se especializan en ellas, pero su omisión al parecer causa grave pecado.

Otra de las presencias que se afirma existe en el convento, es la de un perro, que suele presentarse en las escaleras que conducen a la parte superior del claustro, se siente algo en el ambiente, como un perro negro que vigila con cautela, para encontrarlo se debe de estar solo pasada la media noche.

En el mismo convento, siempre en las noches, en una ocasión el sacristán escuchó que le hablaron en voz suave y lejana diciéndole… Juan… Juan… Juan, el sacristán afirma que era pasada la media noche y estaba ya por dormirse, que escuchó claramente y no le dio miedo, pero no pudo ver de quien se trataba.

La reja del caracol en las noches suele abrirse y aporrearse, denotando la presencia de alguien que abre la puerta, la cierra y sube por el caracol.

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El padre Montañez

Varios de los objetos y de las piezas que existieron en la iglesia tenían la atención del padre Montañez (fallecido recientemente) quien tenía una posición relevante en la arquidiócesis, estuvo pendiente e interesado por algunas de esas piezas, por lo que posiblemente se hayan trasladado a la catedral, al seminario o a una iglesia o capilla de Mérida.

La iglesia atractivo turístico

En esos tiempos Álvaro González promovía el turismo en la ciudad. Con sus relaciones en Mérida, lograba traer turistas alemanes, suizos, españoles. El punto de mayor atractivo era la iglesia y el convento de San Juan Bautista. Se les ofrecía un recorrido por la toda la iglesia, incluyendo el campanario y la gallina ciega. Después en coches de caballito recorrían la ciudad y se les llevaba al cenote Sambulá, en todo el recorrido se les mostraban los árboles de la región y sus características, por ejemplo, el árbol de jícara. Entre los atractivos que ofrecían a los visitantes incluían monedas locales, pláticas sobre nuestras costumbres etc. Los paseos terminaban siempre comiendo en el restaurante Siqueff de esta ciudad. Casi siempre los visitantes comentaban ¿porqué Motul no figuraba en las guías turísticas?

Al final, Juan "Cacos" recordó las llamadas a misa.

Las llamadas a misa

Hasta hace unos cuantos años, todavía era posible escuchar a buena distancia las llamadas de la iglesia. Lamentablemente tanta contaminación de ruido no dejan ahora escucharlas. Primera llamada.- La primera llamada a misa normal es un toque de 60 campanadas que se dan con un ritmo de toque, espacio y dos toques seguidos. Se da media hora antes de la misa. Segunda llamada.- En la segunda llamada se repiten los 60 toques y se rematan con 20 más a ritmo de toque seguido. Remata la misa 15 minutos antes de iniciar.

Llamadas al rosario

Las llamadas al rosario eran siempre dos. La primera llamada para el rosario es de doble toque, espacio y doble toque, de manera rítmica. Por lapso de 60 segundos. La segunda llamada al rosario se da siempre 15 minutos antes. Doble toque, espacio, doble toque por 60 segundos, al final se remata con toques seguidos.

Alarma de incendios

Es una llamada que se da a toque seguido sin tiempo fijo. Era utilizado en tiempos del auge henequenero como medio para alertar a la población en el caso de incendios, ya sea de planteles o de incendios urbanos.

Toque de Duelo

El toque de duelo rara vez es utilizado. Se usa para despedir a personajes de la iglesia. Sólo tuvo oportunidad en dos ocasiones de escucharlos en manos del padre Heriberto Vargas Góngora. Una campanada espaciada y después dos seguidas tan…tan, tan. La creencia es que el alma se acompaña de la campanada en su partida.

Valerio Buenfil a 21 de noviembre de 2007.

 

 

 

 

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