La Voz de Motul

Editorial

CHITO MÉRIDA.

VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL.HERNILDO "CHITO" MÉRIDA CHABLÉ. PUBLICADO EL 10 DE JULIO DE 2013 EN LA EDICIÓN 374, TRABAJO REALIZADO POR EL EX-ALCALDE PABLO ACOSTA ERGUERA.

Habiendo visto la luz del día por primera vez en el poblado de Temax. Se avecindó en compañía de sus señores padres Don Ildelfonso Mérida Borges y Doña Paulina Chablé Díaz en la hacienda Sacapuc de éste municipio. Parte de su infancia y adolescencia la pasó ayudando a la familia dedicándose con su señor padre al corte de koxol- ac en la sabana. Material que en aquel entonces tenía mucha demanda como material para la construcción de casas de adobe.

Sacapuc siempre se distinguió de otras fincas henequeneras, por el trato de sus dueños hacia los trabajadores. Contaba con maestros, biblioteca, procurando que entre la juventud de los trabajadores, se organizaran cuadros culturales para el sano esparcimiento. Don Hernildo con Pedro “Chel” Mena y Efraín “Estallido” Varguez fueron uno de los principales promotores.

Don Hernildo contrajo matrimonio con la señorita Sara María Chan Canul, hija de señor Isidro Chan Catzín y doña Fidencia Canul, de éste matrimonio nacieron: Luís Alfonso, Edilberto, Hernildo, José Dolores, Agustín, Sarita, Paulina, Imelda y Fidencia.

“Don Chito”, como cariñosamente se le conocía, desde muy joven se apasionó por el cultivo del henequén, y para que los campesinos parcelarios tuvieran una representación en el Consejo Henequenero, máxima instancia que en aquellos años dirigía el destino de la economía henequenera.

Cultivó varias parcelas de henequén para el sustento de su familia, sin descuidar los trabajos de sus tierras ejidales. Por su afán de servicio fue nombrado comisario ejidal de Sacapuc. Con el auge de la fibra de henequén y para que los campesinos tuvieran representación en el Consejo Henequenero de aquel entonces.

Don Hernildo fue seleccionado para ser miembro de dicho Consejo, lo que le abre las puertas para relacionarse y conocer por dentro la administración henequenera.

Terminada su gestión, trasladó su residencia a esta ciudad. Además del trabajo de sus parcelas, incursionó en el transporte de henequén con un camión de carga de su propiedad.

En los años cincuenta y sesenta (1950-60) del siglo XX, iniciaron los cambios en el transporte. Las vías de  decauville que servían para el traslado de plataformas tiradas por mulas desde las haciendas y municipios, fueron cediendo su lugar a los caminos y carreteras, empezaron a requerir el servicio automotriz de traslado.

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Ucí-Santa Teresa, por don Pedro Palma y Don Francisco Alonzo; Kopté, por Pedro Pavía; Kiní los hermanos Gonzalo, Francisco y Fernando Lugo, auxiliados por Wilfrido Tamayo y un señor de apellido Cruz; Sacapuc-Chooh-Ben-Ché y Timul, por el señor Amado Piste Pinto y su señor padre Don Manuel Piste Gómez, auxiliados por Mario Campo Tuz, Arcadio Saras, (momia), y Olegario Crespo. Las comisarías de Hilí y San Pedro Chacabal eran atendidas por don Alejandro Dorantes, Santiago Sabido “Mantaras”, José de la Luz Chalé Canché y Don José Ramírez “Cheto panza”.

Dzununcán, Kaxatah, Tanyá y Kankabal, por Don Hernildo Mérida, con su “vaquita”, nombre que llevaba su camión, que en lugar de claxon, tenía el sonido de una campana que se encontraba por debajo del motor junto a la caja de velocidades, con la que se imitaba el sonido de un cencerro. Otra de las particularidades que tenía el camión era que se arrancaba con una manigueta (aquí en Yucatán también se le conocía como maniguela) en la parte delantera. El profesor Edilberto relató que un día al estar don Hernildo arrancando el camión dándole vueltas a la manigueta, pasó un gringo que al ver la maniobra comentó “Oh Yucatecos ser muy inteligentes, hacer funcionar camión con cuerda”.

Esta breve historia nos da una idea del inicio del transporte urbano y semiurbano, del que fue un protagonista “Chito” Mérida Chablé. En la actualidad dos de sus hijos se dedican a prestar este servicio. El profesor Edilberto cuenta con una pequeña flota de vehículos, y José Dolores presta servicio dentro de la ciudad.

Como podrá notarse estamos hablando de más de 60 años del inicio de este servicio. En este contexto, tampoco debemos de dejar de reconocer lo que invirtieron algunos motuleños en su momento para prestar éste servicio hasta la ciudad de Mérida.

Le dieron vida a la Unión de Camioneros Don Alejandro Dorantes R., auxiliado por Ramos Aguilar “El Cuajo” y Don José Burgos; Don José Jairala por Ermilo Gamboa Paredes, ellos fueron los primeros. Más adelante fueron Don Ricardo Rivas con su hijo “Pelón” Rivas y Don Renán Solís Avilés, con su administrador “Chencho”.

Retomamos la vida de “Don Chito”, siempre pendiente del precio de la fibra de henequén y la ayuda a los parcelarios henequeneros. Llegado el momento y por la propia necesidad de la gente, trata de llevar a cabo la formación de un grupo de parcelarios de toda la zona henequenera.

Lo anterior debido a que Cordeleros de México (CORDEMEX), había comenzado a supervisar los viajes de pencas de los ejidatarios, que obtenían créditos del Banrural. Cordemex llegó al extremo de decomisar cargamentos de penca con todo y camión.

El señor Don Francisco Luna Kan y el ingeniero Federico Granja Ricalde, integrantes de la CNC en Yucatán, le brindaron su apoyo a “Chito” Mérida y se formó la Asociación de Parcelarios Henequeneros de Yucatán, como una asociación filial de la CNC.

La primera directiva quedó integrada por Don Hernildo Mérida Chablé, como presidente; el secretario fue Víctor Pacheco de Dzemul; el tesorero Don “Polín” de Telchac Pueblo; Tirso, de Suma de Hidalgo, y Norberto Santana de Cansahcab.

Las reuniones y acuerdos los realizaban en un local cedido por Don Wilfrido Bacelis Campos. Una de las luchas de Don Hernildo Mérida Chablé, fue para que las plantas desfibradoras estuvieran administradas por verdaderos henequeneros. Nunca llegó a ver Don Hernildo realizado su sueño. Cuando fueron entregadas las desfibradoras a los parcelarios en 1991, “Chito” Mérida tenía un año de fallecido.

Los primeros años después de su fallecimiento, se efectuaron visitas al cementerio, inclusive se adoptó su nombre para una asociación. Actualmente se ha olvidado, ya no vemos a los oportunistas, ni siquiera a los que bajo su persona se hicieron ricos, al heredar parte de la industria henequenera.

Fue Miembro Activo de la Liga de Resistencia del Partido Socialista del Sureste, y también ocupó cargos de elección. Desempeñó el cargo de Secretario del Ayuntamiento durante el periodo 1979-1981.

Don Hernildo fue un hombre limpio, honesto y honrado, fue llevado a la tumba por una enfermedad que requería atención médica especializada, que no podía costearse de acuerdo a sus posibilidades económicas. Quien atendió ésta petición de forma inmediata y desinteresada, fue el ingeniero Sergio Consuelo Robledo. Se deja constancia, porque el Sr. Mérida, nunca cotizó a los parcelarios.

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Al concluir cada reunión que se celebraba los domingos, cada parcelario ofrecía su aportación voluntaria en una mesa instalada para tal fin. Utilizando las aportaciones sólo para sufragar las gastos de pasaje por las gestiones realizadas.

“Chito” Mérida, como todos los humanos, tuvo amigos y enemigos; recordemos que el mismo Cristo los tuvo. Entre sus amigos está Avelino Pool Cauich “Caralampio”, quien, como en el arte taurino, era su mozo de espadas, amigo que permaneció con él hasta el último momento. Tuvo el cariño de Francisco Luna Kan, Federico Granja Ricalde, Carlos Rubén Calderón Cecilio, Víctor Cervera Pacheco y el ingeniero Sergio Consuelo Robledo.

Don Hernildo rindió cuentas al Creador el 13 de julio del año 1990. Nos dejó el recuerdo de una persona que supo ganarse a pulso el lugar que le correspondía en éste mundo. Con su amabilidad, su trato, su jocosidad en decir las cosas, dejó una huella imborrable en todos los que lo conocimos.

Hoy, a 23 años de su partida, el henequén que apreció y cultivó con sus esfuerzos y defendió “Ha Muerto”, pero Hernildo Mérida Chablé, “Chito” Mérida, sigue vivo en la mente de las gentes que lo conocieron y que sabemos de la historia de nuestra riqueza henequenera.

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