La Voz de Motul

Editorial

SOR JUANA INÉS, VALIENTE Y ENIGMÁTICA.

DR. HERNÁN PUERTO SIMÁ. SOR JUANA INÉS, VALIENTE Y ENIGMÁTICA. PUBLICADO EL 21 DE NOVIEMBRE DE 2012 EN LA EDICIÓN 341 DE LA VOZ DE MOTUL.

“A pesar de la rígida y estrecha moral de su época, propone que el medio para sacar de la ignorancia en que se tenía sumidas a las mujeres, es la instrucción” (Sor Juana Inés).

Su nombre, Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana. Era una mujer que triunfó en sus ideas y talentos durante una época donde muy pocas mujeres podían hacerlo.  Máxima figura de las letras mexicanas, nació el 12 de noviembre de 1651 en San Miguel  de Nepantla, Estado de México. Fue hija de padre vasco  y madre mexicana.

Su arte poético se manifiesta a temprana edad, pues a los tres años ya tenía habilidades de saber leer y escribir; a sus ocho compuso un poema al Santísimo Sacramento, y a los diecisiete años, ya dominaba “el difícil estilo culto, género y métrico de la literatura española”. Enigmático se refiere a una vida de cultura, respeto y valores.

Los escritos de Sor Juana, conocida también por la crítica como la “Décima Musa”, el “Fénix de América” o la “Monja Mexicana”, por su sinceridad y fuerza no tienen límites, a tal grado que hay quienes afirman que ella, es  “la mayor gloria del México Virreinal”  más aún; que únicamente por Sor Juana se salva la literatura del siglo XVII.

Harta de la vida cortesana que la rodeaba y sin muchas opciones por delante,  entró a un convento a los 17 años porque, según ella misma dice, “para la total negación que tenía al matrimonio era lo más decente que podía elegir en materia de la seguridad de mi salvación”. Primero entró al convento de San José de las Carmelitas Descalzas en 1667, pero salió de ahí a los tres meses, por la severidad de la regla y el rigor de la orden; después ingresó a la orden de las Jerónimas (se caracterizaba por ser más flexible), en el convento de Santa Paula, donde por fin profesó el 24 de febrero de 1669.

En el convento donde vivió, hizo oficios de contadora y archivista, pero, más que nada se dedicó al estudio y a la escritura. Llegó a tener conocimientos profundos en astronomía, matemáticas, lengua, filosofía, mitología, historia, teología, música y pintura. Antes de profesar, fue dama de la esposa del Virrey Mancera. Posteriormente tuvo la Tesorería del Convento  y se negó dos veces el cargo de Abadesa (Superiora), que le fue ofrecido. Uno de sus poemas más conocido es: “Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis: si con ansia sin igual solicitáis su desdén, ¿por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal?”.(Fuente: Los límites de la femineidad en Sor Juana Inés)

“En la Colonia, la educación para la mujer consistía en unas cuantas nociones elementales de escritura, aritmética, religión y labores domésticas. La escritura estaba al alcance de muy pocas, pertenecientes a las clases más acomodadas, y sus habilidades servían no tanto para su crecimiento personal, sino para el lucimiento del marido, que presumía de no tener a su lado a una esposa analfabeta”. Sor Juana rompió este modelo, lo cual no agradó a sus superiores y fue duramente castigada, haciendo que venda los cuatro mil volúmenes de su biblioteca “quita pesares” (como la llamaba), sus útiles científicos y sus instrumentos musicales, cayendo en profunda depresión. Cuatro años más tarde, atendiendo a sus hermanas monjas enfermas de fiebre por una peste, se contagió y murió el 17 de abril de 1695 a la edad de 43 años.

A 364 años de su natalicio, la primera feminista de América, Sor Juana Inés de la Cruz es la más grande poetisa de que ha dado México al mundo entero. Su gloria es la nuestra.

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