La Voz de Motul

Editorial

“MEDIO KILO”. LA VIDA EN EL CIRCO.

VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL. "MEDIO KILO", LA VIDA EN EL CIRCO. PUBLICADO EL 4 DE ABRIL DE 2008 EN LA EDICIÓN 99 DE LA VOZ DE MOTUL CON EL TITULO: ANDRÉS CHIMAL: "ANDRESÍN" O "MEDIO KILO". LA VIDA EN EL MÁGICO MUNDO DEL CIRCO.

Nació en un lugar llamado Hunukú, congregación de Valladolid, el 30 de noviembre de 1934. Tiene 74 años de edad y 64 años de estar en el circo. Hijo único y huérfano. A los 7 años de edad murió su abuelita. Único pariente que le sobrevivía y quien se hacía cargo de él, por lo tanto quedó sólo en el mundo.

Fue cuando empezó su peregrinar por la vida y comenzó a trabajar para subsistir como mandadero en un molino, en hortalizas, en una agencia, herrería y todo lo que a su corta edad podía hacer, siempre procurando todo este en tiempo, estar bajo el abrigo de una familia ya que el instinto le decía que era la forma de no perderse por el mal camino.

Estando en Valladolid comenzaron sucesos desagradables en su vida, cuando casi tenía 10 años, comenzó a ser señalado si algo se perdía en la comunidad a todos se les hacia fácil culpar al niño huérfano del lugar, llegando a pasar 5 días en la cárcel acusado injustamente, casi sin comer y a punto de la inanición manda a traer a un amigo que le brinda ayuda.

 

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De ahí empezó a trabajar en un molino de nixtamal propiedad de un expresidente municipal al cual le expresa su problema, este le dice que vaya con el presidente actual de parte de él para que ya nadie lo volviera a molestar.

Cuando llega a la oficina del mandatario, este lo atiende y lo escucha con atención y le responde que se fuera tranquilo que se encargaría de que nadie lo volviera a molestar  y así lo cumplió. Pero ya incomodo por la situación antes vivida ya no quería estar en un lugar donde había sido señalado y maltratado.

Un día tirado en el pasto lo encontró su amigo y le pregunto: ¿En que piensas?, “en volar de aquí” contestó.

Con una pequeña fortuna en ese entonces de 300 pesos producto de su trabajo, que las familias con las que había estado se habían encargado de cuidarle, partió a Mérida en busca de sus sueños, en el autobús que por vez primera llegaría a Valladolid un día después.

Y es aquí en donde verdaderamente empieza la historia de la que seria la primera generación de artistas de circo orgullosamente yucatecos, en un camino lleno de aprendizaje y esfuerzo, pero también de penalidades que marcaron la gloria, los aplausos y la tragedia de una vida intensa, pero plena. Isabel Pech Alpuche

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