La Voz de Motul

Editorial

La Leyenda de “Juan Tuul”

Por: Valerio Buenfil y Manuel Can May

Es este un personaje legendario posterior a la Conquista, que tuvo su origen en el más antiguo Huay Tuul, divinidad campestre semejante al Balaam.

De acuerdo a la leyenda era un caporal que estaba obsesionado por aprender y dominar las artes del manejo de los animales (caballos y ganado) para ser el mejor en su trabajo; se dice que para conseguirlo efectuó un trato con el demonio, para poder obtener poder y dominio sobre los ganados, lo invocó varias noches hasta que se le apareció, para concedérselo él tenía que pagar con la vida de un ser querido, aceptó el pacto y le fue concedido su deseo.

Pasado el tiempo se arrepiente y se niega a cumplir el pacto con el maligno, por lo que éste para cobrarse toma su vida y lo hace su sirviente, es por ello que para conceder algún deseo él también pide en pago la vida de un ser querido

Se dice que se manifiesta como un jinete vestido de charro negro que aparece para ofrecer algún deseo, sobre todo poseer dominio sobre el ganado, en algunas ocasiones cuando alguien desea convertirse en un gran torero, lo invoca de noche hasta que se manifieste en forma de toro, se cree que para conseguirlo es necesario dominar su miedo y enfrentarlo capote en mano, darle tres pases y si lo logra, podrá dominar a cualquier toro sin que le pase nada, pero vencido el pacto un toro también lo matará para tomar su vida.

Juan Tuul se apareció en San Eduardo

San Eduardo es una comisaría del Municipio de Dzemul ubicado a un costado de la carretera Telchac Pueblo-Telchac Puerto.

Nos relatan quienes vivieron la aparición, que en las fiestas del año pasado (2014), fueron contratados para tocar un sábado por la noche ya que trabajan para un equipo de Luz y Sonido de Motul.

Relatan que la tarde del sábado llegaron como es costumbre y armaron su equipo, durante la noche tocaron de manera normal terminando alrededor de las tres de la madrugada.

Como a la mañana siguiente, también serviría el sonido tomaron la decisión de quedarse a dormir para no desarmar, viajar y regresar a escasas horas por lo que se dispusieron a descansar debajo del templete el cual rodearon con una lona.

Eran entre las cuatro y cuatro y media cuando comenzó a soplar un fuerte viento, por lo que decidieron salir a asegurar las lonas que se habían soltado, al salir vieron como a unos 20 metros de ellos se encontraba una figura blanca como de humo con forma de un charro con un sombrero grande que miraba hacia ellos.

Les dio temor por lo que volvieron a entrar a su refugio, desde donde escucharon cómo una estampida de ganados pasaba corriendo a un lado del lugar donde se encontraban, pero era una gran cantidad de ganados.

Pasado esto, el aire cesó por lo que decidieron salir a investigar sobre lo que habían escuchado. Para comenzar ya no se encontraba la figura que habían visto, al comenzar a buscar los ganados que escucharon tampoco pudieron localizar alguno, no sus huellas, por lo que les dio miedo y volvieron a meterse a descansar en tanto amanecía.

El relato me lo hicieron apenas una semana después de haberla vivido por lo que todavía no sabían de qué se trataba y todavía se reflejaba el temor en el momento de relatarlo.

En chan sabacnah fue visto Juan Tuul

Nos relata una persona que creció en el que en antaño le llamaban “El Sitio”, en lo que es chan sabacnah, que era un rancho ganadero, era una niña que tenía apenas 12 años de edad cuando una noche en que había mucho calor por lo que nuestra interlocutora nos dice “salía a acostarme en una hamaca que se encontraba en una palapita cerca de la casa, cuando de pronto vi como un toro blanco muy bonito se acercaba, me miraba pero no se mostraba agresivo, yo sabía que a esa hora todos los ganados estaban encerrados en el corral, no me daba miedo pues el animal se veía manso. En ese momento con un grito me llamó mi mamá, por lo que fui rápidamente a la casa, al entrar le pregunté si habían dejado fuera a un toro, le conté lo que había visto y lámpara en mano salimos a verlo pero ya no estaba, fuimos al corral y contamos los toros y estaban completos.

Regresamos a la casa y me dijo, niña eso que viste no es un animal, es una persona que está transformada y se acercaba para ofrecerte lo que le pidas y te lo iba a conceder pero te iba a pedir algo a cambio”.

Después jamás volvió a ver a ese animal.

Habitantes de Chacabal eran atemorizados por “Juan Tuul”

Juan B. Can “El pato” oriundo de Dununcan, nos relató que  hace mucho tiempo el camino que se utilizaba para ir a la comisaría motuleña de San Pedro Chacabal, era por Dzununcan y pasaba por una hacienda llamada “Chun Puus” (En lengua maya Chun es tronco y Puus es un árbol grande como el ceibo, por lo que se traduciría como “El troco del Puus”) la cual fue la primera finca que tuvo don Vitaliano Campos dueño de Dzununcan y en la cual tenía bastante ganado y contaba con una raspadora la cual se alimentaba hoja por hoja, raspaba la mitad de la hoja, luego se viraba y raspaba la otra parte, por lo que al día solo raspaba unas cinco mil hojas.

Se dice que por las noches se escuchaba cómo Juan Tuul arreaba al ganado, muchos lo vieron, era un charro montado a caballo que atemorizaba a los habitantes de Chacabal cuando tenían la necesidad de pasar por la noche en ese camino.

Los que iban a chapear por la madrugada y los que iban de cacería lo veían, corria en su caballo por el monte, pero no era una persona era “aire”.

Al construirse Dzununcan, cae en desuso esa hacienda y se abandona por lo que ahora está en ruinas, lo mismo sucede como camino principal a Chacabal, al construirse la carretera de Ucí a Santa Teresa y de ahí a Chacabal, se abandona ésta vía como camino principal.

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