La Voz de Motul

Editorial

UN STRIKE EN LA REVOLUCIÓN.

VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL. UN STRIKE EN LA REVOLUCIÓN: EL ORIGEN DEL BÉISBOL EN MOTUL. PUBLICADO EN LA VOZ DE MOTUL.

En Motul el auge del oro verde se inició aproximadamente en la década de 1890, fue cuando la ciudad empezó a vivir los cambios y los beneficios de la pujante economía henequenera. Los motuleños viajaban con frecuencia por razones de negocios a los puertos de Nueva Orleans y la Habana, ocasionalmente llegaban a Miami y Nueva York. Las travesías se hacían en barco, duraban semanas. Uno de los barcos más famosos de esos tiempos fue “Torero” propiedad de Don Roque Jacinto Campos, existen versiones que afirman que además de la venta de henequén y del comercio, en algunas ocasiones traficaban con esclavos para Centroamérica y el Caribe.

     En 1893 existían dos millones cuatrocientos setenta y ocho mil mecates de henequén sembrados en toda la región henequenera. Esta abundancia les permitió a las familias de los hacendados y a los comerciantes más ricos, gozar de muchos privilegios, así surgió la costumbre de llevar a los hijos varones a estudiar a colegios norteamericanos.

     Cuando Don Canuto Paredes llevó a sus hijos Canuto y Herminio a estudiar a los Estados Unidos, tardó 45 días. Años después llevó a Gervasio, el más chico. Por lo general, al entregar a los muchachos en los internados, se pagaban por adelantado todos los conceptos y todas las obligaciones económicas.

    En los colegios norteamericanos venía impulsándose la cultura física como parte de los programas de estudios, en especial la práctica del béisbol, que había ganado popularidad durante la segunda mitad del siglo XIX en ese país.

     Éstas ideas llegaron a Motul a principios del siglo XX, al regresar aquellos jóvenes estudiantes motuleños a esta ciudad. Ellos iniciaron la proliferación del béisbol como una novedad traída por la más alta cúpula social, al principio se convirtió en una diversión exclusiva, en una moda de la élite.

    El béisbol era un deporte asociado al progreso como todo lo que rodeaba a la cultura americana. En Motul, al principio no les decían beisbolistas, sino sport man “hombre de deporte”. Se afirmaba que “la afición al “sport” vigoriza el cuerpo y expansiona el espíritu. Al revisar en las evidencias más antiguas del beisbol en Yucatán y en Motul, encontramos que al principio los apellidos de los peloteros eran de las familias de los hacendados  y los comerciantes.

    1904 marca el inicio de varios cambios importantes en la ciudad. Este año inició la construcción del Palacio Municipal. La Junta de Mejoras Materiales encargada del proyecto, la presidía Eulogio Palma y Palma y los vocales eran: Juan de la Rosa Ortega, Manuel González, Felipe Carrillo Puerto, Germán Pompeyo. El tesorero fue Luciano Antonio Sánchez y el Secretario José Y. Manzanilla.

   Ese año inició el béisbol en Motul, según consta en el documento más antiguo que encontramos en el Archivo General del Estado, fechado el 31 de octubre de 1904.

    Se trata de un oficio que Felipe Carrillo Puerto, gerente de béisbol del “Club Motul”, dirigió al presidente municipal de ese entonces, Cecilio Ojeda Flores, en el que solicitaba “permiso para que los sport man del club puedan verificar sus ejercicios y prácticas trisemanales en una parte de la plaza pública con un radio de 30 metros”.

     La petición se justificó “con motivo de no poder utilizar la sociedad que representó antes del transcurso de tres meses un terreno que estamos preparando para nuestros ejercicios, situado al sureste de esta ciudad”.

     El regidor Felipe Cuevas responsable de la Comisión de Policía, informó que el asunto fue turnado para su estudio a esa Comisión, y el dictamen final fue:

“conceder el permiso que se solicita para ocupar treinta metros de radio de la plaza principal para los ejercicios de bass-ball del “Club Motul” con la precisa condición de que los verifiquen los martes y jueves de 5 a 6 de la tarde y los domingos de 12 del día a 6 de la tarde, siendo responsable el solicitante de cualquier daño o deterioro que con motivo de los ejercicios ocasione dicho club”.

En la sesión de Cabildo el dictamen fue modificado para advertir “que el gerente del “Club Motul” cuide que durante los ejercicios no permitan en dicho lugar permanezcan niños de corta edad para evitarles desgracias de consideración”.

El 14 de noviembre de 1904 Evelio Montañez, jefe de la agrupación de bass ball establecida en esta ciudad con el título de “Habana”, solicitó autorización a las autoridades municipales “A este Cabildo suplico en nombre de la equitación que represento, se sirva concederme el permiso correspondiente para emplear una parte de la plaza de esta ciudad para realizar los ejercicios de sport los días miércoles, sábado y domingo, comenzando desde las 5 de la tarde hasta las 6 de la misma, a excepción del domingo que comenzaremos desde las 12 del día hasta las seis de la tarde”.

El 23 de noviembre de ese mismo año, el presidente municipal Cecilio Ojeda Flores comunicó que el Cabildo de la ciudad aprobó la petición responsabilizando a los interesados para que “cuidaran que los niños de corta edad no permanezcan en el lugar de los ejercicios para evitarles desgracia alguna en sus prácticas públicas de ejercicios tres veces a la semana”.

El bass ball pronto se puso de moda en Motul. La gente escuchaba con asombro las nuevas palabras. Los jóvenes se pusieron a pichear, a cachear, a fildear, eran inentendibles expresiones que causaban risa en algunas gentes y en otras causaban molestia, como en los círculos conservadores que decían que el sport y el bass ball eran ¡puras pendejadas!

La gente se interesó por conocer acerca de este deporte, la revista el “Eco del Comercio”, informaba ampliamente y promocionaba el surgimiento de los clubes de bass ball en varias poblaciones de la entidad. Daba cuenta también de los estragos que causaba la práctica de éste inusual deporte, sobre todo a la integridad física de los transeúntes.

El 27 de enero de 1904 publicaba la denuncia la esposa de Don Felipe Basto de la ciudad de Mérida, quien se quejaba que “en la esquina donde se cruzan las calle 49 y 50, se reúnen a jugar diariamente a la pelota, sin precauciones de ningún género, un grupo de gentes. La policía debe de indicar a esos jugadores de base ball, que deben de irse con sus “bártulos” a las plazas públicas”.

El 21 de junio de ese año, otra queja publicada decía “en la calle 52, suburbio de Santa Ana de la ciudad de Mérida, una señora fue golpeada ayer domingo, a consecuencia de un pelotazo disparado por un grupo de muchachos que jugaban Base Ball, cosa prohibida en las calles. Se logró  aprender a Máximo Rodríguez”.    

Las noticias surgían de Motul, Mérida, Umán, Progreso, Tizimín, Maxcanú y Tekax. Todo era noticia sobre el béisbol, el 3 de septiembre de 1904 se publicó “jóvenes integrantes del club Atletic, parten el sábado próximo a los Estados Unidos a continuar sus estudios”.

En Motul, en la plaza principal se estableció un moderno sistema de alumbrado público, el cual empezó a sufrir deterioros, por los constantes pelotazos “al alumbrado establecido en la plaza, pues podría suceder que por algún descuido en la jugada una pelota rompa algún faro”. Estos hechos ocasionados por los sport man motuleños, obligaron al Cabildo a tomar un acuerdo municipal para prohibir el juego de pelota en la plaza.

La fuerza del béisbol propició una lucha enconada entre los sport man y las autoridades Municipales. Estas se negaban a dar permisos para los juegos de béisbol en la plaza principal. Dan testimonio de esto la solicitud del 17 de julio de 1905, firmada por “Isauro Manzanilla en compañía de Dimas Montañez y José G. Ricalde entre otros, solicitaron permiso para establecer un juego de pelota bass-ball  de su equipo denominado “Motul” en la plaza principal de jueves a domingo”.

La petición fue rechazada por la Comisión de Policía que dictaminó “No es de concederse la licencia que solicitan en virtud de haber tomado un acuerdo el H. Ayuntamiento relativo a prohibir terminantemente el juego de pelota en la plaza principal de esta ciudad”.

El 20 de septiembre de 1905, Evelio Montañez, Eraclio Carrillo, César Sabido, H. Gutiérrez, Ricardo B. Berzunza, Flaviano Medina, José D. Echeverría, Paulino Arce, Eduardo Martínez, le solicitaron al presidente municipal Anastasio Sabido, que derogue el acuerdo respectivo

“Los que suscribimos todos mayores de edad legal en el pleno uso y ejercicio de nuestros derechos civiles y por ende, componentes del Club de Bass-Ball denominado “Cepeda Peraza” ante Vuestra Honorabilidad  respetuosamente exponemos: Que con motivo de que ese H. Cuerpo municipal tomó un acuerdo relativo a prohibir terminantemente el juego de pelota en la plaza principal nos vimos en el duro caso de suspender nuestros ejercicios de sport, primero en obedecimiento de dicho acuerdo y segundo porque nuestro equipo carece de terreno propio para sus ejercicios”.

En vista de tal prohibición nos proponemos buscar un terreno para establecer nuestros ejercicios pero con tan mala suerte de no encontrarlo. El Cabildo Municipal que dignamente representa al pueblo no dudamos que tomará en consideración que siendo el juego de Bass-Ball un recreo benigno y saludable se les debe proporcionar a los que ejercitan en el sport la manera posible para que éstos no sean perjudicados en sus ejercicios.

Motul no cuenta por ahora con un terreno apropiado para esta clase de ejercicios y por consiguiente el Cabildo debe derogar el acuerdo de referencia reglamentándose el juego de pelota en la plaza principal para no resentir perjuicios al público.

Los interesados se comprometieron “a responder por algún deterioro que se ocasione al alumbrado establecido en la plaza, pues podría suceder que por algún descuido en la jugada una pelota rompa algún farol. Pero no está de más advertir que si alguna vez se habrá roto uno que otro farol en la plaza ha sido ocasionado por el juego de algunos muchachos inexpertos que aprovechando que nuestro club se ejercita se ponen a jugar sin tener sus precauciones”.

“Nuestro Club desea que si el Cabildo concediera de nuevo la licencia, reglamentar el juego prohibiendo que durante las horas de nuestro ejercicio, las personas que no sean de nuestro club permanezcan en el radio de la plaza que debemos ocupar y de esta manera consigue evitar desgracias. Nuestro club está en la mejor disposición de acatar las resoluciones del Cabildo”.

La Comisión que dictaminó el asunto, opinó “que no es de concederse el permiso que se solicita por existir un acuerdo del Cabildo referente a prohibir los juegos de pelota en la plaza principal”. La notificación la firmó el 3 de octubre de 1905, el presidente municipal Anastasio Sabido.

Años más tarde el béisbol se desarrolló bajo la dirección de una variedad de dedicados beisbolistas, muchos de ellos improvisados capitanes y promotores del deporte, se llevaron a cabo los primeros torneos. Los campeonatos se realizaban en los pueblos, algunas haciendas y la ciudad. Los clubes más destacados buscaban el reto deportivo que sólo se podía encontrar en los clubes grandes de Mérida y Progreso.

“Durante la etapa activa de la Revolución Mexicana en Yucatán, el béisbol logró sus más importantes avances en el interior de estado. Precisamente, bajo la administración del gobernador Felipe Carrillo Puerto (1922-1924) y sus sucesores, el béisbol fue fomentado oficialmente entre la población de las comunidades mayas y haciendas, institucionalizando el juego a nivel de las clases populares. Desde entonces, el béisbol se fue arraigando en el gusto y vida cotidiana de los pueblos.

Bajo el mando de Felipe Carrillo Puerto el béisbol se convirtió en un componente estratégico del Partido Socialista del Sureste (PSS) en su campaña de movilización de las bases rurales del régimen revolucionario. El fomento del béisbol encajaba bien con los objetivos tácticos del PSS. Los campesinos ya habían demostrado su especial fascinación por el béisbol.

El juego siempre había disfrutado del apoyo de poderosos e interesados benefactores del sector privado, un papel que Carrillo Puerto podría asumir sustituyendo a ambos: los patrones rurales y los empresarios urbanos.

Durante el Primer Congreso Obrero en Motul (1918) y el Segundo en Izamal (1921), los dirigentes del PSS discutieron la importancia de los equipos deportivos de béisbol dentro de una estrategia más amplia de movilización popular y en él trataron de reflejar al socialismo, donde los valores individuales pasaban a valores colectivos. El béisbol contenía elementos de responsabilidad personal y permitía al individuo granjearse el reconocimiento social, además de incorporarlo a un esfuerzo colectivo.

Durante su breve gestión como gobernador, Carrillo Puerto promovió el béisbol en los lugares más apartados del Estado, “hasta los pueblitos” como lo dijo en su oportunidad. Distribuyó innumerables apoyos a los equipos y organizó escuadras de béisbol en aproximadamente 70% de los pueblos y comunidades de las haciendas.

Los antiguos peones de haciendas henequeneras como Cucá, Ticopó y San Juan Koop le escribían afectuosas cartas a Don Felipe expresando su gratitud. Los milperos oriundos de lugares todavía más remotos, como Tixcacaltuyú y Tacchibilchén comenzaron a enfrentarse entre sí. Incluso Carrillo Puerto giró instrucciones a los Ferrocarriles del Estado para que proporcionaran pases gratis a los grupos de beisbolistas deseosos de viajar a lugares distantes para participar en un encuentro.

Tierra”, órgano de difusión de la Liga Central de Resistencia del Partido Socialista del Sureste, daba cuenta de las actividades que realizaba el departamento cultural, que siempre incluía el bass ball, como parte de su programa de eventos.

El béisbol logró su victoria más grande en Yucatán en esos años, al ser reconocido “Como deporte se declara oficialmente el bass ball”, en el Programa de Educación Física 1923-1924 del Consejo de Educación Primaria del Gobierno de Felipe Carrillo Puerto.

La semilla del béisbol que un día en 1904 sembró Felipe Carrillo Puerto en esta ciudad, y luego apoyó como gobernante; llegó a su esplendor años más tarde, primero con el surgimiento del “Club 13” de Motul a fines de los años veinte, fue el primer equipo que hizo fama y tuvo entre sus estrellas a: Amado Couoh, Galdino Tec, Manuel Palma, Arsenio Gómez, Manuel Medina, Arsenio Mezeta, Mendoza y el extraordinario pítcher Germán Aké.

Después vino la época de oro del béisbol con la aparición de “Los Cardenales de Motul”, bajo la gerencia de Don Felipe Méndez, figuraron en esa época: Aniceto Ramírez, José Sosa, Salvador Pinto, Domingo “El Piñón” Pool,  Luís Mejía, Manuel “el Zorro” Ramírez, Amado Couoh, Tomás Pinto, Bernardo Cruz, Manuel Fuentes, Pedro Alonso, Humberto “Beto” Flores, Fernando Sosa”.

    

Referencias:

Archivo General del Estado (AGEY) Fondo Municipios, Motul, Caja 2, vol. 9 y 10 Exp. 4.

Castillo Barrio, Carlos.- “Historia del beisbol en Yucatán y Campeche entre los años 1892 y 1905”. www.origenesdelbeisbol.com

Dzul Sánchez, Mauricio.- La pelota caliente en Yucatán: Apuntes de la presencia del beisbol en Motul. Revista “La voz de Motul” año 3, No. 86.

Joseph, Gilbert. “El beisbol en Yucatán: foto ensayo de un pasatiempo regional”. En revista de UADY. Octubre, noviembre y diciembre de 1987.

“Tierra”.- Revista de la Liga Central de Resistencia del Partido Socialista del Sureste. 21 de octubre de 1923. Época III, número 26.

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