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La Voz de Motul

Editorial

LA LUCHA POR LA TIERRA Y LA VIRGEN DEL CARMEN DE MOTUL.

VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL. LA LUCHA POR LA TIERRA, EL ANTICLERICALISMO Y LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA EN MOTUL DURANTE LA REVOLUCIÓN MEXICANA(1915-1927). PUBLICADO EN LA VOZ DE MOTUL.

La fe a la Virgen del Carmen es la herencia religiosa más importante de las creencias de Motul. Su origen data de hace cientos de años. Es una tradición que expresa con luminosidad la integración de los elementos espirituales españoles y mayas que dan forma hoy día a nuestra identidad.

     Incluso podemos remontar sus orígenes entre los mayas prehispánicos, que vivían en esta tierra. Cada 16 de julio celebraban las fiestas del Año Nuevo (Haab) que consistían en diversas actividades espirituales como ayunos, abstinencias y purificaciones; terminando con la parte festiva de las  procesiones, los gremios, las danzas, los bailes, las comidas y terminaban “con harto balché hasta embriagarse” como cuentan las distintas crónicas coloniales de la Conquista.

     Este es el origen milenario de nuestros gremios, la fe y la promesa ancestral al Dios Único (Hunab Kú) del pueblo motuleño. La memoria colectiva expresada en un lenguaje simbólico y ritual: promesas, ofrendas, danzas, bailes y borracheras.

   Es una fecha sagrada para preparar la milpa y la siembra del maíz, pues a partir de entonces se esperaba a Chaac con sus lluvias, que colmarían de bendiciones los cultivos.   

     Motul fue una de las primeras parroquias de la Diócesis. El Convento de esta ciudad fue uno de los primeros lugares donde los frailes franciscanos iniciaron la Evangelización en Yucatán a mediados del siglo XVI.

    El Bautismo era el primer sacramento que imponían a los mayas. Tal vez por esta razón los monjes radicados en el convento decidieron que San Juan Bautista sea el Santo Patrono de Motul.

     Se identificaron con el Bautista que predica en el desierto. Bautizando y anunciando la llegada de Jesús, Hijo Único de Dios, el camino de la Salvación.

Pese al esfuerzo que realizaban los frailes para levantar las fiestas en honor a San Juan Bautista, estas no lograban la participación y el entusiasmo de la comunidad. En contraste, días después de la fiesta en honor al Santo Patrono, empezaban las fiestas del Año Nuevo Maya que motivaban la participación de toda la comunidad.

     Las fiestas del Año Nuevo Maya, fusionado con el sincretismo religioso católico instaurado por los españoles consistían en la participación organizada por ocupación y oficio, constituyéndose en gremios que heredaban y honraban la fe del pueblo.

    Esta es una de las explicaciones por la que los frailes decidieron sumarse a las fiestas del 16 de julio y “los padres Franciscanos conociendo la hermosa devoción del santo escapulario de la Virgen del Carmen, la establecieron también aquí, y para mayor eficacia hicieron o mandaron hacer una imagen de escultura tallada en madera pequeña de cuarenta centímetros de altura sobre su base y la dedicaron como patrona de los soldados que en aquella época se les conocía como “Las Milicias del Rey”1. Así inició la devoción a la Virgen del Carmen en Motul.

     Con la labor evangelizadora que realizaron, primero los frailes franciscanos y después los curas de la parroquia,  la comunidad fue ofreciendo el 16 de julio en honor a la Virgen del Carmen.

   Reforzaron la fe, los favores que recibieron los ciudadanos nacidos en Motul que fueron obligados a pelear como soldados durante la Guerra de Castas y la Revolución Mexicana, así fue creciendo la fe a la Virgen del Carmen: misas, novenas, rosarios, abstinencias, procesiones, gremios, comidas, corridas y el harto balché hasta embriagarse.    

     Sigue viva la memoria del pueblo. Cada 16 de julio se encuentran las mismas creencias y los mismos sentimientos de origen ancestral. No sabemos por qué, pero sin importar dónde nos encontremos. En qué parte de la geografía mundial estemos, buscamos afanosamente regresar a Motul.

     Para asistir al encuentro comunitario, a la procesión en honor a la Virgen del Carmen, a sus misas, rosarios, novenas y peregrinaciones, así como a su fiesta popular con los gremios, las corridas, las comilonas y el harto licor hasta embriagarse. Podemos afirmar que la veneración a la Virgen del Carmen se constituye en un verdadero acontecimiento religioso en torno al cual nos cohesionamos e integramos; para honrar y venerar a nuestra advocación protectora.

La Revolución Mexicana

La Revolución Mexicana (1910) fue una expresión popular en contra del gobierno de Porfirio Díaz, entronizado por más de 30 años en el poder de México.

    Con Díaz una parte de la jerarquía católica tenía la protección del gobierno. Cuando estalló la Revolución esos dirigentes por temor a perder sus intereses, empezaron a buscar gobernantes que los apoyaran. Con este afán se promovió la formación del Partido Católico Nacional.

     En esos años era evidente y existían acusaciones en contra de los sacerdotes de acumular riquezas, involucrarse en la política y de tener conductas inmorales.

     Como respuesta surgió el anticlericalismo, un movimiento de ideas, discursos, actitudes y comportamientos que rechazaban la interferencia de la iglesia y la religión en la vida pública. Los hermanos Flores Magón fueron promotores de las ideas anticlericales y del anarquismo.

     En esta ciudad de Motul los hermanos Carrillo Puerto, principalmente Felipe, Elvia y Eraclio, habrían simpatizado con estas ideas y las habrían promovido en la comunidad.

Francisco I. Madero mantuvo relaciones con la iglesia y habí ría ofrecido a la Jerarquía Católica su apoyo para la derogación de las Leyes de Reforma. El golpe del Gral. Victoriano Huerta (1913) complicó la situación con la parte de la iglesia que había simpatizado con las aspiraciones del militar. En este contexto surgió el anticlericalismo que promovió Venustiano Carranza, quien consideraba entre los responsables del asesinato de Francisco I. Madero a las altas esferas católicas.

     A nivel nacional en la fase armada de la Revolución, el movimiento anticlerical cerró iglesias, asesinó religiosos, profanó templos y pregonó el ateísmo. Este movimiento estuvo lleno de ambigüedades y contradicciones. Mientras sus dirigentes ordenaban realizar actos en contra de la iglesia, los revolucionarios llevaban al cuello escapularios y crucifijos, en el sombrero a la virgen de Guadalupe y cocido en el exterior de sus blusas escapularios del Sagrado Corazón de Jesús con el lema “Detente enemigo, el corazón de Jesús está conmigo”.     

     En el régimen carrancista fueron expulsados del país o encarcelados la totalidad de los obispos, excepto el de Cuernavaca, que estaba en territorio zapatista. Emiliano Zapata nunca molestó a los sacerdotes que se encontraban en sus dominios y cuando los carrancistas cerraban los templos o expulsaban a los sacerdotes, los zapatistas los abrían y permitían que el clero regresara a sus parroquias.

Alvarado en Yucatán

En 1915  Acrelio Carrillo Puerto era el presidente municipal de Motul. El 6 de enero de ese año Venustiano Carranza emitió la Ley Agraria para restituir las tierras a los campesinos. En marzo entró a Yucatán el Gral. Salvador Alvarado integrante del Ejército Constitucionalista bajo las órdenes de Carranza. Con Alvarado se inició la promoción de una política anticlerical que encontró en Motul terreno fértil por las ideas promovidas por los hermanos Carrillo Puerto. Existen testimonios que recuerdan que en la época de Alvarado había autoridad, sobre todo porque a los delincuentes se les castigaba de manera pública y ejemplar.

     En ese tiempo Felipe Carrillo estaba colaborando con Emiliano Zapata en Morelos. La lucha de Felipe era por tierra para liberar a los “acasillados”, que eran los  campesinos henequeneros que vivían como esclavos en las haciendas henequeneras. Los campesinos que trabajaban en las fincas henequeneras, eran llamados acasillados, que vivían atados a las haciendas por un sistema de deudas. Existía la “chichan” cuenta y la “nochoch” cuenta, a través de las cuales el patrón controlaba a los “acasillados”.

     En algunas haciendas para salir tenían que pedir permiso al patrón. Las deudas propiciaron distintos abusos que incluían a las familias de los campesinos. El algunas fincas los patrones impusieron el derecho de “pernada”, que les permitía pasar la primera noche con las novias que se casarían en las fincas a cambio costeaban las fiestas y en algunos casos los apadrinaban. También cometían abusos sexuales con parte del servicio doméstico, tanto padres como hijos.

En 1915 los hermanos Carrillo Puerto que ya tenían el control del gobierno municipal, se vieron fortalecidos con el gobierno de Alvarado. Elvia y Eraclio Carrillo Puerto encabezaban la lucha en ausencia de Felipe.

     Los hacendados se aglutinaron en torno a Nazario “Naz” Campos Palma para la defensa de sus intereses, principalmente del reparto agrario. Como recurso jurídico en el período de 1913 a 1929 disgregaron las grandes propiedades de las haciendas entre sus familiares. Esto con el afán de burlar la Ley Agraria. Así surgieron las anexas. “Naz” había cobrado fama por su habilidad en los negocios y cierta crueldad en el trato con los trabajadores, por esto algunos de sus parientes no le decían “Naz”, sino  “Satanás”.

          Avisados por Acrelio de la lucha de Alvarado, el 8 de julio de 1915 Felipe Carrillo se encontraba de tránsito en Nueva Orleáns, acompañado de su hermano Benjamín, emprendieron su regreso a  la ciudad con el propósito de fortalecer la lucha por la tierra y la libertad.

     La lucha por la tierra desató las pasiones, estallaron los odios y comenzó la etapa violenta de la Revolución Mexicana en Motul. Socialistas contra Liberales. La gente pobre del campo apoyó a los socialistas encabezados por Felipe Carrillo Puerto y los patrones dueños de las fincas, se organizaron con los liberales para defender sus intereses. Trajeron campesinos de otros estados para trabajar en las fincas y enfrentar a los campesinos henequeneros, fueron conocidos como “los mexicanos”.

La iglesia de Motul

“El 1º de septiembre de 1915 el Comandante Militar de Motul puso a disposición del Gobierno del Estado al cura español Manuel Martínez Herrera por propalar noticias contra la causa revolucionaria”2.

     “El 15 de septiembre de 1915 fueron cerradas las iglesias del interior del Estado, quedando a partir de ese momento restringido el ejercicio del culto a la ciudad de Mérida. Los sacerdotes de las iglesias del interior fueron obligados, primero a radicarse en la capital y luego expulsados del país”3.

       “Los templos católicos cerrados fueron utilizados en su mayor parte como escuelas, pero algunos de ellos sirvieron como bodegas, otros fueron entregados a sociedades masónicas, y algunos sirvieron de foro para las conferencias anticlericales”4.

     Aparecieron los “toc santos”, personas del gobierno que buscaban principalmente imágenes de bulto de vírgenes y de santos para quemarlos y destruirlos. Su presencia sembró el terror en la comunidad. Recordemos que en ese tiempo en la mayoría de los hogares de Motul existían altares y en muchos de ellos habían imágenes de bulto. Los pozos de las casas, las cuevas y las sascaberas sirvieron para ocultarlos.

     La persecución religiosa fue una de las acciones revolucionarias que encontró mayor resistencia popular. En Motul, el padre Cayo Castillo Suárez encabezó la defensa de la iglesia. Con un puñado de valientes católicos entre los que estaba Don Julián May Perera, organizaron la custodia y veneración de la Virgen del Carmen y de San Juan Bautista.

     Don Julián fue un próspero productor henequenero que logró amasar una considerable fortuna. Cuentan sus familiares que un día salvó la vida en un accidente y que por ello se convirtió en uno de los más fieles devotos de la Virgen del Carmen. La capilla particular de Don Julián ubicada sobre la calle 27 x 10 sirvió para resguardar a la Virgen del Carmen y a San Juan Bautista de los afanes destructivos de los  “toc santos” del gobierno. Don Julián donó esta propiedad para que fuera una capilla.

     En Kiní la virgen de la Asunción fue resguardada en una sascabera y en los túneles ocultos que existen al norte del poblado por Don José Remedios Avilés y José Elías Pech. En Ucí y en Muxupip también hicieron lo propio, guardando a los santos de los ataques anticlericales.

La participación popular motivó la defensa del patrimonio, “en Telchac Pueblo unas 300 personas impidieron violentamente la confiscación de imágenes religiosas y objetos del culto”.5

     La valentía y resistencia popular de los católicos se expresaba “con manifestaciones públicas portándose estandartes y banderolas tricolor en la entrada y salida de los gremios y el uso inmoderado de las campanas”.6

     “Esta situación se prolongó por un año, tras el cual se permitió la reapertura de las iglesias en todo el Estado, así como el ejercicio al culto, poco a poco y según fuera demandado por la población, las iglesias fueron entregadas a los vecinos católicos de la localidad”.7

     En enero de 1916 Eraclio Carrillo asumió la presidencia municipal. Antes de cumplirse 6 meses de la reapertura, las iglesias del interior fueron cerradas y los ministros expulsados del país. El 3 de mayo de 1916 fue prohibido el ejercicio del culto en todo el estado, cerrándose incluso los templos de la capital.

     La ley de cultos de Alvarado limitaba las prácticas religiosas. “Los cultos solo se podían realizar a determinados horarios y en el interior de los templos, se prohibía besar imágenes u objetos e instalar las pilas bautismales y de agua bendita. Además el Ejecutivo debía de estar informado permanentemente sobre la conducta de los ministros”.8

     El 16 de febrero de 1917, el Comandante Militar de Motul informaba al gobernador Alvarado “Ha tomado nota esta Comandancia para cuando los vecinos de alguna de las  poblaciones de este partido soliciten para las prácticas del culto católico las iglesias respectivas se procederá sin tramitación alguna a entregarlas con las restricciones que expresa y siempre que en ella no existiere instalada escuela alguna, pues en esos casos esta comandancia en acatamiento de su precipitada nota se abstendrá de verificarlo, hasta que los interesados gestionen y faciliten una casa del lugar, cómoda y adecuada para trasladar la escuela”.9

El 1º de octubre de 1916 tomó posesión Felipe Carrillo Puerto como presidente municipal de Motul. Destacaba en su grupo Valerio Buenfil, un abastecedor honesto y radical que se enroló en las luchas socialistas. Valerio fue suplente de Felipe Carrillo en la presidencia municipal, cuando éste pidió licencia se convirtió en Regidor Propietario, fue Comisionado de Policía en el Cabildo.

     Con la llegada de Salvador Alvarado a Yucatán, la policía municipal de Motul pasó a depender del gobierno del Estado, se establecieron las Comandancias Militares. La pérdida del control de la policía socavó la autonomía municipal y exacerbó el clima de enfrentamiento entre los grupos locales y la Comandancia Militar que estaba en esta ciudad ubicada a espaldas del actual palacio municipal.

    En esos años, el gobierno municipal luchaba por recuperar el control de la policía municipal. Después de un forcejeo entre Felipe Carrillo y el Gral. Salvador Alvarado, Motul recuperó el control de la policía, gracias a la vigencia de la recién promulgada Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos el 5 de febrero de 1917. Un mes después, en marzo Valerio Buenfil siendo Regidor fue nombrado Comandante de la Policía Municipal de esta ciudad.

     El 16 de mayo de 1917 Victoriano Martínez, presidente municipal de Motul informó que “En virtud de que hasta la presente fecha el encargado del templo de esta ciudad no ha avisado a esta presidencia como lo previene el artículo 130 de la Constitución”, por lo que instruyó a Valerio Buenfil, Comandante de la Policía, proceda “a notificarles se abstengan de verificar ceremonias en el interior del templo y abrir este al público sin que antes llenen el requisito que les impone el referido artículo de nuestra Constitución”.11

    Estos hechos causaron hondo malestar entre la comunidad católica motuleña y se vivió un ambiente de agitación social y de enfrentamientos. En la ciudad, los hombres andaban armados con pistolas y los campesinos usaban escopetas y machetes. Los delitos comunes fueron por difamación, calumnias, lesiones, allanamiento de morada, abusos de autoridad, usurpación de funciones, asonada, motín y homicidio. Hubo muertos con machetes y pistolas por causas políticas durante la revolución, pero no encontramos registro de agresión contra religiosos.

     El Ayuntamiento sacó el siguiente aviso: “En virtud de que constantemente se están propalando noticias que alarman injustificadamente a la sociedad y perjudican el buen nombre de la clase trabajadora de este municipio atribuyéndole la intención de cometer actos vandálicos, esta presidencia previene al público en general que castigará severamente a toda persona que se le pruebe o se le sorprenda propalando estas noticias. Motul, mayo 27 de 1917”.12

     Los enfrentamientos se dieron también en el ámbito educativo. El 25 de mayo de 1917 el Capitán 2º del Ejército Militar Mayor Alfonzo López, Comandante Militar de Motul informaba al gobernador Alvarado “Ha tomado nota esta Inspección Administrativa del oficio número 2345 de fecha 19 de mayo en curso, relativo a las infracciones que a la Ley General de Educación Pública y Constitución General de la República que se cometen haciendo funcionar escuelas primarias con el carácter de católicas u otras, y ya se comienza la indagación correspondiente a efecto de informar a esa Superioridad sobre el particular, por lo que respecta a este Departamento”.13

     Con la nueva clausura del templo el padre Cayo Castillo reorganizó a la gente para la lucha. En el mes de octubre de 1917 le solicitaron al presidente municipal Victoriano Martínez, “permiso para abrir al público para las prácticas del culto católico, la capilla ubicada en la “Quinta San Juan” de la propiedad del Sr. Julián May Perera”.14 Días después, el 10 de octubre de 1917 murió Don Julián, su pérdida le restó empuje a la lucha católica, le sucedió su hijo Don José Remigio May Pinto.

     El 23 de octubre de ese mismo año, el presidente municipal de Motul turnó la solicitud de Don Julián al Gobierno. El 26 de octubre de 1917, Álvaro Torres Díaz  Secretario General (Gobierno)  de Yucatán dio respuesta al oficio “este gobierno acordó se diga a usted que no ha lugar a la petición de los mencionados vecinos”.15

     En 1918, Los ciudadanos Manuel Canto, Silvio Kú y Anastasio Gómez encabezaron la petición de los católicos “para abrir al público el templo de esta ciudad, para prácticas del culto católico”.16 El 7 de mayo de 1918, el presidente municipal comunicó a los solicitantes que “En sesión  celebrada anoche este Ayuntamiento acordó decir a ustedes, en contestación a su instancia que piden que no se les puede conceder el permiso que solicitan en virtud de que el templo no reúne las condiciones higiénicas indispensables que requiere todo edificio que se pretende abrir al servicio público, pues no tiene piso impermeable, sino únicamente tiene piso de tierra mojada. Además acordó decirles que ya que están interesados en la conservación de templo manden componer el pararrayos que hay instalado sobre el edificio de referencia, para evitar que una descarga eléctrica destruya aunque sea una parte del tantas veces citado templo”.17

     La Liga de Resistencia “Nachi Cocom” de esta ciudad encabezó la lucha anticlerical. En un oficio dirigido al gobernador del Estado le señalaban “En vista de los insistentes rumores y de la prensa nos enteramos de que en próximo mes de enero se verificaría en esta misma una fiesta formal con sus respectivas corridas, tómbolas y cantinas, conculcando de esa manera la Constitución General de la República y de la particular del Estado, por cuyo motivo se pasó a discusión de la asamblea celebrada por esta Liga en el día de ayer y la concurrencia en masa protestó enérgicamente contra los iniciadores de la fiesta por las razones que pasamos a enumerar: Primera, la actual situación por la que atravesamos. Segunda, la infracción de los artículos relativos a la prohibición de las corridas de toros y juegos de azar y la de nuestra Constitución con respecto a Ley de Estado Seco. Tercera, la apertura del templo en la cual el vampiro eclesiástico se encarga de subyugar de nuevo las almas populares de acuerdo con sus secuaces los reaccionarios, que no desperdician ningún momento para la reconquista de sus antiguas prebendas. Cuarto, los eternos explotadores del pueblo, los comerciantes que siempre aprovechan de las desgracias del pueblo para extorsionarlos y envenenarlos con el alcohol. Quinto, los pobres jornaleros en la fiesta, viéndose sin dinero, como debe usted comprender, recurrirán a sus amos y de nuevo se van a endeudar y en el momento oportuno le pagarán sus trabajos como les venga en gana.

      En tal virtud, A usted C. Gobernador, nosotros los socialistas que nos preciamos de seguros colaboradores del actual régimen constitucionalista, no permitimos de ninguna manera, que esta culta ciudad de MOTUL  CUNA DEL SOCIALISMO EN YUCATÁN, sean burladas la leyes de nuestra carta magna, que tanta sangre ha costado su conquista. Tierra y Libertad, Motul a diciembre 2 de 1918. El Presidente de la Liga, José María Ku; Agente de Reclamaciones, Valerio Ku; Agente de Trabajo, Germán Pech; Secretario, Moisés Chan”.18

En marzo de 1920 el enfrenamiento entre la iglesia y los socialistas llegó al terreno judicial. El cura párroco Cayo Castillo por sus homilías fue acusado ante Juzgado de Primera Instancia de lo Criminal por los delitos de calumnia e injuria pública.

Todo inició con la publicación de un artículo en la sección de Motul de la Revista de Yucatán firmado con el seudónimo de “Caballero Gris”. Resulta que se hizo público el sermón del cura Cayo Castillo con relación al matrimonio civil “…las personas católicas que creyendo en la religión cristiana contraen matrimonio únicamente por lo civil, no son legítimamente casados y los demás católicos pueden considerarlos como concubinados, en atención que no han cumplido como buenos cristianos ante su religión”.19

     Esta nota periodística causó revuelo entre las filas revolucionarias de la comunidad y del Estado, los altos mandos revolucionarios consideraron el sermón como un desafió del sacerdote a su autoridad. Actuaron de inmediato.

    El 3 de marzo, el cura Cayo Castillo le dio  al  corresponsal de la Revista de Yucatán la entrevista. El 5 de ese mismo mes se publicó la nota. El 8 de marzo se puso la denuncia y a los dos días, o sea el 10 de marzo, se inició la investigación en contra del cura Cayo Castillo Suárez, a cargo de Ramón Sánchez, Agente del Ministerio Público a quien se le instruyó “para que practique las diligencias que sean necesarias para el esclarecimiento de la verdad, sobre las acusaciones en contra del párroco de Motul”.20

El 12 de marzo compareció el corresponsal de la Revista de Yucatán y dos ciudadanos más llamados como testigos por esta causa. Al día siguiente el cura Cayo Castillo contestó con valor al Juez de Primera Instancia  “El que suscribe, cura párroco de esta Diócesis, comparezco y expongo con relación a las declaraciones que hice al Corresponsal, el día 3 del presente mes y que a la letra dicen: “Las personas católicas, que creyendo en la religión cristiana, contraen matrimonio únicamente por lo civil, no son ante la iglesia legítimamente casados, y los demás católicos pueden considerarlos como concubinados, en atención a que no han cumplido como buenos cristianos ante su religión. Yo creo en el matrimonio civil para los efectos legales, pero también considero indispensable el matrimonio por la iglesia, especialmente para los católicos a quienes predico, porque como ministro de la iglesia estoy obligado a procurar se cumpla la doctrina que predico”.21     

     Al final de su comparecencia el cura solicitó al juez “retire la acusación  por no haber sido mi intención ofender a nadie, sin claudicar de la doctrina de la iglesia católica acerca del matrimonio religioso”.22

    El 26 de mayo de 1920, encabezaron la lucha católica las señoras: Hortensia Espadas, Petronila Gómez, Rita Rivadeneira, Petrona Pool, Evelina Rivero, María Elia Gutiérrez, Leandra Cuevas de Pool, Concepción Gutiérrez y otras más. Quienes solicitaron al Presidente del H. Consejo Municipal de Motul:

          “Los que suscribimos en representación de todos los católicos de esta ciudad ante usted y con el debido respeto exponemos: que en virtud de que en todas las poblaciones del Estado, incluso la ciudad de Mérida es permitido a los católicos celebrar sus funciones religiosas y demás actos del culto católico en sus respectivas iglesias en horas que se acomoden más al pueblo, venimos a suplicar a usted encarecidamente tenga a bien concedernos la misma gracia para celebrar nuestro culto como hasta últimamente, antes que se recibiera la comunicación de usted, es decir, sin restricción en cuanto a las horas”.23

    Al cura Cayo le siguió en su labor el padre Juan Pablo Góngora Alvarado. Según testimonio de doña Elda Ojeda Campos “nos contaba el padre Juan Pablo que las misas se celebran en las casas, ahí se daba la confesión y la comunión. Que los sacerdotes tenían que disfrazarse de distintas maneras, por ejemplo de panadero, campesino etc. para poder cumplir con su ministerio. Una de las casas donde se reunía la gente era la de doña Rita Rivadeneira, ubicada sobre calle 29 entre 24 y 22 a espaldas de la iglesia, actualmente ahí vive doña Elsa Can”. Doña Benita Pech Pech, de 102 años de edad, recordó que con pacas de henequén cerraron la puerta de la iglesia.

     El 6 de junio de 1921, los presidentes de los gremios católicos entre los que estaban: Fabian Aké, Gerardo Barroso, Justiniano May, Y. Gorocica, Porfirio Vidal, María Luisa Aguilar, Eduardo Mendoza, Cornelia Rosales, Vicente Puc, Ambrosio Espadas y Mateo Castro solicitaron al Ayuntamiento:

     “Se sirva concedernos como una gracias especial permiso para que se celebre aquel con las mismas solemnidades y costumbres que a dicho acto siempre ha regido. Nos referimos a que pueda permanecer abierta la Iglesia hasta la terminación de los rosarios, en virtud de la orden vigente de que debe cerrarse a las seis de la tarde.

     Como se trata solamente de honrar un credo religioso que en nada ofende a la sociedad ni se perjudica a nadie, no dudamos que el Ayuntamiento  compenetrado de esta circunstancia se servirá acceder a lo solicitado, por cuyo favor los suscritos le anticipan su reconocimiento por tan merecido favor.

Las fiestas religiosas a que nos contraemos, deberán tener principio el día cuatro de julio y terminar el diecisiete del mismo mes de julio próximo. En esta virtud y atentas las razones que llevamos expuestas, ocurrimos suplicando que en vista de lo que anteriormente indicamos, se sirva conceder el permiso que solicitamos”.24

La lucha por la tierra

Recordemos que el reparto de tierras lo inició Felipe Carrillo Puerto en 1916, en su breve gestión como presidente municipal de Motul, otorgó tierras para vivienda al norte de la ciudad a personas de escasos recursos, así creó la colonia “Delio Moreno Cantón” que actualmente se llama Felipe Carrillo Puerto.

     En 1921 el Ayuntamiento que presidía Edesio Carrillo Puerto otorgó más de 300 hectáreas de tierras ociosas en renta a distintos campesinos del municipio que la solicitaron a través de la Liga de Resistencia “Nachi Cocom”.25

    Por decreto Alvarado liberó a los peones acasillados de las haciendas, pero estos no tenían tierras para trabajar y vivir, por lo que tuvieron que quedarse en la fincas. El sueño de Felipe Carrillo Puerto era la dotación de tierras para liberarlos.

    Siendo Gobernador Constitucional del Estado de Yucatán, Felipe Carrillo Puerto inició en Motul la liberación de los peones acasillados con la dotación de tierras y la creación de los ejidos23 en las siguientes comunidades del municipio:

    El 18 de mayo de 1923 el ejido de Kopté con 680 hectáreas que se tomaron de las fincas en la forma que sigue: 191 hectáreas de Kulinché de Raymundo Cámara Palma, 160 hectáreas de Uitizl de Alberto Pompeyo y 328 hectáreas de Dzemul de José Castellanos Guzmán.

    El 18 de mayo de 1923 el ejido de Mesatunich con 1, 000 hectáreas que se tomaron de las fincas siguientes: 584 hectáreas de Kulinché de Raymundo Cámara Palma, 305 hectáreas  de Kambúl del mismo propietario y 109 hectáreas de Dzemul de José Castellanos Guzmán.   

     El 25 de mayo de 1923 el ejido de Kankabchén con 540 hectáreas que se tomaron de las fincas en la forma que sigue: 54 hectáreas de Kilinché de Raymundo Cámara Palma, 141 hectáreas de Katichén de Narciso Campos Sabido  y 339 hectáreas de Dzununcán de Vitaliano y Álvaro Campos.

    El 1º de junio de 1923 el ejido de Tanyá con 810 hectáreas que te tomaron de la finca de Dzununcán de Vitaliano y Álvaro Campos.

    El 7 de junio de 1923 el ejido de Kankabal con 495 hectáreas, que se tomaron de las fincas de: Vitaliano y Álvaro Campos.    

     En el mes de junio de 1923 el ejido de Kiní con 3, 144 hectáreas.

    El 13 de julio de 1923 el ejido de Ucí 1,460 hectáreas que se tomaron de las fincas siguientes: 559 hectáreas de Santa Teresa de Ramón Palma y Hermanos, 280 hectáreas de Komchén de Francisco Martínez, 596 hectáreas de Kankabchén de Juan Campos Palma y 34 hectáreas de Ticopó de Herberto Gutiérrez.

     Estas dotaciones de tierras y la creación de los ejidos, significaron que se había encontrado el camino para implementar el reparto agrario, era el inicio del triunfo de la lucha agraria de Felipe Carrillo. Esta puede ser una de las razones por la cual los hacendados henequeneros decidieron financiar su crimen.

     En diciembre de 1923 el gobernador Felipe Carrillo Puerto fue aprendido por el Coronel Ricardez Broca, aprovechando la rebelión delahuertista. Con la detención de los hermanos Carrillo Puerto “se decomisaron en Motul 481 escopetas rémington, 104 rémington calibre 16, y una calibre 18, así como 5 pistolas para un total de 594 armas”.26

     La labor libertaria y altruista de Felipe Carrillo Puerto se truncó con su artera muerte el 3 de enero de 1924, siendo Gobernador Constitucional del Estado de Yucatán. Su ausencia dejó un vacío en la conciencia del pueblo. Su sangre redimió sus pecados y lo ungió como un cordero, convirtiéndolo en un símbolo de nuestra historia municipal.

     Acrelio Carrillo Puerto en sus notas autobiográficas hace referencia a su actuación como diputado en la XLIII Legislatura del H. Congreso de Estado “al hacerme cargo como funcionario de la Legislatura en la Cámara local, que correspondió al período de 1926-27, en la que entonces fungíamos 15 Diputados, para un periodo de 2 años, hacía más de 9 años que la iglesia de Motul estaba cerrada por disposiciones legales o caprichosas, políticas o administrativas, pero no se actuaba en ella”.27

     Y narra que: “mi actitud para el pueblo católico motuleño, fue tener un cambio de impresiones con un estimable obrero de oficio herrero, el señor Alberto Rosel Euán, buen amigo mío, que siempre me manifestó su deseo de que se abriera nuevamente el templo, puesto que no consideraba justo que se conservara cerrado, sabiéndose que en su interior había cuadros e imágenes de bulto, de valor y que cediéndose a los deseos de los católicos no se perjudicaba a nadie y si se complacía un anhelo silencioso de gran parte de la población creyente de la fe católica!”. Y afirma que: “hice las gestiones ante las autoridades correspondientes y se invitó a númerosos vecinos católicos para que se formara la Junta Civil. Verificada una reunión en la casa del amigo Alberto Rosel”.28  Con estas gestiones la parroquia de Motul abrió nuevamente sus puertas a la comunidad.

Referencias:

1.- Leyenda histórica de la imagen de la virgen del  Carmen que se venera en la parroquia de San Juan Bautista  de la ciudad de Motul. Con licencia eclesiástica. Autor: Alcántara, nombre no identificado.

2.- Archivo General del Estado de Yucatán (AGEY). Fondo Poder Ejecutivo. Caja 471.

3.- Archivo General del Estado de Yucatán (AGEY). Fondo Poder Ejecutivo. Caja 502.

4.- Archivo General del Estado de Yucatán (AGEY). Fondo Poder Ejecutivo. Caja 525.

5.-  Joseph, Gilberth.-Revolución desde afuera. Yucatán, México y los Estados unidos 1880-1924. FCE, 1992, páginas 133 y 134.    

6.-   Archivo General del Estado de Yucatán (AGEY). Fondo Poder Ejecutivo. Caja 597.

7.- Archivo General del Estado de Yucatán (AGEY). Fondo Poder Ejecutivo. Caja 565.

8.-  Diario Oficial, 23 de enero de 1918.

9.-  Archivo General del Estado de Yucatán (AGEY). Caja 562 Gobernación, 1917, Motul.

10.- AGEY, Fondo Municipios Motul. Caja 7, Vol. 21, Exp. 6

11.- AGEY, Fondo Municipios Caja 7, Vol. 21, Exp. 6

12.- AGEY, Fondo Municipios Motul, Caja 7, Vol. 22, Exp. 6

13.- AGEY, Fondo Municipios Motul, Caja 562 Gobernación, 1917, Motul.

14.- AGEY, Fondo Municipios Motul, Caja 7, Vol. 22, Exp. 5

15.- AGEY,  Fondo Municipios Motul, Caja 7, Vol. 22, Exp. 5

16.- AGEY, Fondo Municipios Motul, Caja 8, Vol. 23, Exp. 5

17.- AGEY,  Fondo Municipios Motul, Caja 8, Vol. 23, Exp. 5

18.- AGEY, Fondo Municipios Motul, Caja 607, Gobernación, 1918.

19.- AGEY, Justicia Penal, Vol. 154, Exp. 36, 1920

20.- AGEY, Justicia Penal, Vol. 154, Exp. 36, 1920

21.- AGEY, Justicia Penal, Vol. 154, Exp. 36, 1920

22.- AGEY, Fondo Municipios Motul, Caja 10 Vol. 27 Exp. 4

23.- AGEY, Fondo Municipios Motul, Caja 11, Vol. 29, Exp. 1

24.- AGEY, Fondo Municipios Motul, Caja 12, Vol. 31, Exp. 5.

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