La Voz de Motul

Editorial

La Blanca Mariposa

L

a “Blanca Mariposa” o “Mariposa Blanca” como es conocida en nuestro medio, despierta mucha admiración, tanto por su belleza como por el delicioso perfume que se desprende  de sus pétalos.

Es conocida como mariposa por el parecido de la flor con este insecto. Mucha gente desconoce sobre sus orígenes, ya que no es originaria de nuestro continente sino que es de Asia Oriental tropical de las zonas montañosas de la India y Nepal, en Cuba es considerada desde 1936 como la flor nacional, en Brasil su adaptación ha sido tal que en algunos lugares es considerada como una plaga.

En México, en el estado de tabasco, en donde es conocida como “Blanca Mariposa” tiene una canción que lleva su nombre, la cual es considerada como himno de ese estado.

En Argentina, se le conoce como “Caña de Ámbar”, existen de color blanco, amarillo y salmón.

Su nombre científico es Hedychium coronarium, que significa “Fragancia de Nieve”.

Motul no ha sido la excepción y también ha sucumbido a su belleza, ya que es una planta que con atenciones y sobre todo buena cantidad de humedad, también prospera muy bien en jardines particulares.

Las “Mariposas Blancas” de Carlos Vera 

Carlos Vera en su terreno ubicado en la Colonia San Juan, en donde es fácil llegar ya que transitando sobre la calle 27 con rumbo a la salida de Suma, al llegar a la tienda “Las Mariposas” uno da vuelta a la izquierda y se sigue todo derecho hasta el final de la calle, posee un cultivo de Mariposas Blancas.

La cultiva de manera comercial, en una extensión aproximada de 2,000 m2 lo que equivale a unos cinco mecates, en donde durante el periodo de floración que abarca los meses de Mayo a Noviembre, comercializa de manera ambulante la producción que alcanza su máximo en los meses de Julio, Agosto, Septiembre y Octubre.

El inicio del amor por esta flor, se remonta a unos 65 años, en que un día su padre Eliodoro Vera “Elio Vera”, trajo a su casa en su sabucán, unas cebollas de esta planta envueltas en papel periódico y su madre Adolfina Espadas, al verlas pensó que era basura por lo que las tiró, al día siguiente su padre las comienza a buscar por lo que al recordar doña Adolfina que las había tirado las fue a recoger en el sitio donde se había deshecho de ellas, al llegar, se topó con que las gallinas las habían comido en parte por lo que las cubrió con tierra para que no las descubriera don Elio.

Con sorpresa vio al poco tiempo que en ese sitio salían unas plantitas que crecieron y comenzaron a florecer, viendo que eran las mariposas.

Los parientes y amigos que visitaban la casa, al ver lo hermosura de las flores y su agradable perfume, comenzaron a pedirle para adornarse el cabello para asistir a los bailes, ya que en esa época era común que las muchachas usaran flores en el cabello.

En 1986, comienza a sembrarlas con el propósito de comercializarlas, a la gente le agradó y la solicitaban, con esto comienza el auge de la flor y Carlos las comercializa, sin embrago, en el 88 durante el huracán “Gilberto”, pierde la mayoría de las plantas al inundarse los terrenos donde las tenía, con las pocas que le quedó, comienza nuevamente a sembrar recuperándose hasta después de dos años donde empieza nuevamente a tener auge.

Para el 2002 durante el huracán “Isidoro”, ya con la experiencia anterior, había sembrado en partes altas para soportar las inundaciones, por lo que el daño fue menor.

En la actualidad la superficie sembrada le permite vivir de este cultivo, comercializándolo en la ciudad y en algunas comisarías como Uci, Kiní y Tanya.

Nos comenta que actualmente no produce más por que no puede acceder a más mercados, además que le gustaría tecnificar el cultivo para ampliar el periodo de producción y el volumen del mismo.

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