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La Voz de Motul

Editorial

HIGIENE Y LIMPIEZA EN MOTUL A MEDIADOS DEL SIGLO XX.

VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL. IN MEMORIAM FILIBERTO CHIYÉAN CHAN, AUTOR.

Para el lavado de las prendas, se usaba el jabón azul de barra pequeña, producto elaborado por la fábrica Hidrogenadora de Yucatán (Hysa), que producía también aceite de coco que se utilizaba mucho para freír pescado en el mercado. Para el lavado de las prendas de color se utilizaba la “polejía” y para la ropa blanca le añadían “azul añil”. Ambos productos se expendían en estos comercios. 

En familias cuyos recursos económicos eran muy reducidos preparaban su polejía “casera”, de la siguiente manera: dejaban reposar el agua de pozo en un contenedor y en el fondo tenía una capa de ceniza, de aproximadamente 3 cm de grosor. Lógicamente, en ese entonces no había lavadoras y para el lavado de las prendas se utilizaba la “batea”, construida en su totalidad de madera, poco a poco empezaron a escasear la madera, porque para la construcción de una batea, se necesitaba un árbol de aproximadamente un tronco de 60 cm., de diámetro de grosor; o porque los artesanos comenzaron a disminuir, aparecieron las bateas de cemento. 

Se habilitaba una pequeña sombra de aproximadamente 3 metros de largo por 3 de ancho y allí se colocaba la batea, ésta se instalaba en dos burros de madera, una de mayor altura y otra de menor altura para que tenga el declive a la derecha, el burro mayor estará a la izquierda y el burro menor a la derecha, pero la mayoría de ellas se acomodaba en un par de pequeños muros de albarradas en los extremos. Eso era lo que ahora es un “Centro de lavado” y para el secado de la ropa había suficiente espacio en el patio. 

De los troncos de los árboles se ataban las cuerdas en forma holgada y posteriormente se levantaban con las “horquetas” con el sol y el aire, rápidamente se secaba la ropa.

Para la higiene personal se usaba el jabón “Palmolive” “Camay” y “Colgate” de envoltura roja, “Jardines de California” que en la actualidad la usan los hoteles de paso, talco “Dos caras”  que todavía está vigente en el comercio, vaselina líquida a granel y sólida en la presentación de pomitos de “Glostora”, para el peinado del cabello. 

En ese entonces no había ningún tipo de champú. Para el cuidado del cabello se usaba el jabón azul de lavado, con agua de lluvia, con el propósito de quitar las impurezas, la grasa y la suciedad, para mantenerlo suave y sedoso. Para el lavado de los dientes se usaba la pasta dental “Colgate”. La población en general rechazaba cepillarse los dientes, se sentían muy incómodos, manifestaban que con enjuagarse la boca y frotarse las encías, era suficiente; otras personas utilizaban ceniza o tizne de carbón para frotárselos. Todavía no existía la cultura del cuidado dental, como lo hay en la actualidad.

Papel higiénico.- Este producto, solamente lo utilizaban algunas personas por la siguiente razón: porque solamente algunas personas del centro tenían conocimiento de este producto y que tenían sumideros para descargar las aguas negras, que se encontraban en el fondo del patio y los muebles del baño se surtían de agua de un tubo de 3 a 3 1/2 pulgadas de diámetro que descendía del tinaco y se conecta directamente a la taza y se controlaba con una llave de globo todo esto con material galvanizado. 

Para el surtido del agua a los depósitos era a través de las “veletas” que utilizaba la energía eólica para mover el émbolo y sacar e impulsar el agua hacía el deposito. 

Los baños no estaban integrados en el interior de la casa, estaban instalados afuera de ella. El 98% de la población realizaba el fecalismo al aire libre. Estas necesidades biológicas se hacían en algunas familias con cierto orden de privacidad. Delimitaban un área de dos metros y medio por dos metros con albarradas, maderas y láminas de cartón al ingresar cada quién se posesiona del lugar que más le acomode y se debe de tener precaución para pisar excremento de días anteriores. 

 Para el aseo se usaba papel estraza o papel periódico, en esos años el Diario de Yucatán y el Diario del Sureste eran los más populares, sus corresponsales eran Don Gaudencio Puerto y Ramón González respectivamente. Los campesinos usaban por lo general hojas de las plantas y el bacal de la mazorca y por último piedras redondas. 

Los que no tenían el espacio definido, hacían del baño, retirado a unos 20 metros de la casa habitación y con cierta privacidad realizaban la descarga intestinal, que con frecuencia es interrumpida, por el marrano, posteriormente las gallinas, pavos y perros. 

Los patios o solares en esa época eran muy grandes, tenían extensiones de 20 X 100, 20 X 80, 20 x 50, algunas alcanzaban 50 X 100, esa es la razón porque hubiera tantos árboles frutales, como el zaramullo, guanábana, anona, mamey, zapote, ciruela, naranja agria y dulce, plátano de las diversas variedades, china, lima, cajera, toronja, chaya, aguacate, caimito, guaya, rábanos, cilantro, chile de todas las variedades, yerbabuena, epazote, orégano y cebollina, esto es relativo a la flora. 

 Aproximadamente en el año de 1950, aparecieron los jabones en polvo, el más conocido era con el nombre comercial “FAB” y que hasta la actualidad se usa este vocablo. A la marca competitiva se le conoció como “ACE”. El primero ya no se encuentra en los comercios, pero el segundo, todavía está vigente. Estos productos revolucionaron la manera de lavar la ropa de trabajo.

Una de estas empresas tenía un comercial radial que decía: “Remoja, Exprime y Tiende”. Para la limpieza de los trastes: sartenes y ollas que eran de peltre la mayoría, algunas veces habían de aluminio, los vasos de cristal y tazas de loza. 

Se utilizaba agua y jabón y con la ayuda de un pedazo de piel de tiburón, que era muy áspera para quitar el cochambre, se vendían en pedazos cuadrados de 10 x 10 centímetros y antes de usarlos se tenían que remojar con agua caliente, esta lija se utilizaba también para la limpieza de las jícaras pues se impregnaban con el color y olor del chocolate y café , para los demás trastes se utilizaba un bollo de sosquil o utilizaban las hojas de ciricote para la limpieza de las jícaras.

Como producto de limpieza, también se expendían escobas de huano o guano y de raíz. Las primeras eran elaboradas en la vecina población de Dzemul y el costo al público era de $1.00 y duraba aproximadamente de 4 a 5 semanas y la última de las mencionadas eran un poco más costosa y duraderas.

One thought on “HIGIENE Y LIMPIEZA EN MOTUL A MEDIADOS DEL SIGLO XX.

  1. Efectivamente en las casas se preparaba el equivalente a la Polegia( carbonato de calcio) y se le decía LEGIA.

    ME ACUEDO QUE TENIA UNA VECINITA QUE SE LLAMABA O LE DECÍAMOS YOPIS. Y TAMBIÉN CREO QUE ERA HIJA DEL SR
    CHIYEAN

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