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La Voz de Motul

Editorial

Crónicas de Motul a mediados del siglo XX (IV)

Por: Filiberto Chiyéan Chan

Materia Prima para Panadería. Los dos comercios que expendían estos productos eran el de don Gonzalo Aguilar y don Balbino Chiyéan y eran los siguientes: harina por kilos o por sacos, azúcar, sal, manteca vegetal por kilos o por latas, mantequilla, levadura y papel estraza.

Igualmente se expendía aceite vegetal para freír pescado y sal en grano para la confección de los helados y mantenerlos fríos. Para los bailes, la sal en grano se utilizaba en los contenedores o neveras junto con el hielo para mantener la cerveza fría.

Para la elaboración de los alimentos diarios se expendían: cebolla roja y papa, no había cebolla blanca, también estaba a la venta pimienta negra, pimienta Tabasco, comino, clavo y los sobrecitos de azafrán y sobrecitos de semilla de rábano y cilantro.

Para concluir daremos a conocer el promedio de los productos que adquiría un campesino en su despensa semanal: maíz 15 kilos, frijol 1 kilo, azúcar 1 kilo, jabón de lavado 2 o 3 piezas, 1 jabón de baño, café ¼ kilo, galletas animalitos ¼, 1 litro de gas morado, unos chicles “Yucatán”, 1 cajetilla de cigarros “Otros” , “Uxul” y “Extras de la Paz” y 1 cajetilla de cerillos, el costo de estos productos era aproximadamente de doce a trece pesos.

Habían personas que su compra alcanzaba la cantidad de dieciséis pesos, porque añadía una lata de leche, algo de pólvora y municiones para ir de caza o compraba un sombrero para protegerse del sol. Algunas veces se compraban un par de plantillas, que eran el producto del reciclamiento de las llantas de camiones, en ellas se hacían tres agujeros con una varilla candente para derretir la llanta, una en el frente del dedo gordo del pie y los otros dos a un costado del pie —calcañar—para introducir la soga para atarlos, de tal manera que quedaba como las chanclas conocidas actualmente como “sayonara”.

Ubicación de los comercios de abarrotes que previamente hemos mencionado. Los comercios estaban establecidos en lugares estratégicos en el centro. Entre los que más se distinguieron son: en primer lugar el de Don Gonzalo Aguilar que estaba ubicado en la calle 26 x 25, a una cuadra del centro, era el principal mayorista que surtía a todos los pobladores que estaban alrededor de la ciudad de Motul; como empleado principal o mano derecha era el señor Bacelis conocido como “El Mayocol”.

El segundo en el orden era el comercio de Don Balbino Chiyéan, originario de Cantón China y este lugar era muy peculiar porque todos los empleados eran connacionales del dueño. Estaba ubicado en las calles 26 x 27 en el corazón de la ciudad, esta empresa vendía al mayoreo y menudeo; El más conocido y popular era Samuel por ser asiduo asistente a los Centros de Diversión Adulta.

La tercera en el orden era el comercio de Don Omar Sosa que estaba situado en las calles de 29 x 28, exactamente en frente de la casa donde nació el prócer del proletariado campesino: Felipe Carrillo Puerto. Existían otros pequeños comercios que vendían al menudeo y entre las principales están la de Don Pedro Caamal, que también estaba ubicado en la calle 26 x 27 y la tienda de Don Alejandro Dzib, que estaba instalada en el costado izquierdo de la cancha municipal y al trasladarse al local de los Menéndez,— que era una ferretería muy prestigiada en la década de los 40—,, y el local que dejó el señor Dzib lo ocupó el comerciante conocido como “Zoviet” de apellido Andueza—,  otra que se ubicaba en el costado sur del antiguo mercado —este local ya no existe— y el propietario don Antonio, que no pudimos  encontrar su apellido, era un connacional de Don Balbino Chiyéan, y la otra el de Beto Kú que se encontraba en la mitad de la calle 27 entre 26 y 24, otra la de Don Basilio Escamilla, en la esquina de la 27 con la 16 Denominada “El Tigre” y otra que estaba en la calle 26 con 21 ,que era de don José María Flota.

Alimentos para mascotas y animales domésticos. En esta época solo se conocían como mascotas a las diversas aves canoras tales como: el cardenal, canario y “Chinchibacal”, “Dominicos”, los loros y pericos. Los primeros los alimentaban con alpiste y los segundos con nixtamal, pero estos no se comían los granos enteros, solamente extraían el centro del maíz que es una parte blanca. Algunas personas tenían unas tortuguitas de tierra y les daban para su alimentación frutas como: sandías, melón o plátano. Los animales domésticos su principal alimento es el grano de maíz, principalmente todo tipo de aves, algunas veces se les proporcionaba salvadillo.

Para el ganado porcino se le proporcionaba también maíz y eventualmente salvado para el ganado vacuno y equino también se les daba maíz pero principalmente ramón o zacate.

Para la alimentación de los pollitos recién brotados, se les proporcionaba un producto especialmente para su pronto crecimiento llamado “api aba” y para la engorda se les proporcionaba el mismo producto denominado de engorda que se revolvía con maíz quebrado. El alimento de crecimiento y de engorda venían en sacos de tela que la gente solicitaba mucho para la confección de prendas interiores masculina y femenina. Cabe aclarar que las prendas de ropa interior de las féminas, las elaboraban por ellas mismas —si tiene la fortuna de poseer una máquina de coser—o por las costureras o modistas y no se usaba elástico en su lugar se usaba una cinta que servía para amarrar la prenda.

Restaurantes, café y panadería. En aquel entonces —1950—existían dos restaurantes: el primero —que también funcionaba como café y panadería—era de Don Jorge Siqueff Febles que por cierto fue el creador de los huevos motuleños que se ofrecían como plato principal, cuya presentación original era una tostada con una capa de frijol negro refrito, encima una rebanada de jamón serrano y una tira de tocineta, encima un huevo estrellado y abundante salsa frita de tomate, chicharos y cebolla. Se servían tres tostadas de la misma manera.

En este lugar acudían prominentes figuras de la política para tratar asuntos de su trabajo y principalmente degustar el mencionado platillo. Este lugar estaba ubicado en la calle 27 entre 28ª y 28 y que aún existe en ese mismo lugar. Cabe añadir que la panadería elaboraba un riquísimo pan que se le conocía como pan cepillo cuya forma rectangular muy parecido a las mantecadas. A este delicioso pan se le otorgó ese nombre porque como mencionamos anteriormente en ese sitio acudían muchos políticos y aquella persona que necesitaba un favor de ellos les obsequiaba el pan cepillo —que se consideraba como hacerle la barba al mencionado político—.

El segundo era el del señor Franklin Marrufo, esta empresa era más pequeña que la anterior y de menor categoría y desde luego más económico que estaba situado a sesenta metros del anterior sobre la calle 27, ambas funcionaban como cafés.

Después de las dos anteriores existía otra, cuyo propietario era Don Adolfo Ortiz y estaba ubicado en la calle 26 entre 27 y 29, en frente del parque principal. Este café y el de Don Jorge Siqueff funcionaba también como panadería. En este café acudía la gente que vivía en el primer cuadro de la ciudad para discutir temas políticos deportivos y comerciales.  Pero hubieron otras panaderías, como la de don Porfirio Tzec, ubicada en la 27 con 24, la de don Armin Pino en la calle 27 con 22 y los hermanos Concha, que no tuvieron establecimiento fijo, si no que expendían sus productos pregonándolos en un globo y dando palmadas por las calles.

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