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La Voz de Motul

Editorial

LA SALUD EN MOTUL A MEDIADOS DEL SIGLO XX.

VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL. IN MEMORIAM FILIBERTO CHIYÉAN CHAN, AUTOR.

Uno de los más antiguos y reconocidos médicos en esta ciudad era el Dr. Luis Aguilar, cuyo consultorio estaba en la calle 27 entre 24 y 26 a unos metros del parque principal y recetaba con fórmulas que se preparaba en las farmacias. Asistía como su secretario ayudante el joven Ángel Cruz más conocido con el sobrenombre de “Nicho”, quien comenzó a aplicar inyecciones y posteriormente con los libros de medicina —del mencionado médico— aprendió y comenzó a atender a los pacientes, cuando no se encontraba el médico. Cuando falleció el Dr. Aguilar, sus pacientes los siguió atendiendo “Nicho” él era muy acertado y éstos estaban muy agradecidos. Continuó aplicando inyecciones a domicilio y costaba $1 peso dicha aplicación. En esa época se utilizaba una sola jeringa y diferentes tamaños de agujas hipodérmicas y solamente se hervían para desinfectarlas y estaban lista para usarlas de nuevo y continuaba atendiendo a sus pacientes como cualquier médico. Transcurridos los años puso su farmacia en la misma calle solamente que estaba casi enfrente del antiguo consultorio del Dr. Aguilar. Los enfermos que acudían a las consultas de los nuevos médicos si no sentían alivio, acudían de nuevo con el Dr. “Nicho” como cariñosamente le decían y éste acababa con la enfermedad.

Otro de los médicos muy recordados es el Dr. Gustavo Trujillo, muy eficiente, económico y con bastante sentido humanitario, porque si había algún enfermo en la noche, los familiares acudían a su consultorio para que fuera al domicilio del enfermo para auxiliarlo. Prácticamente era el único médico en Motul, ya que el Dr. Aguilar por su edad ya no daba consultas y sí acudían los pacientes a su consultorio, ya no era tan efectivo.

El otro médico que ejercía era el Dr. Marcos Ayuso su consultorio estaba en la calle 29 en frente de la Escuela Primaria Estatal” Roque Jacinto Campos”. Tenía muy pocos pacientes pero a su vez ejercía la docencia, tenía la cátedra de lengua y literatura española en la Escuela Secundaria Estatal “Eulogio Palma y Palma”, que en ese entonces estaba iniciando sus labores en el turno vespertino en el local de la Escuela Primaria “Roque Jacinto Campos”.

El otro médico—el último de aquellos tiempos— era el Dr. Julio Buendía, no recuerdo que él ejerciera como médico y si lo hacía tenía pocos pacientes, pero sí ejercía la docencia como el Dr. Ayuso, impartía la cátedra de matemáticas en la Secundaria “Eulogio Palma y Palma”, de sus enseñanzas todavía recuerdo el teorema del cuadrado de un binomio:        (a + b)2 = a2 + 2ab +b2.

En su memoria quiero contar una anécdota de él:

Era una tarde soleada, estábamos en la clase de matemáticas del Dr. Buendía —3 de la tarde— de pronto el cielo tornose obscuro, por la presencia en el cielo de grandes nubarrones grises, luego comenzaron a caer grandes gotas del cielo—que mitigaron el fuerte calor que experimentábamos—, de pronto un rayo de luz inundó el salón de clases e inmediatamente se escuchó un fuerte  y estruendoso trueno y al unísono escuchamos el grito de terror de las nueve chicas del grupo. El Dr. Buendía esbozó una calmada sonrisa y expresó: ¿Por qué se alarman y gritan ante un fenómeno natural? ¿Si lo vieron y escucharon? ¡No pasó nada! ¿Si no lo escuchaste ni lo viste? ¿Para qué te preocupas? ¡¡¡Ya pasaste a mejor vida!!!

Otras personas que conocían de medicamentos y la población acudían a ellos en busca de la cura de sus enfermedades son los siguientes: Raymundo Ramírez más conocido como “Mundo Ramírez”, que aprendió de la farmacia de su hermano el Licenciado y Químico Manuel Ramírez. En está farmacia se surtían también aquellas recetas con fórmulas preparadas con el mortero y entregado a los pacientes en frasquitos o papelitos. Con el tiempo “Mundo” era otras de las opciones para restaurar la salud de los pacientes, finalmente también abrió su farmacia. Otras personas a quienes la población acudía para curarse son: Rubén Ramírez y Eduardo “Lalo” Aguilar quienes  trabajaron en el centro de salud.

En esa época había un solo consultorio dental que era la del doctor Hidalgo González que tenía su consultorio en la calle 27 entre 26 y 24. Muy pocas personas asistían al consultorio porque los tratamientos eran muy dolorosos, porque todavía no existía la anestesia dental, —o si la existía no la usaba el doctor—, como consecuencia el tratamiento era muy doloroso que por lo general era la extracción de la pieza dental para acabar con el dolor de muelas del paciente. Los pacientes que estaban en la sala de espera escuchaban los “ayes” de dolor y varios de los clientes se retiraban para no sufrir el martirio de la extracción del molar, pero los que habían estado sufriendo dolor tres noches seguidas se decidía a consultar y aceptar el tratamiento. Para la extracción del molar infectado materialmente el odontólogo se montaba en el paciente y le pedía que abriera la boca e introducía un alicate o la pinza extractora y sujetaba la pieza molar y empezaba a menearla por ambos lados y desde ese momento empezaba a brotar la sangre a un constado había un vasito de papel lleno de agua para que se enjuague y escupa en un recipiente especial que estaba a su izquierda varios buches de agua se hacían para continuar la labor y reiniciar nuevamente el médico a tratar de extraer el molar después de 20 o 25 minutos de dolor y de lucha se extrae la pieza molar mostrándola al paciente como el triunfo de su combate y se retacaba la herida con bastante algodón y se le recomendaba al paciente que no ingiriera alimentos sólidos, solamente leche o atole frío

Por ese entonces estaba de moda los dientes de oro y mucha gente que tenía los medios económicos se aplicaban varias piezas dentales de oro y aceptando consecuentemente el martirio de adelgazar el diente para poder ensartar el casquillo de oro.

Farmacias.-La más céntrica y más surtida es la de don Ambrosio Espadas más conocido como Don “Bulí”, estaba localizada en la calle 26 entre la 27 y 29, exactamente en frente del parque principal en donde se expendía medicamentos patentados y muy pocas veces preparaba medicamentos con mortero. En segundo lugar estaba la farmacia de Don Julio Espadas, con menor surtido en medicamentos patentados pero sí preparaba recetas con mortero y las entregaba en papelitos o frasquitos. Esta farmacia estaba ubicada en el cruzamiento de las calles 27 y 28 y en tercer lugar estaba la farmacia del Químico y Licenciado Manuel Ramírez Vera con muy poco surtido de medicamentos ya que el propietario estaba ejerciendo la dirección de la Escuela Secundaria “Eulogio Palma y Palma”.

One thought on “LA SALUD EN MOTUL A MEDIADOS DEL SIGLO XX.

  1. La farmacia Modelo estaba surtida de medicamentos y era atendida por Raimundo Ramirez Vera , el cual aprendió medicina del lis Dr Buendía y González, que tenían sus consultorios a lado de la farmacia . Además el QF Manuel Ramirez hacía fórmulas en forma de pastillas, jarabe , cápsulas y “papelitos “ puesto que eso era lo que recetaban los Dr., D Mundo como se le dice hasta hoy aprendió medicina de estos 2 excelentes Dr , Buendía y González, también leyendo mucho . D Mundo hasta tenemos la fortuna de tenerlo entre nosotros y mucha gente sigue confiando en él, acudiendo a consultar .
    Si quieren hablar del Qf Manuel RAMIREZ Vera, esa es una magnífica vida de filantropía dedicada a hacer el bien sin mirar a quien ( Beisbol, Club Rotario, educación).
    QFB . Bertha Ofelia Ramírez Aviles . ME

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