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La Voz de Motul

Editorial

La Leyenda de Los Huevos Motuleños

La presentación y disposición en conjunto son propiedad del editor. ©

Queda estrictamente prohibida la reproducción parcial o total por cualquier sistema o método mecánico o electrónico sin la autorización por escrito del editor.

José Valerio Buenfil y Méndez

La Voz de Motul: Semanario de Información y Análisis. Revista fundada el 13 de mayo del 2006. Editor Responsable: José Valerio Buenfil y Méndez. Certificado de Reserva Otorgado por el Instituto Nacional del Derecho del Autor número 04-2011-011910152700-102. Certificado de Licitud de Título y Contenido número 15262, otorgado el 4 de julio del 2011 por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. Domicilio de la publicación y distribuido por José Valerio Buenfil y Méndez Calle: 28 x 29 altos mercado 20 de noviembre, local 74 y 75 Centro Motul, Yucatán, Tel. (991) 915 16 78.

Correo electrónico: [email protected]

La voz de Motul, La Leyenda de los Huevos Motuleños, Septiembre de 2017,  más de 9000 ejemplares vendidos

Cuarta Edición Especial

La Leyenda de
los Huevos Motuleños

Presentación

Una de las fibras de la identidad motuleña, son los huevos motuleños, una de las estrellas de la gastronomía yucateca. Destacado lugar se ha ganado este platillo de la ciudad en la gastronomía nacional e internacional. Su presencia en los menús de los mejores restaurantes atrae especial atención de los comensales que gustan saborearlo, principalmente en el desayuno, momento ideal para disfrutarlos.

Los huevos motuleños son un platillo exquisito. Delicioso. Sencillo de preparación. La facilidad de su elaboración posibilita sus múltiples creaciones. Es un platillo con mucha plasticidad. Su elaboración se adapta a los ingredientes disponibles. Pueden ser humildes o sofisticados. Su origen ancestral proviene de una costumbre culinaria de los mayas, modernizada a principios del siglo XX por la influencia de la gastronomía española y libanesa.

La ciudad de Motul está situada estratégicamente al norte de la península de Yucatán, por autopista a cuarenta minutos del aeropuerto internacional de la ciudad de Mérida y a cuarenta minutos del Puerto de Altura de Progreso. Su ubicación posibilita su liderazgo en el Golfo de México, el Caribe y la Costa Este de los Estados Unidos.

A lo largo de la historia ha recibido distintas migraciones, desde el periodo maya hasta los tiempos de la Conquista, cuando llegaron los españoles; después vinieron franceses, libaneses, cubanos, venezolanos, chinos, africanos, coreanos y de todas partes del mundo. Sin lugar a dudas, fue esta generosa influencia de culturas, la que propició el surgimiento del arraigado orgullo motuleño. Son compartidas distintas expresiones que reflejan el orgullo de la identidad motuleña, como la convicción de que Motul es el centro del mundo, el “Tuch” (ombligo) del universo; o frases como “Después de París, Motul”.

Lo cierto, es que los huevos motuleños fortalecen el orgullo de la identidad motuleña, lo que nos caracteriza. Por esta razón, no compartimos un artículo titulado “El huevo motuleño no es de Motul”, publicado en un periódico el domingo 21 de enero de 1990, en el que se afirmó que los huevos motuleños no nacieron en Motul, sino en Telchac Puerto.

Iniciamos un trabajo de investigación con el propósito de desechar las imprecisiones periodísticas. Revisamos la información existente sobre el tema y encontramos que se trataban de notas y reportajes publicados en los periódicos de circulación estatal durante los setentas, ochentas y noventas del siglo XX.

Empezamos con la valoración de los materiales existentes y recurrimos a los decanos de la Academia Yucatanense de la Lengua: Gonzalo Navarrete Muñoz, Roldán Peniche Barrera, Jorge Álvarez Rendón y Martiniano Alcocer Álvarez, quienes nos dieron la oportunidad analizar la información existente en una reunión de trabajo realizada en el Archivo Histórico de la ciudad de Mérida.

Con sus aportaciones se inició un trabajo de investigación oral y documental. Convencidos de los avances, el 7 de noviembre del 2008 en la edición 130 de La Voz de Motul, publicamos un primer artículo sobre el tema titulado “A 134 años de su natalicio: Felipe Carrillo Puerto y la Leyenda de los Huevos Motuleños”.

Meses después, el viernes 20 de febrero del 2009, con motivo del 137 aniversario de la fundación de la ciudad, publicamos en la edición 145 el ensayo titulado “La Historia de los Huevos Motuleños y la Sopa Socialista de Motul”, en el que expusimos los avances de las investigaciones realizadas.

La historia fue bien acogida por los medios, sobre todo la radio, principalmente por el periodista Manuel Cauich Verde, quien promueve el valor de la cultura yucateca a través de su programa Al Interior del Estado. Le dio buena cobertura a la leyenda, que permitió que el éxito pasara a las redes sociales y a otros medios de comunicación; esto generó un movimiento que posibilitó el actual auge turístico gastronómico que acude a la ciudad, que ha convertido al mercado 20 de noviembre en la catedral de los huevos motuleños y la gastronomía yucateca.

Con motivo del 142 aniversario de la fundación de la ciudad celebrado el 22 de febrero del 2014, decidimos elaborar una tercera edición titulada “La Leyenda de los Huevos Motuleños”, en la que perfilamos la versión más completa con los resultados de las últimas investigaciones realizadas.

Afirmamos que es una leyenda, porque una parte del relato descansa en testimonios de memoria oral. En los recuerdos de la gente. Las pruebas documentales que existen no tienen suficiente rigor académico.

Lo que es indiscutible, es que los huevos motuleños son recuerdos. Nostalgia y memoria. Una fibra de la identidad motuleña. Y por supuesto un rico desayuno que compartimos con orgullo a los visitantes de esta bella ciudad.

La Perla de la Costa

La ciudad de Motul está ubicada estratégicamente. Esta situación le ha permitido tener a lo largo de su historia el liderazgo de la región. En tiempos de los mayas fue capital del Cacicazgo de Ceh Pech y durante la Colonia fue cabecera de doctrina, asiento del convento franciscano y de la iglesia en honor a San Juan Bautista.

Motul es la verdadera cuna del mestizaje yucateco, así lo atestiguan las Crónicas de “Chac Xulub Chen” escritas por el príncipe maya Ah Nakuk Pech en el siglo XVI; y lo ratificó la elaboración del Diccionario Calepino de Motul, que recopiló las aportaciones de los frailes de las parroquias de la región, esfuerzo coordinado por Fray Antonio de Ciudad Real en el convento de la ciudad a fines del siglo XVI.

En el siglo XIX, pasadas las luchas de Independencia y la Guerra de Castas, la ciudad desarrolló una economía propia basada en el cultivo del henequén, fibra que revolucionó la vida económica, política, social y cultural de Motul, la región y Yucatán.

 

A principios del Siglo XX con el auge henequenero la ciudad vivió una época de oro y llegó a ser conocida en el Golfo de México y el Caribe como La Perla de la Costa. La historia de la creación de los huevos motuleños se ubica en esta etapa del esplendor henequenero, llamado también del “Oro Verde”.

Acrelio Carrillo Puerto recrea el ambiente de la ciudad y la vida cotidiana de esos años en su libro “La Familia Carrillo Puerto de Motul con la Revolución Mexicana”.

“Cuando en nuestro estado comenzó a incrementarse la siembra del henequén, los agricultores de la ciudad de Motul y sus alrededores, se dedicaron con verdadero tesón y entusiasmo que mucho enaltece, al cultivo y explotación de este precioso agave, lo que con el correr del tiempo hizo que esta región fuera considerada como la más importante del estado, por sus numerosas y ricas fincas henequeneras, resultando de esta actividad que hasta el decenio de 1910 a 1920, los hacendados tuvieran sus hogares bien amueblados con vistosas salas de recibo, mueblaje austriaco; estantería fina de manufactura francesa para sus recámaras; sus carros de victoria “Retif” traídos de París, pianos alemanes, buenos caballos para montar y un servicio doméstico de muchachas lindas, ya que se tenía cuidado de ataviarlas para lucirlas.

Recordemos a algunos, sin el deseo de menospreciar a los que involuntariamente olvidemos: los Campos Contreras, los Campos Palma, Doña Rita Puerto de Novelo, Doña Valentina Puerto de Palma, Doña Tomasa Puerto de Espejo, la familia Sánchez Ojeda, la familia Palma y Palma, familia Ojeda Cuevas, Don Herculano Gutiérrez, Don Julián May, Don Canuto F. Paredes, Don Tomás Can y tantos y tantos que se escapan a la memoria, para los que igual que los nombrados, siempre hay grato y justo recuerdo.

La ciudad de Motul tuvo gran importancia comercial, porque aquí hacían sus compras los comerciantes de los pueblos circunvecinos, el comercio había cimentado su crédito tanto en nuestro país, como en el extranjero y existían casas comerciales que giraban grandes capitales, como las firmas de Don Sabas Alpuche, Don Anastasio Euán, Don J. Gerónimo Pérez Cervera, Don Juan Gamboa y hermano, Don Casiano Sauri, Don Carlos Echeverría, don Crescencio Novelo y no menos de diez casas especializadas en el comercio de lienzos y telas finas de árabes que se familiarizaron con el medio nuestro, como Don Salomón Mena, Don Nicolás Mena, Don Jorge Mena, Don Elías Simón, Don Jorge Siqueff, Doña Rosa Dergán, Don Manuel Estéfano, Don Miguel Abraham y la prolífica familia Raful.

Nuestro original parque José María Campos, cubierto de viejos y perfumados naranjos; el hermoso Circo Teatro Motuleño, en el que se lidiaron las primeras corridas de toros con ganado de primera de Piedras Negras y Tepeyahualco, anunciadas con carteles importados de España y toreros españoles y nacionales, todos de renombre como el “Cheche”, “Agualimpia”, la “Guerrita” y un famoso saltador de toros francés cuyo nombre no recuerdo, que sólo pudo actuar una vez, por haber sido llamado al servicio militar de su patria. También nos visitaron compañías de dramas, óperas, operetas, zarzuelas, y otros artistas de gran prestigio. Contábamos también con el magnífico Teatro Motul, el Cine Olimpia, el Cine Ideal, más la visita de grandes circos como el Chiarini y el circo Ricardo Bell.”

 

Su origen

A principios del siglo XX la cocina popular motuleña de origen maya, había recibido durante más de 350 años la influencia de la cocina española, y en las décadas de 1890 a 1920 se introdujeron las costumbres culinarias de los libaneses que se avecindaron en esta ciudad, basadas en la utilización de cebolla, ajo, aceite de olivo, trigo, berenjenas, garbanzos, lentejas, yogurt, carne de carnero y varias especias, así como el gusto de comer los huevos fritos sobre el pan árabe.

En la cocina popular motuleña existían como ingredientes cotidianos las tortillas, el frijol, los huevos y los tomates que provenían de las milpas y de los patios de las casas que eran huertos familiares. Estos ingredientes básicos conforman la base de la dieta popular de la comunidad.

Los huevos motuleños surgen en la vida cotidiana de la necesidad de elaborar una comida con los ingredientes disponibles, así se explica el surgimiento de este platillo y la existencia de varias recetas similares en la ciudad, este platillo es un patrimonio compartido por la comunidad motuleña.

 

El Siqueff de Motul

En el año de 1896 arribó a la ciudad procedente del Líbano Don Jorge Elías Siqueff Simón, un comerciante de telas que se estableció en una casa ubicada sobre la calle 27 por 28 y 26. Años más tarde en la mera esquina de la 27 con 28 abrió una Mercería. Cabe señalar que Don Jorge Elías fue uno de los pioneros inmigrantes libaneses que ayudaron y promovieron el arribo de varias familias de sus paisanos a esta ciudad que llegó a tener una comunidad grande. Se casó con doña Mercedes Febles Revueltas, de ese matrimonio nacieron María Demetria, Amina Elvira y Jorge Farid Siqueff Febles.

Jorge Farid Siqueff Febles mostró desde temprana edad un gusto por el comercio, la cocina y la panadería. Desde joven se dedicó a profesar su vocación a un lado de la misma casa paterna, sobre la calle 27, a unos pasos del parque José María Campos abrió un café restaurante que con los años llegó a ser conocido como “Siqueff” que tenía adjunta una panadería “La Sin Rival”. Contó siempre con el apoyo invaluable de su esposa Doña Dea Margarita Alonzo Villanueva y su cuñada Rosita, quienes tenían un gusto por la cocina y un excelente sazón.

La calidad de sus comidas pronto cobró fama y prestigio. Sus filetes de venado a la mantequilla, sus hamburguesas, sus panes: cepillo, escotafi, biscotelas, pan kéke, las galletitas de manteca, los cocotazos y el pan francés de huevo, convirtieron a esta panadería y restaurante en punto de obligada visita para los turistas que llegaban a Motul y por supuesto, fue lugar de encuentro de hacendados, comerciantes, políticos y de los gobernadores cuando visitaban la ciudad.

El creador 

Nuestro paisano el maestro Ariel Avilés Marín, recordó que Don Juan N. Cuevas, destacado profesor de esta ciudad, quien fue contemporáneo y amigo de Felipe Carrillo Puerto, le relató que con el propósito de mostrarle las transformaciones políticas y pedagógicas que implementaba el gobierno socialista, principalmente en el terreno educativo con la promoción de la escuela racionalista y el impulso a la educación bilingüe maya-español; fue invitado José Vasconcelos, Secretario de Educación Pública del gobierno de la república a visitar la ciudad.

Los testimonios populares que cuentan los abuelos de la comunidad y transmiten a las nuevas generaciones, narran del afecto que Felipe tenía por los desayunos de trabajo que realizaba en la mesa del cenote y de su gusto por los huevos estrellados con frijoles refritos acompañados de chiltomate y tortillas, desayuno popular en las casas de la ciudad, el municipio y la región.

Felipe Carrillo influenciado por la hermandad de los masones, gustaba usar el lenguaje simbólico para destacar hechos trascendentes de su vida política, como el uso del triángulo y los pañuelos rojos.

Para esa ocasión, le encargó a Don Jorge Siqueff la elaboración de un platillo especial para agasajar a tan distinguidos invitados, debido a que José Vasconcelos era reconocido a nivel nacional como un educador notable y venía acompañado en toda su gira en Yucatán por figuras como Diego Rivera, Roberto Montenegro, Adolfo Best Maugard, Jaime Torres Bodet, Carlos Pellicer y Pedro Enríquez Ureña;

Don Jorge, conocedor de los gustos personales de Felipe, decidió mejorar el desayuno preferido del gobernador. En vez de hacer el chiltomate, que es una salsa de tomate machacado; la afinó, friendo primero la cebolla en aceite de oliva, le agregó el tomate picado, el jamón español ahumado picado en cuadros; y al final del cocimiento le añadió los chícharos. Para realzar el platillo lo sirvió con abundante frijol refrito y doble tostada, aderezados con la salsa.

El encuentro se realizó el sábado 3 de diciembre de 1921 en el cenote Sámbula de esta ciudad. Les gustó tanto el desayuno a los comensales, que el gobernador fue felicitado ampliamente por el exquisito manjar, y por supuesto varios invitados le preguntaron cómo se llamaba el platillo que habían comido, y Carrillo Puerto con afecto y orgullo les contestaba “éstos son huevos motuleños”, en clara alusión al valor del socialismo yucateco.

Para acompañar los huevos motuleños Don Jorge Siqueff preparó también “La sopa socialista”, que la hacía como una sopa de verduras o juliana a la que se le agrega abundante remolacha o betabel para matizarla de rojo.

Felipe quedó tan complacido con el desayuno que lo hizo su comida preferida, hasta que fue cobardemente fusilado por militares alzados de las fuerzas armadas, siendo Gobernador Constitucional del Estado de Yucatán en funciones.

De Don Juan N. Cuevas, relator de esta historia, debemos mencionar que fue profesor fundador desde el año de 1913 de la Escuela Modelo de la ciudad de Mérida, y que en el período de 1962-1970 fue su director. El profesor Cuevas fue impulsor del deporte en todo el estado, se le considera pionero del fútbol en Yucatán y por su labor en el ámbito deportivo se le llamó “El Forjador de Atletas”.

 El promotor 

Otro de los méritos indiscutibles de Don Jorge Siqueff, fue ser un promotor incansable de este platillo y hacerlo la estrella culinaria de sus restaurantes. Primero desde el restaurante “Siqueff” de Motul, que junto con la panadería “La Sin Rival”, eran un santuario gastronómico que visitaban miles de comensales y turistas para rendir culto al paladar.

La calidad de la cocina, panadería y repostería, convirtieron a Siqueff en un ícono de la prosperidad de Motul en la época del auge henequenero. Sus famosos filetes de venado a la mantequilla, el kibi, las hamburguesas, las papas a la francesa, en fin, todo eran delicias y manjares para el paladar. En el seno de esta cocina crecieron los huevos motuleños, bajo la supervisión y el cuidado de su más celoso promotor, Don Jorge Siqueff Febles, quien afirmaba “La salsa es el espíritu de los huevos motuleños” y dedicó parte de su vida a promocionarla.

El turismo gastronómico

Durante muchos años el restaurante “Siqueff” fue un atractivo turístico de Motul. Existen testimonios que cuentan visitas inolvidables, como las que hacía el popular Pedro Infante, quien llegaba en su motocicleta Harley Davidson, con la que viajaba hasta el puerto de Telchac para disfrutar sus cálidas y apacibles aguas. Entre otros personajes que vinieron figuran: Gaspar Henaine “Capulina”, Roberto Cañedo, el cómico “Chicote”, los comediantes regionales “Ponso” y “Chela” etc.

Alrededor de los años cincuenta del siglo XX, en los tiempos del popular alcalde motuleño Don Mario H. Cuevas Solís, se gustaba halagar a los políticos regalándoles el panqué elaborado en “La Sin Rival”, en especial al gobernador José González Beytia y a los principales colaboradores de su gabinete. El nombre surgió por que el panqué se usaba como regalo para halagar y complacer, como lisonja, “cepillar”, decían aquí. Esta costumbre trascendió a la comunidad y la gente regalaba a sus familiares el pan cepillo. Era un panqué tan exquisito que incluso había gente que venía de Mérida y otros lugares sólo a comprarlo.

En esos años vivían en esta ciudad Don Alberto Bojórquez Pérez y Doña Delfina “Fina” Patrón Mendoza, su domicilio se ubicaba sobre la calle 26 entre 27 y 25 a media cuadra del centro, ahí tenían una tienda de perfumes y cosméticos, eran los únicos especializados en ese ramo. Hicieron amistad con la familia de Don Jorge Siqueff Febles. Ellos tenían la idea de hacer viajes de excursión, cuando el matrimonio Bojórquez-Patrón inició las promociones de sus primeras salidas de viajes a principios de los sesentas, contaron con el apoyo de las amplias relaciones que Don Jorge había cultivado a través de su generosa personalidad y restaurante.

Años más tarde, cuando Don Alberto Bojórquez y Doña “Fina” Patrón, en la época del gobierno de Luís Echeverría Álvarez y Doña Esther Zuno lograron el éxito en el ámbito turístico, con sus excursiones de Yucatán a varias partes de la república y luego con sus hoteles Bojórquez de Cancún y Mérida; correspondieron generosos el apoyo recibido por Don Jorge y lo apuntalaron para impulsar la promoción de los huevos motuleños en la naciente industria hotelera peninsular.

Duro luchó Don Jorge Siqueff para convencer a los funcionarios de turismo federal de aceptar la inclusión en los menús de los hoteles de los huevos motuleños. El lugar que hoy tienen los huevos motuleños en la gastronomía turística es producto del esfuerzo y la tenacidad de su creador y promotor, y el apoyo indiscutible y el amor que le tuvieron a Motul Don Alberto Bojórquez y Doña “Fina” Patrón.

Don Jorge Siqueff

Don Jorge Siqueff tuvo el arte de la buena cocina y alcanzó la maestría que le permitió formar discípulos y hacer escuela. Bajo su dirección se formaron excelentes cocineros que lograron fama en esta ciudad y en otros lugares. Por mencionar a algunos de ellos nos referiremos a Eugenio “Ux” Lugo, quien fue uno de sus discípulos más prestigiados, trabajó hasta los últimos años de su vida en el restaurante “Siqueff” de Motul.

Existen testimonios que afirman que Olegario Kantún, quien cobró fama como cocinero en la ciudad de Mérida en los años cincuenta del siglo XX sirviendo banquetes a empresarios y políticos; inició primero como cocinero de Don Nazario Campos dueño de la hacienda Timul del municipio. Se dice que Don Nazario como cliente del restaurante “Siqueff” y por su amistad con Don Jorge le encargó a Olegario Kantún para que le enseñara a cocinar.

Carlos “Japonés” Alonzo fue otro cocinero hecho bajo el cuidado de Don Jorge, por cierto fue su cuñado. Al cierre del restaurante “Siqueff” de Motul, “Japonés” se independizó y se convirtió en un prestigiado cocinero, sirviendo banquetes en la ciudad, la región y en Mérida.

Don Amelio Silveira hizo historia con los huevos motuleños en el restaurante “Mirador” de Campeche, desde ahí, a través de Gaspar Gómez que trabajaba como mesero del restaurante del hotel Baluartes, enseñó la famosa receta a los cocineros campechanos. En los años setentas y ochentas se volvieron famosos los desayunos en ese restaurante, cuando uno entraba se distinguía que en las mesas dominaban los platillos de los exquisitos huevos motuleños; políticos y turistas se daban cita todas las mañanas en ese lugar; Don Amelio también se formó bajo la tutela de Don Jorge en el restaurante Siqueff de Motul.

Don Jorge Siqueff fue un creador y un promotor nato de la gastronomía y la panadería. Desde su restaurante en Motul concibió a la famosa panadería “Montejo” de la ciudad de Mérida. Don Jorge inició el proyecto derribando las casas que había en el sitio que ocupa actualmente la panadería frente al monumento a la Patria en la ciudad de Mérida. En ese entonces muchos se preguntaban qué se iba a terminar primero, si la panadería o el monumento a la Patria que esculpía el maestro colombiano Rómulo Rozo. Lo cierto es que en sus inicios la panadería Montejo recibió a los maestros panaderos motuleños que enseñaron las recetas de la panadería “La Sin Rival” y capacitaron a la gente de Mérida.

La Receta Original

Cuenta Don Jorge Siqueff Alonzo, hijo de don Jorge Siqueff Febles, que su padre cuidaba mucho la elaboración de la salsa de los huevos “Cuando íbamos a Mérida, con esmero mi padre seleccionaba los mejores jamones con Henry Boyancé, para preparar la salsa”.

Afirma “un error común en la elaboración de los huevos motuleños es hacer la salsa licuada. Además, la receta original no lleva plátanos fritos. En los años cincuenta en Mérida, en el café Express, en el “Ferráez” de Lalo Alcocer y en el José Peón Contreras, se preparaban los huevos motuleños de manera diferente. A la salsa de tomate le picaban jamón cocido, le ponían chícharos, queso y pimiento morrón, pero esta es otra receta y el sabor es diferente. En esos años los camioneros se juntaban en el café de Lalo Alcocer en la ciudad de Mérida y a su padre le gustaba frecuentarlos.

El Siqueff de Mérida

Con la seguridad de la fama ganada en años de trabajo, Don Jorge Siqueff Febles decidió establecer en el año de 1959 un restaurante en la ciudad de Mérida, al que bautizó con su prestigiado apellido “Siqueff”. En poco tiempo, platos como los huevos motuleños, el filete a Caballo ó el pollo frito a la francesa, junto con sus platillos libaneses, se convirtieron en auténticos iconos de la oferta gastronómica de Mérida de esos años.

Actualmente los huevos motuleños se preparan con dos huevos fritos montados sobre una tostada frita recubierta de frijoles refritos, bañados con abundante salsa de huevo motuleño, acompañados de plátanos fritos. Afirmaba Don Jorge Siqueff Alonzo que los huevos motuleños deben de comerse con la tostada crujiente. Y que los plátanos es un gusto que la gente pide para acompañar este platillo. El restaurante “Siqueff”, se ubica en Mérida en la calle 60 número 350 x 35 y 37.

Ofrecemos este trabajo de recopilación como un reconocimiento y un homenaje a la generosa trayectoria de Don Jorge Siqueff Febles, quien logró con la promoción de los huevos motuleños, fortalecer el orgullo y la identidad de la comunidad motuleña.

Actualmente el restaurante “Siqueff” es atendido en su tercera generación por su nieta María José Siqueff Villanueva y su padre Don Jorge Siqueff Alonzo. También debemos de tener presente que le corresponde al restaurante “Siqueff” ser uno de los pioneros en la península de Yucatán de la promoción de la comida libanesa a lo largo de todo el siglo XX, pero referir este hecho amerita un trabajo especial.

La Sopa Socialista

 Por razones de memoria colectiva, cuando se investiga acerca de los huevos motuleños surge la breve historia de la sopa socialista. Este guiso no corrió la misma suerte que los huevos motuleños, tal vez por su abierta connotación política. Sin embargo Don Jorge Siqueff siguió promocionándolo en ocasiones especiales, así lo hizo el 24 de noviembre de 1948, cuando ofreció una cena en su domicilio particular para la conformación del Club Rotario de Motul, esa noche sirvió los huevos motuleños acompañados de la sopa socialista evocando aquella fecha histórica. Entre los Rotarios fundadores estaban entre otros el Dr. Sebastián Díaz y Díaz, quien fue amigo personal de Felipe Carrillo Puerto y uno de sus admiradores. Gustó tanto ese hecho, que Dona Bertha Ofelia Avilés Aguilar de Ramírez “Monina”, quien fuera esposa del Lic. Manuel Ramírez Vera, decano educador y uno de los fundadores del Club Rotario de Motul, la adoptó como propia para las cenas que le tocaba ofrecer en su casa, por este hecho se conserva aún la memoria de este guiso en la comunidad.

  La gastronomía motuleña

Hoy es tiempo de conocer y reconocer la amplia variedad de la gastronomía motuleña que tiene su raíz en la comida maya, que fue enriquecida por la influencia de la gastronomía española por más de 5 siglos y refinada por las prácticas culinarias de los libaneses que se radicaron en Motul desde hace más de un siglo.

Esta ciudad es cuna indiscutible de grandes y prestigiados cocineros que han hecho fama en muchos lugares de México y del mundo. Los huevos motuleños, el frijol con puerco, la cochinita pibil, el mondongo, el puchero, el chocolomo, el relleno negro, relleno blanco etc. Y la amplia variedad de los guisos de la costa, tienen un sazón especial en las manos de los cocineros motuleños.

El mercado 20 de noviembre es un espacio de expresión de la mejor calidad de la cocina de Motul; es un universo de sabores, olores que debemos de conocer para disfrutar: la cochinita pibil, los tacos de chicharra, de queso relleno, los polcanes, panuchos, tostadas, salbutes y empanadas, en fin, verdaderos manjares ofrece el mercado 20 de noviembre para ser disfrutados por los refinados paladares de los ávidos glotones de aquí, allá y acullá.

La receta de la maestra Evelia Arce y Escamilla

Actualmente la receta de la maestra Evelia Arce y Escamilla es la que goza de mayor reconocimiento y prestigio. En el mercado 20 de Noviembre, se ubica la cafetería “Evelia” especializada en los huevos motuleños.

Ofrece servicio todos los días a partir de las 7 de la mañana, sus teléfonos son 9919 59 00 61. La maestra Evelia relató que cuando estudió la secundaria en la escuela Eulogio Palma y Palma, la maestra de repostería y cocina era Doña Francisca “Chita” Ramírez Vera, quien enseñaba en sus clases el modo de preparar los huevos motuleños.

Recordó que en muchos hoteles ofrecen huevos motuleños acompañados de plátanos fritos y que mucha gente los pide. Algunos se deleitan al espolvoréales queso de bola o el sopero, media crema o con queso fundido.

Su receta va acompañada con un chile habanero que se agrega al final del cocimiento de la salsa y al servir el platillo se le pone encima para decorarlo y disfrutarlo, por lo que la receta de la maestra Evelia hace una aportación a la receta original de Siqueff.

Su éxito es la salsa que prepara. Nos explicó que primero se pica el tomate, la cebolla y el jamón y se ponen a cocer, cuando el tomate llega a medio cocer, se le añade aceite y sal a gusto. Al final del cocimiento, se le agregan los chícharos y el chile habanero, se termina de hervir y se le apaga.

Después se fríen los huevos con la yema tierna, o bien al gusto (estrellados). Se le unta a la tostada frijol refrito al gusto y se le ponen los huevos encima. A otra tostada se le pone siempre frijol al gusto y se tapan los huevos. Encima se bañan con la salsa de manera abundante cubriendo toda la tostada. Y se decora con un chile habanero. Los ingredientes de la receta son: tómate, cebolla blanca, chicharos, jamón ahumado, frijol refrito, tostadas y chiles habaneros.

Lo que distingue a la maestra Evelia, es que cuida con celo la calidad de sus ingredientes. Siempre busca lo mejor; ni siquiera la salsa sacrifica preparándola con tomates de segunda, incluso para ello exige la mejor calidad, el mejor tomate. No sólo son los ingredientes, mucho importa la elaboración del platillo, cuidar todos los detalles.

La constancia es la base del éxito. Todos los días, ¡Sí!, todos los días de la semana, sábados, domingos y días festivos está ofreciendo su servicio. En las tardes prepara con esmero los ingredientes para sus platillos. Su oferta incluye el pan de nata que elabora la panadería “El Negrito” y el francés cocido con leña.

Todos los días su comida tiene la misma calidad, no cambia el sabor. Mantiene un nivel alto. El trato es amable y cordial, no abusa de sus clientes ni los engaña, ni les cobra de más. Sus clientes reciben un trato amable y esmerado, cordial. Sus precios con relación a la calidad y al servicio son buenos, éste es uno de sus atractivos.

Huevos Motuleños y Más

Hace un año iniciamos este sueño como un emprendimiento familiar en la ciudad de Mérida, pues la comida es parte de la familia, nuestra madre “Doña Paulita” en Motul tenia una lonchería “Yahal-Kin” (El Despertar del Sol) y de ahí tenemos el amor por la comida típica. Nuestra formula de éxito es buscar siempre dar a nuestros clientes un sabor de pueblo, comprando nuestros insumos en el interior del estado, ahí donde las manos yucatecas usan las formulas de antaño, como la horchata de Yaxkukul, producida por un grupo de mujeres mayas; la longaniza de Valladolid, el pan francés a la leña del “Chukum”, panadería nocturna con cuarenta años de tradición, sólo usamos huevos de patio “Chak-He´de gallinas criadas a libre pastoreo del rancho “La Red” de Conkal.

Además una amplia variedad de platillos: huevo con chaya, huevos con trapo viejo, huevos con castacan, huevos con longaniza, huevos con tomate, huevos con jamón, huevos estrellados sobre una cama de chilaquiles de mole, huevos estrellados con longaniza asada, huevos estrellados sobre una cama de chicharrón en salsa verde, huevos encamisados, también tenemos entradas: empanadas de chaya con queso de bola, minipolcanes de chaya, plátanos fritos con crema y al medio día tenemos comida típica, postres: flanes napolitanos, crema de coco, crema de elote y añadiremos a nuestra oferta panadería casera. En Mérida la matriz de este restaurante se ubica en Francisco de Montejo en la calle 41 por 54 y 56 número 375, el teléfono es 9992852596; sucursal Santa Ana en la calle 47 por 58 y 60, número 492-A, tel 9994813996, y sucursal Xcumpich en la calle 24-A por 3A y 3B número 184, tel 9992007002. Tienen una página de facebook: huevos motuleños y más.

La receta del restaurante María José

El restaurante María José tiene calidad y prestigio. La ingeniera Blanca Bacelis Aguilar,  jefa de cocina, comentó que la receta fue de su abuela Manuela Campos, la cual adaptaron a las exigencias de los comensales. Explicó “Se debe tener cuidado en la elección de los tomates, no deben de estar muy rojos, porque cuando se elabora la salsa se les puede desprender la cáscara  del meollo de tomate y queda como salsa licuada y les quita presentación. A medio cocimiento de los tomates se les pone las cebollas y el jamón ahumado. Los chícharos se les pone al servirlos para que tengan color y presentación, después de les espolvorea queso para darle un mejor sabor, esta receta va acompañada de plátanos fritos, arroz y una guarnición de verduras compuesta de zanahoria, lechuga, pepino, y tomate”. Este restaurante ofrece servicios todos los días su teléfono es el 01 (991) 915 08 28 y ofrecen servicio todos los días de 8 de la mañana a 5 y media de la tarde.

Restaurante Sambulá

Una nueva opción en Motul para disfrutar de los huevos motuleños es el restaurante Sambulá, ubicado en el cenote del mismo nombre sobre la calle 43 entre 24 y 26. La receta de este restaurante fue la ganadora de la feria de los huevos motuleños del 2016, su propietario es Julio Varguez Chiyéan. El restaurante ofrece platillos típicos de la región teniendo como especialidad los huevos motuleños. Elabora la receta original de Jorge Siqueff, la cual a mejorado agregándole tocino.

Ofrece también la “Torta Motuleña” de su creación, a una barra de pan francés se le parte por la mitad y se le coloca los frijoles colados y refritos, los huevos fritos y se le cubre con la salsa de los huevos motuleños, se acompaña con tostadas. Su horario es de lunes a domingo de 8 de la mañana a 5 de la tarde.

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