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La Voz de Motul

Editorial

SERVICIOS PÚBLICOS EN MOTUL A MEDIADOS DEL SIGLO XX.

VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL. IN MEMORIAM. FILIBERTO CHIYÉAN CHAN. CRÓNICAS DE MOTUL A MEDIADOS DE SIGLO XX. SERVICIOS PÚBLICOS.

Los servicios públicos que se contaban en aquel entonces son Telégrafos Nacionales que estaba ubicado en la calle 26 x 31 que estaba a cargo de don Manuel Cárdenas. Este servicio era mucho más rápido que el de correos y se transmitía en forma alámbrica con la clave Morse el mensaje es muy breve y lacónico y se le entregaba al destinatario en un sobre por el mensajero del telégrafo.

Correos Nacionales.- Estaba ubicado en la calle 31 entre 26 y 28 a cargo de Don Miguel Fernández, este servicio era muy usado por las empresas comerciales y para comunicarse con familiares lejanos, era más económica que el telégrafo pero más tardado. Los jóvenes enamorados hacían sus cartas de amor en donde manifestaban el sufrimiento que les causaba la distancia, estas cartas eran completamente diferentes porque se adornaban con corazones atravesados por una flecha, florecitas y las señoritas le añadían unas gotas de perfume para enviar a su enamorado. Este servicio en aquel entonces tenía mucho más trabajo en el periodo navideño en donde se enviaban miles de tarjetas navideñas a seres queridos alejados principalmente los enamorados.

Teléfono de México.- Estaba ubicado en la calle 29 entre 26 y 28 en donde se encontraba la oficina central donde acudían las personas que no tenían teléfono y tenían urgencia de comunicarse con sus familiares u otras personas, solamente me acuerdo de una operadora cuyo nombre era Rosita Montero. Los teléfonos de ese entonces eran de manigueta, se gira y se comunica a la central y ésta, conectaba con el número deseado de larga distancia, cuando era local se giraba la manigueta y se marcaba el número en el disco. En esa época habría solamente de 12 a 15 teléfonos en la población de Motul.

Centro de Salud.- En ese entonces no había IMSS, ni ISSSTE solamente teníamos el servicio médico del Centro de Salud que estaba a cargo de algún médico titular y que eran asistidos por los surtidores o preparativos de las recetas a base de las sales ordenadas por el médico en las recetas, en donde se manifestaban cuantos miligramos de cada sal para deshacerlas en morteros y después prepararlos con agua y vaciarlos en unos frasquitos y poner la leyenda una o dos cucharadas cada cuatro o seis horas o en su lugar medicamento ya tabulado con el gramaje requerido por la receta, se envolvía en papelitos con las indicaciones de revolver el contenido en una cuchara y proporcionarlo al enfermo cada determinada hora.

La policía.- Este es un servicio proporcionado por el Ayuntamiento municipal y en aquel entonces —1950-1955— el cuerpo policiaco estaba integrado por dos elementos. Que se encargaba de mantener el orden de la población —en ese entonces nunca se alteraban por lo que el trabajo de estos dos elementos era citar a las personas que tenían problemas de tipos conyugales para compadecer ante el Juez de Paz a determinada hora—. En algunas ocasiones los enviaban para dirigir el tránsito y sus elementos de trabajo eran un silbato y un tolete.

Como anécdota les narro lo que sucedió cuando un elemento de la policía lo enviaron para dirigir el tráfico en el cruce de la calle 26 x 27— el corazón de la ciudad—. Se paró en el punto central de ese lugar en aquel entonces era muy pocos los automóviles eran aproximadamente 10 a 12 automóviles que la mayoría de ellos pertenecían a la Liga Roja y tres o cuatro de propiedad privada. Continuando con el relato el policía que por cierto lo conocí con el mote de “La Tucha” le daba paso estando de frente al vehículo y con la mano derecha les señalaba que pasaran y esperara a que pasara otro vehículo y que transcurría de cinco a diez minutos la aparición de otro vehículo, el conductor del vehículo muy respetuoso de la autoridad hacía sonar el claxon de su automóvil para manifestar que ya estaba cerca del punto central en donde estaba el gendarme, al escuchar el claxon se volteaba y de frente le señalaba con la mano derecha que pasara y así hacia su trabajo hasta las doce del día en que suspendía su labor para ir por sus alimentos. Pero en una ocasión estando haciendo su labor de dirigir el tráfico anunciaron su cercanía al cruce central de la calles mencionadas cuatro vehículos en las distintas calles, el policía no sabía qué hacer y a su buen entender hizo lo siguiente extendió las manos izquierda y derecha y detuvo a ambos vehículos giro por su lado derecho e hizo lo mismo haciendo sonar su silbato una vez que detuvo a los cuatro vehículos se retiró del lugar y con ademanes —en un lugar seguro—ordeno a los conductores que pasaran. Algunos que observamos esta singular acción le preguntamos porque detuvo a los cuatro vehículos y quitarse de su puesto lo cual alego: “De perico me quedo para que me aplasten”.

Banco.- Existía solamente el “Banco del Sureste” que realizaba las operaciones más usuales de estas empresas como son: depósitos, retiros, movimiento de cheques, ahorros, etc. Lo usaban mucho los comerciantes principalmente Don Gonzalo Aguilar, Don Balbino Chiyean, Don Omar Sosa, Don Jorge Siqueff, Don Pedro y Sara Abraham así como también los compradores de henequén. No recuerdo exactamente quién era el encargado responsable del banco pero en segundo lugar estaba William Arroyo y en tercer lugar Herbé Gómez Can. De lo cual nos sentíamos orgullos de que en una institución bancaria de mucho prestigio trabajaran dos personas oriundas de Motul. Posteriormente el señor William Arroyo pasó a ser gerente de la institución y como segundo en forma escalonaría Herbé Gómez Can e ingresaba otro nuevo motuleño, el joven Arsenio Gómez. Este banco laboró —creo que hasta 1965—, no recuerdo cuando este banco lo adquirió el Banco del Atlántico. Estaba situado exactamente en el cruce de la calle 27 y 28.

Hacienda Federal.- Esta oficina estaba ubicada a un costado de la iglesia parroquial, el encargado era el señor Roger Zetina.

Comisión Federal de Electricidad.- Esta empresa, comenzó sus actividades en esta ciudad, aproximadamente en los años de  1954 o 1955 y proporcionó trabajo a muchos motuleños, para la instalación de los postes y el cableado para el servicio domiciliario y público, por lo tanto no había central de cobros, al igual que el agua potable que no existía.

Mientras se instalaba el cableado y los postes  de la CFE el servicio de alumbrado público —en las calles del centro histórico — porque las demás calles no contaban con ese servicio, este lo proporcionaba la planta de luz eléctrica del señor Rafael Euán que a su vez tenía la fábrica de hielo, el servicio de luz se proporcionaba desde las seis de la tarde hasta las diez de la noche y se avisaba a los usuarios diez minutos antes y se daba un apagón de cinco segundos a la hora indicada del corte todas las luces se apagaban y como consecuencia se paralizaban todas las actividades. Aquellos estudiantes de quinto y sexto año de primaria, secundaria, prepa y profesional nutrían sus mentes con los conocimientos que proporcionaban los textos a través de la luz mortecina de una vela, veladora o quinqué.

En otro ramo se amplía más la historia acerca de esta empresa en el aspecto de: industria.

Abastecedores o carniceros.- En este aspecto los elementos o miembros de esta agrupación los tengo considerados también como organización pero a la vez son servidores públicos porque la población necesita el servicio diario de esta organización. En el año de 1953 recuerdo que en el ramo de carne porcina estaba el señor René Gamboa, Salvador Méndez, Ignacio Villanueva, Demetrio y Lorenzo Alcocer, Ricardo Vidal, Juan Marín , Francisco Escalante y Crisanto Vera “Uscudum” posteriormente se integran Jorge Marín, Wilbert Escalante, Manuel “Manolo” Gómez y Oscar Marín.  En el expendió de carne bovina recordamos a Teodosio Arce, Abel Arce, Demófilo Avilés Gómez, Roque Avilés Gómez, Roque Avilés Aguilar “Chocoxix” Manuel Ramírez, José Manuel Bacelis, Benjamín Avilés, Santiago Gómez Vera, Más tarde se incorporaron al gremio de carne bovina Santiago Gómez Jr. y Carlos Cruz Lizama.

Saliendo del mercado en el costado sur, estaban los venteros de cochinita pibil, entre ellos estaban: Luis Canul, Fausto Marín, Víctor Chalé, Manuel Aké, Alberto Méndez y el que expendía horchata don Antonio Villanueva “Champotón” y bajando la acera, prácticamente en la calle vendía cochinita también Dionisio Pacheco y sus hijos vendían horchata y después ocuparon el lugar Federico Dzib.

En una mesa del centro del mercado se expendía carne de venado por Beto Cohuo

En la salida del mercado en el costado norte se expendía pescado por Mercedes Trejo, Tiburcio Palma y Melitón.

Carpinteros: Pedro Palma, Filemón Uc, Juan Xool, José María Pech Tec, más conocido como “Cheto” Cutz, Celestino Balam, Roberto Amado Cruz, “Sarlat”, Idelfonso Tuz, Carlos Cuevas, Tomás Can,  Edilberto Cohuo y Flaviano Nóh Rangel “El Chicles”

Plomeros.- En esa época no existían los que hoy se les conoce como  “Plomeros”, solo existían los “Veleteros” y creo que en aquel entonces, solo habían dos: Evaristo Lara y Exaltación Gallegos, que se encargaban de reparar las pocas veletas que habían. Su trabajo como plomero era conducir el agua que extraía la veleta, hacía un depósito que estaba a la mitad de la torre de la veleta y a la vez, conducir el vital líquido del depósito hasta la llave que quedaba cerca de la orilla del pozo. Su principal trabajo, era aceitar la maquinaria de la veleta y repararla. Manejaban tubos galvanizados de 3.5,  2.5, 1.5 pulgadas, que llegaba a la llave.

Las primeras veletas que llegaron a la ciudad de Mérida, fue en el inicio del siglo XX y se instalaban en la casa de los pudientes o adinerados, poco a   poco se fue generalizando su uso y y al mismo tiempo se fue abaratando el costo de estos molinos de viento, por la demanda y se fue extendiendo en toda la entidad. El que las comercializaba era don Emilio Seijo, que también vendía tanques de hierro galvanizado, láminas de hierro galvanizado,  y acanaladas propias para un techo, tuberías galvanizadas de diferentes diámetros y sus accesorios. Estas veletas se fabricaban en Chicago. En la parte superior de este artefacto estaban la aspas de la veleta y en el lado opuesto una aleta, que servía para que gire hacía donde soplaba el viento y estaba escrito “Aer-Motor Chicago”. En la ciudad de Motul habían aproximadamente, unas 50 o 60 veletas, las cuales les daban servicio los trabajadores antes mencionados.   

Zapateros.- Esteban y Lino Can, Pablo Kú, Laureano Castro, Antonio Pool, Guillermo Cupul Manuel Euán, Orlando Kú  y Roque Arce Pino “Polomonio”.  Éste último y los dos primeros, formaron un trio musical. Esteban la guitarra, Lino el violín y Polomonio el marimbol.

Lecheros: Anastasia Pinto  —leche de chiva—y la expendía a pie de cabra en los domicilios  y también la expendía sobre pedido y sus distribuidores fueron Jorge Pinto y Oswaldo Uc Mis. El costo de una botellita de leche de 350 ml, era de 20 ctvs. Leche bovina: Luis Martínez Uc. “Bohá”, Abel Arce, Francisco “Paco” Pech, Remigio Kú, Antonio Bacelis y  José Manuel Díaz “Lorito”.

Electricistas: Rolando Flota y Adolfo Uitz.

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