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La Voz de Motul

Editorial

RELATOS DE TELCHAC PUEBLO.

VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL. RELATOS DE LO SOBRENATURAL NARRADOS POR VECINOS DE TELCHAC PUEBLO. TRABAJO REALIZADO POR MANUEL CAN MAY.

Telchac Pueblo es una comunidad muy tranquila en donde también se cuentan relatos de sucesos sobrenaturales, hemos publicado en otras ocasiones la del Santo Patrono San Francisco de Asís que se dice que visita a San Diego de Alcalá en Telchac Puerto.

En ésta ocasión vamos a relatar unos hechos ocurridos en la comunidad y donde los hermanos Campos Tamayo les tocó vivirlos.

En entrevista realizada a don Miguel Ángel Campos Tamayo, nos relató un suceso que le tocó observar y que lo impresionó de sobremanera.

Nos cuenta que hace unos 15 años, tenía una papelería frente al mercado y en ocasiones se quedaba  atendiendo y se le iba el tiempo sin darse cuenta por lo que cerraba tarde, en esa ocasión cerró después de la 11 de la noche, eran días previos a fieles difuntos,  venía en su bicicleta sobre la calle 20 y al dar vuelta sobre la calle 15 para dirigirse a su casa que está en la 22,  vio que un viejito iba caminando hacia el oriente sobre la 15 y ya había pasado la 22, no le prestó importancia pero si le llamó la atención que era  una persona como los mestizos que bailan jarana, vestido de blanco, chaparrito y con su sombrerito.

Venía observándolo y casi al llegar a la esquina de la 22, el individuo que ya se encontraba como a media cuadra, pero que lo veía claramente que seguía caminando normalmente, cuando de repente esa persona se comenzó a desvanecer en el aire hasta desaparecer por completo, al ver esto se me erizó la piel por lo que entre inmediatamente a mi casa, señaló el entrevistado.

Por su parte el hermano Wilebaldo Campos Tamayo nos relató que cuando niño de unos 9 años, acompañaba a su papá al plantel para ayudarlo y recuerda que un día alrededor de la 9 de la mañana se encontraban trabajando con su padre en labores de chapeo, cuando de repente de la maleza, le comenzaron a tirar unas piedritas y yo las recogía y las devolvía de donde venían, las volvían a tirar y se las regresaban jugando como niño que era, luego chifló y le contestaron, volvió a chiflar y le volvieron a contestar y es cuando su papá lo oyó y le dijo vámonos, está acá el cuidador y lo estás molestando, por lo que se quitaron. Luego su padre le explicó que se trataba de un “Alux” y había que respetarlos, en el momento no me dio miedo sin embargo hasta la fecha no me explico quien era con quien estaba interactuando esa mañana, porque no lo llegue a ver, dijo al concluir su relato.

Otro suceso que nos relató fue lo que le ocurrió en el año de 1962, cuando trabajaba para Sears y hubo una solicitud para reparar una bomba de agua y nadie quería ir porque estaba lejos, el dueño había ofrecido darles la comida y un lugar donde quedarse ya que no se podía regresar el mismo día, el lugar era una ranchería en el municipio de Tecoh en donde para poder llegar había que recorrer unas dos horas en carreta adentrándose en el monte, al llegar le asignaron un jacalito y una hamaca para pasar la noche, al disponerse a descansar se acostó en la hamaca pero como había calor comenzó a ver la luna que estaba muy hermosa.

Continuó su relato, como a las dos de la madrugada, comencé a oír ladridos de perros que venían hacia donde estaba, al acercarse observé que adelante venía una perra grande, blanca y detrás un grupo de perros malixes ladrándole pero a cierta distancia sin tocarla, en esa formación dieron tres vueltas a mi alrededor y se fueron, pero como yo no sabía que era pues no me dio miedo, para mí era solo una perra.

Al día siguiente el dueño me pregunto si ¿había visto lo que había ocurrido durante la noche? entre sonrisas, pues yo le dije que solo había visto los perros y es cuando me dijo, es el “Huay Peec”, me explicó que era una señora que se transformaba en animal, pero yo le pregunté ¿Qué motivo tiene para venir aquí?, y me contó que fue su novia pero no se casó con ella porque tenía mal carácter, regañona y ruda.

Pero como se casó con la que era su esposa cada que se transforma en “Huay peec” viene a su casa a asustarlo, incluso se la mostraron, dijo que era una mestiza güera y robusta.

Por último, relató que al concluir el trabajo que realizó en un cenote que hoy es turístico, fue bien remunerado ya que la empresa le pagaba en ese entonces $ 25 por reparación y el dueño lo gratificó con $ 200, no sabemos si por el tiempo dedicado a ello o por el susto recibido.

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