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La Voz de Motul

Editorial

JUEGOS Y JUGUETES TRADICIONALES EN MOTUL.

VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL. IN MEMORIAM AUTOR FILIBERTO CHIYÉAN CHAN. DEL LIBRO CRÓNICAS DE MOTUL A MEDIADOS DEL SIGLO XX.

Los que en ese entonces—1950—nuestra hermosa y añorada infancia, nuestros juegos—para los varones—consistían: las canicas, el trompo, la quimbomba, el balero, el yoyo, el Tinjoroch, el aro, el caballo de palo, el papagayo y el inseparable tira hule. Para las niñas eran más reducidos, solo contaban con la tradicional muñeca de trapo, “los yacks”—que son unas pequeñas crucetas, con seis extremos, de tal manera que cuando los tires, siempre quedan parados y se pueden agrupar hasta seis en un montoncito agrupados, eran de plomo y se vendían en una bolsita con 12 yacks y una pelotita de hule, cuando se carecían de estos juguetitos, se sustituían con piedritas del tamaño del Jack y en vez de la pelotita se usaba una piedra de mayor tamaño, de esta manera el juego es más difícil, porque con la pelotita, le daba tiempo de recoger los yackses, al rebotar la canica, en tanto con la piedra se reducía el tiempo para recoger las crucecitas; el otro juego era la de la comidita y a veces incluían a un varón, para jugar al “papá y mamá”. Algunas niñas se atrevían a jugar con el aro, el caballo de palo y el tira hule. En ese entonces comenzaron a llegar las muñecas dormilonas, que pocas niñas tenían acceso a ellas, por el precio que era más caro que las de trapo, así que se conformaban con las más económicas. También llegaron en esa época unas muñecas negras, que tuvieron buena aceptación.

Regresando al juego de los varones, los que jugábamos papagayos, lo confeccionábamos nosotros mismos, utilizando papel periódico, engrudo y unas varillas de palma de coco, pedazos de tela cortada para la cola e hilera, esto es para los niños de 7 a 12 años, que podían salir al campo deportivo del centro para elevarlo. Para los jóvenes de 15 años, preparaban su papagayos de 1.60 a 1.80 mts., de altura. Utilizaban varillas de cañuto seco, para el esqueleto, dos varillas largas en forma de “X” y otra más corta que cruzaba por el centro de la “X” y se sujetaba fuertemente y en la periferia se amaraba con cordel de sosquil— con la que elaboraban las hamacas— en donde se pegará o forrará la estructura con “papel botica” —ignoro donde conseguían este material— se cubría el esqueleto y en donde terminaban los extremos de la “X” se reforzaban con pedazos de tela con cola. Este pegamento se obtenía de la resina de la corteza del tronco de la mata de cedro, se despegaba una lágrima— de aproximadamente 8 cm., de largo y 4 de ancho— de la resina de este árbol, se ponía en una lata y un poquito de agua y se ponía al fuego, se derretía y se producía una cola más efectiva que la cola loca actual. En la parte superior de la “X”, se hace una joroba, para instalar “Un Zumbador”. En la parte inferior de la “X”, se adaptaba la cola, hecha con una soga de henequén, con pedazos de tela. Para elevarlo no se necesitaba ir al ex campo deportivo, sino que en las calles de la ciudad. El hilo o cordel que se utilizaba, era de sosquil corchado que tenía aproximadamente medio cm., de diámetro—mismo que servía para la confección de hamacas, para los campesinos, que no tenían la suficiente economía de adquirir una hamaca de hilo, las personas que se acostaban en la hamaca de sosquil, manifestaban que les picaba la espalda, los brazos y las piernas, por la dureza de la fibra de henequén, pero los campesinos estaban acostumbrado a ello, dichas hamacas en la actualidad, ya no existen —. Se necesitaba más 150 mts., de cordel y dos personas, para elevarlo que se hacía de la siguiente manera, el cordel estaba enrollado en un pedazo de cañuto, que tenía un volumen bastante considerado, con el peso suficiente para lanzarlo a través de los cables de electricidad, que cruzaban de un lado para otro, para suministrar la energía eléctrica de los domicilios. A unos 20 mts., de distancia el auxiliar para elevarlo, levanta el papagayo y el dueño jala con fuerza el cordel y por la altura de los cables el papagayo sube y libra los techos de los domicilios, en donde hay bastante aire y el papagayo se eleva, el dueño del papagayo le suelta más cordel y el objeto volador va descendiendo, y luego el dueño jala de nuevo con fuerza y el papalote se eleva a mayor altura, esta acción se realiza una o dos veces más, hasta que el objeto volador se sostiene asimismo y el cordel ya se agotó comienza a “Zumbar” orgulloso de dominar la altura. En muchas ocasiones el dueño lo dejaba volando toda la noche y al día siguiente lo bajaba. Cuando lo elevaban en el campo deportivo, el dueño invitaba a los niños a jugar el “Chuc maché. Que consistía en atrapar la cuerda del papagayo, que previamente ataba el rollo de cordel, varias matas de yerba e invitaba a los niños a que atraparan el rollo que soltaría y el que lo atrape, le tocará el turno de soltarlo, muy rara la vez que se escapara, pero cuando esto sucedía, seguían la cuerda, pero al encontrar al papagayo, ya estaba bastante dañado, porque en varias ocasiones se quedaba atrapado en las ramas de los árboles y era muy difícil rescatarlo ileso.

El juego del trompo.

Consiste en hacer girar el juguete, después de lanzarlo con fuerza al piso, previamente enrollado un cordel al derredor del mismo, después subirlo en la mano, esta suerte era muy difícil dominarlo, muchas ocasiones, los que juegan al trompo se ayudan con el “tino” —que así llamábamos al cordel— se enlazaba con la mano izquierda y se atraía el trompo hacía la mano derecha y el trompo subía en la mano, o viceversa. Para lograrlo se sufría varios días de frustraciones, hasta que un día lo logras, y te sientes feliz, por tu constancia. Pero para subir el trompo en la mano, había niños que tenían bastante habilidad para ello. Después de lanzar el trompo, inmediatamente lo sube en la mano, ya sea con la derecha o con la izquierda. Hasta aquí, es el juego sencillo y cuidas tu trompo para que te dure bastante tiempo. El otro juego es muy rudo y era para niños que tenían mecha habilidad en el manejo del trompo y era para niños de 12 a 15 años, el juego se llamaba “Puyazos”.

En un círculo de 3 mts., de diámetro, se jugaba con la ayuda de una moneda de 20 centavos y con un águila o sol, por eliminación se designaba qué jugador dejaría su trompo en el centro de la “Troya”,—así se designaba al círculo—participaba de 4 a 5 jugadores. El primer eliminado es el primer jugador que lanza su trompo con fuerza dirigido al trompo que está en el centro para tratar de sacarlo de la “Troya” o al menos alejarlo del centro y acercarlo a la orilla, si llegara a impactar al objetivo, tiene derecho a que lo suba en la mano y dirigirlo de nuevo al objetivo y si continúa bailando el trompo, el jugador puede repetir la jugada anterior, pero si el primer jugador no impactó al trompo, y el trompo sigue bailando, tiene derecho a subirlo en la mano e impactar al objetivo y seguirá el siguiente jugador, pero si el trompo lanzado no impactó al trompo y tampoco no giro el trompo, éste tomará el lugar. Así sucesivamente continuará el juego con la misma regla ya mencionada, hasta que se logra sacar el trompo de la Troya y el perdedor, su trompo recibirá los “Puyazos” que pueden ser 5, 10, 12 o 15 puyazos—un puyazo es golpear al trompo perdedor con la punta del trompo agresor, el número de veces que se acuerde, antes de iniciar el juego, en el caso de que sean 10 por 5 jugadores, el trompo perdedor recibirá 50 impactos, que lo lesionara gravemente. Si el dueño, aprecia bastante su trompo y no quiere que lo dañen, entonces pagará en efectivo el castigo, que sería de 5 a 10 centavos por jugador. Este juego también se realizaba con un triángulo.

El juego de las canicas.

Las canicas, era otro juego en la cual pasábamos el tiempo—cuando ya habíamos cumplido con nuestras labores escolares—. También usábamos un círculo con las mismas dimensiones del juego del trompo. Teníamos 3 tipos o tamaños de las canicas: el normal cristalinas o de colores, el barrito que es el más pequeño que la anterior y la bomborota, que tenía el doble del tamaño normal. Participan hasta 4 jugadores que deben poner un barrito en cada punto cardinal del círculo o sea: norte, sur, este y oeste. Para iniciar el juego se tiene que decidir qué jugador tirará de primero y para ello, cada jugador—parado dentro del círculo—tirará su canica hacía la raya en donde se iniciará el juego, el jugador cuya canica quede la más cercana a la raya de tiro, será el primero que tirará, luego en el orden que quedaron las otras canicas serán el segundo, tercero y cuarto lugar. El primer jugador tirará su canica, tratando de sacar el barrito del círculo, si lo logra ya ganó ese barrito y tiene derecho a tirar de nuevo hacía otro barrito, si no logra su canica quedará estacionada en donde quedó, o puede que decida no tirar al barrito y optar por colocarse estratégicamente en un lugar privilegiado para sacar el siguiente barrito, luego tirará el segundo jugador y hará lo mismo que el anterior, pero si no logra sacar el barrito su canica quedará estacionada—esta sería su primera opción— su segunda opción es que trate de golpear a la canica del primer jugador y cobrar la válida—que previamente se pacta antes de iniciar el juego, que se podría ser de 1,2,3, barritos—por golpear a una canica jugadora, en este caso el del primer jugador, si lo logra, tiene derecho a tirar de nuevo y puede ser que sea hacía un barrito u optar por estacionarse en un lugar estratégico en espera de que un jugador quede su canica, cerca y quede a tiro y cobrar la válida. Todo jugador que impacte a una canica de los participantes o saque un barrito de la Troya, tiene derecho a continuar tirando, en el momento que falle, quedará estacionado y así sucesivamente, hasta que tire el último jugador, e iniciará de nuevo el primer jugador que quedó estacionado, hasta sacar el último de los barritos. Para iniciar el siguiente juego, comenzará a tirar el que sacó el último barrito.

Juego de canicas en triángulo.

Este juego se realiza con las mismas reglas de la Troya, con ligeras variaciones que a continuación relato.

1.- El juego se realiza en un triángulo de un metro de base y 1.50 cm., de altura.

2.- Jugadores: hasta 5.

3.- Los barritos se ponen en el centro del triángulo y los jugadores deciden cuantos barritos serán de “planta” 1, 2, 3,4, o 5 por jugador. De tal manera que será un gran montón de barritos y casi todos los jugadores tirarán al centro del triángulo, para adueñarse de ellos.

4.- Para iniciar el juego se utiliza la misma regla del juego de la Troya.

5.- El primer jugador puede tirar su canica hacía el centro para impactar el montón de barritos y se sigue con las reglas anteriores, con la excepción de que si la canica se quede dentro del triángulo, se queda “ahogado” y tendrá que esperar a que un jugador lo saque y pagar la “penalización” que se llama la “válida” y que antes de juego se acuerda de cuanto sería.

6.- El siguiente jugador optará por tira directamente hacía los barritos o posesionarse en un lugar estratégico para sacar al “ahogado”; si al tirar al grupo de los barritos, puede sacar uno o dos barritos fuera del triángulo, pero se queda dentro del mismo y se quedará “ahogado”, que ya serán dos jugadores dentro del triángulo. Los siguientes jugadores seguirán con las mismas opciones y con las mismas reglas hasta concluir el juego.

 

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