La Voz de Motul

Editorial

“La Muerte no mata a nadie, la matadora es la suerte” Cultos y Creencias de los Narcos

Con el culto a la Santa Muerte presentamos la segunda parte esta saga. En México es llamada “la niña blanca” o la “flaquita”, tiene sus orígenes desde la época prehispánica.

La muerte desde tiempos antiguos, es considerada un hecho místico, que representa poder, fuerza y esperanza; pues representa el trance de la existencia finita, a un espacio espiritual fuera de los límites humanos y del tiempo y el espacio.

En el Siglo XVII los hidalgos Españoles (conquistadores) que venían al nuevo mundo en busca de fortuna y tenían un santo particular: El Santo de la Buena Muerte. Para el católico español había diferencia entre una buena muerte y una mala muerte (Fuente: La muerte ante la batalla. Actitudes religiosas y mentalidades colectivas del siglo XVIII).

La primera ocurría cuando el moribundo tenía tiempo de ser atendido en sus últimos ritos y en su confesión, mientras que la segunda era la muerte imprevista, traicionera, que no daba tiempo de arrepentirse de los pecados. La buena muerte era la llave al cielo, mientras que la mala muerte era el camino a la condenación.

Este santo no ha sido el mismo siempre, pues su papel ha caído en distintas figuras de veneración: San Pascual Rey, el Justo Juez, la Presagiadora, San Bernardo; todos ellos santos no reconocidos por la curia católica, pero venerados por la sociedad colonial.

La Santísima Muerte es un ser superior que ayuda a abandonar este mundo sin miedo ni temor. Uno de sus propósitos es el de evitar el dolor y el sufrimiento al momento de partir de esta vida, comentan sus devotos. Es el resultado de un sincretismo que mezcla diversos elementos del México antiguo y el actual.

La fe en la muerte como una entidad “santa” se acentuó de manera importante en Hidalgo en el año de 1765. A partir de esa fecha, los seguidores de esta figura cadavérica se agruparon en los estados de Guerrero, Veracruz, Tamaulipas, Campeche, Morelos, Nuevo León, Chihuahua, el DF, además de Los Ángeles, California, Estados Unidos, en donde también se reparten 15 mil templos y capillas.

La figura de la Santa Muerte, generalmente representada como un esqueleto vestido de novia, parado o a veces sentado en un trono, con una guadaña y el globo del mundo, o una balanza, inicialmente estaba relacionada con la sociedad marginal así como con el mundo del narcotráfico; pero en la actualidad al igual la veneran empresarios, políticos y amas de casa.

“Loción de la Santa Muerte”, “Esoterismo Mexicano. Incienso. Muerte. Cambios a otros ciclos de la vida prospera”, “Muerte Trascendental. Sabiduría e Inteligencia”, “Suprema Muerte” es lo que se puede leer en algunos altares.

Su culto, más allá de sus contenidos esotéricos, es un símbolo que demuestra la representación sobre la fragilidad de la vida y la necesidad de exigir a través de creencias y rituales que la mantengan presente, afirman sus devotos.

En la muerte se han encontrado diversos sentidos. El primero de ellos explica la idea de entender la vida como una tragedia y un destino que no podemos evadir. En segundo lugar queda la inseguridad en un mundo que cambia rápidamente y en el que la supervivencia es por breve tiempo, los riesgos son asimilados como peligros y es La Santa Muerte la catalizadora de los miedos y angustias.

Y el tercer punto, la inclusión. Ya que los “marginados” han encontrado en ella un sentido de justicia y hermandad, que no les proporciona en lo inmediato otro medio.

Para los creyentes La Santa Muerte tiene un doble rostro: es justiciera y bondadosa con los que le profesan devoción. La imagen femenina es bondadosa y protege del mal a quién la invoca. En su mano derecha lleva una balanza y es de color blanco.
La imagen masculina carga en su hombro la guadaña y es invocada por aquellos que desean justicia, venganza o la muerte a su enemigo. Pero el culto no es sólo en blanco y negro, también expresa matices de deseos, odios y sentimientos a través de una variedad de colores como el amarillo, violeta, rojo, etcétera.

Relatan sus devotos, que la creencia en la muerte no excluye que sean guadalupanos o veneren a otros santos. “Entre más se encomienden, mejor protegidos estarán”.

Una plegaria breve, que se recita cotidianamente dice: “Santísima Muerte de mi adoración, no me desampares de tu protección”. La Santa Muerte es muy milagrosa, hay cosas que no puede conceder, no por falta de poder, sino porque ella no cumple CAPRICHOS.

Su culto y organización pertenecen a la “Iglesia Católica Tradicional MÉX-USA, Misioneros del Sagrado Corazón y San Felipe de Jesús”, regido por 12 mandamientos:

1.No me temas, no le temas a la Santa Muerte, 2. Ama la vida, disfrútala plenamente, 3. Solo podrá adorarme, quien me conoce y me respeta, 4. Demuéstrame tu amor, hazme un altar cerca de ti, 5. En mis ofrendas, ni la plata ni el oro salvarán a nadie, 6. Nunca me prometas algo, que no puedas ni piensas cumplir, 7. Piensa muy bien las cosas que me pides, ya que para mí no hay imposibles ni arrepentimientos, 8. No hagas mal uso de mí poder, ni de mi nombre, 9. Dedica un día para mis plegarias, 10. Recuerda siempre que yo estoy aquí por mandato de Dios. No destruyas lo que Él ha creado. No destruyas el mundo, 11. No des informes falsos ni te hagas cómplice del malvado para apoyar la injusticia, 12. No compartas mi altar con otros Santos.

Este culto en el que también se bautiza y consagra a los devotos como el cualquier Iglesia, no es un ente organizacional complejo como la mafia, ni siquiera una instancia de reparto como los Carteles; sino que es igual en distintos grupos sociales y niveles socioeconómicos, quienes ahora lo muestran públicamente.

“Eso de que protege únicamente narcos y rateros es mentira, el argumento principal que dan quienes la adoran es que “la Santa Muerte no discrimina a nadie”, que “es poderosa porque nadie la puede evitar”, uno más es que “la religión de Dios quiere gente buena, pero la muerte nos quiere a todos”.

Es “buena” si te encomiendas a ella, y puede ser “mala” o más bien usada para mal, ya que tiene el poder de destruir a los enemigos de sus seguidores. “Si no fuera de Dios no moriríamos pero seas quien seas por mas religioso o preferido de Dios te has de encontrar con la Santa Blanca ya que ella te ha de llevar ante Dios”.

“Es cierto, cada cual tiene la muerte que se busca, la muerte que se hace. Muerte de cristiano o muerte de perro son maneras de morir que reflejan maneras de vivir. La muerte es intransferible como la vida. Dime como mueres y te diré quién eres”, Octavio Paz.

Texto: Jesús Hernán Puerto Simá
Mail: sajil13@hotmail.com

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