La Voz de Motul

Editorial

ESPANTAN EN LA QUINTA MARTÍNEZ DE MOTUL.

Por: Laura Koh y Joel Noh.

En entrevista con una señora que quizo permanecer en anonimato de actualmente 69 años nos relata que en La Quinta Martinez ubicada en la colonia San Juan hace aproximadamente 45 años atrás recuerda que en su niñez como hoy en la actualidad en el rumbo en el que vivía se escuchaban ruidos extraños y se podían apreciar sombras o "bultos" ahora son llamados "costales" incluso se podían ver cosas similares a "trapos" flotando que a su paso del tiempo y la distancia se desvanecían en el aire, de igual manera se podían apreciar gigantescas bolas de humo o polvo que rodaban y enroscaban sobre las albarradas del lugar, al principio sostuvo que podría ser su imaginación pensando que por ser joven veía ese tipo de cosas.

"Trascurrían los días y me daba cuenta de que no era mi imaginación ya que no era la única que podía observar todo esto, en mi casa vivíamos mis hermanos, mis padres y yo, todos fuimos testigos de todo lo que sucedía aun asi aprendimos a vivir con todo lo sucedido y lo que podíamos ver.",
menciona que hasta la fecha esa calle cuenta con poca luz y para poder entrar al tramo de carretera se tiene que caminar a pie un aproximado de 200 metros donde se tenía que pasar a través de los matorrales y un camino blanco, en esa parte solo existían 3 casas pero estaban separadas y para ver a tus vecinos tenías que avanzar tramos largos.

También nos cuenta que cuando era muy joven su papá fue arrastrado por una mujer de cabello largo a través del monte y la nada, "El lugar era hermoso, se podía respirar aire fresco aunque las tardes y mañanas nos trascurrían demasiado rápido por la ausencia de luz, tanto que teníamos que optar por usar luz de velas para la noche ya que así vivíamos, con luz de vela y la luz de la luna, en la claridad del día solíamos, criar animales como toros, gallinas, palomas y pavos así como las labores domésticas, teníamos que apresurarnos antes de que obscurezca dando las 5 de la tarde justamente antes de anochecer iba nuestro papá por el pan, en una ocasión el día era lluvioso, mi padre salió como todos los días para ir a comprar y a medio camino se topó con una mujer con reboso con la cabeza cubierta, no se le alcanzaba a ver el rostro pero él la saludó y ella no respondió, le parecía extraño porque en base a que no habitaba mucha gente por el rumbo, no se le hacía ni parecida a alguien que viviera por allí, aun así no prestó mucha atención y siguió su camino a donde se dirigía.

En 2 ocasiones le sucedió lo mismo, y le seguía pareciendo extraño, aun así hizo caso omiso pero un día salió desde temprano y venía de regreso a su domicilio en estado de ebriedad, y justamente cuando iba llegando se volvió a topar con la misma señora solo que esta vez si se le acercó y a fuerza se lo llevó abrazado en el camino él trataba de zafarse pero ella se lo llevaba jalando, por el estado en el que se encontraba no recuerda mucho solamente recuerda despertar en lo que se llaman "La Cuenca" ubicado cerca del tecnológico, estaba entre las matas llenas de espinas, cuando estuvo un rato pensando en como llegó ahí, no entendía lo que había sucedido, pero si tenía los pocos recuerdos de cuando se lo estaban llevando ahí, cuando estuvo mejor se dirigió a su domicilio nuevamente, pero al contarnos lo que le pasó nadie le quizo creer por el estado en el que estaba cuando le pasó pero a partir de le pasó se empezaron a ver las cosas extrañas en el lugar, personas caminando a lo lejos rodeando el lugar entre la nada, y esas sombras que perturban el lugar, de la señora jamás se volvió a saber y tampoco nadie la volvió a ver, solo queda en el recuerdo de mi papá que vivió esa aterradora experiencia" actualmente el señor cuenta con la edad de 88 años.

 

 

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