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La Voz de Motul

Editorial

“La Fe, los Milagros y las Causas Perdidas”

Cultos y Creencias de los Narcos

El tercer y último personaje que presentamos de esta saga, es el santo famoso por haber sido primo hermano y apóstol leal a Jesucristo, también porque lo martirizaron en Persia tras evangelizar paganos. Se dice que lo mataron a golpes de garrote en la cabeza pero nunca negó su fe.

 “¡A mí me regresó a mi hijo. Me lo salvó de la leucemia, y luego mi esposo salió de la cárcel!”.

La actividad del narcotráfico en México, ha convivido durante las últimas décadas con la actividad social y está colocada de tal modo que incluso ya se habla de la “narcomoda”, la “narcocultura”, el “narcolenguaje”, la “narcopelícula”, la “narcomúsica” y hasta de la “narcorreligión”.

La necesidad de creer en fuerzas superiores que los protejan, los justifiquen ante ellos mismos, los hagan aceptables a su entorno inmediato entre otras situaciones, hacen que no solo narcotraficantes sino un gran cantidad de delincuentes acudan, profesen, rindan culto a una gran cantidad de santos.

La religiosidad en el narcotráfico es mucho más sencilla de lo que la gente pueda comprender; los narcotraficantes como miembros de la sociedad participan en una pluralidad religiosa que hay en la sociedad. “Y son creyentes, a veces más creyentes o más practicantes que los miembros de otros segmentos de la sociedad”, afirma el antropólogo Elio Masferrer Kan, Presidente de la Asociación Latinoamericana de Religiones.

Esto es así porque la actividad de los narcotraficantes tiene un alto riesgo, entonces tienen que controlar o manejar niveles altos de incertidumbre con actividades de tipo religioso. El culto a Malverde y a la Santa Muerte está perfectamente documentado, incluso antes que apareciera el fenómeno de narcotráfico; por lo que es necesario destacarlo para no pensar que los narcos inventaron esos cultos y no es así.

A esas imágenes se les ha relacionado directamente con sicarios y narcotraficantes, pero no se les puede encasillar ni clasificar a un culto solamente porque sí. La libertad de culto permite adorar o venerar a quien quiera, el problema surge cuando se generalizan las religiones.

Por lo anterior muchas personas que se dedican a las actividades ilícitas o de alto riesgo consideran a San Judas Tadeo, por ser intercesor de las causas difíciles como su protector y quien les “hace la valona” de protegerlos de la cárcel o de la muerte; ya que se le atribuyen muchos milagros por ser familiar directo de Jesucristo. Además de que como él fue perseguido y ejecutado, sienten afinidad con su vida de sufrimientos.

“Los santos con el báculo en la derecha, pa´los que buscan chamba, los del báculo a la izquierda, los que no quieren llegar al tambo”, afirman de la imagen de San Judas.

Sicarios, narcos, secuestradores, halcones y demás miembros del crimen organizado se han declarado católicos, pero poseer un rosario en el cuello o llenar una residencia de ostentosas imágenes de santos y vírgenes, no garantiza que lo sean.

“San Juditas: comprende que si me he hecho ratero no es por gusto, es necesidad”.

“Estas creencias son incompatibles con los preceptos de la Iglesia Católica y las enseñanzas de Jesucristo, ya que van en sentido contrario a los mandamientos de la Ley de Dios. El verdadero creyente sigue la palabra de Cristo para hacer el bien y no para seguir delinquiendo”; afirma la Diócesis de México.

La Biblia señala clara y puntualmente que: NO SE PUEDE SERVIR A DOS AMOS, por lo que quienes BUSCAN a Cristo a través de su amor a San Judas Tadeo deben estar conscientes de que ante todo DEBEN CUMPLIR con los mandamientos del Señor.

El narcotráfico ha ido invadiendo las diversas esferas de la vida social, pero ahora ha tomado una dimensión peor, al sustituir ilegalmente dos importantes instituciones: el narco ha formado un ejército propio bien entrenado y ha instituido una nueva religión.

“Dar a los hombres una religión falsa es una acción especialmente mala, porque el ser  humano está diseñado para creer en el Dios verdadero, y a cambio se le hace adorar a un ser que no es divino: lo hacen caer en la superstición”, afirma el Pbro. Luis Fernando Valdés López, Teólogo columnista.

La religión está vinculada con el modo de vida de los hombres, de manera que sus creencias religiosas determinan sus ideales y su modo comportarse. Cuando se utiliza la religión para justificar una conducta criminal y sádica, se instrumentaliza la dimensión más sólida de las personas: sus convicciones, su capacidad de sacrificio, sus anhelos, sus esperanzas.

Como hemos sido creados para buscar a Dios y para identificar nuestra voluntad con su plan amoroso, todos los humanos sentimos la profunda convicción de cumplir la misión divina para la cual nacimos. Pero esta misión siempre es de amor, de paz, de armonía y respeto. En cambio, el fanatismo religioso consiste, entre otros aspectos, en considerar como misión divina el destruir a los demás.

La conciencia moral es la “herramienta” humana más poderosa para hacer el bien y evitar el mal. Es el único freno que nos puede detener de realizar el mal. Por eso, el peor de lo males es distorsionar la conciencia, porque entonces el ser humano ya no tiene manera de detenerse y de arrepentirse de sus delitos.

La violencia social no consiste solamente en los enfrentamientos a los que nos han acostumbrando a ver en los medios de comunicación. La violencia son también el engaño, la manipulación religiosa, el despojo de los bienes materiales del público cautivo en los templos en el nombre de Dios.

“No se puede afirmar que todos los devotos a la religión católica sean alcohólicos, que todos los cristianos sean unos cínicos, que todos los judíos sean agiotistas, que todos los musulmanes sean terroristas, y por eso no se puede estereotipar a un culto por lo que hagan algunos miembros de cada religión”.

Existe el libre albedrío y la libertad de culto en México reconocida por el Derecho Internacional en varios documentos, como el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; el Artículo 27 de este mismo pacto garantiza a las minorías religiosas el derecho a confesar y practicar su religión; luego entonces, depende de cada quien que culto profesar a su convicción.

 

Texto: Jesús  Hernán Puerto Simá

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