fbpx

La Voz de Motul

Editorial

Malecón de Progreso

Este es el malecón que conocí de niño. Vendí chicles a las parejas ahí. Estaba de vacaciones y quise ver cómo era vender en el malecón. Así que con mis gastadas compre una caja de chiclets Adams y en la noche me presente en el malecón. Lo recorrí de ida y vuelta hasta que mi curiosidad quedó satisfecha. Huelga decir que el resto de la “temporada” me la pasé masticando chicles ya que solamente vendí seis paquetitos. Me di cuenta que no era lo mío la venta de chicles. Siempre me ha gustado experimentar, aunque algunas veces me ha salido caro. Jorge F. Rivas, cronista gráfico de Yucatán.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
A %d blogueros les gusta esto: