La Voz de Motul

Editorial

LAS PRIMERAS LETRAS EN MOTUL.

MTRO. JOSÉ MAURICIO DZUL SÁNCHEZ. LA ENSEÑANZA DE LAS PRIMERAS LETRAS. MOTUL HACIA MEDIADOS DEL SIGLO XIX. PUBLICADO EN LA VOZ DE MOTUL.

Con la conquista de Yucatán, la Corona española comienza un período de cristianización en aras de transformar a la población maya.

La doctrina cristiana se funda entonces como el primer intento de educación español. Junto a la doctrina, debieron convivir la enseñanza de oficios y las primeras letras, sin embargo, el modo de explotación basado en los tributos y el uso intensivo de la mano de obra de los mayas, impidió a las ordenes religiosas un mayor impacto educativo entre la población.

A finales del siglo XVIII se dan una serie de cambios administrativos en el gobierno colonial, con el ascenso de la dinastía Borbón en el reino español permeados por el pensamiento ilustrado de la época. Una de las primeras medidas adoptadas fue contrarrestar el poder de las órdenes religiosas planteando la secularización del sistema educativo, emitiendo para tal efecto las Reales Provisiones referentes a las primeras letras en octubre de 1767. En su discurso político, se contemplaba al buen ciudadano, promoviendo la secularización de la sociedad que comenzaba a impregnarse de una nueva ideología racional.

Aunque su impacto sobre la sociedad maya fue insignificante, las nuevas ideas planteadas en este período, originaría años más tarde en Mérida, el surgimiento del grupo denominado Sanjuanista quienes propugnarían por mayores derechos para todos por igual.

En 1812, a raíz de la Constitución liberal de Cádiz, se replantea el sistema educativo, encargando a los ayuntamientos la formación de la niñez, quienes a su vez, contando con un pequeño presupuesto adquirido mediante el pago de los impuestos de arbitrios establecieron las primeras escuelas en muchas de las comunidades yucatecas. Para esta época, Motul contó con su propia escuela de primeras letras establecida en el edificio de la casa cural de la iglesia.

Con la Independencia se mantiene el interés por alfabetizar a la población, utilizándolo como medida para formar ciudadanos republicanos, con la idea de que ésta sería el futuro de las nuevas generaciones de ciudadanos, modelándolo según el prototipo de respetuoso, honrado y obediente.

Otra de las intenciones para la población infantil fue prevenirla de la “ociosidad” y la vagancia como forma de vida. Se les ocupaba en las escuelas en memorizar el alfabeto y los catecismos religioso y civil considerados los medios ideales para inculcarles valores morales y los buenos principios republicanos. Así, a partir de la primera mitad del siglo XIX, la educación se comienza a utilizar para formar un nacionalismo que sería la gran preocupación en la segunda mitad de este siglo.1

El contenido educativo o plan de estudios de las escuelas de primeras letras para la primera mitad del siglo XIX estaba formado por las enseñanzas de lectura, escritura, contar, doctrina cristiana y doctrina civil y se impartían a los niños por medio de cartillas y catones. La cartilla común era un pequeño libro de unas dieciséis páginas que contenían el alfabeto, las vocales y largas listas de sílabas de dos y tres letras y el resto del texto contenía oraciones y puntos de la doctrina cristiana que el alumno debía aprender a leer. El catón cristiano explicaba la doctrina cristiana del Padre Jerónimo Ripalda y contenía útiles curiosidades para los niños con advertencias políticos-morales a los padres y madres.

Como los niños todavía no leían de corrido, los maestros o preceptores se encargaban de cantar la pregunta y los niños contestaban a coro con el mismo sonsonete. Existía también el catón civil para inculcarles a los niños lo relacionado a la Constitución y formarlos de esta manera como verdaderos ciudadanos. 2

Durante la primera mitad del siglo XIX, comienza a utilizarse el método lancasteriano de enseñanza, que consistía en que un solo maestro enseñaba a un grupo de mayor edad adelantados en las materias, quienes enseñaban a sus compañeros más pequeños en grupos de a diez, reforzado por un sistema más elaborado de premios y castigos.3

La ley yucateca de educación de primeras letras de diciembre de 1841, estableció que para costear los gastos de las escuelas, el ayuntamiento propondría un plan de arbitrios para este fin, encargando a las autoridades tanto municipales como a los párrocos el vigilar su captación y excitar a la población a su pago. El gobierno por su parte, sería el encargado de dictar cuantas órdenes e instrucciones fuesen necesarias para que se haga concurrir gratuitamente a las escuelas a todos los niños posibles.4

De acuerdo a esta ley, los preceptores de primeras letras (maestros) arreglarían su enseñanza de la lectura de acuerdo al método de Vicente Naharro, en la escritura al de Torcuato de la Riva y en la Aritmética al común que se había usado.

Complementaba el cuadro educativo la instrucción en rudimentos de religión, principios liberales y gramática del idioma castellano. Para obtener el cargo de preceptor de primeras letras, el interesado sería evaluado por tres maestros titulados aplicándole examen de lectura, escritura, gramática castellana, cuentas y doctrina, con arreglo al catecismo de Ripalda o de Fleuri.5

Para evaluar a los alumnos, se establecía la realización de exámenes públicos en los meses de junio y diciembre de todos los años, concurriendo los jefes políticos, las autoridades locales, los párrocos respectivos y tres sinodales previamente nombrados entre los vecinos de “conocida inteligencia”, premiando a costa de los fondos municipales a uno de los jóvenes que presentasen mayor aprovechamiento en los ramos de lectura, escritura, aritmética y gramática castellana. Los alumnos cuyos padres pagaban su enseñanza quedaban excluidos de este examen.

Los horarios de escuela según se estableció sería de mañana y de tarde todos los días del año, excepto los domingos y fiestas dobles. En el verano la enseñanza duraba de seis a las diez de la mañana y de las dos a las cinco de la tarde, mientras que en el invierno de las siete a las once de la mañana y de las dos a las cuatro de la tarde.6

En el año de 1846, el aspecto educativo en Motul fue descrito por el Jefe Político Superior de la siguiente manera: “Tres preceptorías públicas de enseñanza primaria se hayan establecidas en esta cabecera, una con dotación de treinta pesos costeada por el erario y las otras dos por particulares. La primera se haya a cargo de preceptor titulado Don Miguel Mocoroa con cuarenta y nueve alumnos, de los cuales treinta y tres están en escritura, veinte y seis en aritmética y los demás en lectura. La segunda a cargo de Don Francisco Javier Vergara tiene cuarenta y tres alumnos de los que veinte y ocho están en escritura, quince en aritmética y los demás en lectura. El tercero y último establecimiento de educación es el de Doña Juana Palma, en el cual se hayan veinte niños de ambos sexos aprendiendo los primeros rudimentos de la doctrina cristiana por Ripalday principios de lectura.”8

Teniendo ya el contexto educativo de la primera mitad del siglo XIX, a continuación se presentan algunos documentos relativos a educación de las primeras letras en Motul entre 1851 y 1854, generados a partir del cumplimiento de la Ley de 1841.

Discurso que pronunció el Alumno Francisco Barea acabado el examen del día 12 de Diciembre de 1854:

“Señores: El premio que vuestro juicio ostenta, que nos llena de orgullo, honor y gloria, que publica a voces unidas pero elocuentes la generosidad de nuestros examinadores y el justo aprecio que comúnmente se hace de la aplicación y del trabajo asiduo ¿no excita en vosotros, condiscípulos amados el noble sentimiento de la emulación? ¿No sentís palpitar vuestros corazones con el vehemente deseo de obtener mayores remuneraciones? Sin duda, si, y pues ¿os inflama tan sublime anhelo, ver abiertas las puertas del saber? Apresuraos a entrar en ellas que yo os prometo un término feliz a vuestra preciosa carrera. De vosotros saldrán hombres útiles a si mismos, a sus familias y a la sociedad entera. Vuestros padres se gloriarán de que os llaméis hijos suyos y la patria será feliz, contenido en cada uno de vosotros un ciudadano instruido.

Bendíganos mil veces este venturoso día que anuncia a la villa motuleña su futura grandeza sin olvidarnos de las sensatas personas que hasta aquí han protegido la instrucción primaria; y tributándoles el justo homenaje de nuestra gratitud, ensalcemos sus nombres enhorabuena, ensalcemos sus nombres en sonorosas vivas. He dicho.”15

1Castillo Canché, Karla Guadalupe. La educación de primeras letras en Yucatán, 1790-1841. Tesis Licenciatura en Ciencias Antropológicas, Especialidad Historia. FCA-UADY, Mérida, 2006. pp. 1-4.

2Tanck, Dorothy. “Reformas borbónicas y educación utilitaria. 1700-1821”. en: Historia de la alfabetización y de la educación de adultos en México. Del México prehispánico a la reforma liberal. Tomo I, SEP-El Colegio de México, México, 1994. pp. 84 y 220-222. Citado por Castillo Canché, Karla Guadalupe.

3Castillo Canché, Karla Guadalupe. La educación de primeras letras en Yucatán, 1790-1841. Obra citada. P. 85.

4Aznar Perez, Alonso. Colección de leyes, decretos, ordenes o acuerdos de tendencia general del Poder Legislativo del Estado libre y soberano de Yucatán. Mérida, Imprenta del Editor, 1850, Tomo II. Ley de 31 de diciembre de 1841. Sobre escuelas de primeras letras. Pp. 162-165.

5Aznar Perez, Alonso. Colección de leyes, decretos, ordenes o acuerdos… Obra Citada Pp. 162-165.

6Aznar Perez, Alonso. Colección de leyes, decretos, ordenes o acuerdos… Obra Citada Pp. 162-165.

7El Catecismo Ripalda fue escrito por el Padre Jerónimo Martínez de Ripalda en 1618, con el objetivo de poner al alcance de los niños las bases de la doctrina cristiana. Este texto fue utilizado no sólo para la enseñanza de la doctrina cristiana, sino también del español, el civismo y la lectura. Estuvo vigente hasta mediados del siglo XX.

8AGEY. Expediente de la visita practicada por el Jefe Político Subalterno del Partido de Motul en los meses de abril y mayo de 1846 a los diferentes poblados de este partido. Fondo Poder Ejecutivo, Jefatura Política Subalterna de Motul, Administración, 23 de abril de 1846. Caja: 51, Vol. 1, Exp. 64.

9AGEY. Acta de Examen de la escuela de primeras letras de Motul. Poder Ejecutivo, Jefatura Política de Motul, Educación Pública. Motul, 12 de diciembre de 1851. Caja 102, Vol. 52, Exp. 92. 10AGEY. Acta de Examen de la escuela de primeras letras de Motul… Documento citado 3

11AGEY. Andrés de Cepeda Envía al Secretario General de Gobierno la Razón de las escuelas públicas y particulares establecidas en los pueblos del Partido. Poder Ejecutivo, Jefatura Política de Motul, Educación Pública. Motul, 13 de agosto de 1853. Caja 103, Vol. 53, Exp. 81.

12Departamento de Yucatán, de acuerdo a la división política de aquellos tiempos

13AGEY. Manuel Antonio Palma remite al Secretario General de Gobierno los documentos relativos al examen de los alumnos de primeras letras de Motul y Dzemul. Motul y Dzemul, 12 de diciembre de 1854. Caja 104, Vol 54, Exp. 11.

14AGEY. Manuel Antonio Palma remite al Secretario General de Gobierno… Documento citado.

15AGEY. Manuel Antonio Palma remite al Secretario General de Gobierno… Documento citado

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