La Voz de Motul

Editorial

La historia de los huevos motuleños y la sopa socialista

Destacado lugar se han ganado los huevos motuleños en la historia de la gastronomía contemporánea de Yucatán y de México. Su presencia en los menús de muchos restaurantes de prestigio y en la mayoría de los restaurantes de los hoteles, prueban su gran aceptación y preferencia en los gustos de los paladares de miles de comensales, en especial de los turistas que visitan nuestro país y la ciudad de Motul. En alguna medida la historia de los huevos motuleños corre paralela al desarrollo del turismo de la segunda mitad del siglo XX en la península de Yucatán.

     Los huevos motuleños son un platillo sencillo, pero exquisito. La facilidad de su  elaboración le permite mucha plasticidad, pueden ser humildes y sofisticados. Todo depende de la calidad de los materiales disponibles al momento de su preparación. Esta flexibilidad les permitió a los mejores cocineros conquistar los gustos de muchos comensales y deleitar con su vocación a los más exigentes paladares.

     Los huevos motuleños pueden ser deliciosos. El secreto está en la calidad de sus ingredientes, principalmente el jamón ahumado con el que se prepara la salsa. Los frijoles negros refritos en manteca de cerdo tienen un sazón especial. Las tostadas fritas deben de ser doraditas, crujientes. Los huevos se fríen al gusto: tiernos, medio o cocidos. Actualmente a la salsa, al final del cocimiento se le agrega un chile habanero entero, que se aprovecha para decorar el platillo al servirlo y lo complementa enriqueciéndolo con su sabor a la hora de comerlo.

La Perla de la Costa

La ciudad de Motul está ubicada estratégicamente al norte de la península de Yucatán. Esta situación le ha permitido tener a lo largo de su historia el liderazgo de la región. En tiempos de los mayas fue capital del Cacicazgo de Ceh Pech. Durante la colonia fue cabecera de doctrina y asiento del convento franciscano y de la iglesia en honor a San Juan Bautista.

     Motul es la verdadera cuna del mestizaje yucateco, así se narra en las Crónicas de “Chac Xulub Chen” escritas por Ah Nakuk Pech en el siglo XVI y lo prueba el Diccionario Calepino de Motul que resume la fusión de la cultura maya y la española recopilado por Fray Antonio de Ciudad Real a principios del siglo XVII. En el siglo XIX, pasadas las luchas de Independencia y la Guerra de Castas, la ciudad desarrolló una economía propia basada en el cultivo del henequén, fibra que revolucionó la vida económica, política, social y cultural de Motul, la región y Yucatán.

     A principios del Siglo XX, con el auge henequenero, la ciudad vivió momentos de grandeza y llegó a ser conocida en el Golfo de México y el Caribe como La Perla de la Costa. La historia de la creación de los huevos motuleños se ubica en esta etapa del esplendor henequenero, llamado también el “Oro Verde”.

Para recrear el ambiente de la ciudad y la vida cotidiana en esos años citemos pasajes de la obra “La Familia Carrillo Puerto de Motul con la Revolución Mexicana” escrita por Don Acrelio Carrillo Puerto.

     “cuando en nuestro estado comenzó a incrementarse la siembra del henequén, los agricultores de la ciudad de Motul y sus alrededores, se dedicaron con verdadero tesón y entusiasmo que mucho enaltece, al cultivo y explotación de este precioso agave, lo que con el correr del tiempo hizo que esta región fuera considerada como la más importante del estado, por sus numerosas y ricas fincas henequeneras, resultando de esta actividad que hasta el decenio de 1910 a 1920, los hacendados tuvieran sus hogares bien amueblados con vistosas salas de recibo, mueblaje austriaco; estantería fina de manufactura francesa para sus recámaras; sus carros de victoria “Retif” traídos de París, pianos alemanes, buenos caballos para montar y un servicio doméstico de muchachas lindas, ya que se tenía cuidado de ataviarlas para lucirlas.

     Recordemos a algunos, sin el deseo de menospreciar a los que involuntariamente olvidemos: los Campos Contreras, los Campos Palma, Doña Rita Puerto de Novelo, Doña Valentina Puerto de Palma, Doña Tomasa Puerto de Espejo, la familia Sánchez Ojeda, la familia Palma y Palma, familia Ojeda Cuevas, Don Herculano Gutiérrez, Don Julián May, Don Canuto F. Paredes, Don Tomás Can y tantos y tantos que se escapan a la memoria, para los que igual que los nombrados, siempre hay grato y justo recuerdo.

     La ciudad de Motul tuvo gran importancia comercial, porque aquí hacían sus compras los comerciantes de los pueblos circunvecinos, el comercio había cimentado su crédito tanto en nuestro país, como en el extranjero y existían casas comerciales que giraban grandes capitales, como las firmas de Don Sabas Alpuche, Don Anastasio Euán, Don J. Gerónimo Pérez Cervera, Don Juan Gamboa y hermano, Don Casiano Sauri, Don Carlos Echeverría, don Crescencio Novelo y no menos de diez casas especializadas en el comercio de lienzos y telas finas de árabes que se familiarizaron con el medio nuestro, como Don Salomón Mena, Don Nicolás Mena, Don Jorge Mena, Don Elías Simón, Don Jorge Siqueff, Doña Rosa Dergán, Don Manuel Estéfano, Don Miguel Abraham y la prolífica familia Rafful.

     Nuestro original parque José María Campos, cubierto de viejos y perfumados naranjos; el hermoso Circo Teatro Motuleño, en el que se lidiaron las primeras corridas de toros con ganado de primera de Piedras Negras y Tepeyahualco, anunciadas con carteles importados de España y toreros españoles y nacionales, todos de renombre como el “Cheche”, “Agualimpia”, la “Guerrita” y un famoso saltador de toros francés cuyo nombre no recuerdo, que sólo pudo actuar una vez, por haber sido llamado al servicio militar de su patria. También nos visitaron compañías de dramas, óperas, operetas, zarzuelas, y otros artistas de gran prestigio. Contábamos también con el magnífico Teatro Motul, el Cine Olimpia, el Cine Ideal, más la visita de grandes circos como el Chiarini y el circo Ricardo Bell.”

Su origen

A principios del siglo XX, la cocina popular motuleña de origen maya, había recibido durante más de 350 años la influencia de la cocina española, y en las décadas de 1890 a 1920 se introdujeron las costumbres culinarias de los libaneses que se avecindaron en esta ciudad, como la utilización de las cebollas, ajo, aceite de olivo, trigo, berenjenas, garbanzos, lentejas, yogurt, carne de carnero y varias hierbas, así como el gusto de comer los huevos fritos sobre el pan árabe.

     En la cocina popular motuleña y la yucateca, existían como ingredientes cotidianos las tortillas, el frijol, los huevos y los tomates que provenían de las milpas y de los patios de las casas que eran huertos familiares. Las sobras de estos ingredientes, se quedaban como reservas, que eran utilizadas para completar comidas posteriores. Los huevos motuleños surgen en la vida cotidiana, de la necesidad de improvisar una comida con los ingredientes disponibles o los que sobraron, es un recalentado. Así se explica el surgimiento de éste platillo y la existencia de varias recetas similares.

El Siqueff de Motul

En el año de 1896 arribó a la ciudad procedente del Líbano Don Jorge Elías Siqueff Simón, un comerciante de telas que se estableció en una casa ubicada sobre la calle 27 por 28 y 26. Años más tarde en la mera esquina de la 27 con 28 abrió una Mercería.

     Cabe señalar que Don Jorge Elías fue uno de los pioneros inmigrantes libaneses que ayudaron y promovieron el arribo de varias familias de sus paisanos a esta ciudad que llegó a tener una comunidad libanesa grande. Se casó con doña Mercedes Febles Revueltas, de ese matrimonio nacieron María Demetria, Amina Elvira y Jorge Farid Siqueff Febles.

     Don Jorge Farid Siqueff Febles mostró desde temprana edad un gusto por la cocina y la panadería. Desde joven se dedicó a profesar su vocación y a un lado de la misma casa paterna, a unos pasos del parque José María Campos abrió un café restaurante que con los años llegó a ser conocido como “Siqueff” que tenía adjunta una panadería llamada “La Sin Rival”.

     Don Jorge contó siempre con el apoyo invaluable de su esposa Doña Dea Margarita Alonzo Villanueva  y su cuñada Rosita Alonzo Villanueva, quienes tenían un gusto por la cocina y un excelente sazón. La calidad de sus productos pronto cobraron fama y prestigio. Sus filetes de venado a la mantequilla, los huevos motuleños, sus panes: cepillo, escotafi, biscotelas, pan keke, las galletitas de manteca, los cocotazos y el pan francés de huevo convirtieron a este restaurante y panadería en punto de obligada visita para los turistas que llegaban a Motul y por supuesto, fue lugar de encuentro de hacendados, comerciantes, políticos y de los gobernadores cuando visitaban la ciudad.

El creador

Afirma el maestro Ariel Avilés Marín, que Don Juan N. Cuevas, destacado profesor oriundo de esta ciudad, quien fue contemporáneo de Felipe Carrillo Puerto, le relató que en la visita que realizó en noviembre de 1921 por el estado de Yucatán José Vasconcelos, Secretario de Educación Pública en el gobierno del Gral. Álvaro Obregón, con el propósito de conocer las transformaciones políticas y pedagógicas que implementaba  el gobierno socialista de Carrillo Puerto, principalmente en el terreno educativo con la promoción de la escuela racionalista y el impulso a la educación bilingüe maya-español; fue invitado de manera especial por el gobernador a un desayuno en el cenote Sambulá de esta ciudad.

     Los múltiples testimonios populares que cuentan nuestros abuelos y transmiten a las nuevas generaciones, narran del afecto personal que “Felipe”, como le llamaban sus partidarios socialistas de la Ligas de Resistencia, tenía por los desayunos de trabajo que realizaba en la mesa de granito del cenote, y de su gusto por los huevos con frijoles refritos acompañados de chiltomate y tostadas.

    Felipe Carrillo Puerto influenciado por la hermandad de los masones, gustaba usar el lenguaje simbólico para destacar hechos trascendentes de su vida política. El uso del triangulo y los pañuelos rojos son prueba de ello. Para esa ocasión notable, debido a que Vasconcelos venía acompañado en toda su gira por Yucatán por Diego Rivera, Roberto Montenegro, Adolfo Best Maugard, Jaime Torres Bodet, Carlos Pellicer y Pedro Enríquez Ureña; le encargó a Don Jorge Siqueff, uno de los mejores cocineros en toda historia de la ciudad, la elaboración de un platillo especial para agasajar a tan distinguidos invitados.

Don Jorge, conocedor de los gustos personales de Felipe Carrillo Puerto, decidió para esa ocasión tan memorable, mejorar la elaboración del desayuno preferido del gobernador motuleño. En vez de hacer el chiltomate, que es una salsa de tomate machacado; la afinó, friendo primero la cebolla en aceite oliva, a la que le agregó el tomate picado y el jamón español ahumado, también picado en cuadros; al final del cocimiento le añadió los chícharos. Para realzar el platillo lo sirvió con abundante frijol refrito y doble tostada, aderezados con la salsa especial que había preparado para esa ocasión.

     Les gustó tanto la comida a los distinguidos comensales, que el gobernador fue felicitado ampliamente por el exquisito desayuno, y por supuesto varios invitados le preguntaron cómo se llamaba el platillo que habían comido, y Felipe Carrillo Puerto orgulloso les contestaba “Estos son huevos motuleños”, y que a partir de ese momento se les empezó a  conocer así. Para acompañar los huevos motuleños Don Jorge Siqueff preparó también “La sopa socialista”, que fue una sopa de verduras o juliana a la que se le agregó abundante remolacha para matizarla de rojo.

     Felipe Carrillo Puerto quedó tan complacido con el desayuno que los hizo su comida preferida, hasta que fue cobardemente fusilado por militares alzados de las fuerzas armadas, siendo Gobernador Constitucional del Estado de Yucatán en funciones.

    De Don Juan N. Cuevas, relator de esta historia, debemos de mencionar que fue profesor desde el año de 1913 de la Escuela Modelo de la ciudad de Mérida, y que en el período de 1962-1970 fue su director. El Prof. Cuevas fue impulsor del deporte en todo el estado, se le considera el pionero del fútbol en Yucatán y por su labor en el ámbito deportivo se le llamó “El Forjador de Atletas”.

El promotor

Otro de los méritos indiscutibles de Don Jorge Siqueff, fue ser un promotor incansable de este platillo y hacerlo la estrella culinaria de sus restaurantes. Primero desde el restaurante “Siqueff” de Motul, que junto con la panadería “La Sin Rival”, eran un santuario gastronómico al que venía para rendir culto al paladar miles de comensales de todo el estado y turistas que visitaban la entidad. La calidad de la cocina, panadería y repostería, lo convirtieron en un ícono de la prosperidad de Motul en la época del auge henequenero. Sus famosos filetes de venado en mantequilla, el kibi, las hamburguesas, las papas a la francesa, en fin, todo eran delicias y manjares para el paladar. En el seno de esta cocina crecieron los huevos motuleños, bajo la supervisión y el cuidado de su más celoso promotor, Don Jorge Siqueff Febles, quien decía que “La salsa es el espíritu de los huevos motuleños” y dedicó parte de su vida a promocionarla y cuidarla.

El turismo gastronómico

Durante muchos años el restaurante “Siqueff” fue un atractivo turístico de Motul. Existen testimonios que cuentan visitas inolvidables, como las que hacía el popular Pedro Infante, quien llegaba en su motocicleta Harley Davidson, con la que viajaba hasta el paradisiaco puerto de Telchac. Entre otros personajes que vinieron figuran: Gaspar Henaine “Capulina”, Roberto Cañedo, el cómico “Chicote”, los comediantes regionales “Ponso” y “Chela” etc.

     Alrededor de los años cincuentas del siglo XX, en  los tiempos del popular alcalde motuleño Don Mario H. Cuevas, se gustaba halagar a los políticos regalándoles el panqué llamado “Cepillo”, elaborado en “La Sin Rival”, en especial al gobernador José González Beytia.

     Su nombre se debe a que se usaba el pan como regalo para complacer y halagar o “cepillar” como decían aquí, a la lisonja política. Esta costumbre trascendió a la comunidad y la gente regalaba a sus familiares el pan cepillo. Era un panqué tan exquisito que incluso había gente que venía de Mérida y otros lugares sólo a comprar este pan.

     En esos años vivían en esta ciudad Don Alberto Bojórquez Pérez y Doña Delfina “Fina” Patrón Mendoza, su domicilio se ubicaba sobre la calle 26 entre 27 y 25 a media cuadra del centro, ahí tenían una tienda de perfumes y cosméticos, eran los únicos especializados en ese ramo. Hicieron amistad con la familia de Don Jorge Siqueff Febles. Ellos tenían la idea de hacer viajes de excursión, cuando el matrimonio Bojórquez-Patrón inició las promociones de sus primeras salidas de viajes a principios de los sesentas, contaron con el apoyo de las amplias relaciones que Don Jorge había cultivado a través de su restaurante y de su generosa personalidad.

     Años más tarde, cuando Don Alberto Bojórquez y Doña “Fina” Patrón, en la época del gobierno de Luís Echeverría Álvarez y Doña Esther Zuno  lograron el éxito en el ámbito turístico, con sus excursiones de Yucatán a varias partes de la república y luego con sus hoteles Bojórquez de Cancún y Mérida; correspondieron generosos el apoyo recibido por Don Jorge y lo apuntalaron para impulsar la promoción de los huevos motuleños en la naciente industria hotelera peninsular.

     Duro luchó Don Jorge Siqueff para convencer a los funcionarios de turismo federal de aceptar la inclusión en los menús de los hoteles de los huevos motuleños. El lugar que hoy tienen los huevos motuleños en la gastronomía turística es producto del esfuerzo y la tenacidad de su creador y promotor, y el apoyo indiscutible y el amor que le tuvieron a Motul Don Alberto Bojórquez  y Doña “Fina” Patrón.

Don Jorge Siqueff

Don Jorge Siqueff Febles tuvo el arte de la buena cocina y alcanzó la maestría que le permitió formar discípulos. Bajo su dirección se hicieron excelentes cocineros que lograron fama en esta ciudad y en otros lugares. Por mencionar a algunos de ellos nos referiremos a Eugenio “Ux” Lugo, quien fue uno de sus discípulos más prestigiados, que trabajó hasta los últimos años de su vida en el restaurante “Siqueff” de Motul.

    Existen testimonios que afirman que Olegario Kantún, quien cobró fama como cocinero en la ciudad de Mérida en los años cincuentas y sesentas sirviendo banquetes a empresarios y políticos; inició primero como cocinero de Don Nazario Campos dueño de la hacienda Timul de esta ciudad. Se dice que Don Nazario como cliente del restaurante “Siqueff” y por su amistad con Don Jorge le encargó a su novel cocinero para que aprendiera las artes del oficio. Olegario Kantún en Motul vestía siempre de delantal y era partidario de la diversidad sexual. Carlos “Japonés” Alonzo fue otro cocinero hecho bajo el cuidado de Don Jorge, por cierto fue su cuñado. Al cierre del restaurante “Siqueff” de Motul, “Japonés” se independizó y se convirtió en un prestigiado cocinero, sirviendo banquetes en la ciudad, la región y en Mérida.

    Don Amelio Silveira hizo historia con los huevos motuleños en el restaurante “Mirador” de Campeche, desde ahí, a través de Gaspar Gómez que trabajaba como mesero del restaurante del hotel Baluartes, enseñó la famosa receta a los cocineros campechanos. En los años setentas y ochentas se volvieron famosos los desayunos en ese restaurante, cuando uno entraba se distinguía que en las mesas dominaban los platillos de  los  exquisitos huevos motuleños; políticos y turistas se daban cita todas las mañanas en ese lugar; Don Amelio también se formó bajo la tutela de Don Jorge en el restaurante Siqueff de Motul.

     Desde su restaurante en Motul concibió a la hoy famosa panadería “Montejo” de la ciudad de Mérida. Don Jorge  inició el proyecto derribando las casas que había en el sitio que ocupa actualmente la panadería frente al monumento a la Patria en la ciudad de Mérida. En ese entonces muchos se preguntaban qué se iba a terminar primero, si la panadería o el monumento a la Patria que esculpía el maestro colombiano Rómulo Rozo. Lo cierto es que en sus inicios la panadería Montejo recibió a los maestros panaderos motuleños que enseñaron las recetas de la panadería “La Sin Rival” y capacitaron a la gente de Mérida.

La Receta Original

Cuenta Don Jorge Siqueff Alonzo, hijo de don Jorge Siqueff Febles, que su padre cuidaba mucho la elaboración de la salsa de los huevos “Cuando íbamos a Mérida, con esmero mi padre seleccionaba los mejores jamones con Henry Boyancé, para preparar la salsa”. Siqueff Alonzo afirma que su padre decía “la salsa es el espíritu de los huevos motuleños”.

     Señaló que “un error común en la elaboración de los huevos motuleños es hacer la salsa licuada. Además, la receta original no lleva plátanos fritos. En los años cincuentas en Mérida, en el café Express, en el “Ferráez” de Lalo Alcocer y en el Peón Contreras, se preparaban los huevos motuleños de manera diferente. A la salsa de tomate le picaban jamón cocido, le ponían chícharos, queso y pimiento morrón, pero esta es otra receta y el sabor es diferente. En esos años los camioneros se juntaban en el café de Lalo Alcocer en la ciudad de Mérida y a su padre le gustaba frecuentarlos.

El Siqueff de Mérida

Con la seguridad de la fama ganada en años de trabajo, Don Jorge Siqueff Febles decidió establecer en el año de 1959 un restaurante en la ciudad de Mérida, al que bautizó con su prestigiado apellido “Siqueff”. En poco tiempo, platos como los huevos motuleños, el filete a Caballo ó el pollo frito a la francesa, junto con sus platillos libaneses, se convirtieron en auténticos íconos de la oferta gastronómica de Mérida de esos años.

     Actualmente los huevos motuleños se preparan con dos huevos fritos montados sobre una tostada frita recubierta de frijoles refritos, bañados con abundante salsa de huevo motuleño, acompañados de plátanos fritos.

     Afirma Don Jorge Siqueff Alonzo que los huevos motuleños deben de comerse con la tostada crujiente. Y que los plátanos es un gusto que la gente pide para acompañar este platillo. El restaurante “Siqueff”, se ubica en Mérida en la calle 60 número 350 x 35 y 37 y sus teléfonos son 9 25 50 27 y 9 25 42 63.

     Como una afortunada coincidencia, en noviembre de este año 2009 cumple su 50  aniversario el restaurante “Siqueff” de Mérida. Ofrecemos este modesto trabajo de recopilación como un reconocimiento y un homenaje a la generosa trayectoria de Don Jorge Siqueff Febles, quien logró con la promoción de los huevos motuleños, fortalecer el orgullo y la identidad de la comunidad motuleña.

     Actualmente el restaurante “Siqueff” es  atendido en su  tercera generación por su nieta María José Siqueff Villanueva y su padre Don Jorge Siqueff Alonzo. También debemos de tener presente que le corresponde al restaurante “Siqueff” ser uno de los pioneros en la península de Yucatán de la promoción de la comida libanesa a lo largo de todo el siglo XX, pero referir este hecho ameritaría un trabajo especial.

La receta de la maestra Evelia Arce y Escamilla

Actualmente en la ciudad de Motul, la receta de la maestra Evelia Arce y Escamilla es la que goza de mayor reconocimiento y prestigio. En el mero corazón de Motul, en el interior del mercado 20 de Noviembre, se ubica su cafetería denominada Soberanis Arce “Evelia” especializada en la cocina de los huevos motuleños. Regularmente ofrecen servicio todos los días a partir de las ocho de la mañana, sus teléfonos son 9919 59 00 61.

     El sazón de los huevos motuleños que prepara se merecen el respeto de sus comensales. La maestra Evelia nos contó que en su casa se comían los huevos motuleños desde hace muchos años. Cuando ella estudió la secundaria en la escuela Eulogio Palma y Palma, la maestra del taller de repostería y cocina era Doña Francisca “Chita” Ramírez Vera, quien enseñaba en sus clases el modo de preparar los huevos motuleños.

     La maestra Evelia señaló que la receta original no lleva plátanos fritos, sin embargo, reconoce que existen en muchos hoteles cartas que ofrecen huevos motuleños acompañados de plátanos fritos. En este sentido manifestó que el gusto es variado. Algunos se deleitan al espolvoréales queso de bola o el sopero. Tal vez media crema o con queso fundido. En muchos restaurantes se sirven con la salsa de tomate frito y chícharos de lata al plato y jamón cocido.

La receta de la maestra Evelia, a diferencia de la receta original, va acompañada con un chile habanero que se agrega al final del cocimiento de la salsa y cuando se sirve se le pone encima para decorarlo.

     Debemos de tener en cuenta que el chile habanero de Yucatán es de un sabor especial y recientemente recibió la denominación de origen, por lo que la receta de la maestra Evelia hace una aportación a la receta original de Siqueff.  El éxito es la salsa que prepara. Nos explicó que primero se pica el tomate, la cebolla y el jamón y se ponen a cocer, cuando el tomate llega a medio cocer, se le añade aceite y sal a gusto. Al final del cocimiento, se le agregan los chícharos y el chile habanero, se termina de hervir y se le apaga.

    Después se fríen los huevos con la yema tierna, o bien al gusto (estrellados). Se le unta a la tostada fríjol refrito al gusto y se le ponen los huevos encima. A otra tostada se le pone siempre fríjol al gusto y se tapan los huevos. Encima se bañan con la salsa de manera abundante cubriendo toda la tostada. Y se decora con un chile habanero. Los ingredientes de la receta son: tomate, cebolla blanca, chicharos, jamón ahumado, frijol refrito, tostadas y chiles habaneros.

La receta del restaurante María José

En la ciudad el restaurante María José ofrece desde hace 15 años los huevos motuleños en su menú. Acerca de su receta conversamos con Blanca Bacelis Aguilar,  Ingeniera en Bioquímica en Conservación de Alimentos egresada del Instituto Tecnológico de Mérida quien es la jefa de cocina de ese prestigiado restaurante, nos comentó que la receta que ofrecen fue de su abuela Manuela Campos, la cual adaptaron a las exigencias de los comensales, que son en su mayoría turistas.

     Indicó que este hecho los ha obligado a cuidar mucho la presentación. Nos explicó “Es importante poner cuidado en la elección de los tomates, no deben de estar muy rojos, por que cuando se elabora la salsa se les puede desprender la cáscara  del meollo de tomate y queda como salsa licuada y les quita presentación. A medio cocimiento de los tomates se les pone las cebollas y el jamón ahumado. Los chícharos se les pone al servirlos para que tengan color y presentación, después de les espolvorea queso para darle un mejor sabor.

    Esta receta va acompañada de plátanos fritos, arroz y una guarnición de verduras compuesta de zanahoria, lechuga, pepino, y tomate”. Este restaurante ofrece servicios todos los días su teléfono es el 01 (991) 915 08 28 y ofrecen servicio todos los días de 8 de la mañana a 5 y media de la tarde.

La Sopa Socialista

Por razones de memoria colectiva, cuando se investiga acerca de los huevos motuleños surge la breve historia de la sopa socialista. Este guiso no corrió la misma suerte que los huevos motuleños, tal vez por su abierta connotación política.

    Sin embargo, don Jorge Siqueff siguió promocionándola en ocasiones especiales, así lo hizo el 24 de noviembre de 1948, cuando ofreció una cena en su domicilio particular para la conformación del Club Rotario de Motul, esa noche sirvió los huevos motuleños acompañados de la sopa socialista evocando aquella fecha histórica. Entre los Rotarios fundadores estaban entre otros el Dr. Sebastián Díaz y Díaz, quien fue amigo personal de Felipe Carrillo Puerto y uno de sus admiradores. Gustó tanto ese hecho, que Dona Bertha Ofelia Avilés Aguilar de Ramírez “Monina”, quien fuera esposa del Lic. Manuel Ramírez Vera, decano educador y uno de los fundadores del Club Rotario de Motul, la adoptó como propia para las cenas que le tocaba ofrecer en su casa, por este hecho se conserva aún la memoria de este guiso en la comunidad.

Dónde comer huevos motuleños

En Mérida en el restaurante “Siqueff” ubicado sobre la calle 60 x 35, en Motul en la planta alta del mercado 20 de noviembre en la cafetería “Soberanis-Arce” de la maestra Evelia Arce y en el “Mirador” de José “Pepe” Vidal de 9 a 11 de la mañana. El restaurante “María José” ubicado sobre la calle 26 x 27 7 25 de Luís Carrillo y Blanca Bacelis ofrecen una receta diferente que debe de conocerse, su horario es de 8 de la mañana a 5 y media de la tarde todos los días. En la “Original” de 9 a 11 de la mañana.   

Motul de Felipe Carrillo Puerto

Los huevos motuleños y Felipe Carrillo Puerto son historias que corren paralelas en la memoria colectiva de los motuleños, sin discusión son símbolos que distinguen a la ciudad, elementos constitutivos de nuestra identidad motuleña. Motul por su ubicación estratégica es un espacio vivo, creciendo en estos tiempos de grandes retos mundiales, compitiendo para mantenerse como soberana de la región, en un ambiente adverso políticamente que busca someterla.

     Hoy es tiempo de conocer y reconocer la amplia variedad de la gastronomía motuleña que tiene su raíz en la comida maya, que fue enriquecida por la influencia de la gastronomía española por más de 5 siglos y refinada por las prácticas culinarias de los libaneses que se radicaron en Motul desde hace más de un siglo.

La gastronomía motuleña

Esta ciudad es cuna indiscutible de grandes y prestigiados cocineros que han hecho fama en muchos lugares de México y del mundo. Los huevos motuleños, el fríjol con puerco, la cochinita pibil, el mondongo, el puchero, el chocolomo, el relleno negro, relleno blanco etc. Y la amplia variedad de los guisos de la costa, tienen un sazón especial en las manos de los cocineros motuleños.

El mercado 20 de noviembre es un espacio de expresión de la mejor calidad de la cocina de Motul; es un universo de sabores, olores que debemos de conocer para disfrutar., la cochinita pibil de Humberto Alonzo “Barbón”, los tacos de chicharra o de queso relleno con “El Chel Adrián”; los tacos exquisitos de la Carreta; los polcanes, panuchos, tostadas, salbutes y empanadas, en fin, verdaderos manjares ofrece el mercado 20 de noviembre para ser disfrutados por los refinados paladares de los ávidos glotones de aquí, allá y acullá.

Agradecimientos

Al inicio del presente trabajo revisamos la información existente sobre el tema, encontramos que se trataban de notas y reportajes publicados en los periódicos de circulación estatal durante los setentas, ochentas y noventas del siglo XX. Decidimos empezar con la valoración de estos materiales y recurrimos a las personas de mayor conocimiento y experiencia, por esto queremos agradecer en primer término a los decanos de la Academia Yucatanense de la Lengua: Gonzalo Navarrete Muñoz, Roldán Peniche Barrera, Jorge Álvarez Rendón y Martiniano Alcocer Álvarez, quienes me dieron la oportunidad analizar la información existente en una reunión de trabajo realizada en el Archivo Histórico de la Ciudad de Mérida.

     Con sus aportaciones se lograron establecer las imprecisiones de la información periodística de referencia y se desecharon por sus inconsistencias históricas. A la luz de estas reflexiones comencé a realizar mis investigaciones y trabajos de recopilación. La historia es un proceso vivo que esta siempre en constante avance, esperamos que esta breve historia sirva para generar mayores datos que corrijan los aquí presentados y nos acerquen más a la verdad, en la búsqueda de nuestra identidad.

     Son muchas las personas que aportaron información y orientaron este trabajo, la primera de ellas es la maestra Evelia Arce y Escamilla, sobre todo lo referente a los datos de la sopa socialista, a Don Rubén Ramírez Vera decano periodista motuleño, que me permitió organizar mejor la información disponible y desechar la equivocada. A los maestros José Manuel Bacelis Ramírez y Lic. Manuel Ramírez y Avilés; a Don José Lavalle Ortega por compartir sus conocimientos y su interés sobre el tema.

     A Don Pablo Acosta Erguera por orientarme en la reconstrucción de la temporalidad de los actores. A todos aquellos abuelos que a lo largo de varios meses interrogue para descifrar los enigmas acerca de los huevos motuleños, de Olegario Kantún y de Felipe Carrillo Puerto.

    Finalmente al maestro Ariel Avilés Marín, quien ofreció información valiosa y oportuna que permitió concluir esta investigación que aspira a ser un modesto aporte para el fortalecimiento y la valoración de nuestra identidad motuleña.  A todos ellos gracias, muchas gracias.

La vida oculta de Felipe Carrillo Puerto en la Ciudad de Motul La vida oculta de Felipe Carrillo Puerto en la Ciudad de Motul La vida oculta de Felipe Carrillo Puerto en la Ciudad de Motul La vida oculta de Felipe Carrillo Puerto en la Ciudad de Motul

4 thoughts on “La historia de los huevos motuleños y la sopa socialista

  1. Maravillosa recopilación de esta historia que entrelaza a familias motuleñas, costumbres, personajes de la política etc. Muy amena e interesante

  2. Gracias por tan especial recorrido histórico y gastronómicos, es para mi la primera historia de tan rico platillo del cual nos hace sentir orgullosos, así como de toda nuestra gastronomía. Saludos cordiales

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