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La Voz de Motul

Editorial

EL AGUADOR EN YUCATÁN, MÉXICO

VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL. OFRECEMOS EL AGUADOR EN YUCATÁN, UNA CONVERSACIÓN DE CRONISTA DE YUCATÁN SOBRE EL TEMA.

JORGE F. RIVAS CANTILLO, CRONISTA DE GRÁFICO DE YUCATÁN. Ofreció la fotografía de portada. 

FERNANDO BAUTISTA, CRONISTA DE TEKAX: Excelentes fotos mi estimado Jorge. El aguador yo lo viví. Los cinco primeros años de mi infancia fueron sin agua potable. La figura del aguador era relevante en Tekax. Nací en 1955.

JORGE F. RIVAS, CRONISTA GRÁFICO DE YUCATÁN: Así es Fernando, nosotros vivimos esa época. Sin agua potable. Cuántos yucatecos de hoy han bebido aunque sea una sola vez agua de lluvia o de pozo? Muy pocos y que bueno porque ahora está tan contaminada  la de pozo…

VIOLETA ARANA, CRONISTA DE MUNA: Vendían el agua de lluvia por galón, para tomar, lavar y hacer mucha espuma o para que se cocieran bien espesos los frijoles arribeños. También para lavarse el cabello y quedaba suavecito. Los que tenían aljibes eran privilegiados. Hasta que llegó Diaz Ordaz y dijo que tomábamos caldo de microbios, se instaló el agua potable y adiós pozos, aljibes, los aguadores y carretas; todo pasó a la historia ,solo las ruedas de las carretas quedaron en los jardines sofisticados, como piezas de museo, los konhá desaparecieron.

FERNANDO BAUTISTA, CRONISTA DE TEKAX: Para lavarse el pelo, decían las abuelas que el mejor champú era agua de lluvia con jabón de Castilla. Los galones eran latas donde venía la manteca, a la cual le ponía una madera a manera de asa horizontal. Tanto el agua de pozo como de aljibe se hervía antes de beberla. Gustavo Díaz Ordaz fue posterior a la instalación del agua potable (su período fue de 1964 a 1970) cuando los aljibes y depósitos por la competencia con el agua potable tenían menos uso; sin embargo, la población decía que el agua de lluvia hervida (recién recolectada, de aljibe o de depósito) tenía mejor sabor que el agua entubada. La instalación del agua potable fue obra de Adolfo López Mateos.

JORGE F. RIVAS, CRONISTA GRÁFICO DE YUCATÁN: Recuerdo que cuando se acercaba la época de lluvias se lavaban y pintaban muy bien los techos,  viví en una casona, por el agua que se recolectaba en un gran depósito, enorme, que tenía una llave con una tela a manera de colador de dónde llenábamos cubos y poníamos a hervir el agua. Posteriormente el agua se almacenaba en jarras al refrigerador y en tinajas de barro que mantenía el agua siempre fresca. Para el baño se obtenía de un pozo por medio de una veleta que llenaba otro depósito. El pozo estaba cubierto y de tiempo en tiempo iban unos trabajadores a comprobar que estuviera limpio. Mi tarea era recolectar el agua de lluvia y espantar a los zopilotes, en esa época había gran cantidad de ellos, que se posaban en lo alto de la veleta y algunos atrevidos que bajaban al patio…

 

AGUADOR DE MOTUL

 

  

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