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La Voz de Motul

Editorial

EL CARNAVAL VERDADERO, UN RESCATE PARA LA JUVENTUD.

EL CARNAVAL VERDADERO, UN RESCATE PARA LA JUVENTUD. JESÚS HERNÁN PUERTO SIMÁ. 

Sábado 10 de Febrero de 2013 , se realizó magno carnaval infantil de nuestra parroquia San Juan Bautista en el campo eucarístico, con la asistencia de centenares de familias que desbordaron en alegría al ver a sus pequeñines bailar y lucir sus coloridos disfraces elaborados con mucho esmero, algunos más costosos que otros, pero todos unidos por igual en la sana diversión. Hubo concurso de comparsas y disfraces, las porras y aplausos ensordecieron a los asistentes. Al día siguiente domingo por la mañana realizaron colorido paseo todas las comparsas participantes en las principales calles del municipio.

¿Cómo el católico debe de vivir el carnaval?, es una pregunta que muchos se hacen, y que ha desarrollado severa confusión entre libertad y libertinaje.

El carnaval puede ser vivido de diversas maneras. Por tradición en muchas partes del mundo es el tiempo en el que se puede hacer de todo. Los carnavales “modernos o de mente abierta” no han sido más que una “actividad de empresarios que buscan hacer negocio a costilla del costo moral y de la vida” de una sociedad. Perderse en el placer sin frenos, en la bebida, en las drogas; todo eso equivocadamente y en nombre de la alegría. A esto se le conoce como libertinaje. ¿Qué alegría es esa que al final de excesivos festejos mundanos se acaba?

Por el contrario también existe el carnaval de sana diversión, el carnaval verdadero. En ese Carnaval se evita el placer desenfrenado, la bebida, las drogas, para celebrar la vida. El católico puede festejar el car- naval, siempre que respete los principios cristianos, sin entregarse a los excesos tan difundidos en nuestros días. Quien no participa en las festividades públicas, debe divertirse junto a su familia y amigos, es parte de la sana convivencia e integración humana que se ha ido perdiendo.

La Iglesia promueve un carnaval diferente, el de la alegría que Dios quiere para todos sus hijos. La virtud que regula las diversiones se llama la “eutrapelia”, palabra derivada del griego, que quiere decir: EL JUSTO MEDIO EN EL DIVERTIRSE. Es necesario para la vida humana divertirse, el saber gozar sanamente, teniendo la mente y el corazón limpios para el sano esparcimiento y diversión necesitados. Esto es la verdadera libertad, el elegir conscientemente lo mejor.

Finalmente lo que la Iglesia católica nos enseña es: “no es que los carnavales sean una fiesta mala, es el hombre el que hace de la fiesta un mal”, por ello es necesario proteger sobre todo, a la juventud. La Iglesia hace un llamado a los jóvenes para que aprendan a hacer las cosas bien, y vivan las cosas maravillosas que les entrega la vida.

Texto: Jesús Hernán Puerto Simá Mail: [email protected]

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