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La Voz de Motul

Editorial

EL CENTRO DEL PARQUE DE MOTUL, YUCATÁN, MÉXICO.

Recuperemos Memoria y Dignidad. El Centro del Parque Símbolo de  Identidad. VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL. 

El centro del parque “José María Campos” es un sitio sagrado de la comunidad Motuleña. Es un punto de encuentro. Un sitio especial de referencia. Es uno de los ejes de la memoria colectiva. Es un espacio que todos los miembros de la comunidad sienten suyo. Durante muchos años fue motivo de orgullo de la comunidad.

La fuente que estaba en el centro es el último símbolo comunitario que gozó de la aprobación de la mayoría. La fuente y el parque fueron construidos durante el gobierno de Mario H. Cuevas Solís 1950-1952. De acuerdo a un testimonio de don Benjamín Espadas Avilés, la idea la tomó el alcalde del parque de la ciudad de Campeche.

El parque fue construido tomando como símbolo los triángulos masónicos. Se trazaron 8 de manera simétrica, a lo largo de los cuales se construyeron enormes bancas de concreto y la jardinería tuvo como base cerca de 50 árboles de laurel. Se dejó un centro amplio, el cual fue coronado con la fuente. Con el tiempo la fuente gozó de mucha popularidad porque concedía deseos a quienes lo pedían. La gente tiraba monedas al agua pidiendo deseos.

En los ochentas del siglo XX (1980), empezaron los cambios. Sin consulta a la comunidad, durante la administración 1982-84, fue impuesto un pequeño y feo kiosco que causó molestia y burlas en la comunidad porque en Yucatán no prevalecía el uso de kioscos. Era una novedad.

La decisión de la autoridad no fue consultada con la población. En esos años fue duramente criticada su construcción. La obra la impuso un gobierno autoritario. El kiosco no era parte de nuestra cultura. No tenía un uso o sentido comunitario. Las ironías y las burlas a la autoridad por el adefesio construido no cesaron hasta que años más tarde lo cambiaron por un segundo kiosco más grande y estético. Pero sin lograr la aprobación comunitaria y sin definir su vocación y su uso.

El segundo kiosco fue cambiado por el actual durante la administración 2001-2003. En esa administración, nuevamente sin consultar a la comunidad se remodeló todo el parque principal. Destruyeron las enormes bancas de cemento y le dieron el actual trazo al parque. No se han encontrado registros del concepto de éste proyecto.

Los cambios tuvieron un impacto visual favorable por la tendencia modernista de la construcción, pero no fueron del agrado de la mayoría. Sobre todo porque se redujeron los espacios disponibles de asientos en las bancas en más de un 60%. La ciudad es colonial y se puso un kiosco modernista que ha tenido mala suerte. Meses después de su construcción fue tirado por el huracán “Isidoro”.

El kiosco como elemento urbano no es propio de nuestra cultura maya yucateca y española. Su uso es común en el centro y norte de México, donde existen kioscos hermosos que tienen un uso y sentido comunitario. En la ciudad el kiosco nunca logró el agrado de la mayoría. No es un espacio popular.

 

El olvido

Pese al amor que todos le tuvimos al centro del parque, nunca defendimos su valor comunitario. Dejamos que se impusieran gustos y criterios sin consenso comunitario y poco a poco fuimos perdiendo la memoria y la dignidad.

Los kioscos nunca convencieron el ánimo de los motuleños. No tiene un uso práctico para eventos y festivales. Durante el siglo XX se impuso el concepto de teatro, principalmente con el uso de mamparas, lo cual no es posible montar es un kiosco.

La imposición del kiosco y la falta de uso comunitario práctico, fue promoviendo el alejamiento de la gente del centro del parque. Poco a poco la comunidad fue dejando el espacio y el olvido empezó a hacer mella en la memoria. Fuimos perdiendo el amor a lo nuestro. Y dejamos que se cometieran nuevos atropellos en contra de la comunidad. Con nuestra indiferencia fuimos perdiendo conciencia y dignidad.

Lo cierto, es que el kiosco está abandonado desde hace muchos años, tanto por la autoridad como por la comunidad. Dejó de ser motivo de orgullo y dignidad entre los motuleños. Luce feo y abandonado, al igual que el resto del parque.

La pasada fiesta de julio el kiosco servía de mampara, entre el costado norte del parque que desde temprano se convierte en una cantina y el lado sur, por donde se refugian las valientes familias que desafían los desmanes de la cantina que se instala.

Ya es tiempo de recuperar la memoria. El centro del parque es un sitio sagrado. Ahí está enterrado el amor a la comunidad. Ya es tiempo de recuperar la dignidad. Atrevámonos a caminar nuevamente juntos. La comunidad lo necesita.

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