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La Voz de Motul

Editorial

COLOSIO Y LA LUCHA CONTRA LAS DROGAS.

RECUERDOS, 2014. COLOSIO Y LA LUCHA CONTRA LAS DROGAS. VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL. NOTA AUTOBIOGRÁFICA.  Participe como Director Ejecutivo de Logística en la campaña presidencial de Luís Donaldo Colosio Murrieta en 1994. Iniciamos en Huejutla, Hidalgo y de ahí no paramos de seguirlo todos los días hasta el cementerio municipal de su pueblo natal en Magdalena de Kino, Sonora. Fue una etapa intensa de mi vida. Después recibí amenazas de muerte porque tuve en mi poder una lista general de colaboradores de campaña, nombres, direcciones y teléfonos.

Mi archivo era el más completo porque registraba a todos para sus habitaciones y para los eventos. Durante varios años estuve huyendo de las amistades que hice en la campaña. Algunas ya las olvide. A 20 años de los trágicos sucesos quiero recordar algunas facetas de esa etapa.

Las primeras semanas coordiné toda la logística de la campaña de prensa y de seguridad, yo les daba al Estado Mayor Presidencial sus habitaciones en los hoteles. Además atendía a los  periodistas que cubrían la campaña, incluyendo a los más destacados, como Joaquín López Dóriga, Raúl Sánchez Carrillo, Miguel Reyes Raso y otros más.

El Jefe de Seguridad de la campaña era el General Domiro García Reyes, con quien trabe buena amistad y respeto. Lo conocía desde tiempo atrás, primero como parte del equipo logístico que coordinaba Carlos Rojas Gutiérrez con el programa de “Solidaridad”, al servicio directo de Carlos Salinas de Gortari, y después, con motivo de la visita del Papa Juan Pablo II a Yucatán en el año de 1993.

Recuerdo que me habló un domingo en la mañana para decirme que él tenía a su cargo toda la visita del Papa a Yucatán, él en ese entonces era Sub Jefe Operativo del Estado Mayor Presidencial y me pidió que lo ayudara, siendo el coordinador por la entidad. Él sabía de mi amistad con la gobernadora Dulce María Sauri. Le agradecí su invitación y le dije que mi jefa era la gobernadora.

Más tarde me mando llamar la licenciada Dulce María para pedirme que me pusiera a las órdenes del General García Reyes y me encargó la coordinación logística de la visita del Papa a Yucatán, indicándome que el vocero oficial iba a ser el abogado Orlando Paredes Lara, secretario general de gobierno.

Mi amistad con el general se fortaleció nuevamente durante la campaña, la mayoría de las noches, coincidíamos en los restaurantes de los hoteles donde nos hospedábamos, ahí se armaban las tertulias entre militares, colaboradores y periodistas de la campaña sobre los pormenores de la jornada.

Una de esas noches en Guadalajara, Jalisco, el general García Reyes me manifestó su preocupación por la seguridad del candidato “Valerio, basta una persona decidida, con veneno en las uñas para matarlo”. Colosio arrasaba con las mujeres y en varias ocasiones recibió arañazos en la cara y el cuerpo.

Semanas antes, varias veces conversamos con el general sobre las sospechas de un complot. Me decía “basta que exista una persona decidida a cambiar su vida por la de él para matarlo”. Sus quejas eran porque el candidato nos pedía mantener a raya al Estado Mayor Presidencial, eso les molestaba, muchas veces me lo externaron, incluyendo al general.

Siempre he pensado que el error de Colosio fue no unir su vida con la del general Domiro García Reyes. No pactó con Domiro para que lo cuidara. El destino los unió pero ellos no lo reconocieron. Colosio nunca lo respetó. Muchas  veces le daba instrucciones a través de su Jefe de Ayudantes, el Mayor German Castillo.

La razón del complot fue la lucha contra las drogas. Colosio quería romper con los grupos de narcos que existían en el gobierno. Como responsable de logística desde el inicio me dio instrucciones precisas para rechazar todas las ayudas desinteresadas que llegaban a la campaña. No quería compromisos desconocidos.

Era difícil porque al principio no había dinero. Movíamos más de 200 gentes en hoteles de primera, con transporte y alimentación. Por la falta de dinero sufríamos para hacerlos pagos.

A pesar de todos los esfuerzos se infiltraron en la campaña, tanto los del Pacifico como los del  Golfo. Una realidad que debemos de aceptar, es que el Estado tiene la obligación de regular todo, tanto los asuntos legales, como los ilegales; incluyendo las drogas. El Estado tiene el monopolio de la fuerza, su obligación es asegurar la paz.

Las drogas en un asunto que en México ha controlado el Estado Mayor Presidencial con el apoyo del Ejército, pero nada se dice al respecto. Poco se sabe sobre el Estado Mayor Presidencial. Se cree que es un cuerpo de militares que cuidan al presidente cuando sale de “Los Pinos”.

El Estado Mayor Presidencial es el cuerpo militar de élite que existe en nuestro país. Recluta desde hace muchos años a los mejores militares. Está conformado por más de 5 mil efectivos. Militares del más alto rango especializados en distintos asuntos vinculados con la seguridad nacional. Controlan al presidente “nosotros acabamos controlando al presidente, como en un partido de futbol, él es balón, nosotros los jugadores”, suelen decir algunas veces cuando están en confianza entre ellos.

Pero además, controlan a todos los secretarios de Estado y miembros claves del gabinete en turno, las embajadas, los gobiernos de los Estados, empresarios. Junto a la residencia oficial “Los Pinos”, está ubicado “El Molino del Rey”, una vieja casona estilo medieval de 5 niveles de donde se controlan todas las comunicaciones del país, desde ese centro operativo el Presidente de la República ejerce su mando a través del Estado Mayor Presidencial.

En México todas las evidencias indican que el Estado Mayor Presidencial, es la instancia del gobierno que regula el tráfico de drogas. Así ha funcionado después del triunfo de la Revolución de 1910. La guerra contra las drogas fue un delirio de Felipe Calderón, porque a su nombre se manejó el negocio cuando gobernó. Hoy la UNESCO tiene entre sus iniciativas la promoción de la despenalización de las drogas. Es el único camino seguro para la paz.

No es casualidad que Fox y Zedillo coincidan en su lucha para despenalizar las drogas. Fueron víctimas de este modelo que imponen los Estados Unidos para vender armas. Mientras ellos avanzan en la regulación de la drogas.

Debemos de aceptar que es una tarea ineludible del Estado regular lo malo. Y es donde viene el razonamiento, si siempre es algo que tienes que controlar, lo mejor es hacerlo transparente, con reglas claras para que tanto la sociedad como el gobierno se fortalezcan.

A 20 años de esos trágicos sucesos, aquí seguimos con vida Comandante  Luís Donaldo, tú en tu Pueblo descansas para que siempre viva la esperanza; yo volví a mi Pueblo, desde las páginas de La voz de Motul sigo tu lucha y tus ideales. Tengo la certeza que nuevamente nos encontraremos. Tendré a mano mi reporte. Sabes que cuentas conmigo, cuando puedas dile a Dios Padre que aquí sigo en la misión y dale las gracias por la protección y las bendiciones que me envía. Atentamente: Valerio Buenfil

Publicado en la edición 411 de La voz de Motul, el 26 de marzo del 2014.

 

 

 

 

 

 

 

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