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La Voz de Motul

Editorial

“La Trampa” del Wáay Póop

Por: Valerio Buenfil Cronista de Motul

Entre las curiosidades de la historia, encontramos que “La Trampa”, fue el acertado nombre con el que bautizó su ferretería Don Severiano Sánchez, conocido como el Wáay Póop, así lo confirmó una de sus nietas. Recibimos en la redacción la visita de una persona que aseguró que Don Severiano no era el Wáay Póop, porque él fue testigo que Don Severiano viajaba en ferrocarril a Mérida cargando un bultito de tela, como se acostumbraba en esos años.
En cambio, afirmó que el Wáay Póop era Eduardo Barea Barrera, quien tenía un parecido y una personalidad similar a la de Severiano, también tuvo una ferretería con venta de similares mercancías. Para conocer sobre Eduardo Barea, conversamos con Doña Beatriz Heredia de Pau, Coordinadora de la Biblioteca Crescencio Carrillo y Ancona, sobrina nieta de Eduardo Barea.

Doña Betty relató que su abuela fue hermana de Francisco Barea, padre de Eduardo Barea Barrera, quien tuvo 3 hermanos: Elisa, Zoila y Fito, quien murió joven. Eduardo Barea tuvo una buena educación, tocaba el violín les gustaban las buenas lecturas y la escritura. Eduardo nunca salió de Motul, se segregaba de la familia. Nunca se casó, nunca se supo que tuviera novia, nunca dijo nada.

Tampoco aceptó su relación, pero sí reconoció y les dio su apellido a los hijos de una señora con la que sostenía una relación sentimental. Era el medio loco de la familia, tenía pintado un corazón de Jesús grande de tamaño natural en la parte alta de la pared con una leyenda “Amaos los unos a los otros”.

Doña Betty recordó que visitaba la ciudad por el aniversario del fallecimiento de su prima Elisa Barea Barrera, venía con el servicio de fletes que ofrecía Don Asterio Rivadeneyra. Cuando todos murieron y se acabó la familia dejó de venir.

Todas las evidencias históricas señalan que Eduardo era un masón intelectual y que participó con Felipe Carrillo Puerto. En enero de 1965 publicó un ensayo que tituló “Por Motul y Para Motul”, en el que reflexiona y critica la vida política municipal de los años sesentas (1960) del siglo XX.

Doña Betty compartió una anécdota del singular personaje, recordó que en su tienda se vendía de todo, baúles, sogas, alpargatas, hamacas, etcétera, y que en una ocasión le fueron a comprar de noche un baúl, pero cometió el error de no checarlo y lo entregó llenó de alpargatas. Al día siguiente cuando se dio cuenta de su error sacó un letrero que decía “No se venden baúles de noche”.

2 thoughts on ““La Trampa” del Wáay Póop

  1. En la tienda de Eduardo Barea, cuando Yo, era pequeño iba a comprar pelotas de Béisbol, pero era hechas de hilo, también
    le compraba trompos de madera. Estos artículos los guardaba en una cesta transparente hecha y trenzada con alambre de tela de gallinero.los huecos de la cesta era de forma hexagonal.
    Me acuerdo que casi siempre vestía de color Blanco.
    Su sobrino el Motuleño Bernardo Lara Barea se casó con mi tía Juanita Villanueva Villanueva.

  2. mi abuelo me contaba sobre el apodo waay pop, tal vez por que su tienda siempre estaba surtida pero nunca lo veian ir de compras por su mercancia.. y eso, a los comerciantes se les hacia raro.

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