La Voz de Motul

Editorial

Las mujeres en la Revolución Mexicana

Tuvieron participación ejemplar por su abnegación y valentía

“El siglo XVIII establece históricamente en el mundo la construcción de una sociedad nueva asentada en valores inalienables: la igualdad, la justicia, la libertad; valores que los grandes moralistas de la época defendieron para salvar no ya almas, sino individuos y sociedades, espíritu que será heredado por los siglos posteriores”.

La historia de la Revolución Mexicana de 1910 se ha centrado en el estudio de los grandes hombres, de las batallas memorables, de los acontecimientos dignos de recordar aferrándose a la trascripción de las fuentes históricas escritas. Sin embargo, las mujeres quedaron fuera de la historia. Pero al no tomarlas en cuenta, la historia queda incompleta, pues se excluye a más de la mitad de la población de todas las épocas y lugares.

La historia de la mujer revolucionaria, ha sido una historia importante, pero no escrita en su totalidad. ”Siempre las mujeres han tenido un papel protagónico en las revoluciones y en las primeras constituyeron las expresiones más firmes. Lo que resulta admirable es observar como en algunos casos las mujeres han participado en una lucha por sus intereses familiares; por lo que nos sería imperdonable no reconocer en brevísima síntesis, la labor de tantas heroínas que contribuyeron a crear el actual orden social”.

¿Qué significa hablar de la participación de la mujer en la revolución mexicana?, significa recuperarlas como sujetos históricos que lucharon y participaron en forma comprometida, desde los distintos frentes, en las diversas facciones y etapas del proceso revolucionario. Si bien el rol femenino en la revolución mexicana había sido virtualmente ignorado por los historiadores. La tradición oral ha retenido en cuentos y corridos las historias de mujeres que, voluntariamente o no, se unieron al conflicto armado, en la mayoría de los casos, con trágicas consecuencias.

En Motul Yucatán, una mujer aparecía en escena por aquellos mismos años, Elvia Carrillo Puerto. Durante toda su vida, fue una defensora de la mujer mexicana, y es la primera ciudadana en defender con vehemencia los derechos de la mujer. En 1919 participó en el Congreso Panamericano de Mujeres que se celebró en México, proponiendo demandas relacionadas con el control de la natalidad y el amor libre, logrando obtener un consenso a favor del voto femenino. Este último se convertiría desde ese momento en el punto central de las demandas de todos los grupos feministas de México y del resto de América Latina, entre sus más grandes logros.

Todos los ejércitos, contaban entre sus tropas con mujeres combatientes, varias fueron ascendidas a coronelas y lideraban tropas masculinas, entre las que encontramos tres grupos: las viejas, las soldaderas, las maestras y periodistas. Se menciona que muchas de ellas utilizaban pseudónimos como: “La Coronela”, “La Chata”, “La Corredora”, “La Güera Carrasco”, lo cual les otorgaba una identidad de igualdad y poder frente a los hombres. (Fuente: Razo López, Lucy. Revolución Mexicana).

La soldaderas fueron mujeres que desde la trinchera de las armas, como las combatientes o del pensamiento, como activistas intelectuales, desempeñaron grandes funciones. Rompieron con los esquemas establecidos y con fusil en mano, participaron en batallas, emboscadas y tiroteos dentro de la línea de fuego. Otros miles fungieron como espías, abastecedoras y transportadoras de armas y municiones, como agentes confidenciales, enlaces, correos, propagandistas, fueron sobre todo “tareas clandestinas”, dentro de estas actividades. Algunas se hacían pasar como vendedoras entre las tropas federales y arrancaban a los soldados información de movimientos, trincheras y armamento que entregaban a los jefes rebeldes.

Para concluir, la Revolución Mexicana fue un periodo que abrió las puertas a la participación femenina, pues no sólo se rompió con las estructuras políticas, sino también con las sociales y con ello se derrumbaron muchas de los atavismos sociales que limitaban a las mujeres, encajonándolas en las llamadas tareas femeninas.

Durante este periodo, las mujeres tomaron conciencia de sus capacidades y empezaron a tener una participación más activa en la vida política, cultural y social de nuestro país: se expresa en la prensa, funda movimientos y organizaciones a favor de los diversos candidatos, al mismo tiempo que inicia una lucha con el fin de que se le reconozca como persona y exige sus derechos, como el derecho al voto y libertad de culto.

Texto: Jesús Hernán Puerto Simá

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