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La Voz de Motul

Editorial

El nacimiento de Cristo

Una gran noticia para los pobres

El periodo de Navidad es aquel donde los católicos celebramos el nacimiento de Jesús y, donde la “masa social” consume una excesiva cantidad de productos y servicios.

Navidad, actualmente, son esos días donde a los niños y niñas se les maleduca con la televisión haciéndoles creer que la felicidad consiste en celebrar con abundante bebida alcohólica y comer en exceso.

La Navidad de hoy es la felicidad autoimpuesta al alcance de unos cuantos. Hay personas que viven en la calle, pasan mucho frío, comen igual de poco o de nada que el resto del año y no se les tiene en cuenta.

Luego hay padres que se quejan de que su hijo con 13 años llega borracho. ¡Claro, ya luego de ver que sus padres quedan debajo de la mesa en una fiesta tan importante, será motivo para que los jóvenes “vacilen las chevas” con semejante ejemplo!.

¿Y qué sucede con los niños y niñas que viven en familias que apenas les alcanza para su sustento diario?. Con las personas que han perdido un familiar en un accidente, suicidándose, asesinadas?. ¿Tienen que sentirse aún más desgraciadas en Navidad?.

Dios, con su gran amor, ha querido compartir la condición humana y su destino, ha querido ser solidario con la humanidad, se ha unido a la causa del hombre y ha enviado a su Hijo al mundo. Es este un secreto escondido en la eternidad de Dios, que nuestra fe apenas alcanza a comprender.

Navidad exige de nosotros una actitud más solidaria con el hombre, especialmente con los que sufren. Hay mucha gente que va a vivir estas fiestas navideñas en un clima de inseguridad y angustia.

Cuando Jesús nació, ese gran acontecimiento fue anunciado en primer lugar a unos pastores. Tenemos que saber que en aquella sociedad los pastores eran muy despreciados. Se los consideraba bandidos, tramposos y mentirosos. Tanto, que no podían ser elegidos nunca como autoridad, ni presentarse como testigos en un juicio.

El mensaje que se les da a aquellos pastores, representantes de todos los despreciados del mundo, está lleno de alegría y esperanza. Se les pide no tener miedo.

Y enseguida los ángeles les anuncian una buena noticia, que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo: ¡Hoy ha nacido para ustedes el Salvador!. Gloria a Dios en las alturas!. Paz en la tierra!. Buena voluntad para con los hombres!.

A pesar de su condición, van hasta Belén diciendo: ¡vayamos a Belén a comprobar lo que el Señor nos ha manifestado!. Y en Belén, ¿dónde buscar al nacido, no habrá otros nacimientos?. Ellos tenían una referencia: ¡acostado en un pesebre!.
La salvación del Niño Dios viene en primer lugar para los despreciados y marginados de la sociedad. Se comunica desde abajo hacia arriba. El que va a destronar a los poderosos, no se presenta como un poderoso, sino como un indefenso.

Y después de encontrar a Jesús, los pastores transmitieron aquella buena noticia a todos los que encontraban.

¿Por qué hizo eso Cristo?. ¿Por qué se involucró así?.Porque quería que sus discípulos no tuvieran en alto valor la comida y la bebida, sino que más bien despreciaran estas cosas, y vivieran como otros lo hacían; porque quería enseñarles que: ¡no es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale de ella!.

El mensaje navideño desde el humilde pesebre, no era dar los regalos ni comprar todo lo que estuviese a su paso, lo que se debe difundir, es el amor que ni se compra ni se vende, cuando se da con sinceridad, es el mejor regalo que se puede dar, un abrazo cálido lleno de afecto, así, que no hay que dudar en darlo, es más apreciado que todos los regalos que el consumismo nos da.

En esta pobreza se manifiesta la gloria del cielo (cf. Lc 2, 8-20). “Hacerse niño” con relación a Dios es la condición para entrar en el Reino (cf. Mt 18, 3-4). La Navidad se realiza en nosotros cuando Cristo “toma forma” en nosotros (Ga 4,19). Navidad es el misterio de este “admirable intercambio” (Catecismo de la iglesia Católica No. 526).

Los Católicos sabemos que existe Dios, como el Señor implicado con los proyectos de transformación de la justicia y fraternidad con el pobre, no solo con el que carece de pan, sino con los que les falta estudio, y claridad en lo que realizan.
¡Feliz y reflexiva navidad para el nacimiento de Cristo en cada uno de nosotros!.

Texto: Jesús Hernán Puerto Simá

 

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