La Voz de Motul

Editorial

REMEMBRANZAS HISTÓRICAS DE MOTUL.

MTRO. JOSÉ MAURICIO DZUL SÁNCHEZ. REMEMBRANZAS HISTÓRICAS DE MOTUL. PUBLICADO EN LA VOZ DE MOTUL.

La siguiente lectura rememora de manera somera la evolución del pasado lejano de nuestra historia local de Motul aderezado de algunas imágenes que dan cuenta del pasado cercano que aún pervive en la memoria de muchos de nosotros aquí presentes.

Evolución de Motul

Hacia 1812, el pueblo de Motul pertenecía al Partido de la Costa dependiente del pueblo de Izamal, uno de los catorce partidos o subdelegaciones en que fue dividida la provincia de Yucatán desde la Colonia.1 Fue en este año cuando se instaló el primer Ayuntamiento en la población, producto de la primera Constitución política de en tierras yucatecas, la de Cádiz, España. Tenía como “pueblos sujetos”, comparable a las comisarías actuales a Ucí, Kiní y Muxupip.

Según el censo de 1811, el más antiguo que se conserva en Yucatán, Motul contaba con 14 haciendas, 20 ranchos de particulares, 31 rancherías con población dispersa en los montes y 14 estancias ganaderas. Su población ascendía de 3,998 habitantes de los cuales 2,555 eran de origen indígena y 1,443 entre españoles, criollos y mestizos.2

En esta época la economía motuleña se sustentaba en la agricultura de productos variados entre los que sobresalían el maíz, el algodón y el tabaco. Sin embargo, todo el noroeste de la península, teniendo a Motul como su centro, experimentaba una trasformación agraria hacia las haciendas productoras de maíz y ganado característica de la primera mitad del siglo XIX.

Se calcula que en la época de mayor auge de estas haciendas maicero ganaderas, alrededor del 75% de la región motuleña estuvo ocupada por hatos de ganados, sobresaliendo las Haciendas de Dziná propiedad de Luis Mendicutti, Kancabchén propiedad de Agustín González y Kambul propiedad de María Asunción Lizama. Con base a la información de archivos históricos, conocemos que solamente en el municipio de Motul existían alrededor de 100 unidades entre haciendas, ranchos y parajes con un hato superior a las 10,000 cabezas de ganado.

En cuanto a la educación, la primera escuela pública en el pueblo de Motul fue creada en 1812, ubicada en un cuarto adjunto del exconvento, escuela que sobreviviría por muchos años. Si bien la educación era tarea encomendada a los religiosos, en 1812 fueron instalados los primeros maestros laicos con la denominación de Preceptores de Primeras Letras, bajo el método lancasteriano de enseñanza aplicado a partir del siglo XIX en todo México. Sin embargo, sólo unos cuantos niños y jóvenes podían asistir a una escuela, ya sea por las tareas diarias de las labores de apoyo familiar o simplemente porque no se consideraba una prioridad.

En el ramo de la salud, las epidemias asolaban con bastante frecuencia a la población, causando considerables muertes de las que nadie estaba exento de la posibilidad de contagio. Los libros parroquiales reflejan las epidemias de cólera morbo que azotaron a la región de Motul en los años de 1804 y 1833. Se estima que esta última, causó una considerable baja de la población pues de cada 100 habitantes, 25 murieron a causa del cólera. La viruela, la sarampión, la disentería, la tisis y la pulmonía eran enfermedades que atacaban sin distinción a la población, pues no existía una cultura de la limpieza como hoy la conocemos.

En 1837 se erige a Motul como cabecera de partido, dependiente del distrito de Izamal, quedando bajo su custodia los pueblos de: Mocochá, Baca, Tixcuncheil, Seyé, Dzemul, Ucí, Kiní, Yaxkukul, Hoctún, Nolo, Muxupip, Bokobá, Tixkokob, Euán, Cacalchén, Sinanché, Telchac y Ekmul, teniendo una población total de 32,370 habitantes en toda la comarca.3

Según datos estadísticos, la población era muy propensa a la inmigración un hecho que si bien no era nada nuevo, causaba reacomodos demográficos bastante amplios en todo el Estado. Sabemos por los libros parroquiales, que inclusive Motul sufrió a causa de este reacomodo demográfico desde una época bastante temprana. Así por ejemplo, el historiador Leovigildo Tuyub ha documentado, que para fines del siglo XVIII, una docena de familias mayas emigraron de Motul para fundar y habitar el rancho Yaxcachalbac, hoy pueblo de Molas, cercano a la ciudad de Mérida.

La Guerra de Castas de Yucatán iniciada en 1847, una lucha sin piedad entre Indígenas y blancos tuvo como campo de batalla el oriente y sur de la península yucateca. Sin embargo, Motul sufrió severamente sus consecuencias. El gobierno yucateco, tomó medidas drásticas para prevenir un alzamiento de los mayas de la región central, haciendo prisioneros a los caciques y personas principales de los pueblos de Motul, Yaxkukul, Nolo y Tixkokob, a quienes se les levantó un juicio sumario, únicamente visto en la ejecución de Jacinto Canek. Aunque existe un documento en el Archivo General que da cuenta del juicio que se les siguió a estas personas, existe la creencia que fue un expediente amañado, totalmente falso, que se creó para justificar sus asesinatos.

Ante la Guerra, la población se replegó hacia el Centro y Noroeste del Estado. Esta sería la zona que tendría un despunte productivo inusitado y Motul sería figura central de este proceso. Fue así como por decreto del 10 de marzo de 1852, Motul asciende al rango de Villa. Al encontrarse en una zona de seguridad para la población, brindo un cúmulo de oportunidades de crecimiento poblacional.
A principios de 1870, la población de Motul se encontraba en reacomodo económico y productivo. La mayoría de las haciendas maicero ganaderas habían desaparecido y comenzaban a surgir las primeras plantaciones de henequén, producto demandado a raíz de la mecanización de la agricultura en Estados Unidos. A partir de entonces, la riqueza se concentraría en unas cuantas manos que lograron amasar grandes fortunas, a la vez que se construyeron impresionantes cascos de hacienda en la región.

La consolidación de las haciendas henequeneras fue un hecho difícil de evitar. La mayoría de los mayas se encontraron acasillados, viviendo una vida semiesclava, trabajando 14 horas diarias en las plantaciones. Este reacomodo productivo también causó una baja sensible en la población. Nuevas enfermedades aparecieron, como la pelagra, que incluso dañó la salud mental de la población. En los documentos judiciales de la época, se consignan múltiples expedientes de suicidio de gente del partido de Motul que no soportaban los dolores causados por este mal, siendo el ahorcamiento, el método más favorecido.4

Asimismo, las plagas de langosta hicieron su aparición a manera de hecatombe, pues si bien estas existieron desde tiempos inmemoriales, tal parece que los mayas guardaban un equilibrio con la naturaleza, equilibrio que fue dañado por la creación de enormes extensiones de planteles que antes fueron montes. La historiadora Alejandra García Quintanilla, consigna que en la lengua maya, existe la palabra Ah Kimsah Kax que se refiere a los labradores, pero que traducido al castellano sería “el que mata al monte”. Esta es una clara muestra del gran respeto que los mayas tenían a la naturaleza, respeto que los hacendados perdieron ante la avaricia que la prosperidad del henequén les produjo. Por eso afirma que el daño también fue mental. Los campesinos ya no tendrían más tierras para sembrar maíz, cultivo sagrado que sus ancestros le habían heredado.5

La Erección de Motul como Ciudad y su desarrollo posterior

El 21 de febrero de 1872 el Congreso del Estado aprobó que Motul sea elevada al rango de Ciudad, decreto que fue publicado el 22 del mismo mes, un día como hoy hace 141 años. El evento no fue casual, Motul era ya considerada “La Perla de la Costa”, gracias a su crecimiento económico basado en la producción henequenera. Las prosperas haciendas de la región, competían en ostentación y haciendas como Dzununcan, Timul, Sacapuc, Hilí, Dziná, Kopté, Komchén Martínez, Tanyá, Santa Teresa y otras, amenazaban con superar conjuntamente en población a la cabecera municipal.

En el informe presentado en 1878 al Gobierno del Estado se señalaba la situación económica del Partido de Motul. Compuesto por más de una docena de pueblos y 89 haciendas habitadas, 6 ranchos habitados, 129 parajes; y en la ciudad: 132 casas de mampostería y 2,418 de paja; un paisaje campirano que guarda muchas nostalgias hasta hoy día.6

En este mismo año, los datos estadísticos señalan la existencia en el municipio de Motul de 7,243 habitantes, 6 escuelas de varones y una de mujeres, que en su totalidad albergaba

n a 395 alumnos frente a los 1,200 que no tenían acceso a la educación, lo que representaba un 68%.
Entre los edificios públicos con que contaba la población se encontraba un cuartel para la guardia nacional, una casa pública destinada para diversas actividades, un palacio de gobierno para el ayuntamiento, una cárcel, y un rastro público. Los caminos accesibles se dirigían a Cansahcab, a Muxupip, a Baca, a Sinanché, a Cacalchén, a Bokobá, a Dzemul, a Telchac a Ucí y a Kiní.7

Al iniciar la década de 1880 Motul fue denominado “de Cepeda Peraza”, en honor al general y gobernador de Yucatán que había vivido y se había casado en Motul. Precisamente el padre de éste, Andrés Cepeda ostentó el cargo de Subdelegado y Jefe Político del Partido de Motul en la década de 1860. Sería en la década de 1920’S, cuando cambiaría su denominación, pasando de “Motul de Cepeda Peraza” a “Motul de Carrillo Puerto”.

Hacia 1883, con casi 10,000 habitantes en su municipio, incluidos ranchos y haciendas que poseían poco menos de la mitad de su población, se podía palpar la bonanza gracias al crecimiento de la industria henequenera, lo que incentivó el crecimiento de diversos sectores económicos artesanales y profesionales, prosperidad que alcanzó su momento culminante cuando en esta década de 1880 es construida la línea del Ferrocarril que pasaba por la Ciudad.

En lo que respecta a la educación, se refiere la existencia de dos escuelas para niños y dos para niñas en la Ciudad y uno en cada pueblo anexo para un total de 7 escuelas en el municipio, con una asistencia de 300 alumnos en total y un gasto en sueldos de 2,496 pesos anuales, mismos que en su mayoría eran erogados por los caudales del ayuntamiento.8

El auge henequenero había provocado una transformación interesante en la estructura arquitectónica de la población motuleña. Se habían construido nuevos edificios públicos y espacios de recreo como el parque José María Campos en pleno centro de la población, en la parte que hoy ocupa el parque principal. Ya se había divido la propiedad de la iglesia y en el atrio y noria que se encontraban al frente, ahora se ubicaba una explanada utilizado para las ferias y fiestas tradicionales de la población, conocido como La Alameda, lugar que hoy día ocupa el monumento a Felipe Carrillo Puerto y la Cancha de Básquetbol Municipal. Al Noreste de la población se había construido una capilla en honor a la virgen de la Candelaria misma que disfrutaba de gran devoción. Se había logrado el alumbrado público de las principales calles de la ciudad, a base de bombillos que aceite que se mantenían encendidas hasta la media noche.

Motul ya era considerada una ciudad en pleno desarrollo y alcanzaría su mayor esplendor con el nacer del nuevo siglo. Las últimas dos décadas del siglo XIX forman un parteaguas para su historia. Múltiples familias harían fortuna, sobresaliendo la familia Palma, la familia Campos, la familia Puerto, la familia Paredes, la familia Martínez. En el umbral del siglo XX se vislumbraba positiva para los hacendados. Pero los campesinos, sirvientes de las haciendas, jornaleros, se mantendrían lejos de la riqueza, padeciendo la misma o peor explotación que padecieron sus antepasados.

Con el Siglo XX Motul era ya una Ciudad en la que se concentraban infinidad de servicios y diversiones. Su nuevo palacio municipal lucía imponente como muestra de su poderío económico regional. El Mercado Guillermo Palomino y los comercios del centro poseían una gran importancia comercial, porque aquí se abastecían los habitantes de la región. Además existían casas comerciales que giraban enormes cantidades de dinero tanto local como internacionalmente. El ya viejo parque “José María Campos, cubierto de naranjos servía de escenario para la diversión de las familias. El Circo Teatro Motuleño brindaba funciones de teatro, corridas de toros, compañías de teatro de dramas y zarzuelas, y artistas de gran prestigio. El Teatro Motul y más tarde el Cine Olimpia o el Cine Ideal brindarían recreación sin igual, al igual que la visita de grandes circos como el Chiarini y el Ricardo Bell. El Casino Motuleño por su parte, albergaba a la crema y nata de la sociedad, que al ritmo de valses, trova y música del momento se ufanaba de competir con las mejores sociedades del mundo.
La escuela primaria Roque Jacinto Campos y el Colegio Católico Marista de Motul fueron instituciones de prestigio, creadas prácticamente a la par en la década de 1910 a iniciativa privada de Benita Palma y Joaquina Peón y Peón respectivamente.

El siglo XX, encumbró a personajes que hoy deben ser recordados, revalorados y reescritos a la luz de nuevas interpretaciones de nuestra historia regional: el liderazgo indiscutible de Felipe Carrillo Puerto y la lucha en pro de las mujeres de su hermana Elvia Carrillo Puerto, la riqueza de personas como Nazario Campos, Francisco Martínez Paredes, el ímpetu y emprendimiento de los comerciantes Casiano Sauri, Amelio Martínez Paredes, José María Palma y la comunidad libanesa aquí avecindada; lo cosmopolita del Dr. Marcelo Martínez Palma y sus fotografías estereoscópicas de Francia, Yucatán, Motul que aún conserva su familia; el empuje a la enseñanza de las Profesoras Dominga Palma, Elvira Argüelles y el Profesor Agustín Franco Villanueva; las magnificas obras de Eulogio Palma y Palma, Acrelio Carrillo Puerto o el Dr. Germán Pompeyo por mencionar unos cuantos… Julio Espadas, Edesio Cervera, Dito Abraham, Jorge Siqueff, José Jairala… son tantos los nombres que la lista puede ser siempre incompleta.

Sin duda, el siglo XX fue prodigioso al legado económico, político, social y cultural de Motul. Hemos tratado de presentar a lo largo de este recorrido instantáneas de nuestra historia como ciudad de hace ya 100 años, que reflejan momentos y tesoros, que espero hayan evocado en ustedes la nostalgia por nuestra gran ciudad.

Toca a nuestras generaciones seguir realzando la grandeza del terruño y contribuir al desarrollo de la ciudad.

1 En 1786 es promulgada la Real Ordenanza de Intendentes de la Nueva España, con la cual se inició el proceso de transformación de la administración Colonial. Esta etapa es conocida como “Reformas borbónicas” (1786-1812).
2 Archivo General del Estado de Yucatán (AGEY) Fondo Colonial, Ramo Censos y Padrones. Caja 3, Vol. 2, Expediente 8, 1811.
3 Decreto del 24 de mayo de 1837. División territorial del Departamento de Yucatán. Colección de Leyes, Decretos, Ordenes y acuerdos. Alonzo Aznar Perez, 1840. Tomo II.
4 García Quintanilla, Alejandra: Zaatal: cuando los milperos perdieron el alma, una historia de los Mayas, Yucatán, 1880-1889. Tesis Doctoral, University of North Carolina at Chapel Hill, 1999.
5 García Quintanilla, Alejandra. “El Dilema de Ah Kimsah Kax,’El que mata al. Monte’: Significados del monte entre los mayas milperos de Yucatán.” En: Mesoamérica, No. 39, 2000, Guatemala, pp. 255-285.
6 AGEY. Fondo Poder Ejecutivo. Informe del Vicegobernador Iturralde al Gobierno Federal, 1878.
7 AGEY. Fondo Congreso del Estado, Sección Varios. Vol. 4, Expediente 19. Datos estadísticos del partido de Motul. 1878.
8 AGEY. Fondo Municipios. Motul. Caja 2 (141), Vol. 5, Expediente 16. 1883.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
error: Contenido Protegido
A %d blogueros les gusta esto: