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La Voz de Motul

Editorial

Evangelio y Homosexualidad.

¿Qué haría Cristo ante la homosexualidad si lo viera en persona en nuestros tiempos y, más aún, con la persona homosexual, transexual, o bisexual?. Es decir, por encima de la exigencia doctrinal, la diversidad de género es una realidad pastoral y humana.

“En el hogar donde nazca un hijo homosexual, por ignorancia se convierte en una casa de tortura física, verbal y espiritual. Se le insulta, denigra, agrede con el pretexto de que el “papa es muy macho, la mama mujer y su hijo no tiene por qué haber nacido así”. A través de la violencia se busca “corregirlo” como si estuviera fuera de razón pero realmente NO LO ESTÁ; cuando lo correcto es acompañarlo para que al igual que todos adquiera conocimientos de moral, buenas costumbres y prácticas religiosas. En los hombres se les llama en la actualidad “Gay” y en las mujeres: Lesbianas.

La homosexualidad es una expresión más de la personalidad, es necesario reconocer que existe esa diversidad, que es lo que buscan estas personas para que tengan igualdad. NO ES UNA ENFERMEDAD NI TRASTORNO, ni se cura con violencia, sencillamente es la menara de vida que llevan, al igual que el mujeriego o la libertina.

No existe ningún texto en los Evangelios que exija castigo a la homosexualidad. En las muchas parábolas y enseñanzas de Jesús, nunca se dice nada que tenga alguna relación con la homosexualidad. Jesús, en un contexto en el que se discutía “qué” contaminaba al hombre, indicó que la maldad del ser humano radicaba en el corazón: “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre” (Mc. 7, 21-23).

Cuando decimos Evangelio, nos referimos al espíritu de las buenas nuevas del Reino de Dios que predicó Jesús. Si la orientación sexual de las personas homosexuales no es elegida por ellas, y si el origen de dicha orientación es tan complejo, como todos los especialistas en el tema confirman, entonces la actitud de los grupos que discriminan a los homosexuales sin motivo alguno, es falsa. Desconocen el espíritu de la Escritura.

Algunos citan textos bíblicos, pero renuncian estudiarlos. Usan la Escritura, pero no para salvar, para incluir, para aceptar, sino para rechazar. ¡Y esto no es el Evangelio!. Jesús de los Evangelios, hoy no estaría encabezando ninguna manifestación en contra de nada, tampoco en contra de los homosexuales. La iglesia es la familia de los redimidos, de los que han sido salvados, de los que confiesan que Jesús es el Señor (Rm. 10, 8-13), entonces entre las personas homosexuales, igual que entre las heterosexuales, hay quienes creen y confiesan que Jesús es el Señor, y viven sus vidas entorno a la fe. Como hijos de Dios que son tienen dones del Espíritu Santo, para participar en la iglesia de Dios.

Los pecados de unos no son más graves que el de los otros. Por una cuestión cultural, podemos tener rechazo en aceptar la homosexualidad, pero estas molestias no deben convertirse en un pretexto para rechazar a las personas que tienen una orientación diferente a la heterosexual, orientación que no han elegido, ya que de igual manera tienen talentos y virtudes como todo ser humano. Culturalmente, algunos afirman que no está bien ser homosexual, y esos sentimientos los van arrastrando, por lo que son señalados por la manera de vida que llevan. El ser humano le teme a lo que no puede explicar. ¿Es tolerado o aceptado?.

“Todos por encima de todas las cosas somos seres humanos, llenos de virtudes y de defectos. Lo que si se puede decir es que existen un par de cualidades que han acompañado a varios homosexuales a lo largo de la historia (no son exclusivas de la gente gay), estas son la astucia e inteligencia política, estrategas a lo largo de la historia han sido identificados como homosexuales o bisexuales. Y la otra es la creatividad artísticamente hablando, pues la mayoría de los grandes pintores, escritores y demás artistas han sido también conocidos por su condición homosexual”.

En el artículo 39 Constitucional se instruye en beneficio del pueblo. Es la búsqueda de la felicidad. ¿Qué es “normal” o “natural” en la sexualidad humana?. Basándose en el estudio teológico (en el triple reduccionismo de Génesis 1:27-28: heterosexualidad, penetración y procreación) se ha puesto la etiqueta “contra natura” a todo aquello que no es funcionalmente generalizado; es decir, que no tiene el fin exclusivo de la procreación.

La TOLERANCIA es personal, pero se tiene que aceptar. Si la sociedad acepta ya se logró su representación legal. E inclusive, la preferencia sexual no condiciona ser buen padre. Es necesario salir de la represión, culturizarse y ser felices, ya que todos somos iguales. Tenemos que reeducarnos. El combate social hacia ellos acabará cuando aceptemos su identidad.

La identidad y la orientación sexual de un individuo no se determinan exclusivamente por el sexo biológico, pero no por ello deja de ser natural. Y si la identidad y orientación sexual vienen determinadas por factores biológicos, psicológicos, cognitivos, tanto para heterosexuales como para homosexuales, ¿no será entonces tan “natural” en un caso como en el otro?.

Cristo murió y resucitó por el homosexual al igual que por el criminal y por el ladrón. La Iglesia, como comunidad unida, está ahí, cumpliendo con su papel de unificar, cuidando y educando a sus hijos, tengan la orientación sexual que tengan. De ahí la importancia de lo que dice el Papa Francisco: “una persona gay que busca a Dios y tiene la intención correcta no debe ser juzgado por nadie, ni siquiera el Papa. Nadie tiene derecho a oprimir a ella con intimidación moral o terrorismo espiritual”. Y esta persona puede encontrar el estímulo en una declaración del Catecismo: “La conciencia es el primero de todos los Vicarios de Cristo” (Catecismo de la Iglesia Católica No. 1778).
Tanto para heterosexuales como para homosexuales, no es la exigencia, la imposición, la censura o la agresión lo que logra que las personas caminen hacia una “conducta ideal”, sino la comprensión, el afecto sincero y la aceptación para con los que no profesan su MANERA DE SER. Dios ama a todos por igual (Jn. 3,16).

Con este tema concluimos la serie Evangelio y Homosexualidad, esperamos haya sido de su agrado.

Texto: Jesús Hernán Puerto Simá

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