La Voz de Motul

Editorial

EL GREMIO DE ZAPATEROS DE MOTUL, YUCATÁN, MÉXICO.

RECUERDOS 2012. EL GREMIO DE ZAPATEROS. VALERIO BUENFIL, CRONISTA DE MOTUL.- Publicado el 11 de julio de 2012 en la Edición 322 del semanario La Voz de Motul. 

El gremio católico de zapateros, curtidores y molineros de la ciudad de Motul, es una organización familiar de fe y devoción a la Virgen del Carmen. Su origen tiene tiempos inmemoriales. El gremio organiza las distintas creencias y promesas que se realizan en honor a la Virgen del Carmen.

Fue Don Diego Can (+) el que recibió al gremio en su familia en el año de 1926. Uno de los rasgos que lo distinguen, es su afición y gusto por los fuegos artificiales. Cada 7 de julio en la noche, la iglesia de Motul se ilumina con el espectáculo de luces que ofrecen los fuegos artificiales en honor a la Virgen del Carmen.

La afición por los fuegos artificiales es una herencia de Don Diego Can, a quien le gustaba reventar voladores. En una ocasión un volador le reventó en  la mano destrozándosela. Esta creencia en los fuegos artificiales era compartida por los socios fundadores: Pedro Castro, Isidora Canché de Can, Bartolomé Nahuatl (q.e.p.d.), Esteban Can (q.e.p.d.), Viviano Sánchez (q.e.p.d.), Restituto “Tuto” Herrera, (q.e.p.d). Por muchos años ellos compraban los fuegos artificiales para darle realce al gremio.

Aproximadamente en el año de 1951 el gremio se quedó en manos de la familia Can. Don Bartolomé Nahuatl y Don “Tuto” vivían en Mérida. Entre los que participaban estaban Don Eliodoro Alonzo, quien pintaba y reparaba santos e imágenes, vivía a una cuadra del bar “El Chaquiste” ubicado sobre la calle 23 por 20 de Motul.

Esta creencia en los fuegos artificiales Don Esteban la heredó de su padre, don Diego Can. El heredero mayor de esta promesa actualmente es Marcelino Can, quien asegura “Mientras tenga vida, salud y trabajo, voy a iluminar una noche de las fiestas a la Virgencita del Carmen. Hay que iluminar la fe en el cielo. La virgen es algo especial, a veces el dinero va y viene, por esto doy todo sin medida”. Don Esteban Can murió en fecha 7, a las 8:45 de la noche, fecha y hora de inicio de la quema de los fuegos artificiales, su último deseo fue que el gremio siguiera para siempre. Es su legado.   

El gremio es demasiado costoso y laborioso. En su organización trabaja toda la familia Can, sus vecinos y socios; las responsabilidades las tienen Marcelino Can, fuegos artificiales; Manuela Can, comida; Arturo Córdova, el zapato; la familia Concha, las flores.

Durante el año la coordinadora es la tesorera Manuela Can. Ella se encarga de organizar distintas actividades para recaudar recursos. Organiza todo el año los trabajos con familiares y vecinos, para la crianza de cochinos y vendiendo panuchos todos los sábados para los fondos de la comida. Existe una lucha por juntar el dinero para sufragar los costos del gremio. La fe a la Virgen del Carmen, fortalece este propósito.

La comida es una ofrenda importante. La creencia es que ese día los fundadores del gremio fallecidos, vienen a tomar la gracia de los alimentos. Así lo explicó María Rosenda Can, presidenta actual del gremio “cuando se está terminando la comida y está caliente, con el rezo de un “padre nuestro” se saca la primera ofrenda y se le pone en el altar. Se llama a las ánimas de los difuntos. Se les pone además bebidas a su gusto: refrescos embotellados, cervezas, agua”.

En 1979 empezaron con mayor intensidad los fuegos artificiales. Uno de sus mayordomos actuales es Marcelino Can, quien vive en los Estados Unidos desde hace más de 20 años. Los fuegos artificiales del gremio de zapateros que disfrutamos, están inspirados en los espectáculos de luces que se acostumbran el 4 de julio en los Estados Unidos por el día de la Independencia en ese país. Los latinos dicen “el día del cuete”, por la cantidad de fuegos artificiales que se queman “íbamos a los estadios como el Dodger Stadium, al Rose Bowl de Pasadena donde se ofrecen buenos espectáculos de luces. Ahí con los amigos les decía que un día así se verá el cielo de Motul iluminando a la virgen del Carmen” cuenta Marcelino.

Los preparativos del gremio empiezan una noche antes del día de entrada. A las 5 de la mañana empiezan a reventar voladores para llamar a los socios y vecinos para la elaboración de la comida. La entrada a la iglesia es a las 12 del día 7. La misa se ofrece a los fundadores. Después de la misa se va a la comida en la casa.

Marcelino asegura “Soy católico de primera línea, me gusta ir a la misa del gremio para agradecerle a la Virgencita del Carmen porque ella me cuida donde ando, me protege. Algunos tienen gremio pero no van a misa”.

Los fuegos artificiales se queman en la noche, se encargan con anticipación. Este año se quemaron 2 cipreses, 3 toritos, un zapato, hilada, 6 baterías, cometas, bombas morteras, globos. Con la experiencia de los años anteriores se reúne la familia días antes y deciden el ritmo y la secuencia de las quemas de los juegos. Se empieza con las tradicionales hiladas, que sirven para coronar el lugar y dar gracias, “decirle a la mamita linda Virgen del Carmen, estamos aquí para celebrarte”.

El zapato surgió de una plática hace como 23 años por iniciativa de Arturo Córdova Can, en esos años se sumó un grupo de jóvenes que fortalecieron la búsqueda de fondos. Arturo decía “¿por qué queman un toro, si el día es del zapatero?”. Un día Arturo les informó que ya tenía la estructura lista del primer zapato, un choclo “sólo tienen que hablar con el señor de los fuegos artificiales para que lo considere”.

La creación del zapato ha tenido originalidad de acuerdo al momento. Cuando ganó Fox en el 2000 se hizo una bota. Para un mundial de futbol se hicieron unos “tacos”. Se han creado con distintas formas desde una alpargata chillona, hasta los de mujer. Este año fue un tenis de niño que tenía la leyenda “Alexander” por el nacimiento del nieto de Arturo.

En la noche, después de la quema de los fuegos se regresa a la casa con el baile de la cabeza de cochino. Ahí un tecladista anima la reunión hasta las 4 de la mañana, hora que salen con la charanga para las mañanitas a la virgen. El repertorio de las mañanitas queda a elección de los músicos. Después regresan bailando el pasacalle y reventando voladores. Pasan a la casa de Don Jaime Escamilla y son recibidos, ahí se baila una pieza y se van al desayuno. Hasta el mediodía regresan a la iglesia para la ceremonia de salida.

La entrada y salida de los gremios a la iglesia tiene una ceremonia. En la entrada son recibidos por el estandarte principal del gremio del día anterior. Los estandartes se inclinan en señal de saludo, el presbítero reza y los bendice, juntos entran a la iglesia para la misa. Al final, el gremio que sale es despedido en la puerta de la iglesia.

Con la salida de la iglesia se regresan los estandartes a la casa, son recibidos con incienso y se les entrega a la nueva directiva estandarte por estandarte.  Este año se bendice un estandarte.

Este año una de las innovaciones del gremio es la “Carrera de Convivencia en Honor a la Virgen del Carmen con una distancia de 6 kilómetros. Se pretende incorporar esta actividad a la tradición. La familia Can asegura “estamos encomendados a la Virgen, ella es la que nos cuida, debemos darle las gracias por los favores recibidos durante el año”.

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