La Voz de Motul

Editorial

JUAN BAUTISTA, PROFETA Y APOSTOL UNIDO A CRISTO.

Junio 24; “Dios ha hecho gracias o misericordia” en hebreo. Vivió en el siglo I, fue hijo del sacerdote Zacarías y de Isabel, pariente de María. Los Evangelios recuerdan el espíritu de profecía que rodeó su vida antes de nacer, de niño y en su actividad de precursor del Mesías. Tuvo un grupo de discípulos
(Mc.2, 18; Jn. 1, 35; Lc. 5,33) quienes seguían su estilo de vida y bautismo penitencial (Lc. 11, 1; Mt. 11, 2-15). Algunos de ellos siguieron a Jesús y otros misionaron en territorios del Asia Menor (actual Turquía, Hech. 18,24; 24, 1-7).

Encabeza el santoral cristiano y la tradición lo recuerda bautizando a Jesús, en atuendo profético, predicando en el desierto y junto al río Jordán o decapitado por orden de Herodes Antipas (Mc.6, 17-28). De acuerdo con el Evangelio es el nuevo Elías, capaz de pacificar padres e hijos (Mt. 11, 7-14;
Malaquías 3, 1-3) y último profeta del Antiguo Testamento. En el calendario litúrgico tiene
dos fiestas; nacimiento 24 de junio y la de su martirio 29 de agosto. Por atributos tiene un cayado como profeta, un cordero alusivo al anuncio del Mesías en cuanto Cordero de Dios; y una concha, por su actividad de bautizante o bautista.

La tradición cristiana ha fijado en Ain Karim, actual Israel el lugar de su nacimiento. Una gruta y una basílica en esa localidad evocan el acontecimiento; y otra capilla, su vida y retiro en el desierto.
(Diccionario de los Santos, Tomas Parra Sánchez). La Biblia tiene 3 palabras para designar a los que nosotros llamamos Profetas: Nabí el que habla con emoción o exaltación religiosa. Rohé y Hosé
(el vidente que ve y anuncia el porvenir). En el auténtico profeta distinguimos dos misiones; una ordinaria para predicar la verdad, reprender el error y el vicio, inculcar la observancia de la
ley de Dios. Y otra extraordinaria para declarar la voluntad de Dios en casos concretos excepcionales y anunciar el porvenir en cuestiones referentes a la religión, sobre todo referentes al futuro Mesías. Para esta misión extraordinaria no basta al profeta la vocación, la llamada de Dios. En cada caso concreto necesita una especial iluminación y moción divina sin la cual el Profeta podría equivocarse (2Sam. 7, 3-13; 2 Reyes 4,27).

El carisma de los profetas consiste esencialmente en hablar en Nombre de Dios, todo y solo aquello que Dios quiere. Libros proféticos de la Sagrada Biblia; Biblioteca Sopena – P. José Trepat Trepat OFM.

Profeta

El que habla en nombre de, delante de, o de antemano. Porta-voz llamado, inspirado y enviado por Dios a proclamar su mensaje y voluntad. El Nuevo Testamento de Juan Bautista como Profeta, al igual que de Zacarías (papá de San Juan Bautista) y de Ana. (Lc. 1, 67; 2, 36; 3,1 -22; Mt. 11, 11 -14) e idéntico titulo se le da a Jesús (Lc. 4, 16-30, Lc. 13, 32-33). La comunidad cristiana después
de la resurrección de Cristo también cuenta con profetas, cuyas funciones van de la interpretación de la voluntad divina a la exhortación y edificación de la comunidad frente a los falsos profetas (I Cor. 14; Hechos 11, 27-28; 13, 1-2; 21, 9-10). (Diccionario de la Biblia – Tomás Parra Sánchez Pág. 93-93).
Se recomienda leer las siguientes citas bíblicas: Nacimiento Lc. 1,5-13, Vocación Lc. 14, 1-17,
Misión Mt. 3, 1-12.

 

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